viernes, 27 de octubre de 2023

SAN JUAN PABLO II: Murió Wanda Półtawska, la "hermana" de Karol Wojtyła, una profunda amistad

 

El padre Karol Wojtyła y Wanda Półtawska.

Sobrevivió a los inhumanos experimentos nazis realizados en el campo de concentración de Ravensbrück. Médica y psicóloga, miembro del Pontificio Consejo para la Familia, de la Pontificia Academia para la Vida y consultora del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, Półtawska estuvo unida a Juan Pablo II por una profunda amistad intelectual y espiritual.

(Vatican News por Giampaolo Mattei) "Karol Wojtyła fue -y sigue siendo- para mí un padre, un hermano y un amigo extraordinariamente juntos en la misma persona, pero sobre todo fue -y sigue siendo- una gracia inventada por el Espíritu Santo, un soplo de esperanza cristiana entre las tinieblas del mundo, y no sólo para mí". Wanda Półtawska -fallecida a las 23.30 horas de ayer, martes 24 de octubre, y realmente todavía en la órbita espiritual de la memoria litúrgica de san Juan Pablo II celebrada el domingo- eligió estas palabras para decir "sí", con un ímpetu no debilitado por la edad, a la petición de "L'Osservatore Romano" de escribir un testimonio en el número especial (18 de mayo de 2020) dedicado al centenario del nacimiento de su "padre, hermano, amigo" que la llamaba cariñosamente dusia, es decir, hermanita.

Wanda Półtawska -su apellido de soltera era Wojtasik- habría cumplido 102 años (nació en 1921, un año menos que Wojtyła) el 2 de noviembre: por ese "juego" de casualidades (que no coincidencias), el día de la "primera misa" del padre Karol en la cripta de San Leonardo en el Wawel de Cracovia (1946).

Una mujer de estilo y carácter firmes, de maneras directas y palabras ecenciales ante cualquier interlocutor. Una mujer libre, por encima de todo. Con una historia personal que hoy la convierte casi en un "icono" de la convulsa historia del siglo XX para su Polonia y la propia Europa. Un calvario que las crónicas de estos días confirman trágicamente.

La lucha contra el nazismo

Originaria de Lublin, Wanda tuvo experiencias fundadoras en clubes juveniles católicos, en los scouts, incluso en el deporte, y estudió en el Colegio de las Hermanas Ursulinas. Luego se arremangó la camisa -un gesto enérgico típico de ella, casi como una "señal de batalla"- en la resistencia polaca a la invasión nazi de Polonia el 1 de septiembre de 1939.

Detenida el 17 de febrero de 1941 -con apenas diecinueve años-, primero fue maltratada en la lúgubre prisión de Lublin y después, a partir del 21 de noviembre del mismo año, vio cómo le cambiaban el nombre por el número 7709 en el tristemente célebre campo de concentración de Ravensbrück, especialmente famoso por sus experimentos inhumanos con prisioneras (de las cuarenta mil mujeres polacas allí encarceladas, ocho mil sobrevivieron).

Conejillo de indias en experimentos inhumanos

Wanda-7709 fue reducida a conejillo de indias. En concreto (utilizando la despreciable terminología nazi) a "Kaninchen" -es decir, "conejo"- para la "clínica de la muerte" dirigida por el "doctor" Kael Gebhard, médico personal del jefe de la Gestapo Heinrich Himmler. Con el fin de estudiar medicamentos para los soldados en el frente, las mujeres sufrían fracturas y amputaciones. Y eran sometidas a todo tipo de 'experimentos', casi siempre mortales.

Experimentar el 'infierno', la inhumanidad - repitió Wanda a lo largo de su vida tras haber sobrevivido 'por la gracia de Dios y evidentemente con razones', al lager (fue liberada entre abril y mayo de 1945 por el Ejército Rojo) - fue el 'fuego' que la convenció para licenciarse en medicina y psicología con especialización en psiquiatría, estudiando también filosofía. En el centro de todo, para ella, estaba la cuestión de la persona humana, de su dignidad. "¿Quién es el hombre?", la única pregunta de fondo que, como mujer cristiana, se planteó durante y después de Ravensbrück.

Wanda Półtawska en una foto más reciente.
El horror no se borra pero puede transformarse

Cuando terminó la guerra, Wanda se trasladó inmediatamente a Cracovia, precisamente para intentar borrar "la pesadilla". De nada le había servido poner por escrito sus memorias (Tengo miedo de los sueños). No, el horror no se puede borrar. Pero puede transformarse.

En este sentido, convertir la dureza de la experiencia de Ravensbrück en ternura por las personas que sufren es, quizás, el mejor testimonio de la doctora Półtawska. Sí, la elección de no tomar partido por el rencor vengativo, sino por la reconstrucción de un pueblo a partir de su parte más débil: los enfermos, los discapacitados.

Hacerlo, pues, con estrategias innovadoras para la época. Tanto como para poner en marcha una "pastoral familiar" que partiera del momento de la enfermedad y de la centralidad de la persona humana.

Pero la misión de médico y psicólogo, aunque verdaderamente "en primera línea" en la Polonia comunista de posguerra, no era realmente "suficiente" para ella. Wanda buscaba "algo más", esa "chispa de fe" en la historia de los hombres y mujeres tan duramente probados por una guerra sin descuentos.

El encuentro con el padre Wojtyła

Lo que cambió -literalmente- su vida fue su encuentro con el padre Karol Wojtyła ("Enseguida me di cuenta de que era un sacerdote santo y le pedí que fuera mi confesor"). Por una comunión espiritual de amistad que duró más de medio siglo, tejida de comunión, encuentros, cartas, oración. Una camaradería viva espiritual e intelectualmente, y no interrumpido, es más, relanzado de un modo nuevo, por la elección de Wojtyła al Pontificado el 16 de octubre de 1978 ("porque la amistad está o no está y si está permanece para siempre").

Una amistad, confió Wanda, que ni siquiera la muerte interrumpió porque -después de haber estado cerca de él hasta aquel 2 de abril de 2005 (leyéndole textos espirituales y literatura polaca: las pasiones de su amigo moribundo)- estaba convencida de que la fe da la certeza de que las auténticas relaciones humanas no se rompen.

Juntos en la defensa de la vida

El encuentro con el padre Wojtyła se convirtió primero en una estima y luego en una amistad en fraternidad a partir de un verdadero "ejercicio espiritual" cotidiano y de las cuestiones más graves que tocan la vida humana. Fue la promulgación de la ley del aborto en Polonia en 1956 lo que dio lugar a una colaboración "sobre el terreno".

Wanda nunca tuvo pelos en la lengua: "En el campo de concentración de Ravensbrück, vi cómo los nazis utilizaban sin escrúpulos a mujeres embarazadas como conejillos de india e incluso arrojaban bebés a los hornos crematorios, y me prometí a mí misma que, si sobrevivía, defendería la vida en todos los sentidos, especialmente la de los niños, sin excepción". No faltaron fuertes opositores a sus firmes posiciones contra el aborto, arraigadas precisamente en la experiencia asesina de los campos de concentración.

Pero fue precisamente esa ley la que "impresionó" a los dos amigos: "Él como sacerdote, yo como médico iniciamos una colaboración para el trabajo común" para oponerse a ella con hechos. He aquí el sentido práctico, la conciencia de una mujer y un hombre que habían vivido la guerra en su piel. Tanto es así, que el joven sacerdote había puesto a disposición su pequeño apartamento como punto de encuentro para parejas. Una pastoral familiar sin complejos planes pastorales, puesta en común de forma sencilla, sin estructuras, por aquel médico tenaz y aquel sacerdote "dispuesto a escuchar con una rara habilidad", que actuaron al unísono para intentar salvar la vida de un niño - "aunque sólo fuera uno"-, "salvando al mismo tiempo con delicadeza a la familia".

San Juan Pablo II con Wanda Półtawska y su esposo.
La segunda familia de Karol

Sí, la familia. En Wanda, en su marido Andrzej, filósofo, y en sus cuatro hijos, "Karol Wojtyła encontró una segunda familia, la familia que había perdido a una edad muy temprana: primero su madre, luego su querido hermano médico Edmund, y más tarde su padre. Se quedó solo en sus afectos familiares". Una sencilla intimidad de vida familiar vivida de manera especial, durante los periodos estivales, en la Villa Papal de Castel Gandolfo. "Viví muchos años con una pierna en Cracovia y la otra en Roma", sus palabras. Son "las personas más queridas para mí" confió el Papa Wojtyła, recordando en particular "la primera Navidad en Roma".

Sin duda, para Wanda "el signo más fuerte" de esta amistad, "extraordinaria porque sencilla y sencilla porque extraordinaria", es el momento de la enfermedad, la frontera de la vida. El cáncer. Así relataba ella el estilo espiritual, 'místico', elegido por Wojtyła 'para intentarlo todo' con el fin de que se recuperara: 'La amistad nunca tiene momentos dolorosos'.

En 1962, cuando el obispo Karol estaba en Roma para el Concilio Vaticano II, me sentí enferma y fue informado por mi marido en un telegrama que yo estaba en el hospital en Cracovia. Por sugerencia del padre Andrzej Maria Deskur, que había llegado a cardenal, se dirigió directamente al padre Pío de Pietrelcina pidiéndole oraciones por mí, pero sin mencionar mi nombre. En aquella época, en Polonia no sabíamos nada -al menos yo- de aquel santo fraile capuchino del sur de Italia. Sólo después de mi curación supe que Karol había escrito al Padre Pío y sentí una emoción, que continúa hasta hoy, al descubrir el contenido. A decir verdad, mi curación, en lugar de hacerme poner de rodillas para dar gracias a Dios, casi provocó en mí una rebelión: me asustaba el poder de Dios y también el hecho de que "dependemos totalmente de Él". Como si dijera: ¿qué quiere Dios ahora de mí para curarme? ¿Qué misión me confía?

Una extensa colección de pensamientos y cartas con Karol Wojtyła fue editada por Wanda y publicada en Italia con el título "Diario de una amistad. La familia Półtawski y Karol Wojtyła" (ediciones San Paolo).

El testimonio de una superviviente hoy

En medio de la experiencia del Sínodo, el testimonio de una mujer de más de 100 años, superviviente del sangriento siglo XX y de las ideologías del nazismo y el comunismo, tiene una relevancia desconcertante. Alejada del asombro clerical (¿pero de qué podía tener "miedo" una conejilla de Indias de Ravensbrück?), colaboró como protagonista, con ese "genio femenino" tan querido por su amigo, en la redacción de textos y documentos de alto nivel. En un estilo de intercambio mutuo de ideas, proyectos, visiones. Sobre temas centrales y acuciantes como la persona humana, la familia, la sexualidad.

También está la inteligencia y el corazón de Wanda en la contribución de Wojtyła a la encíclica Humanae vitae de Pablo vi. Con pasión convencida, Wanda no escatimó energías para relanzar, a todos los niveles, los contenidos de esa encíclica, como alma del Instituto de Teología para la Familia cofundado en Cracovia con Wojtyła, quien -como sacerdote, obispo y cardenal arzobispo apoyó -no solo con palabras- el papel de los laicos y de las mujeres.

Desde el ensayo "Amor y responsabilidad" hasta los textos de Wojtyła, antes y después de su elección al papado, Wanda encarnó, también como profesora universitaria, toda esa "teología del cuerpo" que plantea claramente cómo la misma "transmisión de la vida debe ser un proyecto de Dios" por descubrir. Y, significativamente, en la Curia Romana ha sido miembro del Pontificio Consejo para la Familia desde 1983, miembro de la Pontificia Academia para la Vida desde 1994, y también consultora del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios.

domingo, 22 de octubre de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 29º Domingo del Tiempo Ordinario: Sólo a Dios lo que es de Dios

 


«¡Tú eres el Señor! Fuera de ti no hay otro Dios» (Is 45, 6).

Ningún suceso de la historia escapa a la providencia de Dios. Los mismos gobernantes, aunque no lo sepan, son instrumentos de que Dios se sirve para realizar sus planes de salvación. La primera lectura del día (Is 45, 1. 4-6) presenta un ejemplo típico de ello en Ciro, el fundador del imperio persa, que fue en manos de Dios el liberador del pueblo elegido. «Yo lo llevo de la mano», dice de él el Señor (ib 1). Y de modo más explícito y directo, añade: «Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías» (ib 4). La historia de los individuos y de los pueblos está en las manos de Dios, el cual la va tejiendo hasta por medio de hombres que no lo conocen y obran con intenciones muy diferentes.

Por encima de todo gobierno humano está el gobierno de Dios con el que nadie puede competir: «Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios» (ib 5). Ciro, pagano, al ordenar la repatriación de los judíos de Babilonia y autorizar la reconstrucción del templo de Jerusalén, colaboró, aun sin saberlo, a dar a conocer la omnipotencia del Dios de Israel y a divulgar su culto. Interpretada a la luz de la fe, la historia de cada hombre y de la humanidad entera adquiere su verdadero significado, el que tiene delante de Dios, y que es un significado de salvación.

El Evangelio de hoy (Mt 22, 15-21) reproduce el pensamiento de Jesús acerca de la autoridad política. La ocasión fue ofrecida por la pregunta insidiosa de los fariseos sobre la licitud del tributo al César. El pagar las contribuciones al imperio romano era considerado por algunos como una limitación del dominio de Dios sobre su pueblo; al paso que rehusar pagarlas podía ser interpretado como rebelión a la autoridad constituida. En consecuencia, cualquiera fuese su respuesta, afirmativa o negativa, Jesús daría pie a una condena. Pero no cae en el garlito, y prescindiendo de cuestiones de licitud o ilicitud, se hace entregar la moneda del tributo. La moneda lleva la imagen e inscripción del César; la respuesta, pues, es obvia: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (ib 21).

Estas sencillas palabras acaban con la concepción antigua que consideraba al estado como expresión no sólo de la autoridad política, sino también de la religiosa. Jesús, en cambio, traza una línea divisoria: la autoridad política, aunque derivada de Dios y obligada a respetar sus leyes, tiene un campo propio, el que se refiere al orden y bien público temporal; en este campo ha de ser reconocida, respetada y obedecida. Pero el estado no puede exigir lo que sólo se debe a Dios, o sea la sumisión absoluta. El cristiano debe mantener y defender su libertad de honrar a Dios por encima de toda ley o autoridad política, porque «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Heb 5, 29). Al mismo tiempo se ha de convencer de que Dios puede valerse también de las situaciones políticas más adversas y arreligiosas para realizar la historia de la salvación.

Hasta las leyes de la Roma pagana sirvieron para el cumplimiento de los designios divinos sobre el nacimiento y la pasión de Jesús, como las condiciones de paz del gran imperio y luego las mismas persecuciones a los cristianos fueron instrumentos valederos para la difusión del Evangelio. Lo importante es que el cristiano, tanto en las circunstancias propicias como en las adversas, se mantenga firme en la fe, sin ceder frente a las hostilidades, seguro de que «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rm 8, 28).

 

¡Señor, Señor, Rey omnipotente! Todo está sometido a tu poder, y no hay quien pueda resistir tu voluntad, si has decidido salvar a Israel. Tú hiciste el cielo y la tierra y cuantas maravillas existen bajo el cielo. Eres Señor de todo, y nadie puede oponerse a ti, Señor. (Ester, 4, 17 b-c).

Señor, haz que me abandone con toda la fuerza de la voluntad sostenida por la gracia y por el amor, no obstante, todas las dudas sugeridas por contrarias apariencias, a tu omnipotencia, a tu sabiduría y a tu amor infinitos. Haz que crea que en este mundo nada escapa a tu providencia, ni en el orden universal ni en el particular; que nada sucede, ni ordinaria ni extraordinariamente, que no esté previsto, querido o permitido, siempre dirigido por ti a tus altos fines, que en este mundo son siempre fines de amor a los hombres. Que yo crea que a veces puedes permitir que, en esta tierra y durante algún tiempo, triunfen el ateísmo y la impiedad, lamentables oscurecimientos del sentido de la justicia, infracciones del derecho, torturas de los hombres inocentes, pacíficos, indefensos y sin apoyo...

Por áspera que pueda parecer tu mano, oh divino Cirujano, cuando con el hierro penetras en las carnes vivas, un activo amor es siempre tu guía e impulso, y sólo el verdadero bien de los individuos y de los pueblos te hace intervenir tan dolorosamente. Haz, que crea yo, finalmente, que así la dura agudeza de la prueba como el triunfo del mal no durarán, ni siquiera acá abajo, sino un breve tiempo, y no más; pues luego vendrá tu hora, la hora de la misericordia, la hora de la santa alegría, la hora del cántico nuevo de la liberación, de la alegría y del gozo. (PI0 XII, Discursos y radiomensajes, 3, p. 143-4. Edición: Madrid - Ediciones Acción Católica Española, 1947).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 20 de octubre de 2023

VIRGEN MARÍA: El Santo Rosario y san Luis María Grignion de Montfort

 


Estando en el mes de octubre, que conocemos como mes del Rosario, no está demás que dediquemos esta circular a reflexionar sobre la importancia que tiene la devoción a María en nuestra santificación personal.

Desde hace un tiempo la oración del santo Rosario ha conocido una profunda renovación y una práctica bastante generalizada. En este proceso ha influido claramente la doctrina y espiritualidad de san Luis María Grignion de Montfort.

Las apariciones de la Virgen en estos últimos siglos han contribuido también a extender y revalorizar esta práctica mariana de la devoción popular. Prácticamente todos los Papas, desde León XIII, han sido determinantes, con sus numerosas encíclicas sobre la devoción a María, en resaltar la importancia que tiene la recitación del santo Rosario para llegar a la unión con Jesús y María. Un caso especial es el del Papa León XIII, en cuyo pontificado, desde que quedó impresionado por la lectura del Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen de san Luis María Grignion de Montfort, publicó significativas encíclicas sobre la devoción a María. El propio Pablo VI contribuyó, después del concilio Vaticano II, a revalorizar la práctica del santo Rosario con la publicación de su encíclica “Marialis cultus”.

Los escritos de Montfort nos pueden ayudar a profundizar en nuestra devoción a María y, tal vez, a redescubrir la repercusión que debe tener el santo Rosario en nuestra vida de oración. En las biografías de Montfort vemos el aprecio que sentía el santo hacia el santo Rosario. Ya desde muy pequeño nos describen a Luis desgranando Avemarías ante una imagen de María, que había colocado en un lugar apartado y silencioso de la propiedad donde vivía su familia. Se las ingeniaba para que sus hermanos más pequeños le acompañasen en la recitación diaria del santo Rosario, prometiéndoles que les ayudaría a ser mejores personas y serían la admiración de los demás niños. No es en absoluto exagerado afirmar que Luis María Grignion de Montfort fue fiel a la recitación diaria del santo Rosario completo durante toda su vida. La imagen de Montfort en actitud de caminante, con su sombrero, su bastón y el gran rosario en la mano o a la cintura se hizo popular. Cuando ya se dedicó plenamente a las misiones en los pueblos de la Bretaña francesa, la recitación diaria del santo Rosario era una de las devociones que Montfort trataba de inculcar a todos los participantes en la misión. La cruz y el rosario estaban siempre presentes, adornando ermitas e iglesias. Obligado por el señor obispo de la diócesis a abandonar la ciudad de Poitiers, donde había cosechado numerosas conversiones entre los habitantes de Montbernage, uno de los barrios más abandonados de la ciudad, el misionero, con lágrimas en los ojos, por tener que dejar a sus queridos feligreses, les dijo en una carta de despedida que les dedicó personalmente: “No olvidéis de ser fieles a vuestras promesas del santo bautismo y de recitar diariamente, en público o en privado, el santo Rosario, y de acudir a recibir los sacramentos, al menos una vez al mes”.

En aquellas poblaciones en las que los frutos de la misión eran significativos y los participantes daban muestras de auténtica conversión – un ejemplo es la misión de la Chèze, en la diócesis de Saint Brieuc- el santo les instaba a que recitasen las tres partes del Rosario diariamente: por la mañana, a mediodía y al atardecer. Esta misma práctica recomendaba el santo encarecidamente a las Cofradías del Rosario que iba instituyendo en sus misiones.

En el majestuoso calvario de Pontchâteau, que Montfort levantó al finalizar una de las misiones más largas y fructuosas de su vida como misionero, el Rosario ocupó un puesto de honor: ciento cincuenta abetos representando las Avemarías y diez cipreses marcando las decenas, formaban, alrededor de una gran cruz, un inmenso rosario. Las capillas, situadas en lugares bien determinados, representaban los misterios de Jesús y María.

Era tal el interés del santo misionero por establecer el rezo del santo Rosario en los pueblos donde había misionado que le causaba una profunda pena cuando, al volver a visitar esos lugares, constataba que “aquellos pueblos que habían abandonado el rezo del santo Rosario también habían vuelto a caer en sus malas costumbres. Sin embargo, los que perseveraron en el rezo del santo Rosario, se mantenían en gracia de Dios y progresaban en la virtud”. (Secreto Admirable del Santísimo Rosario, nº 113).

Montfort entró a formar parte como Hermano de la Tercera Orden de Santo Domingo el 10 de noviembre de 1710. En una carta, dirigida al Superior General de los Dominicos, Luis María le pide permiso para crear Cofradías del Rosario en los lugares donde predicase misiones, obteniendo así, para los que participaban en ellas, las indulgencias otorgadas, especialmente por el Papa Pío V, a las Cofradías del santo Rosario. Algunos de sus biógrafos afirman que Montfort llegó a inscribir en la Cofradía del Rosario a no menos de cien mil personas. Fue en la Rochelle, ciudad dominada especialmente por la religión protestante, donde el santo desplegó todo su celo e interés por predicar y extender la devoción al santo Rosario. Su celo de apóstol fue recompensado con numerosas conversiones de personas protestantes, lo que le supuso un rechazo todavía más cruel por parte de los sectores fundamentalistas de esta religión. Montfort constató, y lo afirmó en diferentes ocasiones que sus numerosas conversiones eran debidas a la devoción al santo Rosario, llegando a decir que “jamás un pecador se le había resistido si lograba echarle el rosario al cuello”.

Si nos atenemos a los escritos de Montfort, la recomendación del rezo del santo Rosario aparece prácticamente en todos ellos. Cito nada más lo que el santo misionero escribe en la Súplica Ardiente, oración que es la introducción a las Reglas de los Sacerdotes Misioneros de la Compañía de María y en la que el santo pide al Hijo-Dios misioneros que “sin voluntad propia que los manche o los detenga cumplan tus designios y arrollen a todos tus enemigos, como otros tantos Davides, con el báculo de la Cruz y la onda del santo Rosario en las manos” (SA 8,12).

El Tratado de la Verdadera Devoción a María nos ofrece una cita muy significativa para ver el poder sobrenatural del Avemaría y del Rosario para convertir a las almas. En la quinta práctica exterior de la Devoción a María Montfort afirma: “No sé cómo ni por qué, pero es real. No tengo mejor secreto para conocer si una persona es de Dios que observar si gusta de rezar el Avemaría y el Rosario” (VD 251).

Para terminar con las muchas citas que se podrían traer y que demuestran el aprecio que Montfort tuvo al santo Rosario, finalizo con lo que el santo dice en su libro el Amor de la Sabiduría Eterna: “Personalmente no encuentro nada tan eficaz para atraer a nuestras almas el Reino de Dios, la Sabiduría Eterna, como el unir la oración vocal con la mental mediante la recitación del santo Rosario y la meditación de los quince misterios que en él se encierran” (ASE 193).

Resumiendo, podemos decir que para san Luis María Grignion de Montfort el Rosario fue una práctica de devoción fundamental para su santificación personal y el apostolado que llevó a cabo en las numerosas misiones populares. La gente le conocía como el “Padre del gran rosario”. Con toda razón podemos considerar a Montfort como el predicador, por excelencia, de la Cruz y del santo Rosario, y uno de los muchos apóstoles que han cantado las maravillas de gracia que el santo Rosario ha realizado en las almas sencillas, las mejor dispuestas a recibir en su alma la Palabra de Dios y el favor de nuestra buena Madre, la Virgen María.

Circular Nº 407 - 408 SEPTIEMBRE / OCTUBRE 2019  sgm@sgmontfort.org

miércoles, 18 de octubre de 2023

ES TIEMPO DE MISERICORDIA (audios): Las obras de misericordia son el corazón de nuestra fe

 


Tema del programa Nº 7 del ciclo: Las obras de misericordia son el corazón de nuestra fe

“Es tiempo de Misericordia”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión fue el domingo a las 09:45 hs y fue transmitido por Cadena Cope, en las siguientes frecuencias: Cope Comunidad 101.0 FM, Cope Madrid Sur 89.7 FM, Cope Jarama. 100.5 FMy Cope Pinares 92.2 FM (cada una de estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de febrero hasta diciembre de 2016.

“Es tiempo de Misericordia” nos presenta en cada una de sus emisiones distintas alocuciones, homilías y catequesis del Santo Padre Francisco sobre la Divina Misericordia, para que nosotros, al escucharlas, nos decidamos a ser receptores de la misma y a darla, a manos llenas, a nuestros hermanos.

Locución: Cristina Lozano

domingo, 15 de octubre de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 28º Domingo del Tiempo Ordinario: “Muchos son llamados, pocos son escogidos”

 


“Señor, tú preparas una mesa ante mí” (Sal 22, 5).

La Liturgia de este domingo presenta la salvación bajo la imagen de un banquete preparado por Dios para todos los hombres: “Prepara el Señor de los Ejércitos para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vino de solera… Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos… Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros” (Is 25, 6-8 - primera lectura). Festín suntuoso que revela la magnificencia del que lo da y es símbolo de la salvación ofrecida por Dios, pero oculta durante muchos siglos a los pueblos, los cuales la conocerán con la venida del Mesías. La destrucción de la muerte, y del dolor lleva a pensar lógicamente en un futuro allende la vida terrena; se trata de la bienaventuranza eterna anunciada con expresiones idénticas en el Apocalipsis: “Dios enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte” (21, 4).

En el Evangelio del día (Mt 22, 1, 14) el convite de la salvación adquiere una fisonomía nueva, la nupcial. Dios llama a todos los hombres a participar en las bodas de su Hijo con la naturaleza humana, comenzadas con su encarnación y consumadas con su muerte de cruz. «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir» (ib 2-3). El rey es Dios, el banquete es la salvación traída por el Hijo de Dios hecho hombre, los siervos son los profetas y apóstoles, los invitados que rehúsan venir o maltratan y dan muerte a los criados son los judíos y todos los que como ellos rechazan a Jesús.

Se verifica una situación semejante a la de la parábola de los viñadores malvados (domingo precedente); sin embargo, hay una diferencia notable. A los viñadores se les exigía algo debido, o sea los frutos de la viña que se les había confiado; aquí, en cambio, nada se exige, sino todo se ofrece; allí se rehusaba lo que tenía que darse en justicia, aquí se rechaza lo que se ofrece con bondad y magnificencia sumas. Es la repulsa al amor de Dios. Es la actitud del hombre convencido de que no necesita de salvación o del que hundido en negocios terrenos considera tiempo perdido pensar en Dios o en la vida eterna. Estos tales van a la ruina, mientras otros son invitados en su lugar.

«La boda está preparada» (ib 8). El Hijo de Dios se ha encarnado y se ofrece en sacrificio por la salvación de la humanidad. Dios por eso continúa renovando su invitación: «Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda» (ib 9). La sala del festín, llena ya de comensales «malos y buenos» (ib 10), representa a la Iglesia abierta a todos los hombres y siempre semejante al campo en que la cizaña crece en medio del grano. Ser invitados y haber entrado en el festín no significa poseer ya la salvación definitiva.

En efecto, hay un hombre que no lleva traje de boda, y es arrojado «fuera, a las tinieblas» (ib 13), no precisamente por carecer de traje exterior, sino por no tener las disposiciones internas necesarias para la salvación. Es el hombre que pertenece materialmente a la Iglesia, pero no vive en caridad y gracia; su fe no está acompañada de obras; tiene la apariencia de discípulos de Cristo, pero en el fondo de su corazón no es de Cristo ni para Cristo. Su pertenencia a la Iglesia no le servirá de salvación sino de condena: «porque muchos son los llamados y pocos los escogidos» (ib 14). La parábola no quiere decir que los elegidos sean pocos de modo absoluto, sino que su número es inferior al de los llamados por culpa de la ligereza de éstos en responder a la invitación divina.

 

Dios soberano, te pedimos humildemente que, así como nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina. (Oración post Comunión, Misal Romano).

Ayúdame, Señor, a dejarme de malas y vanas excusas y a ir a esa cena que nos nutre interiormente. No sea la altanería del, orgullo impedimento para ir al festín, elevándome jactanciosamente, ni una curiosidad ilícita me apegue a la tierra, distanciándome de Dios, ni estorbe la sensualidad a las delicias del corazón.

Haz que yo acuda y me engrose. ¿Quiénes vinieron a la cena, sino los mendigos, los enfermos, los cojos, los ciegos? No vinieron a ella los ricos sanos, es decir, los bien hallados, los listos, los presuntuosos, tanto más sin remedio cuanto más soberbios.

Vendré como pobre; me invita quien, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecer con su pobreza a los pobres. Vendré como enfermo, porque no han menester médico los sanos sino los que andan mal de salud. Vendré como lisiado y te diré: «Acomoda mis pies a tus caminos». Vendré como ciego y diré: «Alumbra mis ojos para que nunca me duerma en la muerte». (San Agustín, Sermón 112, 8).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 13 de octubre de 2023

VIRGEN MARÍA: La Virgen de Fátima y el Santo Rosario

 

Queridos amigos y hermanos del Blog, hoy 13 de octubre se cumple un nuevo aniversario de la última aparición de la Santísima Virgen a los niños pastores de Fátima en Portugal.

El mensaje que María Santísima ha querido entregarnos a través de Lucía, Jacinta y Francisco -los 3 pastorcitos de la Cova de Iría- es de suma actualidad, ya que en nuestro tiempo se está cumpliendo en el mundo lo que Ella había profetizado en sus apariciones acaecidas en 1917.

El mismo Papa San Juan Pablo II, se hizo eco de este mensaje de la Virgen y lo proclamó ante el mundo.  Con qué palabras de dolor y angustia consagró el 13 de mayo de 1982 la humanidad entera al Corazón Inmaculado de María, dijo el Santo Padre: “¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción y de todo tipo de guerra, Líbranos! ¡Acoge, Madre de Cristo, este grito cargado del sufrimiento de todos los hombres, cargado del dolor del mundo entero!”.

Para mitigar este dolor y encontrar consuelo y salvación, la Virgen Santísima nos ha recomendado en Fátima, repetidas veces, que rezáramos el Santo Rosario todos los días, para alcanzar de Dios, nuestro Padre, la paz del mundo.  El Papa Magno nos dejó el mejor de los ejemplos rezando diariamente el Santo Rosario, ya que según sus palabras “es su oración predilecta”.

La oración es el primer apostolado de cada uno y para todos.  Valgámonos nosotros también de este primer apostolado y pidamos antes de comenzar el Santo Rosario por la paz y por la conversión de los pecadores, ya que dice María de Fátima: “muchas almas van al infierno porque no tienen quienes rueguen y se sacrifiquen por ellos”.  También pidamos en cada Rosario por el aumento y la perseverancia de las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales.

Pero la Virgen no solamente nos pide en Fátima que recemos el Rosario, sino que meditemos sus misterios, ya que “un Rosario sin meditación es como un cuerpo sin alma”.

Es la Virgen Santísima la que manifestó a Sor Lucía que “quiere que le hagamos compañía meditando los misterios del Santo Rosario”, y el Papa nos invita a meditar con María en los misterios que Ella meditaba como Madre y continúa guardando en su Corazón, como consigna el Evangelio de San Lucas, capítulo 2, versículo 51.

Cuánto más podríamos meditar acerca del mensaje de Fátima, pero baste esto por ahora, Ella nos pide ser del todo suyos, y si lo intentamos nos dirá lo que un día pronunció ante Sor Lucía: “No te desanimes, yo nunca te abandonaré, mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios”.

Con mi bendición.

Padre José Medina

domingo, 8 de octubre de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 27º Domingo del Tiempo Ordinario: Los viñadores infieles... ¿y yo?



“Oh Dios, mira desde el cielo, fíjate; ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó” (Sal 79, 15-16).

La parábola de la viña es el tema que domina la liturgia de hoy. Parábola común al Antiguo y al Nuevo Testamento, de que primero el profeta y luego Jesús se sirvieron para hablar del amor de Dios a su pueblo y de la ingratitud de éste. Isaías (5, 1-7; primera lectura) describe la historia de Israel como la historia de la viña del Señor, que él tenía “en fértil collado; la entrecavó, la descantó y plantó de buenas cepas; construyó en medio una talaya y cavó un lagar” (ib 2).

Todo hacía suponer una vendimia óptima; en cambio, la viña “dio agrazones” (ib). La tierra que cultiva el campesino da buenos frutos, pero la viña del Señor no. Dios se vuelve entonces a su pueblo: “sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho?” (ib 3-4). Al juzgar sobre la viña infructuosa, Israel se está juzgando a sí mismo. Dios lo eligió para pueblo suyo, lo libró de la esclavitud, lo trasplantó a una tierra fértil, lo defendió de los enemigos; y con todo Israel no correspondió a tanto amor.

El Evangelio (Mt 21, 33-43) reasume la metáfora de Isaías y la desarrolla hablando de otros inmensos beneficios hechos por Dios a su pueblo. Le envió repetidas veces “a sus criados”, o sea a los profetas; pero los viñadores, esto es los jefes de Israel a quienes había sido confiada la viña del Señor los maltrataron, apalearon, lapidaron, mataron. En fin, como prueba suprema de su amor, Dios envió a su Hijo divino; pero también, lo agarraron y empujándolo fuera de la viña, le dieron muerte, crucificado “fuera” de los muros de Jerusalén.

La responsabilidad y la ingratitud del pueblo elegido creció enormemente con ello. De ahí las conclusiones preñadas de consecuencias; Isaías había hablado de la destrucción de la viña del Señor, símbolo de las derrotas de Israel y de su deportación al destierro; Jesús, en cambio, anuncia: el propietario “arrendará la viña a otros labradores” (ib 41) y más claramente aún: “Se os quitará el Reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos” (ib 43). Por culpa de su ingratitud Israel fue sustituido por otros pueblos, la sinagoga por la Iglesia. Pero ¿es el nuevo pueblo de Dios más fiel que el antiguo? También para el nuevo valen las dos parábolas de Isaías y de Jesús. Si la viña de la Iglesia no diere los frutos que Dios espera de ella, sufrirá la misma suerte que Israel.

Y esto no se aplica sólo a la Iglesia como cuerpo social, sino a cada uno de sus miembros. Todo bautizado debe ser “viña del Señor” y llevar fruto, ante todo aceptando a Jesús, siguiéndole y viviendo injertados en él “vid verdadera”, fuera de la cual no hay más que muerte. En el Nuevo Testamento, en efecto la “viña del Señor”, no es sólo el pueblo elegido y amado en Cristo, injertado en el que dijo: “Yo soy la vida verdadera, y mi Padre es el viñador… Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí como yo en él, ese da mucho fruto; porque sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 1-5).

En esta perspectiva, la segunda lectura (Flp 4, 6-9) puede ser considerada y meditada como una invitación a recurrir frecuentemente a Dios, a la confianza y a la gratitud, para el que nos eligió para pueblo suyo y como un compromiso a llevar abundantes frutos de todo bien: “hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable; todo lo que es virtud o mérito tenedlo en cuenta” (ib 8).

 

“Señor, tú trajiste de Egipto una vid; arrojaste de aquí a los paganos y la plantaste; ella extendió sus sarmientos hasta el mar y sus brotes llegaban hasta el río. Señor, ¿por qué has derribado su cerca, de modo que puedan saquear tu viña los que pasan, pisotearla los animales salvajes, y las bestias del campo destrozarla?. Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la planta sembrada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste. Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida; alabaremos tu poder. Restablécenos, Señor, Dios de los ejércitos; míranos con bondad y estaremos a salvo. (Sal 79, 9-10. 15-16. 19-20).

“Oh Dios eterno, si el tiempo que el hombre era árbol de muerte lo trocaste en árbol de vida, injertándote, tú, vida, en el hombre -aunque muchos por sus culpas no se injerten en ti, vida eterna-, puedes ahora de ese modo proveer a la salud de todo el mundo, al cual veo hoy que no se injerta en ti… Oh vida eterna, desconocida de nosotros, criaturas ignorantes. Oh miserable y ciega alma mía, ¿dónde está el clamor, donde están las lágrimas que deberías derramar en la presencia de tu Dios, que continuamente te invita?... Nunca produje yo otra cosa que frutos de muerte, porque no me he injertado en ti.

¿Cuánta luz, cuánta dignidad recibe el alma injertada en ti! ¡Oh desmesurada grandeza! Y ¿de dónde traes, oh árbol, estos frutos de vida, siendo por ti mismo estéril y muerto? Del árbol de la vida; pues si tú no estuvieses injertado en él, ningún fruto podrías producir por tu virtud, porque eres nada.

Oh verdad eterna, amor inestimable, tú nos produjiste frutos de fuego, de amor, de luz y de obediencia pronta, por la cual corriste como enamorado a la oprobiosa muerte de cruz y nos diste estos frutos en virtud del injerto que hiciste de tu cuerpo en el árbol de la cruz. Así, oh Dios eterno, el alma injertada en ti verdaderamente, a nada atiende sino al honor tuyo y a la salud de las almas. Y ella se hace fiel, prudente y paciente.” (Santa Catalina de Siena, Oraciones y Elevaciones, 14).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.


sábado, 7 de octubre de 2023

VIRGEN MARÍA: Nuestra Señora del Rosario

 


Queridos amigos y hermanos del blog: hoy celebramos junto con toda la Iglesia a Nuestra Señora del Rosario. Esta fiesta fue instituida por el Papa san Pío V el 7 de octubre, aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la Batalla naval de Lepanto (1571), atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario. La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

Historia del Santo Rosario

Desde el principio de la Iglesia, los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos. Mas tarde, en muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes. Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, en vez de los salmos, las Ave Marías. Los misioneros de Irlanda mas tarde propagaron la costumbre en Europa y hubo varios desarrollos con el tiempo.

La intervención de Santo Domingo

La Madre de Dios, en persona, le enseñó a Santo Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe. Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albingense. Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Santísima Virgen. Fue en esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que no estaba logrando casi nada.

La Virgen ayuda a Santo Domingo

La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias. Domingo salió de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo predicó, y con gran éxito por que muchos albingenses volvieron a la fe católica.

Un creciente número de hombres se unió a la obra apostólica de Domingo y, con la aprobación del Santo Padre, Domingo formó la Orden de Predicadores (Dominicos). Con gran celo predicaban, enseñaban y los frutos de conversión crecían. A medida que la orden crecía, se extendieron a diferentes países como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.

Excelencia del Rosario

A lo largo de los siglos los Papas han fomentado la pía devoción del rezo del rosario y le han otorgado indulgencias. Dijo Nuestro Señor: "Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18:20). El rosario en familia es algo maravilloso. Es un modo práctico de fortalecer la unidad de la vida familiar. Es una oración al alcance de todos. Los Papas, especialmente los más recientes, han hecho gran énfasis sobre la importancia del rosario en familia.

El Papa dominico, San Pío V (1566 - 1572) dio el encargo a su congregación de propagar el santo rosario.  Muchos Papas han sido grandes devotos del rosario y lo han propagado con profunda convicción y confianza.

Su Santidad León XIII escribió doce encíclicas referentes al rosario.  Insistió en el rezo del rosario en familia, consagró el mes de octubre al rosario e insertó el título de "Reina del Santísimo Rosario" en la Letanía de la Virgen. Por todo esto mereció el título de "El Papa del Rosario". Todos los Papas del siglo XX han sido muy devotos del Santo Rosario.

Recomendado por misma Virgen

A la Virgen María le encanta el rosario. Es la oración de los sencillos y de los grandes. Es tan simple, que está al alcance de todos; se puede rezar en cualquier parte y a cualquier hora. El rosario honra a Dios y a la Santísima Virgen de un modo especial. La Virgen llevaba un rosario en la mano cuando se le apareció a Bernardita en Lourdes. Cuando se les apareció a los tres pastorcitos en Fátima, también tenía un rosario. Fue en Fátima donde ella misma se identificó con el título de "La Señora del Rosario".

San Juan Pablo II solía repetir que el Santo Rosario era “su oración predilecta”, ojalá que también sea para nosotros “nuestra oración predilecta”. ¡Que nunca se caiga de nuestras manos!, para Gloria de Dios, para Honra de Nuestra Madre del Cielo.

Con mi bendición.

Padre José Medina

miércoles, 4 de octubre de 2023

ES TIEMPO DE MISERICORDIA (audios): ¿Cuál es el efecto de las obras de misericordia?

Tema del programa Nº 6 del ciclo: ¿Cuál es el efecto de las obras de misericordia?

“Es tiempo de Misericordia”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión fue el domingo a las 09:45 hs y fue transmitido por Cadena Cope, en las siguientes frecuencias: Cope Comunidad 101.0 FM, Cope Madrid Sur 89.7 FM, Cope Jarama. 100.5 FMy Cope Pinares 92.2 FM (cada una de estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de febrero hasta diciembre de 2016.

“Es tiempo de Misericordia” nos presenta en cada una de sus emisiones distintas alocuciones, homilías y catequesis del Santo Padre Francisco sobre la Divina Misericordia, para que nosotros, al escucharlas, nos decidamos a ser receptores de la misma y a darla, a manos llenas, a nuestros hermanos.

Locución: Cristina Lozano

domingo, 1 de octubre de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 26º Domingo del Tiempo Ordinario: No quiero, pero fue; sí voy, pero no fue

 


“Señor, eres bueno y recto, y enseñas el camino a los pecadores” (Sal 24, 8).

La Liturgia de hoy presenta a Dios en el diálogo con el hombre para darle a entender la justicia de sus procedimientos y la necesidad de una sincera y perseverante adhesión al bien. “¿Es injusto mi proceder?; ¿o no es vuestro proceder el que es injusto?”, pregunta Dios por boca de Ezequiel al pueblo escogido (Ez 18, 25-28; 1ª lectura). Si el justo abandona el bien y “comete la maldad”, no puede imputar a Dios su perdición, pues será fruto de su inconstancia y perversidad: “muere por la maldad que cometió” (ib 26).

Nadie puede pensar que Dios está obligado a salvarlo cuando se aleja voluntariamente de él. Al contrario, si el impío “recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá” (ib 28). Mientras tiene vida, el hombre puede convertirse, sea que haya pasado sus años en el pecado, sea que haya cedido al mal después de haber servido al Señor algún tiempo. Lo importante para todos es convertirse y resolverse a perseverar en el bien.

También el Evangelio de hoy (Mt 21, 28-32) se abre con un interrogante dirigido por Jesús a sus contrarios -“¿Qué os parece?”-, para inducirlos a dar ellos mismos una respuesta que los ilumine acerca de su comportamiento. La pregunta es sencilla: dos hijos son enviados por su padre a trabajar en la viña; el primero responde “si”, pero no va; el segundo contesta “No quiero” (ib 29-30), pero luego se arrepiente y va. “¿Quién de los dos -pregunta el Señor- hizo lo que quería el Padre?” (ib 31).

Imposible tergiversar esta lógica, y así se ven constreñidos a responder: “El último”. Es su condena, la que Jesús enuncia luego con toda claridad: “Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios” (ib) Pero ¿por qué? Porque los oponentes del Señor -miembros del pueblo escogido y además sumos sacerdotes y ancianos del pueblo- han sido llamados los primeros a la salvación, pero han dado una respuesta más aparente que real, pues son de los que afirmó Jesús: “dicen y no hacen” (Mt 23, 3).

Oyeron predicar al Bautista, pero no le dieron crédito, demasiado seguros de su ciencia y de no necesitar aprender, demasiado seguros de su justicia y de no necesitar convertirse: “no os arrepentisteis, no le creísteis” (Mt 21, 32); no han aceptado la palabra del Bautista ni la de Jesús. Se ven, pues, pospuestos nada menos que a gente de mal vivir, publicanos y prostitutas; ya que éstos se han arrepentido, se han apartado “de la maldad” que hicieron, han creído y practicado “la justicia” (Ez 18, 27) y por eso han sido escogidos en el Reino de Dios. Espontáneamente piensa uno en Leví, Zaqueo, en la mujer adúltera, o en la pecadora que en casa de Simón se arroja a sus pies llena de dolor y de amor.

Si los oponentes de Jesús no han creído en su palabra y no se han convertido, ha sido sobre todo por orgullo, gusano roedor de todo bien y obstáculo máximo para la salvación. Viene por eso a propósito la exhortación de san Pablo a la humildad: “Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús. El, a pesar de su condición divina…, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos” (Fl 2, 5-7; 2ª lectura). Si el Hijo de Dios se humilló hasta tomar sobre sí los pecados de los hombres, ¿será demasiado pedir a éstos que se humillen hasta reconocer su orgullo y sus pecados?

 

“Señor, no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor… ¿Hay quien tema al Señor? Él le enseñará el camino escogido: su alma vivirá feliz… El Señor se confía con sus fieles…

Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él saca mis pies de la red. Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy sólo y afligido… Mira mis trabajos y mis penas y perdona todos mis pecados… Guarda mi alma y líbrame, no quede yo defraudado de haber acudido a ti” (Salmo 24, 3. 12-20).

“Suplico yo al Señor me libre de todo mal para siempre, pues no me desquito de lo que debo, sino que puede ser que por ventura cada día me adeudo más Y lo que no se puede sufrir, Señor, es no poder saber cierto que os amo, ni son aceptos mis deseos delante de vos. ¡Oh Señor y Dios mío, libradme ya de todo mal y sed servido de llevarme adonde están todos los bienes!

¡Oh, cuán otra vida debe ser ésta para no desear la muerte! ¿Cuán diferentemente se inclina nuestra voluntad a lo que es la voluntad de Dios! Ella quiere  queramos lo eterno, acá nos inclinamos a lo que se acaba; quiere queramos cosas grandes y subidas, acá queremos bajas y de tierra; querría quisiésemos sólo lo seguro, acá amamos lo dudoso: que es burla, hijas mías, sino suplicar a Dios nos libre de estos peligros para siempre y nos saque ya de todo mal… ¿Qué nos cuesta pedir mucho, pues pedimos a poderoso?... Sea para siempre santificado su nombre en los cielos y en la tierra, y en mí sea siempre hecha su voluntad. Amén” (Santa Teresa de Jesús, Camino, 42, 2-4).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.


También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 29 de septiembre de 2023

VIVENCIAS PERSONALES: Celebrando la Santa Misa en la Basílica de la Limpia y Pura Concepción de Luján

Queridos amigos y hermanos del blog: en la primera quincena de este mes tuve la gracia de estar visitando a mi madre, la familia y los amigos en mi tierra Argentina. Hace ya 15 años que vivo en España y sólo, una vez de paso, pude visitar la Basílica de Luján, que se erige en la ciudad de Luján, a unos 70 km al oeste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires.

Es un imponente monumento de fe, característico del siglo XIX y uno de los más importantes referentes del estilo neogótico de Argentina, junto con las catedrales de La Plata, Mar del Plata, San Isidro y la iglesia de los Capuchinos en la ciudad de Córdoba.

Está dedicada a Nuestra Señora de Luján, la patrona de mi patria. Por este motivo, es también considerado el Santuario Nacional de Argentina. Estuve allí tres días, y los sacerdotes que llevan adelante la pastoral del Santuario fueron muy considerados conmigo y pude celebrar a diario la Santa Misa de las 19h.

Fue realmente una gozada estar esos días junto a la que llamamos la Limpia y Pura Concepción de Luján (aquí narro la historia de esta advocación mariana), y ofrecer esas eucaristías en acción de gracias por su siempre presente maternal intercesión.

Hoy, 29 de septiembre, día que cumplo 32 años de sacerdote, me es una gran alegría compartirles estas capturas de imágenes de la cámara que transmite las 24 horas su Imagen desde su altar para todo el mundo.

En tan feliz y agradecida fecha les encomiendo a mis oraciones y les pido, por favor, que me encomienden en las suyas.

Con mi bendición.

Padre José Medina







miércoles, 27 de septiembre de 2023

FE Y VIDA (audios): ¡Basta ya con todo tipo de abuso infantil!



Tema de esta emisión:

¡Basta ya con todo tipo de abuso infantil!

Este ciclo radiofónico incluye una serie de reflexiones del Padre José Medina que nos pretenden acercar la fe en Cristo a la vida cotidiana.

Se emitió originalmente los lunes del curso 2009-2010 por la mañana en Cadena Cope Ávila, en el programa “La mañana en Ávila” con la conducción del periodista Javier Ruiz Ayúcar.