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martes, 29 de septiembre de 2026

SACERDOCIO: A las madres de los sacerdotes

Mi madre atándome las manos en el Rito de
Ordenación Sacerdotal, el 29 de septiembre de 1991.
 

Queridos amigos y hermanos del blog: días pasados buscando un documento en mi archivo personal encontré una fotocopia, con el papel amarillento por el paso del tiempo, que contiene un poema titulado: “A las madres de los sacerdotes”, escrito por un sacerdote salesiano, que no dejó escrito su nombre personal, solo el de ser “un sacerdote salesiano”.

Hoy, 29 de septiembre, cumplo 35 años de mi ordenación sacerdotal, y me ha parecido una hermosa oportunidad para que ese viejo y sentido poema vuelva a ver la luz y a ser conocido, para Gloria de Dios y bien de las almas.

Acompaño la publicación con una de las fotos de mi ordenación sacerdotal, aquella del momento en que mi madre me ató las manos. ¿Conocen ese rito?

En el rito de ordenación sacerdotal, se conserva la antigua costumbre de que las manos del nuevo sacerdote, después de haber sido ungidas con el Santo Crisma por el Obispo, se atan con una tela llamada manutergium –del latín “manu” y “tergium”, que quiere decir “toalla de mano”

Luego la madre del nuevo sacerdote desata las manos de su hijo y conserva el manutergio. Este manutergio luego será colocado en las manos de la madre después de su muerte como una señal de que esta es la madre de un sacerdote. significando que, cuando nuestro Señor le diga: “Yo te di la vida, y tú que me has dado?” Le entregará el manutergio y le responderá: “Señor, te di a mi hijo como un sacerdote.” y le sea tomado en cuenta aquel día.

Pues bien, sin más, les dejo con ese hermoso y piadoso escrito. De mi parte, una vez más y siempre, me encomiendo a vuestras oraciones, hoy especialmente en la gratitud ante tan inmerecido Don, el Don del Sacerdocio.

Con mi bendición.

Padre José Antonio Medina.

 

 

A las madres de los sacerdotes

 

Mamá, ¡si tú supieras lo que siento en el pecho

cuando elevo la hostia y el cáliz hacia Dios!...

siento como si todo mi ser se hiciera estrecho

y demasiado grande fuese mi corazón.

 

Siento como si el mismo Señor, que entre mis manos

sube a lo alto, hiciese grande mi pequeñez,

y la llenase toda de poder sobrehumano

cual si yo me volviese otro Dios cada vez.

 

El divino momento me llena de alegría,

mas tiemblo ante el misterio que Dios dispone en mí,

por eso cuando elevo la Santa Eucaristía

te busco, madre mía, para apoyarme en ti.

 

Yo creo que tus manos fortalecen mis manos

me parece que late por mí tu corazón,

y alejo los temores, como a fantasmas vanos,

¡hay dos manos de madre que sostienen a Dios!

 

Mamá, ¡si tu supieras! lo que siento en el alma

cuando levanto el brazo sobre algún pecador,

y devuelven mis labios a su pecho la calma

y le vuelvo a la Vida, y retorna al Amor.

 

Siento como si toda la enorme maravilla

de los cielos enviase sobre mis labios Dios,

y que al contrito hermano que cae de rodillas

le habla Cristo mismo desde mi propia voz…

 

Y creo que me miras con sublime ternura

y que empañas tus ojos con lágrimas de amor,

sí, que fue en tu regazo donde aprendí la pura

fresca bondad divina que pongo en el perdón.

 

Si supieras lo mucho que debo a tu cariño

y como tu recuerdo me enrieda de luz,

yo estaba de rodillas, en aquel tierno niño,

el futuro ministro del amor de Dios.

 

Ya había en mis miradas albor de Eucaristía

y en mis labios flotaban sus palabras de paz…

A Jesús cuando niño, la Virgen le decía

lo que tú me decías de niño, verdad?

 

Mamá, si tu supieras el gozo de mi vida

al verme ungido eterno Sacerdote de Dios,

y saber que tendremos nuestras glorias unidas

porque somos sagrados, madre mía, los dos!...

 

Un sacerdote salesiano.

 

domingo, 27 de septiembre de 2026

SANTO PADRE PÍO: El papel de la Virgen María en el sacerdocio del Padre Pío

 

El Papa Benedicto XVI, al hablar de la conexión entre la Virgen María y el sacerdocio, afirma que «es una conexión profundamente arraigada en el misterio de la Encarnación [...]. María está verdadera y profundamente involucrada en el misterio de la Encarnación, de nuestra salvación. Y la Encarnación, el hecho de que el Hijo se hiciera hombre, tuvo desde el principio el propósito de entregarse a sí mismo; de entregarse con gran amor en la Cruz, para convertirse en pan para la vida del mundo. Así, sacrificio, sacerdocio y Encarnación van de la mano, y María está en el centro de este misterio» (1).

Santísima María, como Madre de Dios, concibió, engendró, alimentó, presentó a Cristo Sacerdote al Padre y sufrió con Él (2), y por esta razón el Sacerdocio de Cristo es inseparable de la divina Maternidad de María. No solo es inseparable, sino que -afirma el Papa- «María está en el centro» del misterio de la Encarnación y del Sacrificio sacerdotal de Cristo; es parte integral de él, no accidental.

El sacerdocio de Cristo es compartido, a través del sacramento del Orden Sagrado, por todos los sacerdotes, de modo que la unión que existe entre Cristo y la Santísima Madre también es compartida por los sacerdotes, en virtud del hecho de que el sacerdocio mismo, ontológica e intrínsecamente, es inseparable de la Virgen Madre.

Esta unión entre la Santísima Virgen María y los sacerdotes fue establecida por Cristo mismo en la cruz cuando confió a su Madre a Juan, el discípulo amado y primicia virginal del sacerdocio. Si bien es cierto que en esta confianza Juan representa a toda la humanidad, también lo es que representa ante todo a los sacerdotes. Benedicto XVI afirma además: «Antes de morir, Jesús ve a su Madre al pie de la cruz; y ve a su amado Hijo, y este amado Hijo es ciertamente una persona, un individuo muy importante, pero es más: es un ejemplo, una prefiguración de todos los discípulos amados, de todas las personas llamadas por el Señor a ser “discípulos amados” y, por consiguiente, de manera particular, también de los sacerdotes. [...] El Evangelio nos dice que San Juan, el hijo amado, acogió a su madre María “en su propia casa” [...]. Acoger a María consigo significa introducirla en el dinamismo de toda su existencia -no es algo externo- y en todo lo que constituye el horizonte de su propio apostolado» (3).

Incluso san Juan Pablo II, durante su pontificado, habló en varias ocasiones de esta estrecha relación que existe entre María y cada sacerdote, en virtud de la profunda unión que ella tuvo con el Hijo de Dios y su sacerdocio redentor. Les recuerda a todos los sacerdotes: «En nuestro sacerdocio ministerial existe la estupenda y profunda dimensión de cercanía a la Madre de Cristo. Tratemos, pues, de vivir esta dimensión» (4).

San Pío de Pietrelcina, un sacerdote estigmatizado perfectamente configurado a Cristo, vivió también plenamente la dimensión mariana del sacerdocio de Cristo, encontrándose en Ella y con Ella en la ofrenda del Sacrificio del Calvario y en la profunda participación de la inmolación de Cristo (5).

Nuestra Señora estuvo presente ante todo en la interioridad del santo, pero también fue parte integral de su misión sacerdotal en favor de las almas. Él verdaderamente acogió a María en “su propia casa”, introduciéndola “en el dinamismo de toda su existencia y en todo lo que constituía el horizonte de su apostolado”. Él mismo afirma, hablando con el padre Pellegrino Funicelli: «Sabed que en mis acciones y movimientos nunca he tenido ninguna referencia que fuera mínimamente terrenal. [...] En mi acción sacerdotal he tenido un solo ejemplo, un solo punto de referencia: Nuestra Señora» (6). 

Y de nuevo al padre Pellegrino, quien le preguntó cómo podía conciliar tanto recogimiento en la oración con su incesante actividad en el confesionario y en todas las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales, el padre Pío respondió: «Siento y creo que soy, incluso en mi indignidad, hijo de Nuestra Señora. Y ya te he dicho muchas veces que la Madre Celestial es el vínculo entre Dios y la humanidad. Es Ella quien crea mi campo de acción y la atmósfera, es Ella quien me da oxígeno, es Ella quien con sus perfumes casi me exalta y me hace parecer dotado de espíritu. Me siento como un pequeño velero, impulsado por el aliento de la Madre Celestial. Aun perdido en alta mar, estoy en calma. No sé cómo empiezo, ni puedo decir cómo termino en las diversas empresas, pero no me siento inseguro porque Ella me guía espiritualmente (7).

En estos valiosos testimonios, que debemos a la audacia y la pluma de Funicelli, queda claro el papel fundamental que desempeñó la Virgen María en la vertiginosa labor de San Pío en favor de las almas, y cuánto dependía de ella, sintiéndose guiado y fortalecido en todo. Existe un parentesco entre San Pío de Pietrelcina y San Maximiliano Kolbe, el mártir polaco que hizo de la devoción y la consagración a María el centro de su camino como sacerdote franciscano, fundando las Ciudades de la Inmaculada y la Milicia de la Inmaculada. Es evidente que, si bien San Pío no escribió ni habló sistemáticamente sobre la consagración a la Inmaculada, vivió plenamente su espíritu, tanto en su interior como en su ministerio sacerdotal.

Un día, el padre Pellegrino le preguntó: «“¿Pero de dónde sacas tanta fuerza?”. Y él me respondió sencillamente: “De la Virgen María: es Ella quien me da una bebida especial que me hace sentir siempre fuerte y siempre preparado [...]. Tengo la impresión de que es Ella quien empieza a hacerlo todo por mí. Su sonrisa maternal me anima a permanecer siempre al servicio de este mundo, del que quisiera partir. Permanezco, y espero permanecer siempre activo, gracias a la fuerza que recibo de Ella”» (8).  

 

Notas

1) Benedicto XVI, Audiencia General del 12 de agosto de 2009.

2) Cf. Lumen gentium, n. 61.

3) Benedicto XVI, Audiencia General del 12 de agosto de 2009.

4) Juan Pablo II, Carta del Jueves Santo de 1979.

5) Para un tratamiento oportuno y original de este tema: Hermana M. Immacolata Savanelli, FI, La connotación mariana de la espiritualidad corredentora de San Pío de Pietrelcina, EDUSC, Roma 2017, cap. II y VIII.

6) Padre Marcellino IasenzaNiro, Padre Pío habla de la Virgen, San Giovanni Rotondo 2008, pp. 206-207.

7) Ibíd., pág. 210.

8) Ibíd., págs. 212-213.

 

Escrito por la Hermana M. Gabriella Iannelli, FI, Semanario del Padre Pio, No. 26/2022.


domingo, 30 de agosto de 2026

FE Y VIDA: 10 años del «martirio» del padre Jacques Hamel en Francia

 

ACN - El 26 de julio de 2016, la localidad normanda de Saint-Étienne-du-Rouvray se convirtió en el escenario de una acción terrorista inédita en el continente europeo. Dos jóvenes adscritos al extremismo islámico irrumpieron por la sacristía de la iglesia de San Esteban durante la Misa matutina y atacaron con armas blancas al sacerdote Jacques Hamel, de 85 años, provocándole la muerte. El suceso supuso el primer asesinato de un presbítero católico a manos del yihadismo en la Europa del siglo XXI, dentro de una sociedad fuertemente secularizada.

Los análisis de la policía francesa y la investigación eclesiástica posterior han servido para fundamentar jurídicamente la naturaleza del crimen dentro del proceso canónico. En declaraciones a la fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el postulador de la causa de beatificación, el presbítero Paul Vigouroux, ratificó las conclusiones del expediente: «El martirio del padre Jacques Hamel está probado. Hay una muerte violenta en odio de la fe cristiana, y de forma premeditada. La policía francesa lo ha demostrado y está en el expediente».

«¡Este sacerdote francés es un mártir!»

Estola manchada de sangre
del padre Jacques Hamel.
El propio Papa Francisco se pronunció formalmente sobre la figura del sacerdote normando el 14 de septiembre de 2016 durante una Eucaristía celebrada en el Vaticano. En aquella homilía, el pontífice afirmó de forma categórica: «¡Este sacerdote francés es un mártir!». El Santo Padre remarcó asimismo el valor testimonial de sus últimos instantes con vida, señalando que el religioso «dio la vida por no renegar de Jesús» y que, en el mismo altar del sacrificio, se enfrentó al origen del mal al exclamar ante sus agresores: «¡Vete, Satanás!».

A lo largo de sus casi seis décadas de ministerio sacerdotal desde su ordenación en 1958, el padre Hamel ejerció su labor con una trayectoria caracterizada por la sencillez y el acompañamiento pastoral cotidiano. En los años previos a su fallecimiento, el clérigo participaba activamente en coros parroquiales, en el cuidado de enfermos y en iniciativas comunitarias orientadas a consolidar lazos de convivencia y diálogo con representantes de las confesiones musulmana y judía del departamento de Sena Marítimo.

Diez años después del suceso, la iglesia parroquial y la tumba del sacerdote continúan registrando un flujo constante de visitantes. Sobre este fenómeno de veneración popular, el padre Vigouroux explicó a ACN que «los fieles acuden a la iglesia o a la tumba del padre Hamel, solos o en grupo», añadiendo que «esta devoción habla también del atractivo, para el hombre moderno, de la personalidad de una persona sencilla que amaba su vida cotidiana».

Figura influyente

Alba manchada de sangre
del padre Jacques Hamel.
En el marco de la causa de beatificación remitida a la Santa Sede, las autoridades eclesiásticas evalúan también la documentación referente a hechos de carácter presuntamente milagroso. El propio postulador confirmó la existencia de expedientes médicos bajo revisión científica, citando que «está el ejemplo de una persona que afirma haber puesto sus manos paralizadas en la tumba del padre Hamel y se ha curado», para lo cual cuentan con el respaldo formal de los dictámenes facultativos correspondientes.

Tras el envío del informe diocesano a Roma y la emisión del decreto vaticano que confirma el cumplimiento del debido procedimiento, el expediente afronta sus fases definitivas de evaluación. Tal como precisa el sacerdote Paul Vigouroux al recordar que «la Iglesia quiere tomarse su tiempo», la resolución final determinará el reconocimiento oficial como mártir de la Iglesia católica de una de las figuras más influyentes del panorama religioso europeo reciente.

Exponen el alba y la estola manchadas con su sangre

La iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray, en Francia, ha expuesto el alba y la estola manchadas de sangre del padre Jacques Hamel, sacerdote asesinado mientras celebraba la Santa Misa en 2016.

Más que unas vestiduras, esta alba y esta estola son un profundo recordatorio del testimonio de quienes permanecen fieles a Cristo incluso en medio de la persecución. Su martirio continúa inspirando a miles de personas a vivir la fe con valentía, esperanza y amor.

Recordamos a todos los cristianos que, en distintas partes del mundo, siguen dando testimonio del Evangelio en medio de grandes desafíos. Oremos por los cristianos perseguidos y por la paz en el mundo. Comparte esta publicación para que el testimonio del padre Jacques Hamel siga fortaleciendo la fe de muchas personas.

miércoles, 26 de agosto de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: El sacerdote y los enfermos


Tema del episodio Nº 28 del ciclo:

El sacerdote y los enfermos

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

miércoles, 19 de agosto de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: La crítica a los sacerdotes

 

Tema del episodio Nº 27 del ciclo:

La crítica a los sacerdotes

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


miércoles, 12 de agosto de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: No hay lugar en el sacerdocio para el abuso de menores

 

Tema del episodio Nº 26 del ciclo:

No hay lugar en el sacerdocio para el abuso de menores

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

miércoles, 5 de agosto de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: El sacerdote instrumento de unidad

“Sean uno” ("Sint unum", Juan 17,21) 
Tema del episodio Nº 25 del ciclo:

El sacerdote instrumento de unidad

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


miércoles, 29 de julio de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: El alma sacerdotal de todos los cristianos

 

Tema del episodio Nº 24 del ciclo:

El alma sacerdotal de todos los cristianos

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


miércoles, 15 de julio de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: El sacerdote un simple ser humano


Tema del episodio Nº 23 del ciclo:

El sacerdote un simple ser humano

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


miércoles, 24 de junio de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

 

Tema del episodio Nº 22 del ciclo:

Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


domingo, 14 de junio de 2026

SACERDOCIO: “Unan su corazón al corazón de Cristo” (León XIV)


MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A LOS SACERDOTES EN OCASIÓN DE LA JORNADA POR LA SANTIFICACIÓN SACERDOTAL 

[Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, 12 de junio de 2026]

 

Queridos hermanos sacerdotes:

En el día en el que la Iglesia contempla el Corazón traspasado de su Señor, del que brota una fuente inagotable de paz y unidad para todo el género humano, dirijo sobre todo a mí mismo y a todos ustedes las palabras que Dios dirigió al pueblo de Israel: «Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo» (Lv 19,2; cf. 1 P 1,16). Esta llamada divina atraviesa los siglos, resonando también hoy con fuerza para todo creyente y, con exigencia particular, para nosotros sacerdotes. La santidad no es una opción entre tantas ni un ideal abstracto; tiene que ver con la identidad misma de cada persona que quiere participar en la vida del Resucitado.

Santidad y participación en el misterio de Cristo

Dios nos invita a participar de su misma santidad. Cuando nos llama a ser santos porque Él es santo, nos indica el camino a seguir: dejarnos modelar según su Corazón. Y para nosotros, queridos hermanos, esta llamada es particularmente radical. El Señor prometió: «Les daré pastores según mi corazón, que los apacentarán con ciencia y prudencia» (Jr 3,15). La santidad que se nos pide es un abandono confiado: dejarnos transformar por su Santo Espíritu. Sin embargo, precisamente aquí surge la gran paradoja de nuestra vida sacerdotal: estamos llamados a participar de la misma santidad de Dios, pero llevamos este tesoro en vasijas de barro (cf. 2 Co 4,7), somos limitados e imperfectos, a menudo estamos marcados por debilidades y cansancios, a veces por heridas. ¿Cómo puede un corazón humano, tan vulnerable, responder a una llamada tan alta? El sacerdote vive esta tensión, pero sabe dónde encontrar paz: en el costado abierto del Señor Jesús.

Un camino de unión

La unión de nuestro corazón con el Corazón de Cristo no es una experiencia reservada a unos cuantos elegidos, sino un camino sacramental, eucarístico, que se realiza en lo cotidiano. Queridos hermanos, en la Ordenación hemos sido configurados con Cristo, pero es necesario reavivar siempre en nosotros el don de la gracia por medio de la celebración cotidiana de la Eucaristía, de la oración, de la meditación de la Palabra de Dios y del servicio humilde a los hermanos y hermanas. Permanecemos unidos a Cristo en todo: en lo que hacemos y en lo que nos sucede cotidianamente. La santidad, entonces, en vano buscada con esfuerzos aislados, se revelará por lo que es: correspondencia a la gracia que nos precede, nos sostiene y nos transfigura. No existen, en efecto, compartimentos estancos en nuestra humanidad. La oración, el ministerio, las relaciones, el cansancio, las alegrías y los fracasos, incluso el tiempo aparentemente perdido o el amor que parece malgastado, todo se vuelve un lugar privilegiado de la revelación de Dios y de su amor infinito.

El sacerdote que tiene un corazón íntegro, sencillo y puro es contemplativo en la acción, misericordioso, fiel en la prueba y alegre en la entrega de sí. El mundo tiene una gran necesidad de pastores que no ofrezcan sólo palabras o programas, sino el testimonio vivo de un corazón reconciliado, difundiendo el buen olor de la santidad de Cristo. Una vida sacerdotal sólida y configurada con el Corazón de Jesús es signo creíble de unidad, de paz y de misericordia. Así, en un tiempo marcado por divisiones y miedos, podemos ser constructores de paz, testigos de la ternura del Buen Pastor, que sabe reunir al que está extraviado y sanar al que está herido, y nuestro celo no es agitación, sino el desbordamiento de un amor que «es éxtasis, es salida, es donación, es encuentro» (Francisco, Carta enc. Dilexit nos, 28).  

El Corazón de Cristo es el corazón de los santos

La respuesta a la vocación a ser santos no está tanto en el esfuerzo de ascesis y perfección, que es necesario, sino en la adhesión confiada al amor revelado en el Corazón traspasado de Jesús. El apóstol Juan nos hace contemplar el costado abierto del Crucificado (cf. Jn 19,34), donde Dios nos muestra definitivamente cómo Él es santo: no en la distancia inaccesible de una perfección separada, sino en un amor que se entrega hasta hacerse herir y que puede, por tanto, ser manantial de misericordia y de vida. El Sagrado Corazón de Jesús es la imagen por excelencia del amor de Dios: un amor omnipotente precisamente porque es capaz de hacerse vulnerable, de cambiar el dolor en gracia, el sufrimiento en esperanza.

Ese Corazón bendito, por tanto, es el “lugar” en el que la santidad se muestra como proximidad y ternura. La santidad del sacerdote entonces puede manifestarse en la cercanía humilde y valiente, en el ser de todos y para todos, manteniendo abierta la puerta del redil para que muchos puedan entrar y encontrar alimento y descanso (cf. Jn 10,9). Por eso, se nos pide una relación con Dios que no nos aleje de los hombres, sino que nos acerque a todos, que forje corazones pacientes, tiernos, capaces de cercanía, de compasión y de escucha. Así, por medio de la unión de nuestro corazón imperfecto con el Corazón traspasado de Jesús, se realiza nuestro camino de santidad. Ya no vivimos nosotros, sino que Cristo vive en nosotros (cf. Ga 2,20). Una tal santidad no se vive en soledad. Cuiden la fraternidad sacerdotal: búsquense, escúchense, sosténganse. El sacerdote que se aísla, lentamente se apaga; el sacerdote que camina con los hermanos crece. Nos lo recuerda san Agustín: «¿Cómo evitaremos estar en tinieblas? Amando a los hermanos. ¿En qué se prueba que amamos la fraternidad? En que no rasgamos la unidad, en que mantenemos la caridad» (Homilía sobre la Segunda Carta de San Juan a los Partos II, 3).

Queridos sacerdotes, renueven cada día su “aquí estoy” ante el Corazón traspasado de Cristo. Entréguense totalmente a Él, para que puedan amar a su pueblo con el mismo amor con el que Él lo ama. Y recuerden con alegría, como le gustaba repetir al santo Cura de Ars, que «el sacerdocio es el amor del corazón de Jesús» (cf. Benedicto XVI, Carta para la convocación del Año Sacerdotal [16 junio 2009]: AAS 101 [2009], 569). Este amor es prenda y garantía de que nada de nosotros se perderá, si todo lo nuestro lo entregamos y ofrecemos. Les encomiendo a todos y a cada uno a la Virgen María, Madre de los sacerdotes. Ella, que conservó en su corazón el misterio del Hijo, nos enseñe a conservar y a hacer latir en nosotros el Corazón de Cristo, Salvador del mundo.

12 de junio de 2026, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

 LEÓN PP. XIV

jueves, 11 de junio de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: “Cuando se piensa…” de Hugo Wast


Tema del episodio Nº 21 del ciclo:

“Cuando se piensa…” de Hugo Wast*

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

*Hugo Wast es un novelista y político argentino cuyo verdadero nombre es Gustavo Martínez Zuviría (1883-1963). Estudió leyes, y economía política. En 1943 fue ministro de Justicia y de Educación pública, cargo que aceptó con la condición de que se introdujera la enseñanza religiosa en todas las escuelas. Escribió numerosas obras de literatura, muchas de ellas de carácter religioso. 


miércoles, 25 de febrero de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: El sacerdote que ilusiona y contagia

 

Tema del episodio Nº 20 del ciclo:

El sacerdote que ilusiona y contagia

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.



jueves, 5 de febrero de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: Carta a un seminarista: “Gracias por entregar la vida”


Tema del episodio Nº 19 del ciclo:

Carta a un seminarista: “Gracias por entregar la vida”

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

miércoles, 14 de enero de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: La relación del Obispo con sus seminaristas

 

Tema del episodio Nº 18 del ciclo:

La relación del Obispo con sus seminaristas

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


sábado, 27 de diciembre de 2025

SACERDOCIO: Síntesis de la Carta apostólica del Papa León XIV “Una fidelidad que genera futuro”

 

“Para reconsiderar juntos la identidad y la función del ministerio ordenado a la luz de lo que el Señor pide hoy a la Iglesia”, presenta el Papa León XIV su Carta apostólica con motivo del 60 aniversario de los decretos conciliares Optatam totius y Presbyterorum ordinis.

Vatican News, Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

En el LX aniversario de los decretos conciliares Optatam totius y Presbyterorum ordinis, promulgados respectivamente el 28 de octubre y el 7 de diciembre de 1965, el Papa León XIV publica la Carta Apostólica “Una fidelidad que genera futuro”, reflexionando sobre la fidelidad en el servicio, la fraternidad, la sinodalidad, la misión y el futuro.

“Una fidelidad que genera futuro es a lo que los presbíteros están llamados también hoy, en la conciencia de que perseverar en la misión apostólica nos ofrece la posibilidad de interrogarnos sobre el futuro del ministerio y de ayudar a otros a percibir la alegría de la vocación presbiteral”, expresa el Pontífice al inicio de la Carta que se difunde este lunes 22 de diciembre.

Señala el Papa que los Decretos Optatam totius y Presbyterorum ordinis, “son dos textos nacidos de una única inspiración de la Iglesia, que se siente llamada a ser signo e instrumento de unidad para todos los pueblos e interpelada a renovarse, consciente de que la anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes, animado por el espíritu de Cristo”.

Estos decretos afirma el Papa, “constituyen un hito fundamental de la reflexión acerca de la naturaleza y la misión del ministerio pastoral, así como de la preparación para el mismo, conservando con el paso del tiempo una gran frescura y actualidad”.

“Es necesario -exhorta León XIV-, por tanto, hacer de ellos una memoria viva, respondiendo a la llamada a acoger el mandato que estos Decretos han confiado a toda la Iglesia: revitalizar siempre y cada día el ministerio presbiteral, extrayendo fuerza de su raíz, que es el vínculo entre Cristo y la Iglesia, para ser, junto con todos los fieles y a su servicio, discípulos misioneros según su Corazón”.

El Santo Padre invita con esta Carta apostólica a “reconsiderar juntos la identidad y la función del ministerio ordenado a la luz de lo que el Señor pide hoy a la Iglesia, prolongando la gran obra de actualización del Concilio Vaticano II”.

El Papa León XIV también expresa su gratitud a los sacerdotes por su testimonio y entrega, “que, en todas partes del mundo, ofrecen su vida, celebran el sacrificio de Cristo en la Eucaristía, anuncian la Palabra, absuelven los pecados y se dedican día tras día con generosidad a los hermanos y hermanas, sirviendo a la comunión y a la unidad, y cuidando, en particular, de quienes más sufren y pasan necesidad”.

La fidelidad y el servicio

Y reflexionando sobre la fidelidad y el servicio el Papa advierte que “especialmente en el tiempo de la prueba y de la tentación, se fortalece cuando no olvidamos esa voz, cuando somos capaces de recordar con pasión el sonido de la voz del Señor que nos ama, nos elige y nos llama, confiándonos también al indispensable acompañamiento de quienes son expertos en la vida del Espíritu”.

El Papa también acentúa la importancia de la formación permanente de los sacerdotes, “en este sentido se comprende lo que Optatam totius indica respecto a la formación sacerdotal, deseando que no se detenga en el tiempo del Seminario (cf. n. 22), abriendo el camino a una formación continua, permanente, de modo que constituya un dinamismo de constante renovación humana, espiritual, intelectual y pastoral”. Y que asegure también “el crecimiento y la madurez humana de los candidatos al presbiterado, junto con una rica y sólida vida espiritual”, incluso ante la crisis de confianza en la Iglesia provocada por los abusos cometidos por miembros del clero.

Asimismo para el Papa el tema formativo resulta central para afrontar “el fenómeno de quienes, después de algunos años o incluso decenios, abandonan el ministerio”. Situación “que exige mirar con atención y compasión la historia de estos hermanos y las múltiples razones que pudieron conducirlos a tal decisión”.

“Se trata, por tanto, de custodiar y hacer crecer la vocación en un camino constante de conversión y de renovada fidelidad, que nunca es un recorrido meramente individual, sino que nos compromete a cuidarnos unos a otros”

Fidelidad y fraternidad

Y reflexionando sobre la fidelidad y la fraternidad el Papa cita el Decreto Presbyterorum ordinis: «Los sacerdotes del Nuevo Testamento, aunque por razón del sacramento del Orden ejercen el ministerio de padre y de maestro, importantísimo y necesario en el pueblo y para el pueblo de Dios, sin embargo, son, juntamente con todos los fieles cristianos, discípulos del Señor, hechos partícipes de su Reino por la gracia de Dios que llama. Con todos los regenerados en la fuente del bautismo los presbíteros son hermanos entre los hermanos, puesto que son miembros de un mismo Cuerpo de Cristo, cuya edificación se exige a todos».

“La fraternidad presbiteral, por lo tanto -dice el Papa-, antes que ser una tarea que hay que realizar, es un don inherente a la gracia de la Ordenación. Hay que reconocer que este don nos precede: no se construye sólo con la buena voluntad y en virtud de un esfuerzo colectivo, sino que es un don de la Gracia, que nos hace partícipes del ministerio del obispo y se realiza en la comunión con él y con los hermanos”.

Insiste el Pontífice en que “la fraternidad presbiteral debe considerarse, por lo tanto, como un elemento constitutivo de la identidad de los ministros, no sólo como un ideal o un eslogan, sino como un aspecto en el que comprometerse con renovado vigor”.

“En un tiempo de gran fragilidad, todos los ministros ordenados están llamados a vivir la comunión volviendo a lo esencial y acercándose a las personas, para custodiar la esperanza que se hace realidad en el servicio humilde y concreto”

Fidelidad y sinodalidad

Luego al hablar de la identidad de los sacerdotes, destaca los señalado por el Decreto Presbyterorum ordinis sobre el vínculo con el sacerdocio y la misión de Jesucristo (cf. n. 2) y señala luego tres coordenadas fundamentales: la relación con el obispo, la comunión sacramental y la fraternidad con los demás presbíteros; y la relación con los fieles laicos. De esta manera invita también a vivir la fidelidad junto al ejercicio de la sinodalidad. “El impulso del proceso sinodal es una fuerte invitación del Espíritu Santo a dar pasos decididos en esta dirección”.  

“En una Iglesia cada vez más sinodal y misionera, el ministerio sacerdotal no pierde nada de su importancia y actualidad, sino que, por el contrario, podrá centrarse más en sus tareas propias y específicas”, dice el Pontifice.

“Para implementar cada vez mejor una eclesiología de comunión, es necesario que el ministerio del presbítero supere el modelo de un liderazgo exclusivo, que determina la centralización de la vida pastoral y la carga de todas las responsabilidades confiadas sólo a él, tendiendo hacia una conducción cada vez más colegiada, en la cooperación entre los presbíteros, los diáconos y todo el Pueblo de Dios, en ese enriquecimiento mutuo que es fruto de la variedad de carismas suscitados por el Espíritu Santo”

Fidelidad y misión

“La identidad de los presbíteros se constituye en torno a su ser para y es inseparable de su misión”, dice el Papa reflexionando sobre la fidelidad y la misión. Como una “vocación sacerdotal se desarrolla entre las alegrías y las fatigas de un servicio humilde a los hermanos, que el mundo a menudo desconoce, pero del que tiene una profunda sed: encontrar testigos creyentes y creíbles del Amor de Dios, fiel y misericordioso, constituye una vía primordial de evangelización”.

Y advierte sobre dos tentaciones contra la fidelidad a la misión, en un mundo acelerado e hiperconectados. La primera es “una mentalidad eficientista según la cual el valor de cada uno se mide por el rendimiento, es decir, por la cantidad de actividades y proyectos realizados”. Y en segundo lugar “una especie de quietismo: asustados por el contexto, nos encerramos en nosotros mismos, rechazando el desafío de la evangelización y adoptando un enfoque perezoso y derrotista”.

“Para vencer estas dos tentaciones y vivir un ministerio gozoso y fecundo, cada sacerdote debe permanecer fiel a la misión que ha recibido, es decir, al don de la gracia transmitido por el obispo durante la Ordenación sacerdotal”

Fidelidad y futuro

Mirando al futuro el Papa León XIV desea que “la celebración del aniversario de los dos Decretos conciliares y el camino que estamos llamados a compartir para concretarlos y actualizarlos se traduzcan en un renovado Pentecostés vocacional en la Iglesia, suscitando santas, numerosas y perseverantes vocaciones al sacerdocio ministerial, para que nunca falten obreros para la mies del Señor”.

“Junto con la oración, la escasez de vocaciones al sacerdocio —especialmente en algunas regiones del mundo— exige que todos revisemos la capacidad generativa de las prácticas pastorales de la Iglesia”

Concluye el Papa agradeciendo al Señor que siempre esta cercano y camino con su pueblo a través del sacerdote, “y doy las gracias a todos ustedes, pastores y fieles laicos, que abren su mente y corazón al mensaje profético de los Decretos conciliares Presbyterorum ordinis y Optatam totius y se disponen, juntos, a nutrirse y estimularse mutuamente para el camino de la Iglesia".

miércoles, 3 de septiembre de 2025

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: Sobre la promoción de las vocaciones

 

Tema del episodio Nº 17 del ciclo:

Sobre la promoción de las vocaciones

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.