sábado, 14 de febrero de 2026

LIBERA NOS: Cándido Amantini, el exorcista de Roma que va camino a los altares

Padre Cándido Amantini, Pasionista
 

El Padre Pío quien lo conoció personalmente reconoció la valía de este exorcista al definirlo como «un sacerdote según el corazón de Dios».

(Sobre un artículo original de ZENIT Noticias – Porta Luz / Santiago de Chile, 11.08.2025) A la edad de 12 años, Eraldo Ulisse Mauro Amantini, nacido el 31.1.1914 en Bagnolo (Toscana), ingresó al seminario menor (para niños) de los Pasionistas en Nettuno (Santuario de Santa María Goretti). Las misiones populares de los Padres lo impresionaron de tal forma que decidiría unirse a la Orden. En 1929 comenzó su noviciado en el monasterio de San Giuseppe en Monte Argentario. El joven religioso hizo sus votos perpetuos en 1933. Tres años más tarde, fue ordenado diácono en la Basílica de Letrán, antes de ser ordenado sacerdote el 13 de marzo de 1937, a la edad de solo 23 años.

Cándido de la Inmaculada Concepción -su nombre religioso-, abraza en su vida la Pasión de Cristo. Puesto que quiere llevar este amor del Hijo de Dios a los "crucificados" de su tiempo, adquiere entonces la educación que aún le falta. Con el tiempo no solo se le considerará un excelente experto en idiomas de griego, hebreo, alemán y sánscrito, sino también un erudito bíblico y teólogo moral.

Hasta 1960, enseñó a los estudiantes principalmente hebreo y estudios bíblicos. También fue durante este tiempo que conoció al Padre Pío. En 1961, el padre Cándido sufrió una crisis nerviosa que resultó en una larga estadía en el hospital. Después de recuperarse, apoya a su antiguo alumno, el padre Alessandro Coletti, que para ese tiempo ya era exorcista en la diócesis de Arezzo. El P. Cándido inicia a hacer los primeros exorcismos bajo la guía del P. Alessandro.

Toma también contacto con San Pío de Pietralcina, que lo describe como "un sacerdote realmente según el corazón de Dios". En una ocasión, cuando recibió un grupo de peregrinos provenientes de Roma, padre Pío les dijo: "¿Vienen de Roma?, ¿y por qué vienen a mí? ¡Tienen un santo en la Escala Santa! ¡Vayan donde él!"

"Escala Santa", Santuario Pontificio
de la Escalera Santa, Roma.

En efecto el sacerdote pasionista encuentra su destino pastoral final en el monasterio de la "Scala Sancta" ("Escalera Santa", Roma). La iglesia toma su nombre pues en ella está la escalera de 28 escalones -traída desde el pretorio del rey Herodes-, que CRISTO subió y bajó varias veces. La emperatriz Helena los hizo traer a Roma desde Tierra Santa, como otras reliquias de la Pasión.

El sello carismático de padre Cándido ciertamente tiene su origen en la práctica profunda de la oración. La oración del rosario es su fuente de fuerza.

Al paso del tiempo cada vez más personas lo eligen como director espiritual y confesor. Los fieles saben que el Padre tiene los dones de la profecía y los de la contemplación del corazón. De esta manera, puede descubrir de inmediato entre la multitud de personas que esperan frente a la puerta de la sacristía a las dos o tres personas que necesitan particularmente su ayuda. Se dedica a ellos en detalle, mientras hace esperar a las personas supersticiosas y adictas a los milagros.

Para el padre Cándido es importante que la persona en busca ayuda realmente busque a Dios como médico para su alma. Sus hermanos pasionistas señalan que el sacerdote, empático, se levanta en medio de la noche y realiza la adoración eucarística en la capilla. Al hacerlo, entrega al Señor presente corporalmente los lados oscuros de sus feligreses. Cándido se convierte así en un "canal abierto para la misericordia de Dios".

Nuestra Señora es su gran apoyo en su apostolado como exorcista. Probablemente también porque muchos de quienes acuden a él han recibido una gran ayuda en Loreto y Lourdes. Padre Cándido también hizo varias peregrinaciones al lugar de peregrinación mariana francés. En su libro sobre "El Misterio de María" (1971) escribe: "La Santísima Virgen es la primera en retirarnos de la tiranía del diablo sobre el mundo".

El Padre Cándido siempre proclama el amor inconmensurable que Dios tiene por sus criaturas. Él mismo lleva una vida penitente para testimoniar este mensaje. Varias veces ofrece su vida a Dios como expiación por otros y suele bendecir a quienes le visitan con esta oración: "Que el Señor Jesús esté siempre contigo. Él va delante de ti para guiarte, está detrás de ti para protegerte, habita en ti para guardarte, está por encima de ti para iluminarte. Amén".

Tumba del Siervo de Dios Cándido Amantini

Pasa muchas horas del día en el confesionario. Exhorta a sus hermanos a tratar siempre a los que acuden a confesarse con comprensión y consideración, para dar testimonio de la bondad paterna.

En el exorcismo, afirma devolver los corazones de los poseídos a la libertad de los hijos de Dios. En 1986, el padre Gabriele Amorth (libros: "Un exorcista cuenta", "Memorias de un exorcista") se convierte en estudiante de exorcismo del padre Cándido a petición del cardenal Poletti.

Varias veces, el Vaticano incluso le pide a Cándido que viaje al extranjero para exorcismos particularmente difíciles. En el exorcismo en sí, siempre se adhiere a las oraciones dadas por el ritual. Además del agua bendita habitual, también usa el aceite consagrado. Después de un exorcismo exitoso, el sacerdote a menudo celebra la Santa Misa en la casa de la víctima y la bendice con agua bendita e incienso.

En el ocaso de su vida, las enfermedades aumentan. Especialmente por la noche, está plagado de dificultad para respirar y problemas cardíacos. Tiene que ser tratado en el hospital varias veces.

En su onomástico religioso, temprano en la mañana le pide a San Cándido que le dé un regalo. De hecho, el regalo celestial llega por la noche a las 10 p.m. Cierra los ojos para siempre ese día 22 de septiembre de 1992.

Después de que la tumba del sacerdote pasionista fuera lugar de peregrinación para el pueblo durante 20 años, sus restos humanos serían trasladados a la capilla de la Escalera Santa el 21 de marzo de 2012. El 13 de julio de 2012, se abrió la investigación diocesana para la causa de beatificación.


Oración por las gracias y por la glorificación del Siervo de Dios Padre Cándido Amantini, Pasionista

Recordamos, Señor, a tu siervo el padre Cándido, un sacerdote inmerso en tu pasión con la contemplación de ti en el misterio eucarístico y en los sufrimientos de los hombres.

Quería imitar a Jesús, como el Buen Pastor, como el maestro y guía de las almas, devolviendo la esperanza a los corazones desanimados y beneficiando a los que estaban bajo el poder de las tinieblas y del maligno.

Que la Iglesia, Señor, coloque al padre Cándido sobre el candelabro para que la ilumine con su ejemplo y la consuele con su intercesión también con la gracia que humildemente te pedimos... en la confiada expectativa de que lo escucharéis y en la esperanza de que pronto será contado entre tus beatos. Amén.

(3 Gloria al Padre)

miércoles, 11 de febrero de 2026

APOLOGÉTICA HOY (audios): El alma y la dignidad de la persona humana

Programa radiofónico: "APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Episodio Nº 42.

Tema: El alma y la dignidad de la persona humana

Contenido:

-      El alma y la dignidad de la persona humana (Apologética Fundamental)

 

1- Prueba de la existencia del alma: los actos humanos.

2- Narración que nos hace ver de manera práctica la existencia del alma humana.

3- El alma de los animales.

4- La dignidad de la persona humana (Catecismo de la Iglesia Católica, números desde el 1701 al 1715).

 

Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 20 de agosto de 2025.


domingo, 8 de febrero de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: Comunión “a la canasta”

 

Comulgar no es sólo recibir el cuerpo y la sangre de Jesús, comerlo materialmente en la Eucaristía. El simple comer es acto propio de la vida animal. Comulgar es propio de la vida racional, donde interviene la inteligencia, la razón, la voluntad. Comulgar es aceptar totalmente a Jesucristo, es identificarse con El, con su espíritu, con sus sentimientos, es participar de sus anhelos, intereses, y preocupaciones.

En la Eucaristía Jesús pone en común, con nosotros, sus hermanos, todas las riquezas de su bondad, misericordia y amor. Pone a nuestra disposición todo lo suyo, todo su poder. Se pone El mismo a nuestro servicio.

Pero Jesús no sólo se nos da sino también que espera algo de nosotros. Espera nuestra aceptación, nuestra conformidad. Esto es, que lo recibamos en toda su realidad, como hombre y como Dios al mismo tiempo; que recibamos su cuerpo, su sangre, alma y divinidad. Este dársenos Jesús y darnos nosotros a El, es como un ágape donde cada uno trae su contribución para compartir con nosotros, o como una excursión “a la canasta”; cada uno lleva lo suyo y participan todos.

Para esto se requiere:

a) Tener fe en la presencia real, verdadera, auténtica de Jesús en la hostia consagrada. Un convencimiento total y firme.

b) Estar dispuesto, preparado. No comulga o comulga pésimamente, quien recibe a Jesús sabiendo que está en pecado mortal, en pecado grave. No basta pensar que otro día, después de la comunión, se confesará. Quien está en pecado debe confesarse antes. Quien no está decente, limpio, no puede decir: me pongo el traje y me voy a la fiesta, a mi regreso me lavaré porque ahora no dispongo de tiempo y no quiero perderme la fiesta.

c) Esforzarse por ser cada vez mejor. Cada misa y cada comunión tiene que ser un compromiso muy serio para adelantar en la virtud y en la vida cristiana en general. Exige una mayor conversión, una mayor entrega, una mayor disposición.

d) Preguntarse cada vez que se va a comulgar: ¿Puede Jesús contar conmigo así como yo cuento con El y su gracia? Jesús nunca me hace esperar. Siempre está pronto para atenderme, porque siempre me está esperando.

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pag. 133)

 



Nota explicativa: la expresión "a la canasta" se utiliza principalmente para describir una reunión o comida, común en Argentina, donde cada invitado lleva su propia comida o bebida para compartir con los demás, similar al concepto de “potluck” en inglés. Esta modalidad busca fomentar la colaboración y el compartir entre los asistentes.

 

sábado, 7 de febrero de 2026

SAN JOSÉ: Visitando su Santuario en Talavera de la Reina

 

El 19 de marzo de 2024 la parroquia de Patrocinio de San José, en Talavera de la Reina, Toledo (España), fue proclamada Santuario diocesano, y ese mismo día también se inició al Año Jubilar dedicado al patrono de la Iglesia universal. En aquellos días Don Jesús Ruiz Martín-Ambrosio, a su vez Rector del Santuario y párroco de la Parroquia afirmaba: “Este Santuario nació con la vocación de difundir la devoción y la figura de San José en toda la Iglesia”.

Fruto del Año dedicado a San José

El Santuario que nació por iniciativa del Arzobispo de Toledo, Don Francisco Cerro Chaves, como fruto del Año de San José es el segundo santuario en España dedicado al Esposo de la Virgen María; el primero y el único hasta ese momento era el de San José de la Montaña de la arquidiócesis de Barcelona. Sobre la proclamación de este este nuevo Santuario, Don Jesús Ruiz, explicaba así cómo surgió esta iniciativa.

“El año 2020 con la celebración del año santo de san José, nuestra iglesia fue declarada templo jubilar. Al clausurar el año, Don Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo, manifestó su deseo de hacer de este templo un Santuario Diocesano de san José y nos pidió que nos pusiéramos a trabajar en ese proyecto. Proyecto que llamamos la Casa de San José”.

Un lugar para promover la devoción a San José

Este nuevo santuario, explica don Jesús Ruiz, es un lugar en el que celebrar a san José y difundir su devoción, porque un Santuario es, ante todo, un lugar para recibir peregrinaciones. Es ya el segundo santuario en España dedicado a san José, junto con el de San José de la Montaña de Barcelona, y esto es una gracia y una oportunidad muy grande para la Parroquia del Patrocinio de san José.

“Además de las celebraciones propias sobre san José, como la Misa Votiva de los miércoles, la Novena o los Siete Domingos de san José, realizamos una exposición permanente de arte sobre san José, que se ofrece con una visita guiada, como una catequesis, en la que mostramos el desarrollo histórico de la devoción al santo y los distintos momentos de su vida. Se ofrece también una conferencia y diversos medios audiovisuales sobre san José. Una biblioteca josefina con abundantes títulos, tanto a nivel popular, como para estudiosos. Así mismo, ofrecemos nuestras instalaciones para la acogida de grupos en las necesidades que puedan requerir”.

Recuerdos del Año Jubilar

El día de la proclamación del nuevo Santuario, recuerda don Jesús Ruiz fue también el inicio del Año Santo para este Santuario, tiempo en el cual los fieles pudieron ganar las indulgencias plenarias.

“El mismo día de la proclamación, 19 marzo, comenzó un año santo que concedió la Santa Sede y duró hasta el 19 de marzo de 2025, un año entero. Fueron incontables las almas que se acercaron con las condiciones normales para ganar un jubileo de asistencia a la Eucaristía, de la comunión, de confesión en un tiempo cercano, pidiendo por las intenciones del Papa. Se preparó un libro del peregrino para todo aquel que vino y para los grupos que asistieron, viendo un poco los pasos y remarcando también la importancia de la Puerta Santa y del aspecto penitencial que tiene todo Año Santo”.

Transmitir la importancia de san José en la Iglesia

Asimismo, el Rector del Santuario señala que, este lugar nació con la vocación de difundir la devoción y la figura de San José, a todo aquel que se quiera acercar, hacemos con conciencia universal de acogida todo el mundo. De hecho, ya han venido fieles de otras diócesis a conocer lo que se hace aquí.

“Yo creo que hoy en día la figura de San José es alguien a poner en el candelero, porque es una santidad muy sencilla, muy fresca, pero muy elevada y que a todos nos puede hacer mucho bien. Así que nosotros tenemos el máximo de tiempo de apertura y el máximo de facilidades para todo aquel que venga. También hemos preparado una pequeña catequesis a través de una exposición guiada de arte para poder explicar todo esto de cómo se ha desarrollado la devoción a San José y la importancia que los Papas nos están invitando a darle a San José en estos últimos tiempos. En esa línea nos ponemos y el servicio de San José y de transmitir la importancia de su figura en la Iglesia”

El título de «Patrocinio de san José»

Este título de «Patrocinio de san José» hace alusión a los diferentes patronazgos de san José sobre la familia, la buena muerte, las vocaciones, los emigrantes, los trabajadores y, en especial, su Patrocinio sobre la Iglesia Universal.

“Siempre le hemos sentido como nuestro padre y señor, y hemos experimentado lo bien que cuida de nosotros. Especial afecto suscita en nosotros el recuerdo de la procesión del 1 de mayo, cuando pasea su imagen por nuestras calles, bendiciendo a nuestras gentes. Él es nuestro paño de lágrimas y el remedio a tantas dificultades. Santa Teresa de Jesús decía de él, que en las veces que se había encomendado a san José, nunca le había dejado de conceder lo que le pedía”.

 

Les dejo la información de referencia para quienes quieran visitarlo:

SANTUARIO DE SAN JOSÉ

Parroquia Patrocinio de San José

Calle San Marcos, 72

45600 - Talavera de la Reina (Toledo)

España

Teléfono: 925.815.280

E-mail: talavera.patrocinio@architoledo.org

jueves, 5 de febrero de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: Carta a un seminarista: “Gracias por entregar la vida”


Tema del episodio Nº 19 del ciclo:

Carta a un seminarista: “Gracias por entregar la vida”

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

domingo, 1 de febrero de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: ¿Todavía creer en la Trinidad?

 

Hay un principio filosófico que expresa: el obrar es consecuencia del ser. Primero se existe, luego se actúa.

Desde hace un tiempo se ha despertado en muchos cristianos una mayor conciencia y preocupación por los diversos campos de acción: educación, cultura, política, economía, derechos humanos, erradicación del hambre, la miseria, las injusticias sociales, la preocupación por la familia, el progreso y desarrollo. Todo ello muy loable y digno de aplauso, estímulo y apoyo.

Pero también “no es raro encontrar cristianos muy comprometidos en tareas apostólicas… a quienes les da lo mismo que Dios sea uno o tres personas. Piensan que esto es un tema teórico sin repercusiones prácticas… Que la Trinidad es un dogma, incomprensible, sí, pero que no tiene sentido al menos para este tiempo. Por eso nadie se ha tomado la molestia de criticarlo, de negarlo, ni tampoco de afirmarlo. Y la razón es que parece que ni quita ni pone nada a la vida cristiana… de la misma manera que nos da lo mismo que los planetas sean nueve o diez, porque esto no resuelve ninguno de los problemas que el hombre tiene planteados…” como leemos en un libro de Homilética.

A esto se llegar cuando en la práctica se relega a un segundo plano toda la realidad espiritual del hombre, cuando se le quita importancia o hasta se niega por pseudoteólogos la existencia de valores y verdades objetivas reales y absolutas. Se “ateiza” todo con el relativismo subjetivo, con la moral de situación, puramente subjetiva, y cosas por el estilo. Entonces la tarea apostólica, quizá iniciada con mucho entusiasmo y la más recta de las intenciones, al tiempo decae y hasta se la abandona. Le ha faltado base; se ha prescindido de Aquel que dijo: “Sin mí nada podéis hacer” (Jn 15,5).

No es un hecho intrascendente para el hombre el que Dios, ser supremo, creador, redentor y remunerador de los actos humanos, sea uno en tres personas. La preocupación -hasta casi como una obsesión- de Jesucristo fue la realidad del Padre, la gloria del Padre, la obediencia al Padre. Nos habló del Padre y nos prometió y envió al Espíritu Santo para llevar a cabo la obra que nos encomendó: ser sus testigos. Pero ¿qué es lo que vamos a testimoniar de Jesús? Su resurrección, como sello, garantía y certeza de que lo que El hizo y enseñó es verdad.

Es necesario que volvamos al origen de todo: Dios. No basta actuar en “nombre” de Cristo, de Dios. Para actuar como cristiano no basta realizar acciones o gestos cristianos; hay que serlo de verdad. No somos simples actores que representamos un papel. Debemos vivir la gracia para ser testigos y no sólo hacer de testigos de la Trinidad.

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pag. 11-12)

 

jueves, 29 de enero de 2026

APOLOGÉTICA HOY (audios): El alma humana

 

Programa radiofónico: "APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Episodio Nº 41.

Tema: El alma humana

Contenido:

  • El alma humana (Apologética Fundamental)

1 – Idea del alma.

2 – Naturaleza del alma humana.

3 – Existencia del alma humana.

4 – Prueba de la existencia del alma: el testimonio de la conciencia.

Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 6 de agosto de 2025.


domingo, 25 de enero de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: Dios, ¿una meta para alcanzar?

 

Los hombres, cuando se proponen alcanzar algo -una meta-, ordenan todos sus actos para lograrlo. Y no quedan satisfechos hasta haber obtenido el resultado.

Con frecuencia en la vida espiritual se suele proceder de un modo similar. Se procura alcanzar a Dios, la virtud, la vida cristiana en pleno, somo si se tratara de llegar a un punto, una meta en la que todos los problemas o inconvenientes quedarían superados. Y allí está el error.

A Dios no lo lograremos en esta tierra como una meta. Ni la virtud. Ni la vivencia cristiana en su plenitud.

Dios no es algo, sino ALGUIEN que nos habla. Nos habla a través de la Biblia. Nos habla por medio de su propio Hijo que vive y perdura “hasta el fin de los tiempos” en la Iglesia por El fundada y permanentemente asistida y sostenida. Nos habla también a través de los acontecimientos, de la historia. Ciertamente que no nos habla de la misma manera como lo hace en la Sagrada Escritura o por medio del Magisterio de la Iglesia. A través de los acontecimientos “nos despierta” para que reflexionemos, para que confrontemos nuestra propia vida, nuestras propias actitudes con la verdad que El nos ha revelado.

De modo similar, la vida cristiana, la virtud, no es un término, una meta para lograr totalmente en un plazo de tiempo de acuerdo al esfuerzo, al empeño personal de cada uno. La amplitud del tiempo y la intensidad del esfuerzo deben servir para afianzarnos en el camino.

Por tanto, nuestro peregrinar hacia el Padre, debe tener las características de un viaje; todavía no se ha llegado a la meta. Todavía es necesario sentir el cansancio, las incomodidades, los “imprevistos” del camino. Eso es la vida del cristiano. Debe contar con la realidad de “los buenos y malos en el reino de Dios”. Y mientras seamos viandantes no nos extrañemos de que la meta está distante, aunque siempre a la vista. Caminemos con esperanza.

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pag. 7)

 

martes, 20 de enero de 2026

HOMILÍAS (audios): Vida de San Sebastián, mártir




Homilía pronunciada el martes 20 de enero de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa de la Fiesta de San Sebastián, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.







La imagen que ilustra esta publicación se venera en el Templo Parroquial de "Santiago Apóstol" de Casarrubuelos, Madrid.








domingo, 18 de enero de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: ¿Para qué se hizo hombre Cristo?

 

Domingo 2 (A) del Tiempo Ordinario 

Evangelio de San Juan 1,29-34

Circunscribir la misión de Cristo a un determinado momento histórico, o a unas circunstancias puramente humanas, sería desvirtuarla de su real contenido. Lo externo puede ayudar o dificultar la acción. Esto nadie lo niega. Pero afirmar que lo externo condiciona de tal manera los actos y las decisiones de la voluntad humana que le imposibilitan actuar de otro modo, sería negar la libertad del hombre.

Es verdad que en determinados momentos o períodos se acentuaba la divinidad de Cristo -y esto está muy bien- que su humanidad quedaba prácticamente casi ignorada o, por lo menos, tenida como algo de menor importancia, y eso está mal. Hoy, en cambio, es frecuente la presentación de un Cristo tan “humanizado”, tan “socializado”, que su divinidad no es objeto ni de predicación ni de vital importancia y necesidad para la vida del bautizado.

En un mundo que “prefiere las tinieblas a la Luz” (Jn 1,5), “porque sus obras son malas” (Jn 3,20), en un mundo tremendamente materializado, hablar de espiritualidad, es un poco menos que hacer el ridículo. No obstante, la Iglesia de Cristo, la fundada por El, y no la presentada por muchos “reformadores” que ha tenido desde el comienzo (Mt. 26,9), y que lamentablemente abundan también hoy, debe predicar al Cristo total, al Cristo Dios hecho hombre, al Cristo Hijo de Dios e Hijo de María.

Nunca será lícito, bajo ningún pretexto histórico ni circunstancial, presentar un Cristo dividido, a un Cristo predicador de verdades sin “tener compasión de la multitud cansada y hambrienta” (Mt 15,32), ni, contrariamente presentar a un Cristo a quien los hombres lo busquen no por su divinidad (milagros, señales…) sino “por el pan que se acaba” (Jn 6, 26-27).

Tampoco ignoramos el sofisma de los últimos tiempos de que “no se puede predicar a estómagos vacíos”, y por eso hay que solucionar primero la cuestión social de la vivienda, de trabajo, etc., antes de hablar de conversión, de arrepentimiento, de renuncia al pecado, de la necesidad de la gracia, de la vida eterna… Porque a los que han enarbolado esa frase y a los de su comparsa, nunca los he visto preocupados por “predicar a los que ya tienen los estómagos llenos”. Como los consideran “pecadores”, y no les interesa trabajar por el Reino de Cristo, que basa la justicia y la paz en la ausencia del pecado, ponen en evidencia su distorsión de la verdadera misión de Jesucristo. No les interesa liberar a los hombres de la esclavitud del pecado.

En la predicación de hoy, el Bautista nos presenta a Cristo en su exacta dimensión. Cristo es el CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO. En el Antiguo Testamento Dios había prescrito que la reconciliación con El se hiciera por medio de la sangre de toros y de chivos, sobre los que el pueblo descargaba sus pecados (cfr. Lev 4, 5 y 16). Era un símbolo, una figura, un anticipo de la realidad que vendría con Cristo. Por eso el Bautista dice que Cristo es el verdadero Cordero de Dios (animal-símbolo de la inocencia y mansedumbre), que carga sobre sí los pecados de toda la humanidad, para expiarlos con su propia Sangre.

Mientras no se vuelva a fundamentar la realidad del hombre enfrentado con la herencia triste del pecado, se seguirán enfrentando los mismos hombres entre sí, y jamás podrá haber paz. El hombre no puede, por sí sólo, construir la PAZ. Necesita de la ayuda del Señor (“Sin Mí nada podéis hacer”). Esta ayuda es la gracia, que contrasta diametralmente con el pecado.

La mayor desgracia -ya lo deploraba Pío XII- es la perdida de la noción del pecado. No pocos cristianos hasta se burlan de los que creemos y procuramos luchar contra el pecado. Uno de los síntomas lo dan aquellos que, por ejemplo, critican, sin más, lo que denominan “sacramentalismo”. Parecen más preocupados por defender, hacer intangible el sacramento (lo que, bien entendido, no sólo es laudable sino también obligatorio) que salvar almas.

Si la misión fundamental de Cristo “hecho hombre para nuestra salvación” (Credo) no es la de liberarnos directamente del pecado (parábolas: hijo pródigo, oveja perdida…), la Iglesia, el Sacerdocio católico, y en definitiva los siete Sacramentos carecerían totalmente de sentido. ¿Es admisible esto? ¿No se corre hoy este riesgo de “teologías liberacionistas” de tipo sicológico, temporalista, carentes de sentido trascendente?

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.208-210)

 

miércoles, 14 de enero de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: La relación del Obispo con sus seminaristas

 

Tema del episodio Nº 18 del ciclo:

La relación del Obispo con sus seminaristas

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


domingo, 11 de enero de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK - NAVIDAD: Bautismo de Jesús

 

Aún no hemos asimilado del todo la alegría propia de la Navidad, cuando la Iglesia, poseída del gozo por el hecho de nuestra salvación, patentizado en Belén, nos presenta a Cristo en otro paso de su obra redentora.

Hoy celebramos el misterio del Bautismo de Jesús. Cristo no sólo se humilló haciéndose hombre, sino que también, cargando con nuestros pecados, se humilla aún más. Ocupa nuestro lugar de culpables y pecadores, y así se presenta al Padre. Como el culpable de nuestra desgracia, como el pecador que implora clemencia. Allí, formando cola, mezclado con los penitentes, como uno más, se presenta a Juan que bautizaba en las orillas del Jordán, para recibir también Él el bautismo de penitencia. Sabemos que este bautismo no confería la gracia santificante, cuya necesidad no cabía suponer para Jesús, el Santo y el Autor de la Gracia, sino que era un bautismo que disponía a los penitentes para una conversión, un arrepentimiento de sus pecados y un propósito de enmendar muchas cosas en sus vidas.

Allí lo vemos a Cristo, sufriendo la vergüenza de ser considerado por los demás como un pecador que viene a reconocer sus faltas, sus pecados, su vida equivocada, como un ladrón, como un asesino, como un tramposo y pendenciero, como un bebedor, como un adúltero o un fornicario, como un explotador de los demás, etc., etc. Si no descendemos a estos detalles, creo que nunca comprenderemos suficientemente la expresión, tan general, de que Jesús cargó con nuestros pecados y los expió. Jesús cargó sobre sí los pecados concretos de los hombres y murió por algo bien concreto. ¡Cuánto amor!

La humillación de Jesús en el Bautismo hizo que el cielo se abriera, que el Espíritu Santo descendiera en forma de paloma, y se oyera la majestuosa voz del Padre testimoniando: “Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”.

Muchas consideraciones podríamos hacer en torno a este hecho. Señalo nada más que dos:

1) Miremos a Cristo cumpliendo la voluntad del Padre. Hoy que no gusta tanto oír, y menos practicar, que algo debe ser cumplido porque está mandado, ya que eso sería “infantilismo”, falta de “madurez”, carencia de personalidad, etc. Cristo con su obediencia expía también estas aberraciones, estas nuevas formas de soberbia, este nuevo “infantilismo” humano disfrazado de “adultez”, cuando en cuestiones de fe y en cosas reveladas por Dios pretendemos formar nuestras “opiniones propias”.

2) En el día de nuestro bautismo se abrieron los cielos y descendió a nuestro corazón la mismísima Santísima Trinidad. ¡Qué complacencia para las tres divinas personas! Transcurridos los años, en esto momentos, ¿podrían el Padre eterno, el Hijo Redentor y el Espíritu Santificador decir de cada uno de nosotros, con una alegría semejante a la del día de nuestro Bautismo: ÉSTE ES MI HIJO MUY QUERIDO, EN QUIEN TENGO PUESTA TODA MI PREDILECCIÓN? Si no fuera así, hermanos míos, es tiempo de pensar: ¿para qué la Navidad, para qué el Bautismo de Jesús, para qué el Calvario, para qué la Resurrección de Cristo, para qué todo esto y lo del Año Santo, y la Iglesia, y los Sacramentos, y el tanto simular lo que quizás en realidad no somos?

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.203-204)

 

viernes, 9 de enero de 2026

COLUMNISTA INVITADO: Monseñor León Kruk, Arquetipo de Obispo, por Sergio Daniel D`Onofrio

 

Introducción

La historia eclesiástica argentina del siglo XX no puede comprenderse adecuadamente sin atender a aquellas figuras episcopales que, lejos de plegarse a los vaivenes ideológicos de su tiempo, asumieron con plena conciencia la misión de custodiar la fe recibida. Entre ellas, la figura de León Kruk se erige como un testimonio singular de austeridad y paternidad. Su episcopado en San Rafael configuró una identidad diocesana marcada por la centralidad de la vida sacramental, la formación sólida del clero y la defensa explícita de la Tradición católica.

Conocer a Monseñor Kruk implica adentrarse en un modelo de obispo que entendió su ministerio como servicio sacrificial. Formado en la pobreza rural y templado en una espiritualidad exigente, evidenciando con su ejemplo la figura del pastor que enseña, gobierna y santifica sin concesiones al espíritu del mundo.

Desarrollo

Monseñor León Kruk (1926–1991) constituye una de las figuras episcopales más singulares y firmes de la Iglesia argentina del siglo XX. Nacido en Concepción de la Sierra, Misiones, en el seno de una familia campesina de origen eslavo, más precisamente ucraniana, siendo sus padres Juan Kruk y Angelica Manulak. Su vida quedó marcada desde la infancia por la austeridad, la piedad mariana y una vocación temprana al sacerdocio. Formado en los seminarios de Corrientes y Villa Devoto, fue ordenado presbítero en 1954. Dentro de sus estudios se encuentran el de Licenciado y Doctor en Teología

Designado obispo de San Rafael en 1973 por el papa Pablo VI, León Kruk asumió su ministerio en un contexto eclesial atravesado por tensiones posconciliares. Alejado de ambigüedades, ejerció el episcopado con un estilo recio y paternal, defendiendo la recta tradición de la Iglesia, enfrentando fuertemente a la herética Teología de la Liberación y al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) desde que se desempeñaba como Vicario del Obispo Francisco Vicentin en la Arquidiócesis de Corrientes,

Su obra más perdurable fue la fundación del Seminario Santa María Madre de Dios. Se lo considera también como un padre espiritual del Instituto del Verbo Encarnado, dado que fue él quien otorgó al padre Carlos Buela la autorización para fundar dicha congregación en la Diócesis de San Rafael. Ambas instituciones, nacidas juntas el 25 de marzo de 1984, se constituyeron como verdaderos pilares de la identidad católica sanrafaelina, así como un impulso decisivo a numerosas iniciativas laicales y educativas.

Hombre de vida austera y oración constante, su muerte, ocurrida el 7 de septiembre de 1991, selló el testimonio de un pastor que no buscó consensos fáciles, sino todo lo contrario, la fidelidad a Cristo y a la Tradición de la Iglesia. Su figura permanece como referencia insoslayable para comprender la historia eclesiástica del sur mendocino.

Conclusión

La importancia de que se conozca y estudie la figura de Monseñor León Kruk radica, ante todo, en su valor ejemplar. En tiempos donde la memoria histórica suele ser selectiva o interesada, recuperar su trayectoria permite comprender que la vitalidad de una diócesis depende de la claridad doctrinal, la coherencia moral y la formación profunda del clero y de los fieles. El Seminario que fundó, las instituciones que protegió y el laicado que alentó no fueron iniciativas aisladas, sino partes orgánicas de una concepción integral de la Iglesia.

Mons. León Kruk representa un tipo de obispo cada vez menos frecuente: aquel que no teme al conflicto cuando está en juego la verdad revelada, y que asume las consecuencias personales de esa fidelidad. Su vida refuta la idea de que la firmeza doctrinal sea incompatible con la caridad pastoral; por el contrario, muestra que la auténtica caridad se funda en la verdad. Conocerlo es, en definitiva, reencontrarse con una forma de pastoreo que ayudó a edificar, con sacrificio y claridad, la Iglesia concreta de San Rafael y que aún hoy interpela a quienes buscan comprender el sentido profundo del gobierno Episcopal.

Bibliografía D’ONOFRIO, S. (2024) Historia Eclesiástica de la Diócesis de San Rafael. Tomo I. Monseñor Kruk. Un León en Cuyo. Ed. Cruz del Sur. Mendoza. Argentina.

Lic. Sergio Daniel D`Onofrio*

 

*Sergio Daniel D’Onofrio, nacido el 10 de marzo de 1992 en San Rafael, Mendoza. Argentina. Es profesor de Historia por el Instituto Santa María del Valle Grande. Es licenciado en Historia por la Universidad Católica de La Plata. Se desempeña como docente en nivel superior y medio en las provincias de Neuquén. Es investigador y autor de numerosas obras de historia argentina y eclesiástica, entre ellas la colección “Historia Eclesiástica de la Diócesis de San Rafael”. Dirige el canal y blog “El Revisionista”, (https://elrevisionista1.blogspot.com) y posee su propio canal de YouTube “El Revisionista” (https://www.youtube.com/@elrevisionista7789/featured) desde donde difunde una lectura crítica y revisionista del pasado nacional y religioso.

martes, 6 de enero de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK - NAVIDAD: ¿Dónde está el Rey?

 

La Epifanía del Señor

Quien haya tenido oportunidad de observar cómo las modernas maquinarias rebajan cerros, nivelan hondonadas, cubren pantanos, excavan en la roca, etc., sin duda se habrá admirado de la fuerza de dichos implementos. Se construyen enormes diques para aprovechar la fuerza y hacer más eficaz el caudal del agua de los ríos… El hombre se traslada al espacio con una facilidad cada vez más asombrosa… La técnica al servicio del hombre… ¿Cuánta maravilla!

No obstante todo este adelanto hay algo que desde muy antiguo supera infinitamente en poder, en grandeza, en hermosura y en trascendencia a todo eso. Hay algo que vence el tiempo y aun a la misma muerte. Es la fuerza maravillosa de la fe. Con la fe traspasamos la frontera del tiempo, de la muerte y del espacio. Con la fe no solo vemos y tocamos a Dios, con la fe participamos de su propia grandeza y omnipotencia. Con la fe, paradójicamente ¡oh misterio!, lo tenemos a Dios a nuestro servicio. Con la fe, si fuera necesario, trasladaríamos montañas, nos lo asegura el mismo Jesús.

Hoy celebramos la manifestación de Dios a los hombres. Dios se nos manifiesta, se nos muestra, se nos descubre en su Hijo Jesucristo. El Niño de Belén, que adoraron María y José, que adoraron los pastores, y que adoraron “unos magos de Oriente”, no sólo es hombre, que no puede ser adorado, sino que es al mismo tiempo Dios eterno. ¡Misterio grandioso! En ese Niño está “toda la plenitud de la divinidad de la que todos participamos”.

Verdaderamente es una lástima que una Fiesta como la de hoy, la EPIFANÍA, una fiesta tan de adultos, haya sido tan infantilizada. Por poco queda reducida más que al “recuerdo histórico” de unos personajes –los Magos– que fueron a adorar al Niño Jesús. Pero se pone menos acento en la adoración que en los regalos que recibieron.

No obstante, los mismos “regalos” son un testimonio de que la revelación sobre este Niño les hizo comprender que se trataba de un rey (oro), de un Dios (incienso), y de un hombre (mirra) al mismo tiempo. No habrán entendido plenamente el misterio, pero lo admitieron, lo aceptaron, porque les fue revelado por Dios, y en consecuencia obraron: se esforzaron por encontrar al Niño y le adoraron.

Repetimos:  Dios nos envía a su Hijo para redimirnos. ¡Tanto nos ama! Sin excluir los “regalos” a los niños en esta Fiesta de la EPIFANÏA, es necesario, muy necesario, que le vayamos devolviendo a la misma su verdadero contenido, real significado y vital importancia. No hagamos de las cosas de Dios “cualquier cosa”. La fe, por otra parte, no es un acto puramente espiritual.

La fe tiene que estar enraizada en nuestra vida. Creer en Jesucristo, en la necesidad de la Redención para los hombres, significa asumir toda la responsabilidad propia de esta fe. Así como los Magos no se desalentaron cuando se les ocultó la estrella. Averiguaron, buscaron y encontraron. No esperemos nosotros “facilidades” para ser cristianos. Jamás debemos cansarnos por el esfuerzo que ello implica…

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.198-199)