lunes, 18 de mayo de 2026

SAN JOSÉ: El aceite de San José, su historia y uso espiritual

Imagen de San José que se venera en la 
Parroquia "Santiago Apóstol",
Casarrubuelos, Madrid, España.
 Una tradición discreta pero poderosa

El aceite de San José es una devoción aún poco conocida por el gran público, pero preciosa para muchos fieles. Tiene sus raíces en la historia espiritual del santuario de San José de Montreal (Canadá) y en la vida del Santo Hermano Andrés, un humilde portero que se convirtió en instrumento de innumerables gracias.

Mucho más que un simple objeto piadoso, este aceite bendito es un signo de fe, confianza e intercesión, y acompaña las oraciones de curación, consuelo y conversión.

Fue a principios del siglo XX cuando tomó forma la tradición del aceite de San José. El hermano André Bessette, de Montreal, era profundamente devoto de San José. Su modesta misión consistía en recibir a los visitantes en la puerta del colegio.

Pero este discreto portero pronto se hizo famoso por su ferviente oración y las curaciones que parecían seguir a su intercesión. Para manifestar su oración, el Hermano André utilizaba aceite de oliva bendecido, que ponía sobre los enfermos con fe, mientras rezaba a San José. Este aceite, que tomaba de una lámpara encendida delante de una estatua del santo, se convertía en el humilde soporte de un profundo acto de fe. Muchas personas se sintieron aliviadas, consoladas o incluso curadas.

¿Quién es San Andrés Bessette?

San Andrés Bessette (1845-1937) fue un religioso canadiense de la Congregación de la Santa Cruz que fundó el oratorio de San José. Nació el 9 de agosto de 1945 en la zona de Quebec. Huérfano a los doce años de edad, trabaja en diferentes lugares y oficios hasta que el párroco, viendo su devoción decidió presentarlo a la Congregación de la Santa Cruz donde fue aceptado en 1872.

Erige una pequeña capilla para custodiar una imagen milagrosa de San José que había sido traída de Francia por los primeros hermanos de la Congregación. Cada vez más, los novicios y otros fieles comenzaron a llegar en peregrinación movidos por los milagros atribuidos a la imagen de San José y de André Bessette. Movido por una espiritualidad importada de Francia, André ungía a los enfermos con el aceite de la lámpara de San José. Se la atribuyen numerosísimos milagros en durante su vida.

San Andrés Bessette (1845-1937)
Falleció el 6 de enero de 1937. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 23 de mayo de 1982 en Roma. También allí Benedicto XVI presidió la canonización el 17 de octubre de 2010.

Uso espiritual, no mágico

El aceite de San José no es un remedio milagroso en el sentido mágico. No sustituye a la medicina ni a los sacramentos. Es un signo sacramental: dispone el corazón para recibir la gracia de Dios, como el agua bendita o una medalla.

Se bendice por un sacerdote, y se utiliza en un ambiente de oración, con humildad y fe. Puede aplicarse en la frente, en las manos, en una parte del cuerpo que sufre, o utilizarse para bendecir un objeto, una puerta, una cama, invocando la intercesión de San José.

Se utiliza especialmente para:

- acompañar la oración de curación,

- aliviar un sufrimiento físico o moral,

- proteger un lugar o una persona,

- confiar una intención difícil a San José.

¿Cómo utilizarlo?

No hay un ritual rígido ni establecido, pero aquí tienes una forma sencilla y respetuosa, por ejemplo, en la Parroquia “Santiago Apóstol” de Casarrubuelos, Madrid, al término de la Santa Misa Votiva de San José, el día 19 de cada mes, el sacerdote lo impone en forma de cruz sobre la frente de quien quiera recibirlo.

Al imponerlo se dicen estas palabras: “San José, padre, protector y guardián, ruega por este hijo tuyo para que sea fortalecido en la fe y sanado en lo que te pide”.

Una fe encarnada

En nuestro mundo moderno, este óleo nos recuerda que la fe cristiana llega a través de gestos concretos: tocar, bendecir, encomendar. Nos ayuda a expresar con el cuerpo lo que cree el alma, y a experimentar una cercanía sensible a los santos.

Nos invita a rezar a San José no como una figura lejana, sino como un padre, un protector, un fiel intercesor.

Oración

San José,

tú que velaste con amor por Jesús y María,

tú que sanaste tantos corazones por tu intercesión,

acompáñame en mis pruebas,

y haz descender sobre mí la paz de Dios.

Que este óleo bendito sea el signo de mi confianza,

y que a través de él, el Señor sane, consuele y fortalezca.

San José, ruega por nosotros.

Amén.

domingo, 17 de mayo de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: Cristo ¿Dónde estás? Cristiano ¿Qué esperas?

 

Ascensión del Señor (A)

Mt 28,16-20

Todos los años celebramos el misterio de la Ascensión de Jesús al cielo, como celebramos muchos otros misterios referentes a su vida, su permanencia y acción entre nosotros. Estas celebraciones de cada año deben ser una novedad y no una simple recordación.

Es fácil entender esto. La REDENCIÓN no es un hecho acabado, concluido, cerrado. La Redención es la realidad, la sustancia, la esencia misma de la Iglesia. Una Iglesia que no estuviera en constante proceso de Redención, no sería la Iglesia de Cristo. Una Iglesia donde no hubiera constantes nacimientos por el Bautismo, y regeneraciones por el sacramento de la Confesión, pronto dejaría de ser Iglesia. Una Iglesia donde no hubiera constante presencia del Señor por la celebración de la Eucaristía no “propagaría el reino de Cristo, y no daría gloria a todos los hombres” (Apost. Act. 2), no sería la Iglesia en la que Cristo prometió su permanencia hasta el fin de los siglos (Mat. 28,20).

Una Iglesia sin los Sacramentos, esos medios instituidos por el mismo Jesús, que nos confieren la gracia que redime, que santifica y fortalece, y en definitiva nos salva, haría totalmente ineficaz la Redención, la truncaría, pues Cristo debe seguir redimiendo a la humanidad, a cada hombre. La Iglesia es el lugar permanente de la transformación del hombre, puesto en este mundo, con la ineludible misión de transformarlo según el plan salvífico de Dios.

Hoy celebramos la Ascensión de Jesús. Esto significa que la Iglesia comienza la tarea que El le ha encomendado. Con la Ascensión de Jesús empieza el ejercicio de nuestra responsabilidad apostólica. También a nosotros nos dicen los Ángeles: “Hombres… ¿por qué seguís mirando el cielo? Este Jesús… vendrá de la misma manera que lo habéis visto partir” (Hech. 1,11). Esto es: Jesús se fue al cielo, pero nos encomendó una misión bien concreta, ser sus testigos hasta el último rincón del mundo. Un día volverá para pedirnos cuenta.

¡Ser testigos! Debemos testimoniar a Cristo, muerto por nuestros pecados, pero resucitado porque es Dios, y por consiguiente toda su doctrina es valedera para siempre. De este testimonio nuestro dependen dos cosas: a) la transformación del mundo; b) nuestra propia salvación. Ambas cosas muy unidas. Por eso debemos ser testigos de Cristo en todas partes.

Donde haya un cristiano, un bautizado, debe resplandecer el testimonio. Debe ser patente la Verdad, la Justicia, el Amor, la Virtud, debe ser permanentemente combatida la mentira, el error, toda clase de injusticia, el odio, el pecado. Donde haya un cristiano de verdad, deberían callarse, ocultarse los hipócritas, los cínicos, los corruptores, los inmorales, los cobardes, los deshonestos… Pero ¿no sucede lo contrario? ¿No se sienten “apocados”, avergonzados, los cristianos -en muchos ambientes-, que más bien parecen “falsos testigos”? Porque el que no grita su testimonio con su palabra y conducta, es un traidor, un falso testigo. Más bien declara contra Cristo. Presenta a un falso Cristo.

Cristiano, ¿Qué esperas para actuar? No nos quejemos de los males. Hagamos presente a Cristo. Esa es nuestra misión. Si no, seremos inexcusables.

 

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.336-337)

domingo, 10 de mayo de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: ¡Si, te quiero! y resurrección

 VI Domingo de Pascua

Jn 14,15-21

Dios solamente puede hacer cosas de la nada, y únicamente con el poder de su voluntad. Eso es crear. Los hombres jamás crean nada en el sentido estricto del término. Hacen “combinaciones” con cosas que ya existen. Hacen cosas “nuevas”. Pero en realidad no las crean. Además se necesitan medios para hacer o realizar algo. Esto en todos los órdenes; pero de un modo especial en lo referente a la eterna salvación. Jesús lo dice claramente: “Sin mí nada podéis hacer” (Juan 15,5).

Como cristianos, como católicos, por nuestro bautismo y confirmación, tenemos una fundamental misión en nuestra vida. Hemos de ser testigos de la Resurrección de Cristo ante los hombres, ante todo el mundo. Poco a poco tenemos que ir ampliando el conocimiento de esto, clarificando y entendiendo mejor aquello de que estamos aquí en la tierra “para conocer, amar y servir a Dios en este mundo y luego gozar con El en la Vida Eterna”, como decían nuestros viejos catecismos. No se trata de una idea egocéntrica, es decir, que me lleva a preocuparme por mi salvación en forma individual; he de comprender que mi salvación tiene relación con la salvación de los demás, que se ha de obrar por la gracia de Dios y el esfuerzo personal de cada uno. Para hacer más fácil, o menos difícil, este esfuerzo, es necesario que también las cosas estén ordenadas según la mente, el querer de Dios. Nuestras actividades espirituales y materiales, culturales, sociales, económicas, políticas, todo ha de servir para ese fin. Es en todo esto tan concreto donde ser ha de realizar ese conocimiento, ese servicio, y ese amor de Dios para alcanzar la eterna felicidad.

Realizando estas tareas seremos testigos de la Resurrección de Jesús hasta el último rincón de la tierra, y hasta la terminación del mundo. Para ello necesitamos la ayuda especial de Dios. Esta ayuda nos la ha prometido Jesús con el envío del espíritu santo que nos “enseñará” y nos “recordará” todo lo que nos dijo El, con la garantía de su propia presencia, no circunscripta a un lugar, sino misteriosamente real en cada uno de nosotros. “Me voy y vuelo a vuestro lado”. Para que ello se dé es necesario que nos mantengamos en el amor: “El que me ama guardará mis palabras y mi padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras”. Mas claro imposible.

El amor se ha de manifestar en la fidelidad al Señor, a sus mandamientos, que en el día de nuestro bautismo hemos jurado cumplir, aunque muchas veces ello nos resulte oneroso, “aunque salgamos perjudicados” (Salmo 14,4). Amor real y auténtico es eso: fidelidad a todo lo que se ha prometido cumplir. No confundir amor a Dios con “suspiros” y/o “emociones”, ni el amor al prójimo con las satisfacciones que se puedan experimentar tanto al dar algo como al recibir el reconocimiento o la retribución por la acción realizada.

Dar testimonio de la Resurrección es mantener, por ejemplo, la fidelidad a ese juramento del “¡Sí, te quiero!” matrimonial, que se ha prometido ante Dios mismo, ante la comunidad de parientes y amigos. Si ese “Si” fue sincero, auténtico, nacido del amor, debe perdurar inalterable a través del tiempo. Ese amor debe ser ejercicio, actualizado, como la RESURRECCIÓN.

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.316-317)

 

lunes, 4 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): Los hermanos fallecidos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el lunes 4 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Solemne Santa Misa por los hermanos difuntos de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


domingo, 3 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): Oración al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Oración pronunciada el Domingo 3 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Solemne Santa Misa de la Fiesta del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.



sábado, 2 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada artística al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el sábado 2 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del octavo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


viernes, 1 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada fraterna al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos

 

Homilía sobre la historia y el fin de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos, pronunciada el viernes 1 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del séptimo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


jueves, 30 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada musical al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía sobre la historia del Himno al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos pronunciada el jueves 30 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del sexto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


Autor de la letra y música del Himno: D. Mariano García Sánchez

Interpretación durante esta homilía: D. Eduardo José Garvía Pompa


miércoles, 29 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada hogareña al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía sobre la historia del templo parroquial de Casarrubuelos pronunciada el miércoles 29 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del quinto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


martes, 28 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada bíblica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el martes 28 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del cuarto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


lunes, 27 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada espiritual al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos

 

Homilía pronunciada el lunes 27 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del tercer día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


domingo, 26 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada etimológica y teológica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el Domingo 26 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del segundo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.



sábado, 25 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada histórica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el sábado 25 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del primer día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


viernes, 24 de abril de 2026

SAN JOSÉ: Santa Faustina y la devoción constante a San José

 

Entre las páginas del Diario de Santa Faustina Kowalska se descubre que el apóstol de la Divina Misericordia estaba también vinculada a San José y no simplemente porque estaba entre los Patronos de la Congregación de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia, de la que formaba parte, sino más bien porque en él había descubierto una ayuda incomparable en su misión, así como un apoyo del cual, a partir de un momento preciso, nunca se sintió privada.

En el Diario de Santa Faustina podemos encontrar hermosas experiencias en donde San José miraba con bondad a Santa Faustina y la encomendaba a rezar en el día a día, sus oraciones, ofreciéndole así su protección especial y apoyarla en la encomienda que Jesús de la Divina Misericordia le había encomendado.

La primera vez que Santa Faustina experimentó esta experiencia fue el 2 de febrero de 1936: «Al comenzar la Misa, mi corazón se llenó de un silencio y alegría maravillosos. Fue entonces cuando vi a la Virgen María con el Niño Jesús y a San José detrás de ellos. La Madre Bendita me dijo: ‘Toma mi Tesoro más preciado…’ y me entregó al Niño Jesús. Al tomar al Niño en mis brazos, la Virgen María y San José desaparecieron. Me quedé a solas con el Niño Jesús» (Diario 608).

Que hermosa experiencia mística debió de haber vivido Santa Faustina, viviendo tan de cerca la presencia no solo de San José, sino de María Santísima y tomando a el Niño Jesús en sus manos. Experiencia que llenaba su corazón por completo y le permitía seguir admirando las mismas.

Santa Faustina tuvo otras 3 hermosas experiencias con San José. Una de ellas fue la Navidad en 1936: «Durante la Misa de Gallo, la presencia de Dios me atravesó hasta el fondo. Instantes antes de la Elevación (de la Hostia) vi a la Madre de Dios, al Niño Jesús y al bondadoso San José» (846).

Luego el 30 de Julio de 1937, Santa Faustina, nos narra su tercera experiencia: «San José me pidió que mantuviera una devoción constante hacia él. Él mismo me indicó que rezara tres oraciones [el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria] y el “Memorare” una vez al día. Me miró con gran amabilidad y me hizo saber cuánto respaldaba esta obra. Me prometió su ayuda y protección especiales. Rezo estas oraciones diariamente y siento su protección especial» (1230). En todo momento, cabe destacar que dichas experiencias San José actuaba como ese protector especial de Santa Faustina.

De las palabras de la santa se podría deducir que está hablando de una visión que ha tenido, pero podría haber sido también una inspiración interior, algunos hablan de una propensión íntima hacia la devoción al santo pero, la expresión: me ha pedido, parecería no dejar muchas dudas, ya que deja entender que San José le hizo directamente esta petición.

¿Cuál era la obra que San José apoyaba? La difusión del Culto a la Divina Misericordia con la institución de una Fiesta que se tenía que celebrar en toda la Iglesia el domingo in Albis y la fundación por parte de sor Faustina de una nueva Congregación de carácter contemplativo, con la misión de invocar la misericordia de Dios.

Estas fueron las misiones de las que había sido investida por Jesús mismo, misiones que le costaron tanto sufrimiento, de las cuales se sentía incapaz y cuyo peso en muchos momentos le parecía demasiado grande para una pobre monja de poca cultura y salud precaria como ella. Aquí entra en acción el carpintero de Nazaret, el silencioso pero voluntarioso y eficiente José, que se pone como protector de la gran obra confiada a la santa. Parece que San José se confirma como un Custodio vigilante, dispuesto y generoso con las almas que confían en él como lo hizo María Santísima.

La última visión, dada en el 25 de diciembre de 1937, Santa Faustina, registra en su Diario, «Al llegar a la Misa de Gallo, me sumí en un profundo recogimiento desde el inicio de la Misa, en el cual vi la escena del nacimiento de Belén iluminada intensamente. La Santísima Virgen envolvía a Jesús en pañales, sumida en un profundo amor, mientras San José aún dormía. Solo cuando la Virgen María colocó a Jesús en el pesebre, la luz divina despertó a José, quien también estaba orando» (1442).

La oración “Memorare” a San José

La oración “Memorare”, mencionada por santa Faustina en sus escritos, nos hace pensar enseguida a la oración de San Bernardo escrita a la Santísima Virgen y, sin embargo, es una oración que rezaban las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia dirigiéndose a San José para pedirle que no les faltara su protección y su custodia. A esta oración pidió el Santo Patriarca que se añadieran tres oraciones que probablemente eran un Pater, Ave y Gloria.


Acordaos

 Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien acogedlas propicio y dignaos acceder a ellas piadosamente.

Amén.

martes, 21 de abril de 2026

PAPA FRANCISCO: La luz de Francisco

Al cumplirse un año de su partida a la Casa del Padre, subo el video de esta canción que junto al mítico Palito Ortega ofrecimos en octubre de 2013 como regalo y homenaje al Papa Francisco. Elevemos hoy una plegaria por el descanso eterno de su alma.


“Atiende con los oídos del alma los sonidos innumerables.

Esto que aquí se dice es desinteresado: recíbelo con mente pura.”


Ramón Bautista Ortega / José Antonio Medina


Canción: "La luz de Francisco"

Letra, música e interpretación: Palito Ortega

Edición vídeo: Chechu García.

Vídeo producido por: Goya Producciones


® RAMÓN BAUTISTA ORTEGA – 2013