Homilía pronunciada el Domingo 19 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa votiva en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
martes, 19 de mayo de 2026
lunes, 18 de mayo de 2026
SAN JOSÉ: El aceite de San José, su historia y uso espiritual
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| Imagen de San José que se venera en la Parroquia "Santiago Apóstol", Casarrubuelos, Madrid, España. |
El aceite de San José es una
devoción aún poco conocida por el gran público, pero preciosa para muchos
fieles. Tiene sus raíces en la historia espiritual del santuario de San José de
Montreal (Canadá) y en la vida del Santo Hermano Andrés, un humilde portero que
se convirtió en instrumento de innumerables gracias.
Mucho más que un simple objeto
piadoso, este aceite bendito es un signo de fe, confianza e intercesión, y
acompaña las oraciones de curación, consuelo y conversión.
Fue a principios del siglo XX
cuando tomó forma la tradición del aceite de San José. El hermano André
Bessette, de Montreal, era profundamente devoto de San José. Su modesta misión
consistía en recibir a los visitantes en la puerta del colegio.
Pero este discreto portero
pronto se hizo famoso por su ferviente oración y las curaciones que parecían
seguir a su intercesión. Para manifestar su oración, el Hermano André utilizaba
aceite de oliva bendecido, que ponía sobre los enfermos con fe, mientras rezaba
a San José. Este aceite, que tomaba de una lámpara encendida delante de una
estatua del santo, se convertía en el humilde soporte de un profundo acto de
fe. Muchas personas se sintieron aliviadas, consoladas o incluso curadas.
¿Quién es San Andrés Bessette?
San Andrés Bessette
(1845-1937) fue un religioso canadiense de la Congregación de la Santa Cruz que
fundó el oratorio de San José. Nació el 9 de agosto de 1945 en la zona de
Quebec. Huérfano a los doce años de edad, trabaja en diferentes lugares y
oficios hasta que el párroco, viendo su devoción decidió presentarlo a la
Congregación de la Santa Cruz donde fue aceptado en 1872.
Erige una pequeña capilla para
custodiar una imagen milagrosa de San José que había sido traída de Francia por
los primeros hermanos de la Congregación. Cada vez más, los novicios y otros
fieles comenzaron a llegar en peregrinación movidos por los milagros atribuidos
a la imagen de San José y de André Bessette. Movido por una espiritualidad importada
de Francia, André ungía a los enfermos con el aceite de la lámpara de San José.
Se la atribuyen numerosísimos milagros en durante su vida.
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| San Andrés Bessette (1845-1937) |
Uso espiritual, no mágico
El aceite de San José no es un
remedio milagroso en el sentido mágico. No sustituye a la medicina ni a los
sacramentos. Es un signo sacramental: dispone el corazón para recibir la gracia
de Dios, como el agua bendita o una medalla.
Se bendice por un sacerdote, y
se utiliza en un ambiente de oración, con humildad y fe. Puede aplicarse en la
frente, en las manos, en una parte del cuerpo que sufre, o utilizarse para
bendecir un objeto, una puerta, una cama, invocando la intercesión de San José.
Se utiliza especialmente para:
- acompañar la oración de
curación,
- aliviar un sufrimiento
físico o moral,
- proteger un lugar o una
persona,
- confiar una intención
difícil a San José.
¿Cómo utilizarlo?
No hay un ritual rígido ni
establecido, pero aquí tienes una forma sencilla y respetuosa, por ejemplo, en
la Parroquia “Santiago Apóstol” de Casarrubuelos, Madrid, al término de la
Santa Misa Votiva de San José, el día 19 de cada mes, el sacerdote lo impone en
forma de cruz sobre la frente de quien quiera recibirlo.
Al imponerlo se dicen estas
palabras: “San José, padre, protector y guardián, ruega por este hijo
tuyo para que sea fortalecido en la fe y sanado en lo que te pide”.
Una fe encarnada
En nuestro mundo moderno, este
óleo nos recuerda que la fe cristiana llega a través de gestos concretos:
tocar, bendecir, encomendar. Nos ayuda a expresar con el cuerpo lo que cree el
alma, y a experimentar una cercanía sensible a los santos.
Nos invita a rezar a San José
no como una figura lejana, sino como un padre, un protector, un fiel
intercesor.
Oración
San
José,
tú que
velaste con amor por Jesús y María,
tú que
sanaste tantos corazones por tu intercesión,
acompáñame
en mis pruebas,
y haz
descender sobre mí la paz de Dios.
Que
este óleo bendito sea el signo de mi confianza,
y que
a través de él, el Señor sane, consuele y fortalezca.
San
José, ruega por nosotros.
Amén.
domingo, 17 de mayo de 2026
MONSEÑOR LEÓN KRUK: Cristo ¿Dónde estás? Cristiano ¿Qué esperas?
Ascensión
del Señor (A)
Mt
28,16-20
Todos los años celebramos el
misterio de la Ascensión de Jesús al cielo, como celebramos muchos otros
misterios referentes a su vida, su permanencia y acción entre nosotros. Estas
celebraciones de cada año deben ser una novedad y no una simple recordación.
Es fácil entender esto. La
REDENCIÓN no es un hecho acabado, concluido, cerrado. La Redención es la
realidad, la sustancia, la esencia misma de la Iglesia. Una Iglesia que no
estuviera en constante proceso de Redención, no sería la Iglesia de Cristo. Una
Iglesia donde no hubiera constantes nacimientos por el Bautismo, y
regeneraciones por el sacramento de la Confesión, pronto dejaría de ser
Iglesia. Una Iglesia donde no hubiera constante presencia del Señor por la
celebración de la Eucaristía no “propagaría el reino de Cristo, y no daría
gloria a todos los hombres” (Apost. Act. 2), no sería la Iglesia en la que
Cristo prometió su permanencia hasta el fin de los siglos (Mat. 28,20).
Una Iglesia sin los
Sacramentos, esos medios instituidos por el mismo Jesús, que nos confieren la
gracia que redime, que santifica y fortalece, y en definitiva nos salva, haría
totalmente ineficaz la Redención, la truncaría, pues Cristo debe seguir redimiendo
a la humanidad, a cada hombre. La Iglesia es el lugar permanente de la
transformación del hombre, puesto en este mundo, con la ineludible misión de
transformarlo según el plan salvífico de Dios.
Hoy celebramos la Ascensión de
Jesús. Esto significa que la Iglesia comienza la tarea que El le ha
encomendado. Con la Ascensión de Jesús empieza el ejercicio de nuestra
responsabilidad apostólica. También a nosotros nos dicen los Ángeles: “Hombres…
¿por qué seguís mirando el cielo? Este Jesús… vendrá de la misma manera que lo
habéis visto partir” (Hech. 1,11). Esto es: Jesús se fue al cielo, pero nos
encomendó una misión bien concreta, ser sus testigos hasta el último rincón del
mundo. Un día volverá para pedirnos cuenta.
¡Ser testigos! Debemos
testimoniar a Cristo, muerto por nuestros pecados, pero resucitado porque es
Dios, y por consiguiente toda su doctrina es valedera para siempre. De este
testimonio nuestro dependen dos cosas: a) la transformación del mundo; b) nuestra
propia salvación. Ambas cosas muy unidas. Por eso debemos ser testigos de
Cristo en todas partes.
Donde haya un cristiano, un
bautizado, debe resplandecer el testimonio. Debe ser patente la Verdad, la
Justicia, el Amor, la Virtud, debe ser permanentemente combatida la mentira, el
error, toda clase de injusticia, el odio, el pecado. Donde haya un cristiano de
verdad, deberían callarse, ocultarse los hipócritas, los cínicos, los
corruptores, los inmorales, los cobardes, los deshonestos… Pero ¿no sucede lo
contrario? ¿No se sienten “apocados”, avergonzados, los cristianos -en muchos
ambientes-, que más bien parecen “falsos testigos”? Porque el que no grita su
testimonio con su palabra y conducta, es un traidor, un falso testigo. Más bien
declara contra Cristo. Presenta a un falso Cristo.
Cristiano, ¿Qué esperas para
actuar? No nos quejemos de los males. Hagamos presente a Cristo. Esa es nuestra
misión. Si no, seremos inexcusables.
Obispo de San Rafael,
Argentina desde 1973 a 1991.
(Artículo del libro
“Mano a mano con el Obispo de San Rafael,
Ediciones Nihuil, 1988,
pags.336-337)
viernes, 15 de mayo de 2026
domingo, 10 de mayo de 2026
MONSEÑOR LEÓN KRUK: ¡Si, te quiero! y resurrección
Jn
14,15-21
Dios solamente puede hacer
cosas de la nada, y únicamente con el poder de su voluntad. Eso es crear. Los
hombres jamás crean nada en el sentido estricto del término. Hacen
“combinaciones” con cosas que ya existen. Hacen cosas “nuevas”. Pero en
realidad no las crean. Además se necesitan medios para hacer o realizar algo.
Esto en todos los órdenes; pero de un modo especial en lo referente a la eterna
salvación. Jesús lo dice claramente: “Sin mí nada podéis hacer” (Juan 15,5).
Como cristianos, como
católicos, por nuestro bautismo y confirmación, tenemos una fundamental misión
en nuestra vida. Hemos de ser testigos de la Resurrección de Cristo ante los
hombres, ante todo el mundo. Poco a poco tenemos que ir ampliando el
conocimiento de esto, clarificando y entendiendo mejor aquello de que estamos
aquí en la tierra “para conocer, amar y servir a Dios en este mundo y luego
gozar con El en la Vida Eterna”, como decían nuestros viejos catecismos. No se
trata de una idea egocéntrica, es decir, que me lleva a preocuparme por mi
salvación en forma individual; he de comprender que mi salvación tiene relación
con la salvación de los demás, que se ha de obrar por la gracia de Dios y el
esfuerzo personal de cada uno. Para hacer más fácil, o menos difícil, este
esfuerzo, es necesario que también las cosas estén ordenadas según la mente, el
querer de Dios. Nuestras actividades espirituales y materiales, culturales,
sociales, económicas, políticas, todo ha de servir para ese fin. Es en todo
esto tan concreto donde ser ha de realizar ese conocimiento, ese servicio, y
ese amor de Dios para alcanzar la eterna felicidad.
Realizando estas tareas
seremos testigos de la Resurrección de Jesús hasta el último rincón de la
tierra, y hasta la terminación del mundo. Para ello necesitamos la ayuda
especial de Dios. Esta ayuda nos la ha prometido Jesús con el envío del
espíritu santo que nos “enseñará” y nos “recordará” todo lo que nos dijo El,
con la garantía de su propia presencia, no circunscripta a un lugar, sino
misteriosamente real en cada uno de nosotros. “Me voy y vuelo a vuestro lado”.
Para que ello se dé es necesario que nos mantengamos en el amor: “El que me ama
guardará mis palabras y mi padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en
él. El que no me ama no guardará mis palabras”. Mas claro imposible.
El amor se ha de manifestar en
la fidelidad al Señor, a sus mandamientos, que en el día de nuestro bautismo
hemos jurado cumplir, aunque muchas veces ello nos resulte oneroso, “aunque
salgamos perjudicados” (Salmo 14,4). Amor real y auténtico es eso: fidelidad a
todo lo que se ha prometido cumplir. No confundir amor a Dios con “suspiros”
y/o “emociones”, ni el amor al prójimo con las satisfacciones que se puedan
experimentar tanto al dar algo como al recibir el reconocimiento o la
retribución por la acción realizada.
Dar testimonio de la
Resurrección es mantener, por ejemplo, la fidelidad a ese juramento del “¡Sí,
te quiero!” matrimonial, que se ha prometido ante Dios mismo, ante la comunidad
de parientes y amigos. Si ese “Si” fue sincero, auténtico, nacido del amor,
debe perdurar inalterable a través del tiempo. Ese amor debe ser ejercicio,
actualizado, como la RESURRECCIÓN.
Obispo de San Rafael,
Argentina desde 1973 a 1991.
(Artículo del libro
“Mano a mano con el Obispo de San Rafael,
Ediciones Nihuil, 1988,
pags.316-317)
lunes, 4 de mayo de 2026
HOMILÍAS (audios): Los hermanos fallecidos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía pronunciada el lunes 4 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Solemne Santa Misa por los hermanos difuntos de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
domingo, 3 de mayo de 2026
HOMILÍAS (audios): Oración al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Oración pronunciada el Domingo 3 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Solemne Santa Misa de la Fiesta del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
sábado, 2 de mayo de 2026
HOMILÍAS (audios): Mirada artística al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía pronunciada el sábado 2 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del octavo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
viernes, 1 de mayo de 2026
HOMILÍAS (audios): Mirada fraterna al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía sobre la historia y el fin de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos, pronunciada el viernes 1 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del séptimo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
jueves, 30 de abril de 2026
HOMILÍAS (audios): Mirada musical al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía sobre la historia del Himno al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos pronunciada el jueves 30 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del sexto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
Autor de la letra y música del Himno: D. Mariano García Sánchez
Interpretación durante esta homilía: D. Eduardo José Garvía Pompa
miércoles, 29 de abril de 2026
HOMILÍAS (audios): Mirada hogareña al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía sobre la historia del templo parroquial de Casarrubuelos pronunciada el miércoles 29 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del quinto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
martes, 28 de abril de 2026
HOMILÍAS (audios): Mirada bíblica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía pronunciada
el martes 28 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la
Santa Misa del cuarto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera
Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid,
España.
lunes, 27 de abril de 2026
HOMILÍAS (audios): Mirada espiritual al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía pronunciada el lunes 27 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del tercer día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
domingo, 26 de abril de 2026
HOMILÍAS (audios): Mirada etimológica y teológica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía pronunciada el Domingo 26 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del segundo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
sábado, 25 de abril de 2026
HOMILÍAS (audios): Mirada histórica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos
Homilía pronunciada el sábado 25 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del primer día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
viernes, 24 de abril de 2026
SAN JOSÉ: Santa Faustina y la devoción constante a San José
Entre las páginas del Diario
de Santa Faustina Kowalska se descubre que el apóstol de la Divina Misericordia
estaba también vinculada a San José y no simplemente porque estaba entre los
Patronos de la Congregación de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la
Misericordia, de la que formaba parte, sino más bien porque en él había
descubierto una ayuda incomparable en su misión, así como un apoyo del cual, a
partir de un momento preciso, nunca se sintió privada.
En el Diario de Santa Faustina
podemos encontrar hermosas experiencias en donde San José miraba con bondad a
Santa Faustina y la encomendaba a rezar en el día a día, sus oraciones,
ofreciéndole así su protección especial y apoyarla en la encomienda que Jesús
de la Divina Misericordia le había encomendado.
La primera vez que Santa
Faustina experimentó esta experiencia fue el 2 de febrero de 1936: «Al
comenzar la Misa, mi corazón se llenó de un silencio y alegría maravillosos.
Fue entonces cuando vi a la Virgen María con el Niño Jesús y a San José detrás
de ellos. La Madre Bendita me dijo: ‘Toma mi Tesoro más preciado…’ y me entregó
al Niño Jesús. Al tomar al Niño en mis brazos, la Virgen María y San José
desaparecieron. Me quedé a solas con el Niño Jesús» (Diario 608).
Que hermosa experiencia
mística debió de haber vivido Santa Faustina, viviendo tan de cerca la
presencia no solo de San José, sino de María Santísima y tomando a el Niño
Jesús en sus manos. Experiencia que llenaba su corazón por completo y le
permitía seguir admirando las mismas.
Santa Faustina tuvo otras 3
hermosas experiencias con San José. Una de ellas fue la Navidad en 1936: «Durante
la Misa de Gallo, la presencia de Dios me atravesó hasta el fondo. Instantes
antes de la Elevación (de la Hostia) vi a la Madre de Dios, al Niño Jesús y al
bondadoso San José» (846).
Luego el 30 de Julio de 1937,
Santa Faustina, nos narra su tercera experiencia: «San José me pidió que
mantuviera una devoción constante hacia él. Él mismo me indicó que rezara tres
oraciones [el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria] y el “Memorare” una vez
al día. Me miró con gran amabilidad y me hizo saber cuánto respaldaba esta
obra. Me prometió su ayuda y protección especiales. Rezo estas oraciones
diariamente y siento su protección especial» (1230). En todo momento, cabe
destacar que dichas experiencias San José actuaba como ese protector especial
de Santa Faustina.
De las palabras de la santa se
podría deducir que está hablando de una visión que ha tenido, pero podría haber
sido también una inspiración interior, algunos hablan de una propensión íntima
hacia la devoción al santo pero, la expresión: me ha pedido, parecería no dejar
muchas dudas, ya que deja entender que San José le hizo directamente esta
petición.
¿Cuál era la obra que San José
apoyaba? La difusión del Culto a la Divina Misericordia con la institución de
una Fiesta que se tenía que celebrar en toda la Iglesia el domingo in Albis y
la fundación por parte de sor Faustina de una nueva Congregación de carácter
contemplativo, con la misión de invocar la misericordia de Dios.
Estas fueron las misiones de
las que había sido investida por Jesús mismo, misiones que le costaron tanto
sufrimiento, de las cuales se sentía incapaz y cuyo peso en muchos momentos le
parecía demasiado grande para una pobre monja de poca cultura y salud precaria
como ella. Aquí entra en acción el carpintero de Nazaret, el silencioso pero
voluntarioso y eficiente José, que se pone como protector de la gran obra
confiada a la santa. Parece que San José se confirma como un Custodio
vigilante, dispuesto y generoso con las almas que confían en él como lo hizo
María Santísima.
La última visión, dada en el
25 de diciembre de 1937, Santa Faustina, registra en su Diario, «Al llegar a
la Misa de Gallo, me sumí en un profundo recogimiento desde el inicio de la
Misa, en el cual vi la escena del nacimiento de Belén iluminada intensamente.
La Santísima Virgen envolvía a Jesús en pañales, sumida en un profundo amor,
mientras San José aún dormía. Solo cuando la Virgen María colocó a Jesús en el
pesebre, la luz divina despertó a José, quien también estaba orando»
(1442).
La oración “Memorare” a San
José
La oración “Memorare”,
mencionada por santa Faustina en sus escritos, nos hace pensar enseguida a la
oración de San Bernardo escrita a la Santísima Virgen y, sin embargo, es una
oración que rezaban las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia
dirigiéndose a San José para pedirle que no les faltara su protección y su
custodia. A esta oración pidió el Santo Patriarca que se añadieran tres
oraciones que probablemente eran un Pater, Ave y Gloria.
Acordaos
Amén.
















