miércoles, 23 de septiembre de 2026

SANTO PADRE PÍO: “Escuchar a Cristo para cumplir la voluntad de Dios” (Benedicto XVI)

 

SAN GIOVANNI ROTONDO, domingo, 21 de junio de 2009 (ZENIT.org). Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI en la mañana de ese domingo al presidir en el atrio de la iglesia de san Pío de Pietrelcina, en San Giovanni Rotondo, la concelebración eucarística.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

En el corazón de mi peregrinación a este lugar, en el que todo habla de la vida y de la santidad del padre Pío de Pietrelcina, tengo la alegría de celebrar para vosotros y con vosotros la Eucaristía, misterio que constituyó el centro de toda su existencia: el origen de su vocación, la fuerza de su testimonio, la consagración de su sacrificio. Con gran afecto os saludo a todos vosotros, congregados aquí en gran número, y a cuantos nos acompañan a través de la radio y la televisión. Saludo en primer lugar al arzobispo Domenico Umberto D'Ambrosio, que, después de años de fiel servicio a esta comunidad diocesana, se prepara para asumir el cuidado de la arquidiócesis de Lecce. Le doy también de corazón las gracias porque se ha hecho intérprete de vuestros sentimientos. Saludo a los otros obispos concelebrantes. Dirijo un saludo especial a los frailes capuchinos, en particular al ministro general, fray Mauro Jöhri, al definidor general, al ministro provincial, al padre guardián del convento, al rector del santuario y a la Fraternidad Capuchina de San Giovanni Rotondo. Saludo además, con reconocimiento, a cuantos ofrecen su contribución al servicio del santuario y de las obras anejas; saludo a las autoridades civiles y militares; saludo a los sacerdotes, a los diáconos, a los demás religiosos y religiosas, y a todos los fieles. Dirijo un pensamiento afectuoso a quienes están en la Casa Alivio del Sufrimiento, a las personas solas y a todos los habitantes de esta ciudad.

Acabamos de escuchar el evangelio de la tempestad calmada, al que se le ha acompañado un breve pero incisivo texto del Libro de Job, en el que Dios se revela como el Señor del mar. Jesús amenaza al viento y ordena al mar que se calme, lo interpela como si se identificase con el poder diabólico. En efecto, según lo que nos dicen la primera lectura y el Salmo 106/107, el mar en la Biblia es considerado un elemento amenazador, caótico, potencialmente destructivo, que solo Dios, el Creador, puede dominar, gobernar y acallar.

Pero hay otra fuerza --una fuerza positiva-- que mueve al mundo, capaz de transformar y renovar a las criaturas: la fuerza del "amor de Cristo", ἀγάπη τοῦ Χριστοῦ (2 Corintios 5,15), como la llama san Pablo en la segunda carta a los Corintios: no es, por tanto, una fuerza cósmica, sino divina, trascendente. Actúa también sobre el cosmos, pero por naturaleza el amor de Cristo es "otro" tipo de poder, y el Señor manifestó esta alteridad trascendente en su Pascua, en la "santidad" del "camino" que Él eligió para liberarnos del dominio del mal, como había sucedido en el éxodo de Egipto, cuando hizo atravesar a los judíos las aguas del Mar Rojo. "Oh Dios --exclama el salmista--, qué santo es tu proceder... Tu camino discurría por el mar, por aguas caudalosas tu sendero" (Salmo 77/76, 14.20). En el misterio pascual, Jesús atravesó el abismo de la muerte, porque Dios quiso así renovar el universo: mediante la muerte y resurrección de su Hijo, "muerto por todos" para que todos puedan vivir "para aquel que murió y resucitó por ellos" (2 Corintios 5,16) y no vivan sólo para sí mismos.

El gesto solemne de apaciguar el mar en tempestad es claramente un signo del señorío de Cristo sobre las potencias negativas, e induce a pensar en su divinidad: "¿quién es éste --se preguntaban estupefactos y atemorizados los discípulos--, que hasta el viento y el mar le obedecen? (Marcos 4,41). No tenían todavía una fe sólida, se está formando; es una mezcla de miedo y de confianza; el abandono confiado de Jesús ante el Padre es, por el contrario, total y puro. Por este poder del Amor, puede dormir durante la tempestad, completamente confiado en los brazos de Dios. Pero llegará el momento en el que también Jesús experimentará el miedo y la angustia: cuando llegue su hora, sentirá sobre sí todo el peso de los pecados de la humanidad, como una gran ola que está a punto de caer sobre Él. Esa sí que será una tempestad terrible, no cósmica, sino espiritual. Será el último, el extremo asalto del mal contra el Hijo de Dios.

Pero en esa hora Jesús no dudó del poder de Dios Padre y de su cercanía, aunque tuvo que experimentar plenamente la distancia entre el odio y el amor, entre la mentira y la verdad, entre el pecado y la gracia. Experimentó este drama en sí mismo de manera lacerante, especialmente en Getsemaní, antes de ser apresado, y después, durante toda la pasión hasta la muerte en la Cruz. En esa hora, Jesús por una parte estaba totalmente unido al Padre, plenamente confiado en Él; por otra parte, solidario con los pecadores, quedó como separado y se sintió como abandonado por Él.

Algunos santos han vivido intensa y personalmente esta experiencia de Jesús. El padre Pío de Pietrelcina es uno de ellos. Un hombre sencillo, de orígenes humildes, "conquistado por Cristo" (Filipenses 3,12), como escribe de sí el apóstol Pablo, para hacerse un instrumento elegido por el poder perenne de su Cruz: poder de amor por las almas, de perdón y reconciliación, de paternidad espiritual, de solidaridad concreta con los que sufren. Los estigmas, que le marcaron en el cuerpo, le unieron íntimamente con el Crucificado-Resucitado. Auténtico seguidor de san Francisco de Asís, hizo propia, como el Pobrecillo, la experiencia del apóstol Pablo, tal y como la describe en sus Cartas: "con Cristo estoy crucificado; y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gálatas 2, 19-20); o también: "en nosotros actúa la muerte, en vosotros la vida" (2 Corintios 5,12). Esto no significa alienación, pérdida de la personalidad: Dios no anula nunca lo humano, sino que lo transforma con su Espíritu y lo orienta al servicio de su designio de salvación. El padre Pío conservó sus propios dones naturales, y también su propio temperamento, pero ofreció todo a Dios, quien de este modo pudo servirse de ellos libremente para prolongar la obra de Cristo: anunciar el Evangelio, perdonar los pecados y curar a los enfermos en el cuerpo y en el espíritu.

Como les sucedió a Jesús, la verdadera lucha, el padre Pío no tuvo que librar el combate radical contra enemigos terrenales, sino contra el espíritu del mal (Cf. Efesios 6,12). Las "tempestades" más grandes que le amenazaban eran los asaltos del diablo, de los cuales se defendió con la "armadura de Dios", con "el escudo de la fe" y "la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios" (Efesios 6,11.16.17). Permaneciendo unido a Jesús, siempre tuvo en cuenta la profundidad del drama humano, y por eso se ofreció y ofreció sus tantos sufrimientos, y supo gastarse en el cuidado y alivio de los enfermos, signo privilegiado de la misericordia de Dios, de su reino que viene, es más, que ya está en el mundo, de la victoria del amor y de la vida sobre el pecado y la muerte. Guiar a las almas y aliviar el sufrimiento: así se puede resumir la misión de san Pío de Pietralcina, como dijo el siervo de Dios, el Papa Pablo VI: "Era un hombre de oración y de sufrimiento" (A los padres Capitulares Capuchinos, 20 de febrero de 1971).

Queridos amigos, frailes menores capuchinos, miembros de los grupos de oración y fieles todos de san Giovanni Rotondo, sois los herederos del padre Pío y la herencia que os ha dejado es la santidad. En una de sus cartas escribe: "Parece que el único tratamiento de Jesús para las manos es el de santificar vuestra alma" (Epístolas II, p. 155). Era siempre su primera preocupación, su ansia sacerdotal y paterna: que las personas regresaran a Dios, que pudieran experimentar su misericordia y, una vez renovados interiormente, redescubrir la belleza y la alegría de ser cristianos, de vivir en comunión con Jesús, de pertenecer a su Iglesia y practicar el Evangelio. El padre Pío atraía al camino de la santidad con su mismo testimonio, indicando con el ejemplo el "binomio" que nos conduce a ella: la oración y la caridad.

Ante todo la oración. Como todos los grandes hombres de Dios, el padre Pío se convirtió él mismo en oración, con el alma y con el cuerpo. Sus jornadas eran un rosario vivido, es decir, una continua meditación y asimilación de los misterios de Cristo en unión espiritual con la Virgen María. Se explica así la singular presencia en él de dones sobrenaturales y de sentido práctico humano. Y todo tenía su culmen en la celebración de la santa misa: en ella, él se unía plenamente al Señor muerto y resucitado. De la oración, como de una fuente siempre viva, brotaba la caridad. El amor que él llevaba en el corazón y transmitía a los demás estaba lleno de ternura, siempre atento a las situaciones reales de las personas y de las familias. Especialmente hacia los enfermos y dolientes, sustentaba la predilección del Corazón de Cristo, y precisamente de ella tuvo origen y forma el proyecto de una gran obra dedicada al "alivio del sufrimiento". No se puede entender ni interpretar adecuadamente esta institución si se la separa de su fuente inspiradora, que es la caridad evangélica, animada a su vez por la oración.

Todo esto, queridos hermanos, el padre Pío lo presenta hoy a nuestra atención. Los riesgos del activismo y la secularización están siempre presentes; por ello mi visita tiene también el objetivo de confirmaros en la fidelidad a la misión heredada de vuestro queridísimo padre. Muchos de vosotros, religiosos, religiosas y laicos, estáis tan absorbidos por miles de tareas que conlleva el servicio a los peregrinos o a los enfermos del hospital que corréis el riesgo de descuidar lo que es verdaderamente necesario: escuchar a Cristo para cumplir la voluntad de Dios. Cuando os deis cuenta de que corréis este riesgo, contemplad al padre Pío, su ejemplo, sus sufrimientos; e invocad su intercesión, para que os alcance del Señor la luz y la fuerza que necesitáis para continuar con vuestra misión empapada de amor por Dios y de caridad fraterna. Y que desde el cielo él siga ejerciendo esa delicada paternidad espiritual que le distinguió durante su existencia terrena; que continúe acompañando a sus hermanos, a sus hijos espirituales y a toda la obra que él inició. Que, junto a san Francisco y a la Virgen, que tanto amó e hizo amar en este mundo, vele sobre vosotros y os proteja y siempre. Y entonces, también en las tempestades que puedan levantarse de manera imprevista, podréis experimentar el soplo del Espíritu Santo que es más fuerte que cualquier viento contrario, y mueve la barca de la Iglesia y a cada uno de nosotros. Por este motivo debemos vivir siempre con serenidad y cultivar en el corazón la alegría, dando gracias a Señor. Dice el Salmo: "Su amor es para siempre" (Salmo responsorial). ¡Amén!

 

[Texto con los añadidos espontáneos recogido por ZENIT. Traducción del original italiano por Jesús Colina, © Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]

sábado, 19 de septiembre de 2026

HOMILÍAS (audios): San José Obedientísimo

Homilía pronunciada el Domingo 19 de julio de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa votiva en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


domingo, 13 de septiembre de 2026

ORACIONES: Letanías al Santo Padre Pío de Pietrelcina

Las siguientes “LITANIE A SAN PIO DA PIETRELCINA”, extraídas de una página italiana (https://padrepiopietr.tumblr.com/), y traducidas al castellano, pueden emplearse para la devoción privada:

 


Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

 

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

 

Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

 

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre del Verbo Encarnado, ruega por nosotros.

Santa Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Esposa del Espíritu Santo, ruega por nosotros.

 

San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.

San Pío, Santo del Tercer Milenio, ruega por nosotros.

San Pío, Hijo de San Francisco de Asís, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de las almas consagradas, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de obediencia, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de pobreza, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de castidad, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de fe, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de esperanza, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de caridad, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de prudencia, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de justicia, ruega por nosotros.

San Pío, Modelo de fortaleza, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de templanza, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de toda virtud, ruega por nosotros.

San Pío, modelo de penitencia, ruega por nosotros.

San Pío, conformado a Cristo, ruega por nosotros.

San Pío, estigmatizado del Gargano, ruega por nosotros.

San Pío, herido de Amor en sus manos, ruega por nosotros.

San Pío, herido de Amor en los pies, ruega por nosotros.

San Pío, herido de Amor en el costado, ruega por nosotros.

San Pío, mártir del altar, ruega por nosotros.

San Pío, cuya gloria es la Cruz, ruega por nosotros.

San Pío, ministro incansable del Confesionario, ruega por nosotros.

San Pío, profeta de Dios, ruega por nosotros.

San Pío, ardiente misionero, ruega por nosotros.

San Pío, vencedor de los demonios, ruega por nosotros.

San Pío, que tienes a Dios fijo en la mente e impreso en el corazón, ruega por nosotros.

San Pío, fraile sencillo, ruega por nosotros.

San Pío, hombre hecho de oración, ruega por nosotros.

San Pío, apóstol del Rosario, ruega por nosotros.

San Pío, fundador de los “Grupos de Oración”, ruega por nosotros.

San Pío, fundador de la “Casa de Alivio del Sufrimiento”, ruega por nosotros

San Pío, que has reproducido la Vida de Jesús en el dolor y el amor, ruega por nosotros.

San Pío, protector de quienes te invocan, ruega por nosotros.

San Pío, poderoso hacedor de milagros, ruega por nosotros.

San Pío, protector de los niños, ruega por nosotros.

San Pío, sostén de los débiles, ruega por nosotros.

San Pío, benefactor de los pobres, ruega por nosotros.

San Pío, consuelo de los enfermos, ruega por nosotros.

 

San Pío, que “nos esperas a las puertas del Paraíso”, ruega por nosotros.

San Pío, gloria de la Orden Seráfica, ruega por nosotros.

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

 

San Pío, lámpara del Amor, alcánzanos la Gracia del Señor.

 

Oremos:

Oh Dios, que hiciste a San Pío de Pietrelcina, sacerdote estigmatizado, otro Cristo en la vocación de salvar las almas, haz que por su intercesión, sepamos entender el valor del sufrimiento, para ser un día, bendecidos y acogidos por Ti en la Gloria eterna. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

VIRGEN MARÍA: Virgen de las Lágrimas (Salta, Argentina)

Detalle del lienzo original.
 

La Ciudad de Salta es la Capital de la Provincia de Salta y se ubica en la Región del Noroeste Argentino (NOA). A una altura de 1.187 metros sobre el nivel del mar y enclavada en el Norte del Valle de Lerma, la Ciudad se destaca por una fisonomía hispano-colonial y la hace el destino favorito del turismo nacional e internacional. Su perfil urbano está delineado por edificaciones bajas, calles y veredas angostas; todo paisajísticamente enmarcado por los cerros y montañas circundantes.

En el centro de la ciudad encontramos la Catedral Basílica de Salta, además de ser una verdadera expresión de riqueza arquitectónica es sobre todo el símbolo y la manifestación de la fe de todos los que peregrinan en esta Iglesia Particular de Salta. El Santuario resguarda las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, los patrones de la ciudad de Salta, quienes cada 15 de septiembre reciben miles de devotos de todas partes para renovar el Pacto de Fidelidad.

Entre las imágenes que encontramos en ella se destaca una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción, pintada al óleo de 30x25 cm, copia original de una de las versiones del pintor italiano Giovanni Battista Salvi da Sassoferrato de “La Madonna” renacentista.

Pocos conocen que ese diminuto cuadro es el lienzo donde se manifestó otro portentoso prodigio en el año 1749. La Virgen de las Lágrimas es uno de los milagros acontecidos en Salta el 4 de agosto de 1749, en los preludios de la renovación del Pacto de Fidelidad.

Lienzo original con su marco de plata.
Fue el padre Juan Arisaga el primer testigo de este hecho. El cuadro era de su devoción personal. La imagen presentaba su cara, sus ojos, el cuello y el resto de la superficie, bañados en “una especia de agua clara y cristalina, que causó en el padre, a primera vista, mucha ternura y admiración”, relata la respuesta del rector del colegio de la compañía de Jesús, el padre Pedro Lizoain, a un exhorto elevado por el cabildo.

Recurrió a la ayuda del padre Alberto Araoz, y limpiándole el sudor con “unos algodones y un poco de bretaña”, afirmó en presencia de “curiosos y admirados”: “Veamos si mañana sucede lo mismo, y si sucediere, digo que es una cosa maravillosa”. Al otro día, en horas de la noche, el padre Juan repara en que la imagen “estaba no solo bañada como la noche antecedente, sino que era mayor y copioso el sudor en el cuello, menos en el rostro y lo restante del cuerpo”.

Esta escena de milagro se desarrolló en uno de los cuartos que estaban más preservados de la humedad en todo el Colegio y el aire que corría esos días era propio “para no conservar la humedad, sí para desecar la que había”. En efecto, los colores de la imagen presentaban un calor inusual y no se habían movido, así como tampoco el sudor había borrado o desfigurado la imagen.

Retiraron la imagen y se dieron cuenta que el espaldar o bretaña que servía de refuerzo y tocaba inmediatamente la pared, y la pared misma estaba seca. Llamaron entonces al padre Gabriel Gutiérrez, famoso maestro y pintor, para que estudiara si alguna causa natural pudiera explicar tal suceso y no se encontró ninguna.

Baldaquino de la antigua
Sede Episcopal 
donde
 se expone el lienzo original.
El día 6 de agosto, la imagen continúo mostrando el mismo prodigio. El día 7 de agosto amaneció “rociada con las mismas gotas de la noche anterior, presentando al día siguiente, el 8 de agosto, unos puntos resplandecientes como estrellitas menudas”, según las vivencias del Mons. Julián Toscano Zelayarán. Ese día, en horas de la tarde, se expuso la imagen a la pública veneración de la iglesia y se dio principio a una misión y novena a Nuestra Señora.  

El 13 de septiembre de 1952, en el cabildo histórico, se realizó la emocionante ceremonia de coronación de la Virgen de las Lágrimas y luego se la llevo en procesión solemne a la Iglesia Catedral. 

Hoy se encuentra con altar propio en la nave lateral derecha –“nave de la Virgen”– solemnizada bajo el baldaquino que anteriormente adornaba la entonces sede episcopal junto al altar mayor. Desde aquí acompaña con su silencio la devoción permanente que caracteriza al Santuario durante todo el año.

Cada 5 de agosto se celebra su día litúrgico. En este día Salta recuerda el hecho milagroso ocurrido en 1749, cuando la imagen de la Virgen comenzó a “sudar” gotas cristalinas. Este fenómeno marcó profundamente la historia de fe de la provincia de Salta y de sus muchos devotos de todo el territorio argentino.


Oración a la Virgen de las Lágrimas de Salta

¡Oh, excelsa y amorosa Madre de las Lágrimas!

Tú que en el año de 1749 quisiste manifestar el dolor y la ternura de tu Inmaculado Corazón sobre nuestra tierra salteña, bañando tu rostro en gotas cristalinas de amor y clemencia.

Vengo hoy a postrarme ante tu altar con el alma abatida por las penas de este mundo.

Mira, Madre bondadosa, mis aflicciones, mis debilidades y el peso de mis culpas.

Intercede por nosotros ante tu Hijo Santísimo, Jesucristo, para que nos conceda:

Un arrepentimiento sincero de nuestros pecados.

La gracia de la conversión verdadera.

El consuelo en medio de la prueba.

Que tus lágrimas sagradas laven nuestras durezas y enciendan en nuestros corazones la fe y la esperanza.

Acompáñanos siempre, oh dulce Protectora, y guía nuestros pasos por el camino de la paz hasta alcanzar la patria celestial.

Amén.

 

Altar propio de la Virgen de las Lágrimas en la
nave lateral derecha de la catedral de Salta, Argentina,
nave comúnmente conocida como “Nave de la Virgen”.

domingo, 30 de agosto de 2026

FE Y VIDA: 10 años del «martirio» del padre Jacques Hamel en Francia

 

ACN - El 26 de julio de 2016, la localidad normanda de Saint-Étienne-du-Rouvray se convirtió en el escenario de una acción terrorista inédita en el continente europeo. Dos jóvenes adscritos al extremismo islámico irrumpieron por la sacristía de la iglesia de San Esteban durante la Misa matutina y atacaron con armas blancas al sacerdote Jacques Hamel, de 85 años, provocándole la muerte. El suceso supuso el primer asesinato de un presbítero católico a manos del yihadismo en la Europa del siglo XXI, dentro de una sociedad fuertemente secularizada.

Los análisis de la policía francesa y la investigación eclesiástica posterior han servido para fundamentar jurídicamente la naturaleza del crimen dentro del proceso canónico. En declaraciones a la fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el postulador de la causa de beatificación, el presbítero Paul Vigouroux, ratificó las conclusiones del expediente: «El martirio del padre Jacques Hamel está probado. Hay una muerte violenta en odio de la fe cristiana, y de forma premeditada. La policía francesa lo ha demostrado y está en el expediente».

«¡Este sacerdote francés es un mártir!»

Estola manchada de sangre
del padre Jacques Hamel.
El propio Papa Francisco se pronunció formalmente sobre la figura del sacerdote normando el 14 de septiembre de 2016 durante una Eucaristía celebrada en el Vaticano. En aquella homilía, el pontífice afirmó de forma categórica: «¡Este sacerdote francés es un mártir!». El Santo Padre remarcó asimismo el valor testimonial de sus últimos instantes con vida, señalando que el religioso «dio la vida por no renegar de Jesús» y que, en el mismo altar del sacrificio, se enfrentó al origen del mal al exclamar ante sus agresores: «¡Vete, Satanás!».

A lo largo de sus casi seis décadas de ministerio sacerdotal desde su ordenación en 1958, el padre Hamel ejerció su labor con una trayectoria caracterizada por la sencillez y el acompañamiento pastoral cotidiano. En los años previos a su fallecimiento, el clérigo participaba activamente en coros parroquiales, en el cuidado de enfermos y en iniciativas comunitarias orientadas a consolidar lazos de convivencia y diálogo con representantes de las confesiones musulmana y judía del departamento de Sena Marítimo.

Diez años después del suceso, la iglesia parroquial y la tumba del sacerdote continúan registrando un flujo constante de visitantes. Sobre este fenómeno de veneración popular, el padre Vigouroux explicó a ACN que «los fieles acuden a la iglesia o a la tumba del padre Hamel, solos o en grupo», añadiendo que «esta devoción habla también del atractivo, para el hombre moderno, de la personalidad de una persona sencilla que amaba su vida cotidiana».

Figura influyente

Alba manchada de sangre
del padre Jacques Hamel.
En el marco de la causa de beatificación remitida a la Santa Sede, las autoridades eclesiásticas evalúan también la documentación referente a hechos de carácter presuntamente milagroso. El propio postulador confirmó la existencia de expedientes médicos bajo revisión científica, citando que «está el ejemplo de una persona que afirma haber puesto sus manos paralizadas en la tumba del padre Hamel y se ha curado», para lo cual cuentan con el respaldo formal de los dictámenes facultativos correspondientes.

Tras el envío del informe diocesano a Roma y la emisión del decreto vaticano que confirma el cumplimiento del debido procedimiento, el expediente afronta sus fases definitivas de evaluación. Tal como precisa el sacerdote Paul Vigouroux al recordar que «la Iglesia quiere tomarse su tiempo», la resolución final determinará el reconocimiento oficial como mártir de la Iglesia católica de una de las figuras más influyentes del panorama religioso europeo reciente.

Exponen el alba y la estola manchadas con su sangre

La iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray, en Francia, ha expuesto el alba y la estola manchadas de sangre del padre Jacques Hamel, sacerdote asesinado mientras celebraba la Santa Misa en 2016.

Más que unas vestiduras, esta alba y esta estola son un profundo recordatorio del testimonio de quienes permanecen fieles a Cristo incluso en medio de la persecución. Su martirio continúa inspirando a miles de personas a vivir la fe con valentía, esperanza y amor.

Recordamos a todos los cristianos que, en distintas partes del mundo, siguen dando testimonio del Evangelio en medio de grandes desafíos. Oremos por los cristianos perseguidos y por la paz en el mundo. Comparte esta publicación para que el testimonio del padre Jacques Hamel siga fortaleciendo la fe de muchas personas.

miércoles, 26 de agosto de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: El sacerdote y los enfermos


Tema del episodio Nº 28 del ciclo:

El sacerdote y los enfermos

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

domingo, 23 de agosto de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: ¿A qué Cristo seguimos?

 

Domingo XXI (A) del tiempo ordinario

Evangelio de San Mateo 16,13-20

No se ama, no se quiere, lo que no se conoce. No se sigue a quien se ignora. Seguir a alguien sin conocerlo, sin amarlo, es más bien seguirlo por interés egoísta, o incluso es hasta perseguirlo. Jesús nos ha dicho que para ser discípulos suyos debemos seguirlo, después de habernos despojado de muchas cosas, aun de nosotros mismos, y habiendo abrazo nuestra propia cruz. No una cruz cualquiera: la nuestra, la de saber aceptar la voluntad de Dios. Porque eso de “renunciarse a sí mismo” obliga a todo cristiano, a todo bautizado.

¡Cuántos criterios, opiniones, pareceres debemos desterrar si queremos ser de Cristo! Cuando Él nos enseña una verdad, cuando nos indica un modo de conducta, sensatamente no podemos, no debemos aferrarnos a nuestras propias ideas, a nuestros comportamientos “muy personales”, cuando eso contrasta con el Evangelio. Ninguna excusa, jamás puede ser motivo o razón para obrar contra lo que nos exige Jesús para reconocernos como suyos.

Jesús también hace una consulta. El Evangelio de hoy nos enseña muchas cosas. Así como Jesús preguntó a sus discípulos, no sólo sobre el parecer de la gente respecto a Él, sino que recabó también la opinión de ellos mismos, de modo semejante interroga al hombre de hoy. Te interroga a ti; me interroga a mí también, aunque sea obispo. Los Apóstoles eran los primeros obispos de la Iglesia. Nuestra respuesta debe ser personal, y de ningún modo ser lo que únicamente aprendimos en el catecismo. La pregunta de Jesús, más que al conocimiento intelectual, va dirigida a nuestra vida.

¿Qué importancia, qué trascendencia, qué transformación o cambio (conversión) en nuestra conducta práctica realiza la presencia de Cristo, la realidad de Cristo? También los demonios tienen un conocimiento intelectual de Cristo: pero, ¿de qué les sirve? Más aún: el conocimiento sin fe de nada sirve. El Apóstol Santiago dice (2,19-20): “También los demonios creen -que hay un solo Dios- y eso les hace temblar. ¿Quieres enterarte, estúpido, que la fe sin obras es inútil?

Evidentemente, mi respuesta personal sobre quién es Cristo debe nacer no de un simple sentimiento, ni de algo solamente sabido de memoria, sino que debe surgir desde lo más profundo de mi vida. Como decía San Pablo: “Vivo yo; pero ya no soy yo quien vivo, sino que es Cristo quien vive en mi” (Gal. 2,20). ¡Qué hermosa respuesta! Por eso debemos responder con el Evangelio hecho vida en nuestra vida. Se dice que el mejor comentario al Evangelio es el que se hace con la propia vida. La mejor respuesta sobre quién es Cristo será la del testimonio de la vida cristiana. Lo demás, es literatura y hojarasca que de nada sirve.

Dicho de otro modo: conviene que pensemos muy seriamente ¿a qué Jesús seguimos? ¿Al Hijo de Dios y al Hijo de María, o seguimos a un Jesús falso, fabricado por nuestra conveniencia? ¿Seguimos realmente a Jesús, aunque sangre nuestro corazón, aunque tengamos que renunciar definitivamente a muchas ilusiones, aunque debamos sufrir las humillaciones que nos imponen las condiciones de la vida presente? ¿Estamos dispuestos a seguir a Jesús que llama a todos a la perfección? ¿Estamos convencidos que debemos ser santos de verdad y que es la única respuesta válida sobre quien es Jesús para nosotros?

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael”,

Ediciones Nihuil, 1988, pags. 25-26)

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: La crítica a los sacerdotes

 

Tema del episodio Nº 27 del ciclo:

La crítica a los sacerdotes

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


sábado, 15 de agosto de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: Está en la tierra porque está en el Cielo

 

Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

En todo el proceso de la historia de nuestra salvación, a partir del instante mismo del castigo que Dios infligiera a nuestros padres por el primer pecado, hay toda una serie de personajes, acontecimientos e incluso “cosas” que son como hitos, como señales, como puntos de referencia -hoy diríamos: indicadores de ruta- por los que de un modo normal y natural Dios va llevando adelante su plan de redimir a la humanidad. Sin forzar, sin violentar el desarrollo de la historia de los hombres, Dios va realizando su propia historia a través -y aun, a veces, a pesar- de los hombres.

El hecho de que, así como por una mujer seducida por el diablo el hombre perdió todos los bienes, del mismo modo también Dios quisiera que por una Mujer “llena de gracia” (Luc. 1,28), los recuperara -y hasta cierto sentido los acrecentara según aquella famosa expresión de San Agustín: “Oh feliz culpa que nos mereció tan extraordinario Redentor”-, no es un hecho intrascendente.

Por este motivo, la Santísima Virgen María ocupa en el plan de Dios no sólo un lugar destacado, sino un lugar único y una misión irremplazable. La Virgen María no sólo tiene real significación e importancia en un momento determinado, como el común de los mortales que actúan en un preciso momento de tiempo y en un lugar específico. Por ser irremplazable, una vez dado su consentimiento para ser la Madre de Dios, el plan redentor ya no puede llevarse a cabo prescindiendo de Ella, relegándola y minimizándola como para diluir la necesidad y la eficacia de su acción hoy en la Iglesia.

A lo que Dios Padre le ha dado tanta importancia -la necesidad de una Madre para su Hijo Jescristo- no lo podemos considerar como cosa de poca monta. A la que Dios mismo ha honrado, preservándola del pecado original, y a la que con su cooperación a la gracia divina jamás ha cometido ni la más leve falta siendo realmente la “llena de gracia”, no podemos deshonrarla con pueriles y hasta heréticas sutilezas, sugiriendo que Dios se sentiría “ofendido” (!), enojado (?), si nosotros le damos mucha importancia a la Santísima Virgen.

Es como si por mucho honrar a la Virgen María alguien fuera a condenarse; o como si el amor que podamos tributar a la Madre fuera en desmedro de su Hijo; o como si la Virgen fuera tan egoísta que se quedara Ella con lo que quizá, en algún caso por ignorancia, no suficiente conocimiento, o por entusiasmo ingenuo de almas simples y nobles, se le tributa a Ella y que corresponde a Dios; y como si Ella fuera tan impotente que no pudiera encauzar todo a la mayor alabanza de la Trinidad y bien de las almas. Puede haber desviaciones; sería tonto negarlas.  Pero estas desviaciones no se corrigen suprimiendo uno de los términos, sino canalizando rectamente las prácticas cristianas. Eso es lo que ha querido el reciente Concilio.

Cuando Jesús después de su Resurrección ascendió a los cielos junto al Padre no ha sido para ausentarse y desentenderse de los hombres y sus problemas. Cuando Dios llevó a los cielos a la Virgen María en cuerpo y alma no ha sido para anular su influencia y acción sobre las almas, sino precisamente para hacerla ganar en universalidad de tiempo y lugar.

Con la Asunción de la Virgen a los cielos, cuya Fiesta celebramos hoy, no ha culminado y acabado el proceso de la Redención, ya que con su Hijo la Madre es corredentora. La Redención se sigue operando en cada alma. La co-redención también.

Esta Fiesta de la Santísima Virgen María llevada a los cielos debe llenarnos de gozo. Debemos aplaudir y aclamar con júbilo a nuestra Madre. Ella sigue siendo no sólo un signo, un recuerdo, un “agregado” en nuestra fe, en nuestra devoción, sino un elemento del cual no se puede prescindir en la Iglesia católica. Es más, no sería la verdadera Iglesia de Cristo la que no honrara y venerara a su Madre, como la sigue honrando Él mismo al tenerla en el cielo, sin que por eso nos la haya quitado de la tierra. La más absoluta seguridad de que la tenemos en la tierra es por que está toda Ella en el cielo.

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael”,

Ediciones Nihuil, 1988, pags. 65-66)

miércoles, 12 de agosto de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: No hay lugar en el sacerdocio para el abuso de menores

 

Tema del episodio Nº 26 del ciclo:

No hay lugar en el sacerdocio para el abuso de menores

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

domingo, 9 de agosto de 2026

VIRGEN MARÍA: Bartek Krakowiak, de una increíble historia de conversión a vandalizar el santuario de Medjugorje

 

Luego de los ataques vandálicos en el famoso santuario mariano de Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina, fue detenido Bartłomiej Włodzimierz Krakowiak, un ciudadano polaco de 31 años, como presunto autor material del hecho.

Krakowiak fue apresado en la aldea de Cerno, cerca de Ljubuški, poco después del incidente. Un joven local —Ivan Vučić— lo reconoció, lo capturó y lo retuvo para luego entregarlo a las autoridades. La justicia bosnia le acusa de dañar o destruir bienes religiosos, por lo que podría recibir una pena de entre seis meses y cinco años de cárcel.

Este jueves, se celebró una audiencia en la que la fiscalía propuso ordenar prisión preventiva contra el acusado “por temor a que se fugue o repita el delito”, según reportó el medio local Avaz.

El fiscal informó que Krakowiak “no se arrepintió durante el interrogatorio” y expresó que con los ataques buscaba demostrar “que las visiones son un fraude y que todo es una invención”. El ciudadano polaco se negó a contar con un abogado durante la audiencia y, según los medios locales, dijo que quería permanecer en prisión.

Una infancia complicada

Increíblemente, “Bartek” —un diminutivo común para su nombre en Polonia— tiene su propia historia de conversión en Medjugorje, la cual contó en una película estrenada en 2024: Llamado 2, producida por la Fundación Cinematográfica Powołany.

Al compartir su testimonio, Bartek recuerda que proviene “de una familia con antecedentes de alcoholismo”, una enfermedad que sufrieron su bisabuelo, su abuelo y su padre. “Por eso, desde muy joven, pensé que era normal”, señaló.

Su padre era “muy agresivo” y abusaba de él. Entonces comenzó a sentirse “más a gusto” en la calle, por lo que empezó a escaparse de casa. En medio de un ambiente de pobreza y todo tipo de carencias, las golpizas de su padre se hicieron peores, hasta que eventualmente su madre decide separarse y mudarse.

“También me convertí en una persona muy peculiar porque descargaba toda la ira que llevaba dentro en los demás. Quería que la gente sufriera tanto como yo”, expresó Krakowiak.

Reparación de la Imagen luego del vandalismo

A los 18 años, conoció a una chica que poco después quedó embarazada. Bartek asegura que este embarazo le hizo sentir “amor incondicional por primera vez”, marcando un antes y un después en su vida. Lamentablemente, su novia sufrió un aborto espontáneo al sexto mes.

“Fue entonces cuando comprendí que lo que mi padre había dicho —que no merecía amor, que nunca lograría nada, que no valía nada— era cierto. Fue entonces cuando me hundí aún más en el alcoholismo, las drogas y la violencia”, comentó.

En medio de la desesperación y el resentimiento hacia Dios y su familia, Bartek tomó la decisión de quitarse la vida: “Tenía muchísimas deudas, depresión y ansiedad. Sabía que ese día lo haría, y recuerdo el momento en que abrí la ventana y dejé de tener miedo”.

“Estoy contigo”: viaje a Medjugorje

Al borde de la ventana, ya sin temor al sufrimiento que dejaría tras su partida, Bartek recibió una notificación en su teléfono: un rapero había lanzado una nueva canción titulada Estoy contigo.

La canción trataba sobre el amor de Jesucristo y su cercanía en los momentos de más dificultad. “Que superaré esto, que me ama, que lucha por mí y que me desea. Fue una experiencia tan poderosa, tan poderosa para mí, que cerré la ventana y simplemente tuve una gran esperanza en mi corazón de que algo cambiaría”, recordó Bartek.

Después, ya habiéndose abandonado a la voluntad de Dios, a quien sólo pedía que le hiciera feliz, oyó en su interior —no sabe cómo describirlo— la palabra “Medjugorje”. Comprendió entonces que “debía ir allí” y que, a través de ese viaje, Dios transformaría su vida. Sin demoras, se empezó a preparar para el viaje de más de 1.300 kilómetros.

“Durante este viaje, experimenté una poderosa presencia de Dios. Simplemente sentí su presencia física, que estaba conmigo. En ese tiempo, ocurrieron milagros extraordinarios en mi vida y vi cosas que jamás había visto”, dijo.

“Recuerdo haber cruzado el letrero de Medjugorje y, por primera vez en mi vida, me sentí orgulloso de mí mismo. Por primera vez en mi vida, me sentí orgulloso de quién era, de lo que era. Y aunque aún tenía mucho que asimilar y experimentar, simplemente llegué a conocer al Dios vivo, al Cristo vivo, que existe, que resucitó de entre los muertos”, agregó.

Tras regresar de Medjugorje se dedicó “a evangelizar, servir y acercar a la gente a Dios”, tratando de mostrarles que “los ama, que lucha por ellos y que hay esperanza”. Para el momento del estreno de la película, Bartek aseguraba que llevaba cinco años de casado y tres siendo padre.

El santuario restaurado en tiempo récord

El santuario de Medjugorje informó el 28 de julio que la imagen de Nuestra Señora que fue vandalizada en la colina de las presuntas apariciones ya fue completamente recuperada, gracias a la labor de la comunidad parroquial y miembros de la Comunidad Cenacolo.

Además, también fue recuperado el altar exterior de la parroquia de Santiago Apóstol, por lo que las jornadas de oración han continuado con normalidad.

“El santuario permanece abierto a todos los peregrinos. El programa de oración continúa desarrollándose con normalidad y todos los espacios están siendo limpiados y acondicionados con rapidez para que vuelvan a ser un lugar de oración y de encuentro con el Señor, por intercesión de la Reina de la Paz”, informó la Oficina Parroquial en un comunicado.

“De manera especial, invitamos a todos los fieles a responder a este acontecimiento tal como la Virgen nos ha enseñado durante más de cuarenta años en Medjugorje: con oración, ayuno y perdón”, añadió.

Cabe destacar que el Vaticano aprobó la “experiencia espiritual” que se vive en Medjugorje, sin reconocer la sobrenaturalidad de las supuestas apariciones.

Fieles en oración ante la Virgen luego de su restauración.

(Artículo original de “ACI Prensa”, escrito por Andrés Henríquez, y publicado el 30 de julio de 2026. Derechos reservados EWTN News, Inc.)


miércoles, 5 de agosto de 2026

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: El sacerdote instrumento de unidad

“Sean uno” ("Sint unum", Juan 17,21) 
Tema del episodio Nº 25 del ciclo:

El sacerdote instrumento de unidad

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.


domingo, 2 de agosto de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: ¿Para qué vino Jesús?

 

Domingo XVIII (A) del tiempo ordinario

Evangelio de San Mateo 14,13-21

Dicho así, parecería una pregunta inútil, ociosa. Pero de su exacta respuesta depende todo. Jesús hizo y enseñó cosas. Sus milagros son un hecho real, innegable. Llenar, por ejemplo, doce canastos con los restos de cinco panes y dos pescados, es un milagro extraordinario que nadie bien intencionado puede negarlo. Es evidente que alimentar a “más de cinco mil hombres” con esa pobre ración no lo puede hacer nadie más, por economista que sea, sino sólo Dios. Por eso este milagro inaudito hace percibir a los judíos, claramente, la divinidad de Jesucristo.

Resulta curioso, además de totalmente inadmisible, alguna exégesis, de algún pretendido defensor de los pobres, en el sentido de que el milagro se produjo no por un poder extraordinario de Jesús, sino porque los Apóstoles pusieron en común lo que tenían. El mismo contexto del Evangelio niega esa afirmación: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer? Esto lo decía (Jesús) para ponerlo a prueba (a Felipe), porque sabía bien lo que iba a hacer…”. De modo que no había pan suficiente, ni alcanzaría el dinero, ni donde siquiera comprarlo, para que pudiera alcanzar “un pedacito a cada uno”.

Valiéndose Jesús de lo poco que podían ofrecerle los Apóstoles, multiplicó el alimento de modo que todos quedaron satisfechos, y aún sobró más de lo que se puso a disposición. Además de multiplicar los panes, Jesús nos enseña lo que vale la bendición de Dios sobre nuestras obras, por pequeñas e insignificantes que parezcan.

Creo que al dar por sabido que Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, y por tanto Dios verdadero, al releer los milagros que hizo, nos maravillamos por ellos, remarcamos el poder de Jesús, subrayamos su misericordia y compasión, le aureolamos como un benefactor a quien debemos imitar, etc. Pero olvidamos algo fundamentalísimo. Olvidamos que a través de los milagros Jesús quiso enseñar dos cosas. Primero: que Él era el verdadero Hijo de Dios, el Mesías, que era realmente Dios. Y segundo, que vino a este mundo a enseñarnos lo que mandaba el Padre. Todo lo que hacía y enseñaba era para manifestar la voluntad de su Padre celestial, que en definitiva es nuestra santificación, mediante la glorificación de Dios. El hombre se salva glorificando a Dios en su vida y en sus obras.

Esto no significa que debemos entender los milagros como una simple ocasión en que Jesús manifestaba esos dos aspectos. No. Hay que unir las dos cosas: su misión fundamental, y su compasión y solidaridad con los hombres.

Por tener olvidado este aspecto, o por no darle la importancia que tiene, se cae fácilmente en un “racionalismo” interpretativo del Evangelio todo, que en nada puede ayudarnos. Al contrario: empobrece, debilita y hasta destruye la fe, la confianza, la gratitud y el amor.

Además de enseñarnos, Jesús vino para traernos una nueva vida, que exige un nuevo modo de vivirla, un nuevo modo de tratarnos (el mandamiento nuevo del amor). Por tanto, el centro de todo es Él mismo, su Persona juntamente con su doctrina. Él es la VIDA, y de nada serviría su doctrina, por novedosa y extraordinaria que fuera, si no vivimos esa VIDA DE LA GRACIA.

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael",

Ediciones Nihuil, 1988, pags. 30-31)