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martes, 19 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): El aceite de San José, su historia y uso espiritual

Homilía pronunciada el Domingo 19 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa votiva en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.

lunes, 18 de mayo de 2026

SAN JOSÉ: El aceite de San José, su historia y uso espiritual

Imagen de San José que se venera en la 
Parroquia "Santiago Apóstol",
Casarrubuelos, Madrid, España.
 Una tradición discreta pero poderosa

El aceite de San José es una devoción aún poco conocida por el gran público, pero preciosa para muchos fieles. Tiene sus raíces en la historia espiritual del santuario de San José de Montreal (Canadá) y en la vida del Santo Hermano Andrés, un humilde portero que se convirtió en instrumento de innumerables gracias.

Mucho más que un simple objeto piadoso, este aceite bendito es un signo de fe, confianza e intercesión, y acompaña las oraciones de curación, consuelo y conversión.

Fue a principios del siglo XX cuando tomó forma la tradición del aceite de San José. El hermano André Bessette, de Montreal, era profundamente devoto de San José. Su modesta misión consistía en recibir a los visitantes en la puerta del colegio.

Pero este discreto portero pronto se hizo famoso por su ferviente oración y las curaciones que parecían seguir a su intercesión. Para manifestar su oración, el Hermano André utilizaba aceite de oliva bendecido, que ponía sobre los enfermos con fe, mientras rezaba a San José. Este aceite, que tomaba de una lámpara encendida delante de una estatua del santo, se convertía en el humilde soporte de un profundo acto de fe. Muchas personas se sintieron aliviadas, consoladas o incluso curadas.

¿Quién es San Andrés Bessette?

San Andrés Bessette (1845-1937) fue un religioso canadiense de la Congregación de la Santa Cruz que fundó el oratorio de San José. Nació el 9 de agosto de 1945 en la zona de Quebec. Huérfano a los doce años de edad, trabaja en diferentes lugares y oficios hasta que el párroco, viendo su devoción decidió presentarlo a la Congregación de la Santa Cruz donde fue aceptado en 1872.

Erige una pequeña capilla para custodiar una imagen milagrosa de San José que había sido traída de Francia por los primeros hermanos de la Congregación. Cada vez más, los novicios y otros fieles comenzaron a llegar en peregrinación movidos por los milagros atribuidos a la imagen de San José y de André Bessette. Movido por una espiritualidad importada de Francia, André ungía a los enfermos con el aceite de la lámpara de San José. Se la atribuyen numerosísimos milagros en durante su vida.

San Andrés Bessette (1845-1937)
Falleció el 6 de enero de 1937. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 23 de mayo de 1982 en Roma. También allí Benedicto XVI presidió la canonización el 17 de octubre de 2010.

Uso espiritual, no mágico

El aceite de San José no es un remedio milagroso en el sentido mágico. No sustituye a la medicina ni a los sacramentos. Es un signo sacramental: dispone el corazón para recibir la gracia de Dios, como el agua bendita o una medalla.

Se bendice por un sacerdote, y se utiliza en un ambiente de oración, con humildad y fe. Puede aplicarse en la frente, en las manos, en una parte del cuerpo que sufre, o utilizarse para bendecir un objeto, una puerta, una cama, invocando la intercesión de San José.

Se utiliza especialmente para:

- acompañar la oración de curación,

- aliviar un sufrimiento físico o moral,

- proteger un lugar o una persona,

- confiar una intención difícil a San José.

¿Cómo utilizarlo?

No hay un ritual rígido ni establecido, pero aquí tienes una forma sencilla y respetuosa, por ejemplo, en la Parroquia “Santiago Apóstol” de Casarrubuelos, Madrid, al término de la Santa Misa Votiva de San José, el día 19 de cada mes, el sacerdote lo impone en forma de cruz sobre la frente de quien quiera recibirlo.

Al imponerlo se dicen estas palabras: “San José, padre, protector y guardián, ruega por este hijo tuyo para que sea fortalecido en la fe y sanado en lo que te pide”.

Una fe encarnada

En nuestro mundo moderno, este óleo nos recuerda que la fe cristiana llega a través de gestos concretos: tocar, bendecir, encomendar. Nos ayuda a expresar con el cuerpo lo que cree el alma, y a experimentar una cercanía sensible a los santos.

Nos invita a rezar a San José no como una figura lejana, sino como un padre, un protector, un fiel intercesor.

Oración

San José,

tú que velaste con amor por Jesús y María,

tú que sanaste tantos corazones por tu intercesión,

acompáñame en mis pruebas,

y haz descender sobre mí la paz de Dios.

Que este óleo bendito sea el signo de mi confianza,

y que a través de él, el Señor sane, consuele y fortalezca.

San José, ruega por nosotros.

Amén.

viernes, 24 de abril de 2026

SAN JOSÉ: Santa Faustina y la devoción constante a San José

 

Entre las páginas del Diario de Santa Faustina Kowalska se descubre que el apóstol de la Divina Misericordia estaba también vinculada a San José y no simplemente porque estaba entre los Patronos de la Congregación de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia, de la que formaba parte, sino más bien porque en él había descubierto una ayuda incomparable en su misión, así como un apoyo del cual, a partir de un momento preciso, nunca se sintió privada.

En el Diario de Santa Faustina podemos encontrar hermosas experiencias en donde San José miraba con bondad a Santa Faustina y la encomendaba a rezar en el día a día, sus oraciones, ofreciéndole así su protección especial y apoyarla en la encomienda que Jesús de la Divina Misericordia le había encomendado.

La primera vez que Santa Faustina experimentó esta experiencia fue el 2 de febrero de 1936: «Al comenzar la Misa, mi corazón se llenó de un silencio y alegría maravillosos. Fue entonces cuando vi a la Virgen María con el Niño Jesús y a San José detrás de ellos. La Madre Bendita me dijo: ‘Toma mi Tesoro más preciado…’ y me entregó al Niño Jesús. Al tomar al Niño en mis brazos, la Virgen María y San José desaparecieron. Me quedé a solas con el Niño Jesús» (Diario 608).

Que hermosa experiencia mística debió de haber vivido Santa Faustina, viviendo tan de cerca la presencia no solo de San José, sino de María Santísima y tomando a el Niño Jesús en sus manos. Experiencia que llenaba su corazón por completo y le permitía seguir admirando las mismas.

Santa Faustina tuvo otras 3 hermosas experiencias con San José. Una de ellas fue la Navidad en 1936: «Durante la Misa de Gallo, la presencia de Dios me atravesó hasta el fondo. Instantes antes de la Elevación (de la Hostia) vi a la Madre de Dios, al Niño Jesús y al bondadoso San José» (846).

Luego el 30 de Julio de 1937, Santa Faustina, nos narra su tercera experiencia: «San José me pidió que mantuviera una devoción constante hacia él. Él mismo me indicó que rezara tres oraciones [el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria] y el “Memorare” una vez al día. Me miró con gran amabilidad y me hizo saber cuánto respaldaba esta obra. Me prometió su ayuda y protección especiales. Rezo estas oraciones diariamente y siento su protección especial» (1230). En todo momento, cabe destacar que dichas experiencias San José actuaba como ese protector especial de Santa Faustina.

De las palabras de la santa se podría deducir que está hablando de una visión que ha tenido, pero podría haber sido también una inspiración interior, algunos hablan de una propensión íntima hacia la devoción al santo pero, la expresión: me ha pedido, parecería no dejar muchas dudas, ya que deja entender que San José le hizo directamente esta petición.

¿Cuál era la obra que San José apoyaba? La difusión del Culto a la Divina Misericordia con la institución de una Fiesta que se tenía que celebrar en toda la Iglesia el domingo in Albis y la fundación por parte de sor Faustina de una nueva Congregación de carácter contemplativo, con la misión de invocar la misericordia de Dios.

Estas fueron las misiones de las que había sido investida por Jesús mismo, misiones que le costaron tanto sufrimiento, de las cuales se sentía incapaz y cuyo peso en muchos momentos le parecía demasiado grande para una pobre monja de poca cultura y salud precaria como ella. Aquí entra en acción el carpintero de Nazaret, el silencioso pero voluntarioso y eficiente José, que se pone como protector de la gran obra confiada a la santa. Parece que San José se confirma como un Custodio vigilante, dispuesto y generoso con las almas que confían en él como lo hizo María Santísima.

La última visión, dada en el 25 de diciembre de 1937, Santa Faustina, registra en su Diario, «Al llegar a la Misa de Gallo, me sumí en un profundo recogimiento desde el inicio de la Misa, en el cual vi la escena del nacimiento de Belén iluminada intensamente. La Santísima Virgen envolvía a Jesús en pañales, sumida en un profundo amor, mientras San José aún dormía. Solo cuando la Virgen María colocó a Jesús en el pesebre, la luz divina despertó a José, quien también estaba orando» (1442).

La oración “Memorare” a San José

La oración “Memorare”, mencionada por santa Faustina en sus escritos, nos hace pensar enseguida a la oración de San Bernardo escrita a la Santísima Virgen y, sin embargo, es una oración que rezaban las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia dirigiéndose a San José para pedirle que no les faltara su protección y su custodia. A esta oración pidió el Santo Patriarca que se añadieran tres oraciones que probablemente eran un Pater, Ave y Gloria.


Acordaos

 Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien acogedlas propicio y dignaos acceder a ellas piadosamente.

Amén.

miércoles, 18 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 9no día - San José Castísimo


Homilía pronunciada el miércoles 18 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del noveno día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


martes, 17 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 8vo día - San José Justísimo


Homilía pronunciada el martes 17 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del octavo día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


lunes, 16 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 7mo día - Jefe de la Sagrada Familia



Homilía pronunciada el lunes 16 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del séptimo día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


domingo, 15 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 6to día - Ferviente defensor de Cristo


Homilía pronunciada el Domingo 15 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del sexto día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


sábado, 14 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 5to día - Padre adoptivo del Hijo de Dios


Homilía pronunciada el sábado 14 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del quinto día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


viernes, 13 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 4to día - Casto guardián de la Virgen

 

Homilía pronunciada el viernes 13 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del cuarto día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


jueves, 12 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 3er día - Esposo de la Madre de Dios



Homilía pronunciada el jueves 12 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del tercer día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


miércoles, 11 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 2do día - Luz de los Patriarcas


Homilía pronunciada el miércoles 11 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del segundo día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


martes, 10 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: Novena 1er día - El ilustre descendiente de David

Homilía pronunciada el martes 10 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del primer día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.

sábado, 7 de febrero de 2026

SAN JOSÉ: Visitando su Santuario en Talavera de la Reina

 

El 19 de marzo de 2024 la parroquia de Patrocinio de San José, en Talavera de la Reina, Toledo (España), fue proclamada Santuario diocesano, y ese mismo día también se inició al Año Jubilar dedicado al patrono de la Iglesia universal. En aquellos días Don Jesús Ruiz Martín-Ambrosio, a su vez Rector del Santuario y párroco de la Parroquia afirmaba: “Este Santuario nació con la vocación de difundir la devoción y la figura de San José en toda la Iglesia”.

Fruto del Año dedicado a San José

El Santuario que nació por iniciativa del Arzobispo de Toledo, Don Francisco Cerro Chaves, como fruto del Año de San José es el segundo santuario en España dedicado al Esposo de la Virgen María; el primero y el único hasta ese momento era el de San José de la Montaña de la arquidiócesis de Barcelona. Sobre la proclamación de este este nuevo Santuario, Don Jesús Ruiz, explicaba así cómo surgió esta iniciativa.

“El año 2020 con la celebración del año santo de san José, nuestra iglesia fue declarada templo jubilar. Al clausurar el año, Don Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo, manifestó su deseo de hacer de este templo un Santuario Diocesano de san José y nos pidió que nos pusiéramos a trabajar en ese proyecto. Proyecto que llamamos la Casa de San José”.

Un lugar para promover la devoción a San José

Este nuevo santuario, explica don Jesús Ruiz, es un lugar en el que celebrar a san José y difundir su devoción, porque un Santuario es, ante todo, un lugar para recibir peregrinaciones. Es ya el segundo santuario en España dedicado a san José, junto con el de San José de la Montaña de Barcelona, y esto es una gracia y una oportunidad muy grande para la Parroquia del Patrocinio de san José.

“Además de las celebraciones propias sobre san José, como la Misa Votiva de los miércoles, la Novena o los Siete Domingos de san José, realizamos una exposición permanente de arte sobre san José, que se ofrece con una visita guiada, como una catequesis, en la que mostramos el desarrollo histórico de la devoción al santo y los distintos momentos de su vida. Se ofrece también una conferencia y diversos medios audiovisuales sobre san José. Una biblioteca josefina con abundantes títulos, tanto a nivel popular, como para estudiosos. Así mismo, ofrecemos nuestras instalaciones para la acogida de grupos en las necesidades que puedan requerir”.

Recuerdos del Año Jubilar

El día de la proclamación del nuevo Santuario, recuerda don Jesús Ruiz fue también el inicio del Año Santo para este Santuario, tiempo en el cual los fieles pudieron ganar las indulgencias plenarias.

“El mismo día de la proclamación, 19 marzo, comenzó un año santo que concedió la Santa Sede y duró hasta el 19 de marzo de 2025, un año entero. Fueron incontables las almas que se acercaron con las condiciones normales para ganar un jubileo de asistencia a la Eucaristía, de la comunión, de confesión en un tiempo cercano, pidiendo por las intenciones del Papa. Se preparó un libro del peregrino para todo aquel que vino y para los grupos que asistieron, viendo un poco los pasos y remarcando también la importancia de la Puerta Santa y del aspecto penitencial que tiene todo Año Santo”.

Transmitir la importancia de san José en la Iglesia

Asimismo, el Rector del Santuario señala que, este lugar nació con la vocación de difundir la devoción y la figura de San José, a todo aquel que se quiera acercar, hacemos con conciencia universal de acogida todo el mundo. De hecho, ya han venido fieles de otras diócesis a conocer lo que se hace aquí.

“Yo creo que hoy en día la figura de San José es alguien a poner en el candelero, porque es una santidad muy sencilla, muy fresca, pero muy elevada y que a todos nos puede hacer mucho bien. Así que nosotros tenemos el máximo de tiempo de apertura y el máximo de facilidades para todo aquel que venga. También hemos preparado una pequeña catequesis a través de una exposición guiada de arte para poder explicar todo esto de cómo se ha desarrollado la devoción a San José y la importancia que los Papas nos están invitando a darle a San José en estos últimos tiempos. En esa línea nos ponemos y el servicio de San José y de transmitir la importancia de su figura en la Iglesia”

El título de «Patrocinio de san José»

Este título de «Patrocinio de san José» hace alusión a los diferentes patronazgos de san José sobre la familia, la buena muerte, las vocaciones, los emigrantes, los trabajadores y, en especial, su Patrocinio sobre la Iglesia Universal.

“Siempre le hemos sentido como nuestro padre y señor, y hemos experimentado lo bien que cuida de nosotros. Especial afecto suscita en nosotros el recuerdo de la procesión del 1 de mayo, cuando pasea su imagen por nuestras calles, bendiciendo a nuestras gentes. Él es nuestro paño de lágrimas y el remedio a tantas dificultades. Santa Teresa de Jesús decía de él, que en las veces que se había encomendado a san José, nunca le había dejado de conceder lo que le pedía”.

 

Les dejo la información de referencia para quienes quieran visitarlo:

SANTUARIO DE SAN JOSÉ

Parroquia Patrocinio de San José

Calle San Marcos, 72

45600 - Talavera de la Reina (Toledo)

España

Teléfono: 925.815.280

E-mail: talavera.patrocinio@architoledo.org

viernes, 5 de septiembre de 2025

COLUMNISTA INVITADO: “Mi devoción a San José”, por Włodzimierz Józef Fijałkowski, SVD

 

Mis padres eligieron el nombre “José” como mi segundo nombre y, por lo tanto, San José es mi segundo patrón natural. Teniendo en cuenta que mi primer patrón, San Vladimir, no es muy popular ni muy conocido en Polonia y los polacos tienen asociaciones bastante negativas con ese nombre, el nombre José evoca mucha más simpatía y es conocido en todo el mundo. Durante mi periodo en Argentina usé el nombre de José y los que me conocieron en este momento me recuerdan como José.

El segundo elemento importante de mi devoción a San José es mi lugar de nacimiento, cuyo santo patrón es San José. Soy de Kalisz, donde se estableció el culto a San José en el siglo XVII y se desarrolló significativamente en el siglo siguiente. Se apagó durante las particiones de Polonia y las guerras mundiales y se desarrolló nuevamente después de la Segunda Guerra Mundial. La diócesis de mi nacimiento fue la Diócesis de Wloclawek, cuyo santo patrón, debido a la presencia anterior del santuario de San José en Kalisz, es San José.

Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos sacerdotes prisioneros de los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau confiaron sus vidas a San José de Kalisz. Los motivadores fueron sacerdotes de la Diócesis de Wloclawek. Cuando las fuerzas aliadas se acercaron al campo de concentración de Dachau, los prisioneros sabían que los alemanes intentarían matar los antes de la llegada de las tropas estadounidenses. Por lo tanto, unos ochocientos sacerdotes y prisioneros laicos comenzaron una novena a San José de Kalisz. Le pidieron a San José que salvara las vidas de los prisioneros del campo de Dachau. Su novena terminó con un acto solemne de dedicación a San José el 22 de abril de 1945, una semana antes de la liberación del campo por las tropas estadounidenses. Las tropas estadounidenses liberaron el campo de concentración de Dachau unas horas antes de que Himmler planeara asesinar a los prisioneros.

Estos sacerdotes interpretaron las circunstancias de la liberación del campo de concentración de Dachau como una intervención milagrosa de San José, aunque otros podrían creer que fue una casualidad. Junto con el acto de dedicación a San José, hicieron promesas, una de las cuales fue hacer una peregrinación anual al Santuario de San José en Kalisz, que comenzaron en 1948.

El Santuario de San José en Kalisz se convirtió de manera natural en un santuario nacional. Gracias al establecimiento de los Estudios Josefológicos Polacos en Kalisz en 1969 y la peregrinación de San Juan Pablo II en 1997. Estas ocasiones elevaron el estatus de este santuario y contribuyeron a su desarrollo. Las circunstancias anteriores son motivo de alegría y orgullo para mí y contribuyen a mi gran veneración por San José. Providencialmente, San José es el santo patrón de la Provincia SVD de Polonia.

Vivo desde hace diecinueve años en la casa religiosa de Gorna Gruppa, cuyo santo patrón es también San José. Por tanto, el culto a san José está continuamente presente en nuestra vida comunitaria. La espiritualidad de nuestra congregación también está relacionada con San José como padre adoptivo, protector y guardián del Hijo de Dios, a quien el prólogo de nuestras Constituciones se refiere como Palabra de Dios. La veneración cada vez mayor a San José en la Iglesia crea un buen ambiente. Nos motiva a venerarlo más y reflexionar sobre su vida y su papel en la historia de la salvación.

Como Hermano religioso, San José también está muy cerca de mí como patrón de los artesanos y los trabajadores, con quien también se identifica la vida y el ministerio de los Hermanos religiosos. Su vida oculta y silenciosa está muy asociada a la realidad de nuestra vida como religiosos Hermanos. Ciertamente, San José, manso, humilde y obediente a la voluntad de Dios, también puede ser un excelente modelo en la búsqueda de caminos y medios para anunciar el Evangelio en el mundo moderno, que no necesariamente tiene que expresarse de forma muy significativa con grandes iniciativas, sino más bien en la búsqueda silenciosa de la voluntad de Dios y su cumplimiento mediante la fidelidad diaria a los deberes.

No hay necesidad de iniciativas grandiosas y costosas, que a menudo no producen beneficios religiosos tangibles en la práctica. Sin embargo, suele bastar con construir sobre lo que contienen los Evangelios y lo que surge de la espiritualidad y la historia de la Iglesia. Buscar y hacer la voluntad de Dios como medio de salvación para nosotros y los demás es la enseñanza de muchos santos, incluida la vida y la enseñanza de nuestro San Arnoldo Janssen.

Como San José, Arnoldo fue ante todo humilde y se sometió a la voluntad de Dios. Perseveró en la realización de sus elevados planes, que resultaron ser el designio de Dios. Nosotros también debemos mostrar claramente nuestra actitud de que somos creyentes y auténticos adoradores de Dios. Nos preocupamos por el crecimiento de la gloria de Dios y la salvación de aquellos entre quienes la Divina Providencia nos ha colocado. Nuestros votos religiosos exigen tal actitud. Pero también entre nosotros existe la actitud de buscar condiciones de vida cómodas con independencia de los superiores.

El compromiso con el desarrollo material e intelectual del hombre, con la igualdad y la justicia en el mundo debe ser el único medio que conduce a Dios, que es nuestro objetivo final. Para que “nuestra luz brille verdaderamente ante los demás”, debemos mirar el ejemplo de San José. Buscamos su intercesión en nuestra preocupación por el crecimiento del Reino de Dios. Es como la “semilla arrojada a la tierra” para que tenga condiciones favorables para el crecimiento, a menudo independientemente de nuestros esfuerzos. De hecho, nos ayudaría a volver a un mayor amor por la Eucaristía. Nuestras Constituciones dicen: “La Eucaristía debe celebrarse todos los días y en común” y que, como enseña la Iglesia, “es la fuente y la cumbre de toda la vida cristiana”.

Włodzimierz Józef Fijałkowski, SVD*

 

*El Hermano Józef Fijałkowski Włodzimierz, SVD, nació en el año de 1961 en la ciudad de Kalisz. Según notas históricas es el pueblo más antiguo de Polonia. El es el sexto hijo de la familia. Después de la escuela primaria y secundaria trabajo como mecánico de coches y chófer de camiones durante tres años. En aquel tiempo empezaron cambios políticos en la Europa Oriental y el se juntó al movimiento laboral “Solidaridad”. Cumplió el servicio militar durante dos años en las fuerzas aéreas. Después ingresó en la Congregación del Verbo Divino como Hermano. Después de los votos perpetuos trabajó por tres años en Argentina. Enseguida hizo un curso de inglés de un año en los Estados Unidos y volvió a Polonia. Desde entonces pasó a trabajar en la economía de la Congregación.

 

Artículo publicado originalmente en: https://vivatdeus.org/es/library/blog0030/

Agradezco a mi querido amigo el Padre Saju George Aruvelil, SVD, miembro del Equipo Editorial de Vivat Deus su autorización para publicar este artículo en mi blog.


sábado, 22 de marzo de 2025

CINE, FE Y VALORES: “El Guardián. Bajo la protección de San José”

 

Sipnosis:

Una prometedora violinista y su marido, un ambicioso periodista de radio local, atraviesan una crisis matrimonial que parece llevarles a una ruptura definitiva. Todo cambia cuando él descubre por una investigación cómo las intervenciones de San José han impactado a otros y reflexiona sobre su propio papel como esposo y padre. En el momento crucial, ¿actuará como el guardián de su familia?

 

¿Por qué una película sobre el matrimonio y San José?

“San José será el santo patrón del tercer milenio.” (Martha Robin, estigmatizada francesa).

“En un mundo lleno de divorcios, relaciones inestables y familias fragmentadas, necesitamos desesperadamente a José.” (Cardenal George Pell, Diario de la prisión. Liberando a los inocentes).

“San José es el terror de los demonios y un aliado indispensable en la defensa del matrimonio y la familia.” (P. Donald Calloway, MIC).

 

Sobre la película

El Guardián es una producción de la Asociación Rafael, financiada por crowdfunding. Más de 5.000 personas de Polonia y del extranjero apoyaron financieramente la producción para que la historia de la intercesión de San José llegara más allá de las fronteras de Polonia.

La película está basada en historias reales y cuenta con elementos documentales. A través de Robert y Dominika conocemos una historia más profunda sobre la figura evangélica del guardián terrenal de Jesús y el papel que juega en la vida de muchas personas contemporáneas.

Una prometedora violinista filarmónica y su marido, un ambicioso periodista de radio local, atraviesan una crisis matrimonial. Debido a los crecientes problemas y a la constante falta de dinero, Dominika (Karolina Chapko) se interesa por un rico hombre de negocios (Radosław Pazura), y Robert (Rafał Zawierucha) no puede hacer frente a la ruptura de su familia. Todo cambia cuando él comienza a descubrir cómo las intervenciones de San José han impactado a otros y a reflexionar sobre su propio papel como esposo y padre. En el momento crucial, ¿actuará como el guardián de su familia?

 

Imagen de la Sagrada Familia de Kalisz, Polonia

FICHA TÉCNICA·

Título oficial: El Guardián. Bajo la protección de San José.

Título original: Opiekun

Estreno: 14 de marzo de 2025

Género: Drama-Ficción

Año: 2023

Duración: 90 minutos

Formato: 1.85:1 - 2K - Dolby 5.1

País: Polonia

Director: Dariusz Regucki

Montaje: Marcin Dulemba

Música: Dariusz Regucki

Fotografía: Michał Bożek

Guion: Dariusz Regucki, Aleksandra Polewska y Bartosz Geisler

Reparto: Karolina Chapko, Rafał Zawierucha, Radosław Pazura, Maja Barełkowska, Oliwier Kaftanowicz, Maciej Grzybowski, Lech Wierzbowski

Calificación: No recomendada para menores de siete años

Productora: Media Nobis y Rafael Film

Distribuidor: Goya Producciones y European Dreams Factory

 

Consulta los detalles y compra tus entradas en la página oficial:

https://www.elguardianlapelicula.com/

 

jueves, 20 de marzo de 2025

APOLOGÉTICA HOY (audios): Catequesis sobre el Glorioso Patriarca San José

 

Programa radiofónico: "APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Episodio Nº 32.

Tema: Catequesis sobre el Glorioso Patriarca San José

Contenido:

-      San José (Apologética Cristiana):

 

1 – Estudio teológico sobre la persona y misión de San José.

2 – San José, Esposo de María (Sagrada Escritura, Tradición y Magisterio de la Iglesia).

3 – Padre Legal y Virginal de San José (Sagrada Escritura, Tradición y Magisterio de la Iglesia).

4 – Dignidad y eximia santidad de San José.

5 – Culto y Devoción a San José.

Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 19 de marzo de 2025.

miércoles, 19 de marzo de 2025

INTIMIDAD DIVINA – Santoral: San José

 

«Este es el administrador fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su servidumbre» (Entrada).

La Liturgia de hoy en honor de San José pone de relieve las características de este hombre humilde y silencioso que ocupó un puesto de primer plano en la inserción del Hijo de Dios en la historia. Descendiente de David -«hijo de David», como dice el Evangelio (Mt 1, 20)- emparenta a Cristo con la estirpe de la que Israel esperaba al Mesías. Por medio del humilde carpintero de Nazaret se realiza así la profecía hecha a David: «Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre» (2 Sm 7, 16; 1.a lectura) José no es el padre natural de Jesús porque no le ha dado la vida, pero es el padre virginal que por mandato divino cumple, para con él, una misión legal: le da un nombre, lo inserta en su linaje, lo tutela y provee a su sustento. Esta relación tan íntima con Jesús le viene de su desposorio con María.

José es el, hombre «justo» (Mt 1, 19) al que ha sido confiada la misión de esposo virgen de la más excelsa entre las criaturas y de padre virginal del Hijo del Altísimo. Es «justo» en el sentido pleno del vocablo, que indica virtud perfecta y santidad. Una justicia, pues, que penetra todo su ser mediante una total pureza de corazón y de vida y una total adhesión a Dios y a su voluntad. Todo esto en un cuadro de vida humilde y escondida como ninguna, pero resplandeciente de fe y amor. «El justo vivirá de la fe» (Rm 1, 17); y José, el «justo» por excelencia, vivió en grado máximo de esta virtud. Muy oportunamente la segunda lectura (Rm 4, 13.1618. 22) habla de la fe de Abrahán presentándola como tipo y figura de la de José.

Abrahán «creyó contra toda esperanza» (ib 18) que llegaría a ser padre de una gran descendencia y continuó creyéndolo aun cuando, por obedecer a una orden divina, estaba para sacrificar a su hijo único. José frente al misterio desconcertante de la maternidad de María creyó en la palabra del ángel: «la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo» (Mt 1, 20), y cortando toda vacilación obedeció a su mandato: «no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer» (ib). Con más fe que Abrahán, hubo de creer en lo que es humanamente inimaginable: la maternidad de una virgen y la encarnación del Hijo de Dios. Por su fe y obediencia mereció que estos misterios se cumpliesen bajo su techo.

Toda la vida de José fue un acto continuado de fe y de obediencia en las circunstancias más oscuras y humanamente difíciles. Poco después del nacimiento de Jesús se le dice: «Levántate, toma al Niño y a su madre y huye a Egipto» (Mt 2, 13); más tarde el ángel del Señor le ordena: «Ve a la tierra de Israel» (ib 20). Inmediatamente -de noche- José obedece. No demora, no pide explicaciones ni opone dificultades. Es a la letra «el administrador fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia» (Lc 12, 42), totalmente disponible a la voluntad de Dios, atento al menor gesto suyo y presto a su servicio. Una entrega semejante es prueba de un amor perfecto; José ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas.

Su posición de jefe de la sagrada familia le hace entrar en una intimidad singular con Dios cuyas veces hace, cuyas órdenes ejecuta y cuya voluntad interpreta; con María, cuyo esposo es; con el Hijo de Dios hecho hombre, a quien ve crecer bajo sus ojos y sustenta con su trabajo. Desde el momento en que el ángel le revela el secreto de la maternidad de María, José vive en la órbita del misterio de la encarnación; es su espectador, custodio, adorador y servidor. Su existencia se consume en estas relaciones, en un clima de comunión con Jesús y María y de oración silenciosa y adoradora. Nada tiene y nada busca para sí: Jesús le llama padre, pero José sabe en que no es su hijo, y Jesús mismo lo confirmará: «¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lc 2, 49).

María es su esposa, pero José sabe que ella pertenece exclusivamente a Dios y la guarda para él, facilitándole la misión de madre del Hijo de Dios. Y luego, cuando su obra ya no es necesaria, desaparece silenciosamente. Sin embargo, José ocupa todavía en la Iglesia un lugar importante, pues continúa para con la entera familia de los creyentes su obra de custodio silencioso y providente, comenzada con la pequeña familia de Nazaret. Así la Iglesia lo venera e invoca como su protector y así lo contemplan los creyentes mientras se esfuerza en imitar sus virtudes. En los momentos oscuros de la vida, el ejemplo de San José es para todos un estímulo a la fe inquebrantable, a la aceptación sin reservas de la voluntad de Dios y al Servicio generoso.


Anuncia, oh José..., los prodigios divinos que tus ojos han contemplado: tú has visto al Infante reposar en el seno de la Virgen; lo has adorado con los Magos; has cantado gloria a Dios con los pastores según la palabra del Ángel: ruega a Cristo Dios para que nuestras almas sean salvas...

Tu alma fue obediente al divino mandato; colmado de pureza sin par, oh dichoso José, mereciste recibir por esposa a la que es pura e inmaculada entre todas las mujeres; tú fuiste el custodio de esa Virgen, cuando mereció convertirse en tabernáculo del Creador...

Tú llevaste, de la ciudad de David a Egipto, a la Virgen pura, como a nube misteriosa que lleva escondido en su seno el Sol de justicia... Oh José, ministro del incomprensible misterio.

Tú asististe con acierto, oh José, al Dios hecho niño en la carne; le serviste como uno de sus ángeles; él te iluminó al punto, y tú acogiste sus rayos espirituales. ¡Oh dichoso! Te mostraste esplendente de tu luz en tu corazón y en tu alma. El que con una palabra formó el cielo, la tierra y el mar, se llamó hijo del carpintero, hijo tuyo, oh admirable José. Fuiste hecho padre del que no tiene principio y que te honró como a ministro de un misterio que excede toda inteligencia.

¡Qué preciosa fue tu muerte a los ojos del Señor, oh dichoso! Consagrado al Señor desde la infancia, fuiste el guardián sagrado de la Virgen bendita; y cantaste con ella el cántico: «Toda criatura bendiga al Señor y lo ensalce por los siglos. Amén». (Himno de la Iglesia griega, de Les plus beaux textes sur S. Joseph, p. 121-2).

Oh José, varón prudente, esplendente de bondad..., teniendo en tus brazos a Cristo, fuiste santificado. Santifica a los que ahora celebran tu memoria, oh justo, oh José santísimo, esposo de la Madre de Dios la toda santa... ¡Oh tú, feliz, pide sin cesar al Verbo libre de tentaciones a los que te veneran. Tú guardaste a la Inmaculada que conservó intacta su virginidad y en la cual el Verbo se hizo carne. Tú la guardaste después de la Natividad misteriosa. Junto con ella, oh José, portador de Dios, acuérdate de nosotros. (José el Himnógrafo, de Les plus beaux textes sur S. Joseph, p. 29-31).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

martes, 19 de marzo de 2024

SANTORAL: San José, Esposo virginal de María y Padre putativo de Jesús

 

Icono de San José*

Queridos amigos y hermanos del blog: San José es modelo de padre y esposo, patrón de la Iglesia universal, de los trabajadores, de infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte. A San José Dios le encomendó la inmensa responsabilidad y privilegio de ser esposo de la Virgen María y custodio de la Sagrada Familia. Es por eso el santo que más cerca esta de Jesús y de la Santísima Virgen María.

Nuestro Señor fue llamado "hijo de José" (Juan 1,45; 6,42; Lucas 4,22) el carpintero (Mateo 12,55). No era padre natural de Jesús (quién fue engendrado en el vientre virginal de la Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios), pero José lo adoptó y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!

San José es llamado el "Santo del silencio" No conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. José fue "santo" desde antes de los desposorios. Un "escogido" de Dios. Desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor.

Vida de San José

Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. San Mateo (1,16) llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas (3,23), su padre era Helí.  Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Pero al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret.

Según San Mateo 13,55 y Marcos 6,3, San José era un "tekton". La palabra significa en particular que era carpintero. San Justino lo confirma y la tradición ha aceptado esta interpretación.

Si el matrimonio de San José con María Santísima ocurrió antes o después de la Encarnación aun es discutido por los exegetas. La mayoría de los comentadores, siguiendo a Santo Tomás, opinan que en la Anunciación, la Virgen María estaba solo prometida a José.  Santo Tomás observa que esta interpretación encaja mejor con los datos bíblicos.

Los hombres por lo general se casaban muy jóvenes y San José tendría quizás de 18 a 20 años de edad cuando se desposó con María. Era un joven justo, casto, honesto, humilde carpintero... ejemplo para todos nosotros.

Amor virginal

Ambos recibieron extraordinarias gracias a las que siempre supieron corresponder. San José y María Santísima permanecieron vírgenes por razón de su privilegiada misión en relación a Jesús.  La virginidad, como donación total a Dios, nunca es una carencia; abre las puertas para comunicar el amor divino en la forma más pura y sublime. Dios habitaba siempre en aquellos corazones puros y ellos compartían entre sí los frutos del amor que recibían de Dios.

El matrimonio fue auténtico, pero al mismo tiempo, según San Agustín y otros, los esposos tenían la intención de permanecer en el estado virginal. Pronto la fe de San José fue probada con el misterioso embarazo de María. No conociendo el misterio de la Encarnación y no queriendo exponerla al repudio y su posible condena a lapidación, pensaba retirarse cuando el ángel del Señor se le apareció en sueño:

"Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer." (Mt. 1,19-20, 24).

Unos meses mas tarde, llegó el momento para San José y María de partir hacia Belén para empadronarse según el decreto de Cesar Augustus. Esto vino en muy difícil momento ya que ella estaba en cinta. (cf. Lucas 2,1-7).

En Belén tuvo que sufrir con la Virgen la carencia de albergue hasta tener que tomar refugio en un establo. Allí nació su Hijo. El atendía a los dos como si fuese el verdadero padre. Cual sería su estado de admiración a la llegada de los pastores, los ángeles y mas tarde los magos de Oriente. Referente a la Presentación de Jesús en el Templo, san Lucas nos dice: "Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él" (Lucas 2,33).

Después de la visita de los magos de Oriente, Herodes el tirano, lleno de envidia y obsesionado con su poder, quiso matar al niño. San José escuchó el mensaje de Dios transmitido por un ángel: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle» (Mateo 2,13).  San José obedeció y tomo responsabilidad por la familia que Dios le había confiado.

San José tuvo que vivir unos años con la Virgen y el Niño en el exilio de Egipto.   Esto representaba dificultades muy grandes: la Sagrada familia, siendo extranjera, no hablaba el idioma, no tenían el apoyo de familiares o amigos, serían víctimas de prejuicios, dificultades para encontrar empleo y la consecuente pobreza. San José aceptó todo eso por amor sin exigir nada.

Una vez mas por medio del ángel del Señor, supo de la muerte de Herodes: "«Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.» Él se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel.  Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea" (Mateo 2,22).

Fue así que la Sagrada Familia regresó a Nazaret. Desde entonces el único evento que conocemos relacionado con San José es la "pérdida" de Jesús al regreso de la anual peregrinación a Jerusalén (cf. Lucas 2,42-51).  San José y la Virgen lo buscaban por tres angustiosos días hasta encontrarlo en el Templo.  Dios quiso que este santo varón nos diera ejemplo de humildad en la vida escondida de su sagrada familia y su taller de carpintería.

Lo más probable es que San José haya muerto antes del comienzo de la vida pública de Jesús ya que no estaba presente en las bodas de Canaá ni se habla más de él. De estar vivo, San José hubiese estado sin duda al pie de la Cruz con María. La entrega que hace Jesús de su Madre a San Juan da también a entender que ya San José estaba muerto.

Devoción a San José

La devoción a San José se fundamenta en que este hombre "justo" fue escogido por Dios para ser el esposo de María Santísima y hacer las veces de padre de Jesús en la tierra.  Durante los primeros siglos de la Iglesia la veneración se dirigía principalmente a los mártires. Quizás se veneraba poco a San José para enfatizar la paternidad divina de Jesús. Pero, así todo, los Padres (San Agustín, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo, entre otros), ya nos hablan de San José.  Según San Callistus, esta devoción comenzó en el Oriente donde existe desde el siglo IV, relata también que la gran basílica construida en Belén por Santa Elena había un hermoso oratorio dedicado a nuestro santo.

San Pedro Crisólogo: "José fue un hombre perfecto, que posee todo género de virtudes" El nombre de José en hebreo significa "el que va en aumento". Y así se desarrollaba el carácter de José, crecía "de virtud en virtud" hasta llegar a una excelsa santidad.

En el Occidente, referencias a (Nutritor Domini) San José aparecen  en el siglo IX en martirologios locales y en el 1129 aparece en Bologna la primera iglesia a él dedicada.  Algunos santos del siglo XII comenzaron a popularizar la devoción a San José entre ellos se destacaron San Bernardo, Santo Tomás de Aquino, Santa Gertrudiz y Santa Brígida de Suecia. Según Benito XIV (De Serv. Dei beatif., I, iv, n. 11; xx, n. 17), "La opinión general de los conocedores es que los Padres del Carmelo fueron los primeros en importar del Oriente al Occidente la laudable práctica de ofrecerle pleno culto a San José".

San José se introdujo en el calendario Romano en el 19 de Marzo. Desde entonces su devoción ha seguido creciendo en popularidad.  En 1621 Gregorio XV la elevó a fiesta de obligación. Benedicto XIII introdujo a San José en la letanía de los santos en 1726.

San Bernardino de Siena: "... siendo María la dispensadora de las gracias que Dios concede a los hombres, ¿con cuánta profusión no es de creer que enriqueciese de ella a su esposo San José, a quién tanto amaba, y del que era respectivamente amada?" Y así, José crecía en virtud y en amor para su esposa y su Hijo, a quién cargaba en brazos en los principios, luego enseñó su oficio y con quién convivió durante treinta años.

Los franciscanos fueron los primeros en tener la fiesta de los desposorios de La Virgen con San José. Esta fiesta eventualmente se extendió por todo el reino español. La devoción a San José se arraigó entre los obreros durante el siglo XIX.  El crecimiento de popularidad movió a Pío IX, el mismo un gran devoto, a extender a la Iglesia universal la fiesta del Patronato (1847) y en diciembre del 1870 lo declaró Santo Patriarca, patrón de la Iglesia Católica. San Leo XIII y Pío X fueron también devotos de San José. Este últimos aprobó en 1909 una letanía en honor a San José.

San Alfonso María de Ligorio nos hace reflexionar: "¿Cuánto no es también de creer aumentase la santidad de José el trato familiar que tuvo con Jesucristo en el tiempo que vivieron juntos?" José durante esos treinta años fue el mejor amigo, el compañero de trabajo con quién Jesús conversaba y oraba. José escuchaba las palabras de Vida Eterna de Jesús, observaba su ejemplo de perfecta humildad, de paciencia, y de obediencia, aceptaba siempre la ayuda servicial de Jesús en los quehaceres y responsabilidades diarios. Por todo esto, no podemos dudar que mientras José vivió en la compañía de Jesús, creció tanto en méritos y santificación que aventajó a todos los santos.

*Icono san José, Parroquia Ntra. Sra. de Madrid, Técnica: Temple al huevo sobre tabla. Oro de 24 kilates, Hecho por mano de Juan José de Julián, Donado a la parroquia por Dña. Dolores.