Homilía pronunciada el miércoles 18 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del noveno día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
miércoles, 18 de marzo de 2026
martes, 17 de marzo de 2026
SAN JOSÉ: Novena 8vo día - San José Justísimo
Homilía pronunciada el martes 17 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del octavo día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
lunes, 16 de marzo de 2026
SAN JOSÉ: Novena 7mo día - Jefe de la Sagrada Familia
Homilía pronunciada el lunes 16 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del séptimo día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
domingo, 15 de marzo de 2026
SAN JOSÉ: Novena 6to día - Ferviente defensor de Cristo
Homilía pronunciada el Domingo 15 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del sexto día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
sábado, 14 de marzo de 2026
SAN JOSÉ: Novena 5to día - Padre adoptivo del Hijo de Dios
Homilía pronunciada el sábado 14 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del quinto día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
viernes, 13 de marzo de 2026
SAN JOSÉ: Novena 4to día - Casto guardián de la Virgen
Homilía pronunciada el viernes
13 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa
Misa del cuarto día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia
"Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
jueves, 12 de marzo de 2026
SAN JOSÉ: Novena 3er día - Esposo de la Madre de Dios
Homilía pronunciada el jueves 12 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del tercer día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
miércoles, 11 de marzo de 2026
SAN JOSÉ: Novena 2do día - Luz de los Patriarcas
martes, 10 de marzo de 2026
SAN JOSÉ: Novena 1er día - El ilustre descendiente de David
Homilía pronunciada el martes 10 de marzo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del primer día de la Novena en honor de San José, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.
sábado, 7 de febrero de 2026
SAN JOSÉ: Visitando su Santuario en Talavera de la Reina
El 19 de marzo de 2024 la
parroquia de Patrocinio de San José, en Talavera de la Reina, Toledo (España),
fue proclamada Santuario diocesano, y ese mismo día también se inició al Año
Jubilar dedicado al patrono de la Iglesia universal. En aquellos días Don Jesús
Ruiz Martín-Ambrosio, a su vez Rector del Santuario y párroco de la Parroquia
afirmaba: “Este Santuario nació con la vocación de difundir la devoción y la
figura de San José en toda la Iglesia”.
Fruto del Año dedicado a San
José
El Santuario que nació por
iniciativa del Arzobispo de Toledo, Don Francisco Cerro Chaves, como fruto del
Año de San José es el segundo santuario en España dedicado al Esposo de la
Virgen María; el primero y el único hasta ese momento era el de San José de la
Montaña de la arquidiócesis de Barcelona. Sobre la proclamación de este este
nuevo Santuario, Don Jesús Ruiz, explicaba así cómo surgió esta iniciativa.
“El año 2020 con la
celebración del año santo de san José, nuestra iglesia fue declarada templo
jubilar. Al clausurar el año, Don Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo,
manifestó su deseo de hacer de este templo un Santuario Diocesano de san José y
nos pidió que nos pusiéramos a trabajar en ese proyecto. Proyecto que llamamos
la Casa de San José”.
Un lugar para promover la
devoción a San José
Este nuevo santuario, explica
don Jesús Ruiz, es un lugar en el que celebrar a san José y difundir su
devoción, porque un Santuario es, ante todo, un lugar para recibir
peregrinaciones. Es ya el segundo santuario en España dedicado a san José,
junto con el de San José de la Montaña de Barcelona, y esto es una gracia y una
oportunidad muy grande para la Parroquia del Patrocinio de san José.
“Además de las celebraciones
propias sobre san José, como la Misa Votiva de los miércoles, la Novena o los
Siete Domingos de san José, realizamos una exposición permanente de arte sobre
san José, que se ofrece con una visita guiada, como una catequesis, en la que
mostramos el desarrollo histórico de la devoción al santo y los distintos momentos
de su vida. Se ofrece también una conferencia y diversos medios audiovisuales
sobre san José. Una biblioteca josefina con abundantes títulos, tanto a nivel
popular, como para estudiosos. Así mismo, ofrecemos nuestras instalaciones para
la acogida de grupos en las necesidades que puedan requerir”.
Recuerdos del Año Jubilar
El día de la proclamación del nuevo Santuario, recuerda don Jesús Ruiz fue también el inicio del Año Santo para este Santuario, tiempo en el cual los fieles pudieron ganar las indulgencias plenarias.
“El mismo día de la
proclamación, 19 marzo, comenzó un año santo que concedió la Santa Sede y duró
hasta el 19 de marzo de 2025, un año entero. Fueron incontables las almas que
se acercaron con las condiciones normales para ganar un jubileo de asistencia a
la Eucaristía, de la comunión, de confesión en un tiempo cercano, pidiendo por
las intenciones del Papa. Se preparó un libro del peregrino para todo aquel que
vino y para los grupos que asistieron, viendo un poco los pasos y remarcando
también la importancia de la Puerta Santa y del aspecto penitencial que tiene
todo Año Santo”.
Transmitir la importancia de
san José en la Iglesia
Asimismo, el Rector del
Santuario señala que, este lugar nació con la vocación de difundir la devoción y
la figura de San José, a todo aquel que se quiera acercar, hacemos con
conciencia universal de acogida todo el mundo. De hecho, ya han venido fieles
de otras diócesis a conocer lo que se hace aquí.
“Yo creo que hoy en día la
figura de San José es alguien a poner en el candelero, porque es una santidad
muy sencilla, muy fresca, pero muy elevada y que a todos nos puede hacer mucho
bien. Así que nosotros tenemos el máximo de tiempo de apertura y el máximo de
facilidades para todo aquel que venga. También hemos preparado una pequeña
catequesis a través de una exposición guiada de arte para poder explicar todo
esto de cómo se ha desarrollado la devoción a San José y la importancia que los
Papas nos están invitando a darle a San José en estos últimos tiempos. En esa
línea nos ponemos y el servicio de San José y de transmitir la importancia de
su figura en la Iglesia”
El título de «Patrocinio de san José»
Este título de «Patrocinio de
san José» hace alusión a los diferentes patronazgos de san José sobre la
familia, la buena muerte, las vocaciones, los emigrantes, los trabajadores y,
en especial, su Patrocinio sobre la Iglesia Universal.
“Siempre le hemos sentido como
nuestro padre y señor, y hemos experimentado lo bien que cuida de nosotros.
Especial afecto suscita en nosotros el recuerdo de la procesión del 1 de mayo,
cuando pasea su imagen por nuestras calles, bendiciendo a nuestras gentes. Él
es nuestro paño de lágrimas y el remedio a tantas dificultades. Santa Teresa de
Jesús decía de él, que en las veces que se había encomendado a san José, nunca
le había dejado de conceder lo que le pedía”.
Les dejo la información de referencia para quienes quieran visitarlo:
SANTUARIO
DE SAN JOSÉ
Parroquia
Patrocinio de San José
Calle
San Marcos, 72
45600
- Talavera de la Reina (Toledo)
España
Teléfono:
925.815.280
E-mail:
talavera.patrocinio@architoledo.org
viernes, 5 de septiembre de 2025
COLUMNISTA INVITADO: “Mi devoción a San José”, por Włodzimierz Józef Fijałkowski, SVD
Mis padres eligieron el nombre
“José” como mi segundo nombre y, por lo tanto, San José es mi segundo patrón
natural. Teniendo en cuenta que mi primer patrón, San Vladimir, no es muy
popular ni muy conocido en Polonia y los polacos tienen asociaciones bastante
negativas con ese nombre, el nombre José evoca mucha más simpatía y es conocido
en todo el mundo. Durante mi periodo en Argentina usé el nombre de José y los
que me conocieron en este momento me recuerdan como José.
El segundo elemento importante
de mi devoción a San José es mi lugar de nacimiento, cuyo santo patrón es San
José. Soy de Kalisz, donde se estableció el culto a San José en el siglo XVII y
se desarrolló significativamente en el siglo siguiente. Se apagó durante las
particiones de Polonia y las guerras mundiales y se desarrolló nuevamente
después de la Segunda Guerra Mundial. La diócesis de mi nacimiento fue la
Diócesis de Wloclawek, cuyo santo patrón, debido a la presencia anterior del
santuario de San José en Kalisz, es San José.
Durante la Segunda Guerra
Mundial, algunos sacerdotes prisioneros de los campos de concentración de
Sachsenhausen y Dachau confiaron sus vidas a San José de Kalisz. Los
motivadores fueron sacerdotes de la Diócesis de Wloclawek. Cuando las fuerzas
aliadas se acercaron al campo de concentración de Dachau, los prisioneros
sabían que los alemanes intentarían matar los antes de la llegada de las tropas
estadounidenses. Por lo tanto, unos ochocientos sacerdotes y prisioneros laicos
comenzaron una novena a San José de Kalisz. Le pidieron a San José que salvara
las vidas de los prisioneros del campo de Dachau. Su novena terminó con un acto
solemne de dedicación a San José el 22 de abril de 1945, una semana antes de la
liberación del campo por las tropas estadounidenses. Las tropas estadounidenses
liberaron el campo de concentración de Dachau unas horas antes de que Himmler
planeara asesinar a los prisioneros.
Estos sacerdotes interpretaron
las circunstancias de la liberación del campo de concentración de Dachau como
una intervención milagrosa de San José, aunque otros podrían creer que fue una
casualidad. Junto con el acto de dedicación a San José, hicieron promesas, una
de las cuales fue hacer una peregrinación anual al Santuario de San José en
Kalisz, que comenzaron en 1948.
El Santuario de San José en
Kalisz se convirtió de manera natural en un santuario nacional. Gracias al
establecimiento de los Estudios Josefológicos Polacos en Kalisz en 1969 y la
peregrinación de San Juan Pablo II en 1997. Estas ocasiones elevaron el estatus
de este santuario y contribuyeron a su desarrollo. Las circunstancias
anteriores son motivo de alegría y orgullo para mí y contribuyen a mi gran
veneración por San José. Providencialmente, San José es el santo patrón de la
Provincia SVD de Polonia.
Vivo desde hace diecinueve
años en la casa religiosa de Gorna Gruppa, cuyo santo patrón es también San
José. Por tanto, el culto a san José está continuamente presente en nuestra
vida comunitaria. La espiritualidad de nuestra congregación también está
relacionada con San José como padre adoptivo, protector y guardián del Hijo de
Dios, a quien el prólogo de nuestras Constituciones se refiere como Palabra de
Dios. La veneración cada vez mayor a San José en la Iglesia crea un buen
ambiente. Nos motiva a venerarlo más y reflexionar sobre su vida y su papel en
la historia de la salvación.
Como Hermano religioso, San
José también está muy cerca de mí como patrón de los artesanos y los
trabajadores, con quien también se identifica la vida y el ministerio de los
Hermanos religiosos. Su vida oculta y silenciosa está muy asociada a la
realidad de nuestra vida como religiosos Hermanos. Ciertamente, San José,
manso, humilde y obediente a la voluntad de Dios, también puede ser un
excelente modelo en la búsqueda de caminos y medios para anunciar el Evangelio
en el mundo moderno, que no necesariamente tiene que expresarse de forma muy
significativa con grandes iniciativas, sino más bien en la búsqueda silenciosa
de la voluntad de Dios y su cumplimiento mediante la fidelidad diaria a los
deberes.
No hay necesidad de
iniciativas grandiosas y costosas, que a menudo no producen beneficios
religiosos tangibles en la práctica. Sin embargo, suele bastar con construir
sobre lo que contienen los Evangelios y lo que surge de la espiritualidad y la
historia de la Iglesia. Buscar y hacer la voluntad de Dios como medio de
salvación para nosotros y los demás es la enseñanza de muchos santos, incluida
la vida y la enseñanza de nuestro San Arnoldo Janssen.
Como San José, Arnoldo fue
ante todo humilde y se sometió a la voluntad de Dios. Perseveró en la
realización de sus elevados planes, que resultaron ser el designio de Dios.
Nosotros también debemos mostrar claramente nuestra actitud de que somos
creyentes y auténticos adoradores de Dios. Nos preocupamos por el crecimiento
de la gloria de Dios y la salvación de aquellos entre quienes la Divina
Providencia nos ha colocado. Nuestros votos religiosos exigen tal actitud. Pero
también entre nosotros existe la actitud de buscar condiciones de vida cómodas
con independencia de los superiores.
El compromiso con el
desarrollo material e intelectual del hombre, con la igualdad y la justicia en
el mundo debe ser el único medio que conduce a Dios, que es nuestro objetivo
final. Para que “nuestra luz brille verdaderamente ante los demás”, debemos mirar
el ejemplo de San José. Buscamos su intercesión en nuestra preocupación por el
crecimiento del Reino de Dios. Es como la “semilla arrojada a la tierra” para
que tenga condiciones favorables para el crecimiento, a menudo
independientemente de nuestros esfuerzos. De hecho, nos ayudaría a volver a un
mayor amor por la Eucaristía. Nuestras Constituciones dicen: “La Eucaristía
debe celebrarse todos los días y en común” y que, como enseña la Iglesia, “es
la fuente y la cumbre de toda la vida cristiana”.
Włodzimierz Józef
Fijałkowski, SVD*
Artículo publicado originalmente
en: https://vivatdeus.org/es/library/blog0030/
Agradezco a mi querido amigo el Padre Saju George Aruvelil, SVD, miembro del Equipo Editorial de Vivat Deus su autorización para publicar este artículo en mi blog.
lunes, 24 de marzo de 2025
sábado, 22 de marzo de 2025
CINE, FE Y VALORES: “El Guardián. Bajo la protección de San José”
Sipnosis:
Una prometedora violinista y
su marido, un ambicioso periodista de radio local, atraviesan una crisis
matrimonial que parece llevarles a una ruptura definitiva. Todo cambia cuando
él descubre por una investigación cómo las intervenciones de San José han impactado
a otros y reflexiona sobre su propio papel como esposo y padre. En el momento
crucial, ¿actuará como el guardián de su familia?
¿Por qué una película sobre el
matrimonio y San José?
“San José será el santo
patrón del tercer milenio.” (Martha Robin, estigmatizada
francesa).
“En un mundo lleno de
divorcios, relaciones inestables y familias fragmentadas, necesitamos
desesperadamente a José.” (Cardenal George Pell, Diario
de la prisión. Liberando a los inocentes).
“San José es el terror
de los demonios y un aliado indispensable en la defensa del matrimonio y la
familia.” (P. Donald Calloway, MIC).
Sobre la película
El Guardián es una producción
de la Asociación Rafael, financiada por crowdfunding. Más de 5.000 personas de
Polonia y del extranjero apoyaron financieramente la producción para que la
historia de la intercesión de San José llegara más allá de las fronteras de
Polonia.
La película está basada en
historias reales y cuenta con elementos documentales. A través de Robert y Dominika
conocemos una historia más profunda sobre la figura evangélica del guardián
terrenal de Jesús y el papel que juega en la vida de muchas personas
contemporáneas.
Una prometedora violinista
filarmónica y su marido, un ambicioso periodista de radio local, atraviesan una
crisis matrimonial. Debido a los crecientes problemas y a la constante falta de
dinero, Dominika (Karolina Chapko) se interesa por un rico hombre de negocios
(Radosław Pazura), y Robert (Rafał Zawierucha) no puede hacer frente a la
ruptura de su familia. Todo cambia cuando él comienza a descubrir cómo las
intervenciones de San José han impactado a otros y a reflexionar sobre su
propio papel como esposo y padre. En el momento crucial, ¿actuará como el
guardián de su familia?
![]() |
| Imagen de la Sagrada Familia de Kalisz, Polonia |
FICHA TÉCNICA·
Título oficial: El
Guardián. Bajo la protección de San José.
Título original: Opiekun
Estreno: 14 de marzo
de 2025
Género: Drama-Ficción
Año: 2023
Duración: 90 minutos
Formato: 1.85:1 - 2K -
Dolby 5.1
País: Polonia
Director: Dariusz Regucki
Montaje: Marcin
Dulemba
Música: Dariusz
Regucki
Fotografía: Michał
Bożek
Guion: Dariusz
Regucki, Aleksandra Polewska y Bartosz Geisler
Reparto: Karolina
Chapko, Rafał Zawierucha, Radosław Pazura, Maja Barełkowska, Oliwier
Kaftanowicz, Maciej Grzybowski, Lech Wierzbowski
Calificación: No
recomendada para menores de siete años
Productora: Media
Nobis y Rafael Film
Distribuidor: Goya
Producciones y European Dreams Factory
Consulta
los detalles y compra tus entradas en la página oficial:
https://www.elguardianlapelicula.com/
jueves, 20 de marzo de 2025
APOLOGÉTICA HOY (audios): Catequesis sobre el Glorioso Patriarca San José
Programa radiofónico: "APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".
Director: Padre José Antonio Medina.
Episodio Nº 32.
Tema: Catequesis
sobre el Glorioso Patriarca San José
Contenido:
-
San José (Apologética Cristiana):
1 – Estudio teológico sobre la persona y misión de San
José.
2 – San José, Esposo de María (Sagrada Escritura,
Tradición y Magisterio de la Iglesia).
3 – Padre Legal y Virginal de San José (Sagrada
Escritura, Tradición y Magisterio de la Iglesia).
4 – Dignidad y eximia santidad de San José.
5 – Culto y Devoción a San José.
Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 19 de marzo
de 2025.
miércoles, 19 de marzo de 2025
INTIMIDAD DIVINA – Santoral: San José
«Este es el administrador fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su servidumbre» (Entrada).
La Liturgia de hoy en honor de San José pone de relieve las características de este hombre humilde y silencioso que ocupó un puesto de primer plano en la inserción del Hijo de Dios en la historia. Descendiente de David -«hijo de David», como dice el Evangelio (Mt 1, 20)- emparenta a Cristo con la estirpe de la que Israel esperaba al Mesías. Por medio del humilde carpintero de Nazaret se realiza así la profecía hecha a David: «Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre» (2 Sm 7, 16; 1.a lectura) José no es el padre natural de Jesús porque no le ha dado la vida, pero es el padre virginal que por mandato divino cumple, para con él, una misión legal: le da un nombre, lo inserta en su linaje, lo tutela y provee a su sustento. Esta relación tan íntima con Jesús le viene de su desposorio con María.
José es el, hombre «justo» (Mt 1, 19) al que ha sido confiada la misión de esposo virgen de la más excelsa entre las criaturas y de padre virginal del Hijo del Altísimo. Es «justo» en el sentido pleno del vocablo, que indica virtud perfecta y santidad. Una justicia, pues, que penetra todo su ser mediante una total pureza de corazón y de vida y una total adhesión a Dios y a su voluntad. Todo esto en un cuadro de vida humilde y escondida como ninguna, pero resplandeciente de fe y amor. «El justo vivirá de la fe» (Rm 1, 17); y José, el «justo» por excelencia, vivió en grado máximo de esta virtud. Muy oportunamente la segunda lectura (Rm 4, 13.1618. 22) habla de la fe de Abrahán presentándola como tipo y figura de la de José.
Abrahán «creyó contra toda esperanza» (ib 18) que llegaría a ser padre de una gran descendencia y continuó creyéndolo aun cuando, por obedecer a una orden divina, estaba para sacrificar a su hijo único. José frente al misterio desconcertante de la maternidad de María creyó en la palabra del ángel: «la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo» (Mt 1, 20), y cortando toda vacilación obedeció a su mandato: «no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer» (ib). Con más fe que Abrahán, hubo de creer en lo que es humanamente inimaginable: la maternidad de una virgen y la encarnación del Hijo de Dios. Por su fe y obediencia mereció que estos misterios se cumpliesen bajo su techo.
Toda la vida de José fue un acto continuado de fe y de obediencia en las circunstancias más oscuras y humanamente difíciles. Poco después del nacimiento de Jesús se le dice: «Levántate, toma al Niño y a su madre y huye a Egipto» (Mt 2, 13); más tarde el ángel del Señor le ordena: «Ve a la tierra de Israel» (ib 20). Inmediatamente -de noche- José obedece. No demora, no pide explicaciones ni opone dificultades. Es a la letra «el administrador fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia» (Lc 12, 42), totalmente disponible a la voluntad de Dios, atento al menor gesto suyo y presto a su servicio. Una entrega semejante es prueba de un amor perfecto; José ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas.
Su posición de jefe de la sagrada familia le hace entrar en una intimidad singular con Dios cuyas veces hace, cuyas órdenes ejecuta y cuya voluntad interpreta; con María, cuyo esposo es; con el Hijo de Dios hecho hombre, a quien ve crecer bajo sus ojos y sustenta con su trabajo. Desde el momento en que el ángel le revela el secreto de la maternidad de María, José vive en la órbita del misterio de la encarnación; es su espectador, custodio, adorador y servidor. Su existencia se consume en estas relaciones, en un clima de comunión con Jesús y María y de oración silenciosa y adoradora. Nada tiene y nada busca para sí: Jesús le llama padre, pero José sabe en que no es su hijo, y Jesús mismo lo confirmará: «¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lc 2, 49).
María es su esposa, pero José sabe que ella pertenece exclusivamente a Dios y la guarda para él, facilitándole la misión de madre del Hijo de Dios. Y luego, cuando su obra ya no es necesaria, desaparece silenciosamente. Sin embargo, José ocupa todavía en la Iglesia un lugar importante, pues continúa para con la entera familia de los creyentes su obra de custodio silencioso y providente, comenzada con la pequeña familia de Nazaret. Así la Iglesia lo venera e invoca como su protector y así lo contemplan los creyentes mientras se esfuerza en imitar sus virtudes. En los momentos oscuros de la vida, el ejemplo de San José es para todos un estímulo a la fe inquebrantable, a la aceptación sin reservas de la voluntad de Dios y al Servicio generoso.
Anuncia, oh José..., los prodigios divinos que tus ojos han contemplado: tú has visto al Infante reposar en el seno de la Virgen; lo has adorado con los Magos; has cantado gloria a Dios con los pastores según la palabra del Ángel: ruega a Cristo Dios para que nuestras almas sean salvas...
Tu alma fue obediente al divino mandato; colmado de pureza sin par, oh dichoso José, mereciste recibir por esposa a la que es pura e inmaculada entre todas las mujeres; tú fuiste el custodio de esa Virgen, cuando mereció convertirse en tabernáculo del Creador...
Tú llevaste, de la ciudad de David a Egipto, a la Virgen pura, como a nube misteriosa que lleva escondido en su seno el Sol de justicia... Oh José, ministro del incomprensible misterio.
Tú asististe con acierto, oh José, al Dios hecho niño en la carne; le serviste como uno de sus ángeles; él te iluminó al punto, y tú acogiste sus rayos espirituales. ¡Oh dichoso! Te mostraste esplendente de tu luz en tu corazón y en tu alma. El que con una palabra formó el cielo, la tierra y el mar, se llamó hijo del carpintero, hijo tuyo, oh admirable José. Fuiste hecho padre del que no tiene principio y que te honró como a ministro de un misterio que excede toda inteligencia.
¡Qué preciosa fue tu muerte a los ojos del Señor, oh dichoso! Consagrado al Señor desde la infancia, fuiste el guardián sagrado de la Virgen bendita; y cantaste con ella el cántico: «Toda criatura bendiga al Señor y lo ensalce por los siglos. Amén». (Himno de la Iglesia griega, de Les plus beaux textes sur S. Joseph, p. 121-2).
Oh José, varón prudente, esplendente de bondad..., teniendo en tus brazos a Cristo, fuiste santificado. Santifica a los que ahora celebran tu memoria, oh justo, oh José santísimo, esposo de la Madre de Dios la toda santa... ¡Oh tú, feliz, pide sin cesar al Verbo libre de tentaciones a los que te veneran. Tú guardaste a la Inmaculada que conservó intacta su virginidad y en la cual el Verbo se hizo carne. Tú la guardaste después de la Natividad misteriosa. Junto con ella, oh José, portador de Dios, acuérdate de nosotros. (José el Himnógrafo, de Les plus beaux textes sur S. Joseph, p. 29-31).
Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,
del P. Gabriel de Santa María
Magdalena, OCD.
martes, 19 de marzo de 2024
SANTORAL: San José, Esposo virginal de María y Padre putativo de Jesús
| Icono de San José* |
Queridos amigos y hermanos del
blog: San José es modelo de padre y esposo, patrón de la Iglesia universal, de
los trabajadores, de infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte. A
San José Dios le encomendó la inmensa responsabilidad y privilegio de ser
esposo de la Virgen María y custodio de la Sagrada Familia. Es por eso el santo
que más cerca esta de Jesús y de la Santísima Virgen María.
Nuestro Señor fue llamado
"hijo de José" (Juan 1,45; 6,42; Lucas 4,22) el carpintero (Mateo
12,55). No era padre natural de Jesús (quién fue engendrado en el vientre
virginal de la Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios),
pero José lo adoptó y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre.
¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta
unión existió en su ejemplar matrimonio con María!
San José es llamado el
"Santo del silencio" No conocemos palabras expresadas por él, tan
solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre
responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. José
fue "santo" desde antes de los desposorios. Un "escogido"
de Dios. Desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del
Señor.
Vida
de San José
Las principales fuentes de
información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio
de Mateo y de Lucas. San Mateo (1,16) llama a San José el hijo de Jacob; según
San Lucas (3,23), su padre era Helí.
Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era
descendiente. Pero al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de
la Anunciación), San José vivía en Nazaret.
Según San Mateo 13,55 y Marcos
6,3, San José era un "tekton". La palabra significa en particular que
era carpintero. San Justino lo confirma y la tradición ha aceptado esta
interpretación.
Si el matrimonio de San José
con María Santísima ocurrió antes o después de la Encarnación aun es discutido
por los exegetas. La mayoría de los comentadores, siguiendo a Santo Tomás,
opinan que en la Anunciación, la Virgen María estaba solo prometida a
José. Santo Tomás observa que esta
interpretación encaja mejor con los datos bíblicos.
Los hombres por lo general se
casaban muy jóvenes y San José tendría quizás de 18 a 20 años de edad cuando se
desposó con María. Era un joven justo, casto, honesto, humilde carpintero... ejemplo
para todos nosotros.
Amor
virginal
Ambos recibieron
extraordinarias gracias a las que siempre supieron corresponder. San José y
María Santísima permanecieron vírgenes por razón de su privilegiada misión en
relación a Jesús. La virginidad, como
donación total a Dios, nunca es una carencia; abre las puertas para comunicar
el amor divino en la forma más pura y sublime. Dios habitaba siempre en
aquellos corazones puros y ellos compartían entre sí los frutos del amor que
recibían de Dios.
El matrimonio fue auténtico,
pero al mismo tiempo, según San Agustín y otros, los esposos tenían la
intención de permanecer en el estado virginal. Pronto la fe de San José fue
probada con el misterioso embarazo de María. No conociendo el misterio de la
Encarnación y no queriendo exponerla al repudio y su posible condena a
lapidación, pensaba retirarse cuando el ángel del Señor se le apareció en
sueño:
"Su marido José, como era
justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo
tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:
«José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo
engendrado en ella es del Espíritu Santo. Despertado José del sueño, hizo como
el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer." (Mt. 1,19-20,
24).
Unos meses mas tarde, llegó el
momento para San José y María de partir hacia Belén para empadronarse según el
decreto de Cesar Augustus. Esto vino en muy difícil momento ya que ella estaba
en cinta. (cf. Lucas 2,1-7).
En Belén tuvo que sufrir con la
Virgen la carencia de albergue hasta tener que tomar refugio en un establo.
Allí nació su Hijo. El atendía a los dos como si fuese el verdadero padre. Cual
sería su estado de admiración a la llegada de los pastores, los ángeles y mas
tarde los magos de Oriente. Referente a la Presentación de Jesús en el Templo, san
Lucas nos dice: "Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía
de él" (Lucas 2,33).
Después de la visita de los
magos de Oriente, Herodes el tirano, lleno de envidia y obsesionado con su
poder, quiso matar al niño. San José escuchó el mensaje de Dios transmitido por
un ángel: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y
estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para
matarle» (Mateo 2,13). San José obedeció
y tomo responsabilidad por la familia que Dios le había confiado.
San José tuvo que vivir unos
años con la Virgen y el Niño en el exilio de Egipto. Esto representaba dificultades muy grandes:
la Sagrada familia, siendo extranjera, no hablaba el idioma, no tenían el apoyo
de familiares o amigos, serían víctimas de prejuicios, dificultades para
encontrar empleo y la consecuente pobreza. San José aceptó todo eso por amor
sin exigir nada.
Una vez mas por medio del
ángel del Señor, supo de la muerte de Herodes: "«Levántate, toma contigo
al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han
muerto los que buscaban la vida del niño.» Él se levantó, tomó consigo al niño
y a su madre, y entró en tierra de Israel.
Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre
Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de
Galilea" (Mateo 2,22).
Fue así que la Sagrada Familia
regresó a Nazaret. Desde entonces el único evento que conocemos relacionado con
San José es la "pérdida" de Jesús al regreso de la anual peregrinación
a Jerusalén (cf. Lucas 2,42-51). San
José y la Virgen lo buscaban por tres angustiosos días hasta encontrarlo en el
Templo. Dios quiso que este santo varón
nos diera ejemplo de humildad en la vida escondida de su sagrada familia y su
taller de carpintería.
Lo más probable es que San
José haya muerto antes del comienzo de la vida pública de Jesús ya que no
estaba presente en las bodas de Canaá ni se habla más de él. De estar vivo, San
José hubiese estado sin duda al pie de la Cruz con María. La entrega que hace
Jesús de su Madre a San Juan da también a entender que ya San José estaba
muerto.
Devoción
a San José
La devoción a San José se
fundamenta en que este hombre "justo" fue escogido por Dios para ser
el esposo de María Santísima y hacer las veces de padre de Jesús en la
tierra. Durante los primeros siglos de la
Iglesia la veneración se dirigía principalmente a los mártires. Quizás se
veneraba poco a San José para enfatizar la paternidad divina de Jesús. Pero,
así todo, los Padres (San Agustín, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo, entre
otros), ya nos hablan de San José. Según
San Callistus, esta devoción comenzó en el Oriente donde existe desde el siglo
IV, relata también que la gran basílica construida en Belén por Santa Elena
había un hermoso oratorio dedicado a nuestro santo.
San Pedro Crisólogo:
"José fue un hombre perfecto, que posee todo género de virtudes" El
nombre de José en hebreo significa "el que va en aumento". Y así se
desarrollaba el carácter de José, crecía "de virtud en virtud" hasta
llegar a una excelsa santidad.
En el Occidente, referencias a
(Nutritor Domini) San José aparecen en
el siglo IX en martirologios locales y en el 1129 aparece en Bologna la primera
iglesia a él dedicada. Algunos santos
del siglo XII comenzaron a popularizar la devoción a San José entre ellos se
destacaron San Bernardo, Santo Tomás de Aquino, Santa Gertrudiz y Santa Brígida
de Suecia. Según Benito XIV (De Serv. Dei beatif., I, iv, n. 11; xx, n. 17),
"La opinión general de los conocedores es que los Padres del Carmelo
fueron los primeros en importar del Oriente al Occidente la laudable práctica
de ofrecerle pleno culto a San José".
San José se introdujo en el
calendario Romano en el 19 de Marzo. Desde entonces su devoción ha seguido
creciendo en popularidad. En 1621
Gregorio XV la elevó a fiesta de obligación. Benedicto XIII introdujo a San José
en la letanía de los santos en 1726.
San Bernardino de Siena:
"... siendo María la dispensadora de las gracias que Dios concede a los
hombres, ¿con cuánta profusión no es de creer que enriqueciese de ella a su
esposo San José, a quién tanto amaba, y del que era respectivamente amada?"
Y así, José crecía en virtud y en amor para su esposa y su Hijo, a quién
cargaba en brazos en los principios, luego enseñó su oficio y con quién
convivió durante treinta años.
Los franciscanos fueron los
primeros en tener la fiesta de los desposorios de La Virgen con San José. Esta
fiesta eventualmente se extendió por todo el reino español. La devoción a San
José se arraigó entre los obreros durante el siglo XIX. El crecimiento de popularidad movió a Pío IX,
el mismo un gran devoto, a extender a la Iglesia universal la fiesta del
Patronato (1847) y en diciembre del 1870 lo declaró Santo Patriarca, patrón de
la Iglesia Católica. San Leo XIII y Pío X fueron también devotos de San José.
Este últimos aprobó en 1909 una letanía en honor a San José.
San Alfonso María de Ligorio
nos hace reflexionar: "¿Cuánto no es también de creer aumentase la
santidad de José el trato familiar que tuvo con Jesucristo en el tiempo que
vivieron juntos?" José durante esos treinta años fue el mejor amigo, el compañero
de trabajo con quién Jesús conversaba y oraba. José escuchaba las palabras de
Vida Eterna de Jesús, observaba su ejemplo de perfecta humildad, de paciencia,
y de obediencia, aceptaba siempre la ayuda servicial de Jesús en los quehaceres
y responsabilidades diarios. Por todo esto, no podemos dudar que mientras José
vivió en la compañía de Jesús, creció tanto en méritos y santificación que
aventajó a todos los santos.
*Icono san José, Parroquia Ntra. Sra. de Madrid, Técnica: Temple al huevo sobre tabla. Oro de 24 kilates, Hecho por mano de Juan José de Julián, Donado a la parroquia por Dña. Dolores.
viernes, 9 de febrero de 2024
SAN JOSÉ: Los santos que más han difundido su devoción en la historia de la Iglesia
“San José, terror de demonios”. San José es invocado como “terror de los demonios”, por estar unido siempre a la Virgen María, quien pisa la cabeza de la serpiente. En la imagen San José aparece pisando el dragón, el antiguo demonio o Satanás, rodeado por los 26 santos, beatos y venerables que más han contribuido a extender su devoción a lo largo de la historia.
Esta es un obra de la artista americana Bernadette Carstensen
por encargo del P. Donald Calloway, asistente del rector del Santuario Nacional
de la Divina Misericordia en Stockbridge, Massachusetts.
Las imágenes y la idea original de esta publicación es de la Congregación Madres de Desamparados y San José de la Montaña, Valencia, España.
viernes, 2 de febrero de 2024
SAN JOSÉ: Oración a San José, Terror de los demonios
Oración a San José, Terror de los demonios
San
José, Terror de los demonios, lanza tu solemne mirada sobre el demonio y todos
sus secuaces, y protégenos con tu poderosa vara.
Huiste
de noche para evitar los malvados planes del maligno; ahora, con el poder de
Dios, ¡aniquila a los demonios que huyen de ti!
Te
suplicamos que protejas especialmente a los sacerdotes y consagrados, a los niños,
a las madres y padres, a las familias, a los ancianos, y a los enfermos y moribundos.
Por la
gracia de Dios, ningún demonio se atreve a acercarse cuando tú estás cerca, y
por eso te pedimos que ¡siempre estés junto a nosotros!
¡San
José, Terror de los demonios, ruega por nosotros!
Amén.
viernes, 26 de enero de 2024
SAN JOSÉ: Exorcista explica por qué San José es “el terror de los demonios”
(Escrito por Walter Sánchez
Silva para AciPrensa) El P. Francisco
Torres Ruiz, exorcista y experto en liturgia de la Diócesis de Plasencia
(España), explica por qué San José es invocado como el "el terror de los
demonios".
En entrevista con EWTN
Noticias, el sacerdote indicó que una de las partes del exorcismo es el rezo de
las letanías de los santos y, al mencionar sus nombres, el diablo puede o no
reaccionar.
"A veces, cuando al
demonio ya se le tiene doblegado y se consigue arrancarle alguna verdad, porque
Dios le obliga a hacerlo, significa que esos santos a los que él ha reaccionado
con más violencia están presentes en el exorcismo" de manera espiritual,
precisó el P. Torres.
Durante el exorcismo,
prosiguió el sacerdote, los santos "protegen al fiel, rezan con nosotros,
rezan con el exorcista y con las personas que están en ese momento en la sala o
en la capilla rezando, imploran a Dios, interceden por nosotros".
"Hay veces que los mismos
santos han incluso exhortado y ordenado al demonio que deje en paz a la
persona", destacó.
El papel de San José en los
exorcismos
"Con San José he tenido
una experiencia preciosa, porque San José, en la lucha contra el mal, está
íntimamente unidos a la batalla que pelea también la Santísima Virgen
María", relató el sacerdote.
"Hay que tener en cuenta
que San José es un hombre justo, así lo define la Biblia, que San José es un
hombre casto, y por tanto él nunca tuvo tentación ninguna de aprovecharse de la
Virgen o convivir maritalmente con el acto conyugal con la Virgen María",
continuó.
El P. Torres resaltó que San
José quiso repudiar a la Virgen María en secreto cuando supo que estaba
embarazada, porque "era más el amor que tenía a la Virgen Santísima que su
justicia como hombre".
Por todo ello, subrayó el
exorcista, "el diablo a San José le tiene un odio especial".
El sacerdote hizo notar que,
en la lucha contra el mal, "San José es invocado como 'terror de los
demonios', unido siempre a la Virgen María, que pisó la cabeza de la
serpiente".
"Y como dice a veces un
poco el imaginario popular, San José, como buen carpintero, con el hacha que
usaba para cortar la madera le corta la cola a la serpiente".
domingo, 31 de diciembre de 2023
NAVIDAD: San José y la Navidad, una homilía inédita de Benedicto XVI
(Vatican News) El
dominical alemán Welt am Sonntag, vinculado al diario alemán Die Welt, ha
publicado recientemente la versión alemana de una de las homilías pronunciadas
por el Papa emérito durante las celebraciones dominicales privadas en la
capilla del monasterio Mater Ecclesiae tras su renuncia.
El padre Federico Lombardi,
presidente de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger - Benedicto XVI, explicó
que existe una colección de homilías "privadas" de Benedicto XVI,
grabadas y transcritas por las "Memores Domini", las consagradas que
vivieron con él. La colección contiene más de treinta homilías, en italiano, de
los años de su pontificado y más de cien de los primeros años después de su
renuncia. El padre Lombardi la publicará próximamente como volumen en la
Libreria Editrice Vaticana.
La homilía que sigue fue
pronunciada para el cuarto domingo de Adviento, 22 de diciembre de 2013, y está
dedicada principalmente a la figura de san José, presentada por el texto
evangélico del día. A continuación reproducimos el texto íntegro.
Queridos amigos:
Junto a María, Madre del
Señor, y a san Juan Bautista, hoy la liturgia nos presenta una tercera figura,
que casi incorpora el Adviento: san José. Meditando el texto evangélico podemos
ver, me parece, tres elementos constitutivos de esta visión.
El primero y decisivo es que
San José es llamado "hombre justo". Esta es para el Antiguo
Testamento la caracterización máxima de quien vive verdaderamente según la
palabra de Dios, de quien vive la alianza con Dios.
Para entenderlo bien, debemos
pensar en la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
El acto fundamental del
cristiano es el encuentro con Jesús, en Jesús con la Palabra de Dios, que es
Persona. Al encontrarnos con Jesús nos encontramos con la verdad, con el amor
de Dios, y así la relación de amistad se convierte en amor, crece nuestra comunión
con Dios, somos verdaderamente creyentes y nos convertimos en santos.
El acto fundamental en el
Antiguo Testamento es diferente, porque Cristo era todavía algo futuro y, por
tanto, en el mejor de los casos se iba al encuentro de Cristo, pero no era
todavía un verdadero encuentro como tal. La palabra de Dios en el Antiguo Testamento
tiene básicamente la forma de la ley - "Torá". Dios guía, ese es el
significado, Dios nos muestra el camino. Es un camino de educación que forma al
hombre según Dios y le capacita para el encuentro con Cristo. En este sentido,
esta rectitud, este vivir según la ley es un camino hacia Cristo, una
prolongación hacia Él; pero el acto fundamental es la observancia de la Torá,
de la ley, y ser así "un hombre justo".
San José es de nuevo un justo
ejemplar del Antiguo Testamento.
Pero aquí hay un peligro y al
mismo tiempo una promesa, una puerta abierta.
El peligro aparece en las
discusiones de Jesús con los fariseos y, sobre todo, en las cartas de San
Pablo. El peligro consiste en que si la palabra de Dios es fundamentalmente
ley, debe ser vista como una suma de prescripciones y prohibiciones, un paquete
de normas, y la actitud debe ser, por tanto, observar las normas y por tanto
ser correcto. Pero si la religión es así, no es más que eso, no nace una
relación personal con Dios, y el hombre permanece en sí mismo, busca
perfeccionarse, ser perfecto. Pero esto da lugar a la amargura, como vemos en
el segundo hijo de la parábola del hijo pródigo, que, habiéndolo observado
todo, al final se amarga e incluso tiene un poco de envidia de su hermano que,
como él piensa, ha tenido vida en abundancia. Este es el peligro: la mera
observancia de la ley se vuelve impersonal, solo un hacer, el hombre se vuelve
duro e incluso amargado. Al final no puede amar a este Dios, que se presenta
solamente con reglas y a veces incluso con amenazas. Este es el peligro.
La promesa, en cambio, es:
podemos ver también estas prescripciones, no solo como un código, un paquete de
reglas, sino como una expresión de la voluntad de Dios, en la que Dios me
habla, yo hablo con Él. Entrando en esta ley entro en diálogo con Dios, conozco
el rostro de Dios, empiezo a ver a Dios, y así estoy en camino hacia la palabra
de Dios en persona, hacia Cristo. Y un verdadero justo como san José es así:
para él la ley no es simplemente la observancia de unas normas, sino que se
presenta como una palabra de amor, una invitación al diálogo, y la vida según
la palabra es entrar en este diálogo y encontrar detrás de las normas y en las
normas el amor de Dios, comprender que todas estas normas no sirven por sí
mismas, sino que son normas de amor, sirven para que crezca en mí el amor. Así
se comprende que, finalmente, toda ley es solo amor a Dios y al prójimo. Una
vez que se ha encontrado esto, se ha observado toda la ley. Si uno vive en este
diálogo con Dios, un diálogo de amor en el que busca el rostro de Dios, en el
que busca el amor y hace comprender que todo lo dicta el amor está en camino
hacia Cristo, es un verdadero justo. San José es un verdadero justo, por eso en
él el Antiguo Testamento se convierte en Nuevo, porque en las palabras busca a
Dios, a la persona, busca su amor, y toda observancia es vida en el amor.
Lo vemos en el ejemplo que nos
ofrece este Evangelio. San José, comprometido con María, descubre que espera un
hijo. Podemos imaginarnos su decepción: conocía a esta muchacha y la
profundidad de su relación con Dios, su belleza interior, la extraordinaria
pureza de su corazón; veía brillar en ella el amor de Dios y el amor a su
palabra, a su verdad, y ahora se encuentra gravemente decepcionado. ¿Qué hacer?
He aquí que la ley ofrece dos posibilidades, en las que aparecen dos caminos,
el peligroso, el fatal, y el de la promesa. Puede demandar ante el tribunal y
así exponer a María a la vergüenza, destruirla como persona. Puede hacerlo en
privado con una carta de separación. Y san José, un hombre verdaderamente
justo, aunque sufrió mucho, llega a la decisión de tomar este camino, que es un
camino de amor en la justicia, de justicia en el amor, y san Mateo nos dice que
luchó consigo mismo, en sí mismo con la palabra. En esta lucha, en este camino
para comprender la verdadera voluntad de Dios, ha encontrado la unidad entre el
amor y la regla, entre la justicia y el amor, y así, en su camino hacia Jesús,
está abierto a la aparición del ángel, abierto a que Dios le dé a conocer que
se trata de una obra del Espíritu Santo.
San Hilario de Poitiers, en el
siglo IV, una vez, tratando del temor de Dios, dijo al final: "Todo
nuestro temor está puesto en el amor", es solo un aspecto, un matiz del
amor. Así que podemos decir aquí para nosotros: toda la ley está puesta en el
amor, es una expresión del amor y debe cumplirse entrando en la lógica del
amor. Y aquí hay que tener en cuenta que, incluso para nosotros los cristianos,
existe la misma tentación, el mismo peligro que existía en el Antiguo
Testamento: incluso un cristiano puede llegar a una actitud en la que la
religión cristiana sea vista como un paquete de reglas, prohibiciones y normas
positivas, de prescripciones. Se puede llegar a la idea de que solo se trata de
cumplir prescripciones impersonales y así perfeccionarse, pero de este modo se
vacía el fondo personal de la palabra de Dios y se llega a una cierta amargura
y dureza del corazón. En la historia de la Iglesia vemos esto en el jansenismo.
También nosotros conocemos este peligro, también nosotros sabemos personalmente
que debemos superar siempre de nuevo este peligro y encontrar a la Persona y,
en el amor a la Persona, el camino de la vida y la alegría de la fe. Ser justos
es encontrar este camino, y por eso también nosotros estamos siempre de nuevo
en camino del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento en la búsqueda de la
Persona, del rostro de Dios en Cristo. Esto es precisamente el Adviento: salir
de la pura norma hacia el encuentro del amor, salir del Antiguo Testamento, que
se convierte en Nuevo.
Este es, pues, el primer y
fundamental elemento de la figura de San José, tal como aparece en el Evangelio
de hoy. Ahora, dos comentarios muy breves sobre el segundo y el tercer
elemento.
El segundo: ve al ángel en
sueños y escucha su mensaje. Esto supone una sensibilidad interior hacia Dios,
una capacidad de percibir la voz de Dios, un don de discernimiento, que le hace
capaz de discernir entre los sueños que son sueños y un verdadero encuentro con
Dios. Solo porque san José estaba ya en camino hacia la Persona del Verbo,
hacia el Señor, hacia el Salvador, pudo discernir; Dios pudo hablarle y él
comprendió: esto no es un sueño, es la verdad, es la aparición de su ángel. Y
así pudo discernir y decidir.
También es importante para
nosotros esta sensibilidad a Dios, esta capacidad de percibir que Dios me
habla, y esta capacidad de discernir. Por supuesto, Dios no nos habla
normalmente como habló a través del ángel a José, pero también tiene sus modos
de hablarnos. Son gestos de la ternura de Dios, que debemos percibir para
encontrar alegría y consuelo, son palabras de invitación, de amor, incluso de
petición en el encuentro con personas que sufren, que necesitan mi palabra o mi
gesto concreto, una acción. Aquí hay que ser sensible, conocer la voz de Dios,
comprender que ahora Dios me habla y responder.
Y así llegamos al tercer
punto: la respuesta de San José a la palabra del ángel es la fe y luego la
obediencia, que se cumple. Fe: comprendió que era realmente la voz de Dios, que
no era un sueño. La fe se convierte en un fundamento sobre el que actuar, sobre
el que vivir, es reconocer que es la voz de Dios, el imperativo del amor, que
me guía por el camino de la vida, y luego hacer la voluntad de Dios. San José
no era un soñador, aunque el sueño fue la puerta por la que Dios entró en su
vida. Era un hombre práctico y sobrio, un hombre de decisión, capaz de
organizarse. No fue fácil -creo- encontrar en Belén, porque no había sitio en
las casas, el establo como lugar discreto y protegido y, a pesar de la pobreza,
digno para el nacimiento del Salvador. Organizar la huida a Egipto, encontrar
un lugar donde dormir cada día, vivir durante mucho tiempo: todo ello exigía un
hombre práctico, con sentido de la acción, con capacidad para responder a los
desafíos, para encontrar formas de sobrevivir. Y luego, a su regreso, la
decisión de volver a Nazaret, de fundar aquí la patria del Hijo de Dios,
muestra también que era un hombre práctico, que como carpintero vivía y hacía
posible la vida cotidiana.
Así, san José nos invita, por
una parte, a este camino interior en la Palabra de Dios, a estar cada vez más
cerca de la persona del Señor, pero al mismo tiempo nos invita a una vida
sobria, al trabajo, al servicio cotidiano para cumplir con nuestro deber en el
gran mosaico de la historia.
Demos gracias a Dios por la
hermosa figura de San José. Oremos: "Señor ayúdanos a abrirnos a Ti, a
encontrar cada vez más tu rostro, a Amarte, a encontrar el amor en la norma, a
enraizarnos, a realizarnos en el amor. Ábrenos al don del discernimiento, a la
capacidad de escucharte y a la sobriedad de vivir según tu voluntad y en
nuestra vocación". Amén.
BENEDICTO XVI



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