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domingo, 17 de mayo de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: Cristo ¿Dónde estás? Cristiano ¿Qué esperas?

 

Ascensión del Señor (A)

Mt 28,16-20

Todos los años celebramos el misterio de la Ascensión de Jesús al cielo, como celebramos muchos otros misterios referentes a su vida, su permanencia y acción entre nosotros. Estas celebraciones de cada año deben ser una novedad y no una simple recordación.

Es fácil entender esto. La REDENCIÓN no es un hecho acabado, concluido, cerrado. La Redención es la realidad, la sustancia, la esencia misma de la Iglesia. Una Iglesia que no estuviera en constante proceso de Redención, no sería la Iglesia de Cristo. Una Iglesia donde no hubiera constantes nacimientos por el Bautismo, y regeneraciones por el sacramento de la Confesión, pronto dejaría de ser Iglesia. Una Iglesia donde no hubiera constante presencia del Señor por la celebración de la Eucaristía no “propagaría el reino de Cristo, y no daría gloria a todos los hombres” (Apost. Act. 2), no sería la Iglesia en la que Cristo prometió su permanencia hasta el fin de los siglos (Mat. 28,20).

Una Iglesia sin los Sacramentos, esos medios instituidos por el mismo Jesús, que nos confieren la gracia que redime, que santifica y fortalece, y en definitiva nos salva, haría totalmente ineficaz la Redención, la truncaría, pues Cristo debe seguir redimiendo a la humanidad, a cada hombre. La Iglesia es el lugar permanente de la transformación del hombre, puesto en este mundo, con la ineludible misión de transformarlo según el plan salvífico de Dios.

Hoy celebramos la Ascensión de Jesús. Esto significa que la Iglesia comienza la tarea que El le ha encomendado. Con la Ascensión de Jesús empieza el ejercicio de nuestra responsabilidad apostólica. También a nosotros nos dicen los Ángeles: “Hombres… ¿por qué seguís mirando el cielo? Este Jesús… vendrá de la misma manera que lo habéis visto partir” (Hech. 1,11). Esto es: Jesús se fue al cielo, pero nos encomendó una misión bien concreta, ser sus testigos hasta el último rincón del mundo. Un día volverá para pedirnos cuenta.

¡Ser testigos! Debemos testimoniar a Cristo, muerto por nuestros pecados, pero resucitado porque es Dios, y por consiguiente toda su doctrina es valedera para siempre. De este testimonio nuestro dependen dos cosas: a) la transformación del mundo; b) nuestra propia salvación. Ambas cosas muy unidas. Por eso debemos ser testigos de Cristo en todas partes.

Donde haya un cristiano, un bautizado, debe resplandecer el testimonio. Debe ser patente la Verdad, la Justicia, el Amor, la Virtud, debe ser permanentemente combatida la mentira, el error, toda clase de injusticia, el odio, el pecado. Donde haya un cristiano de verdad, deberían callarse, ocultarse los hipócritas, los cínicos, los corruptores, los inmorales, los cobardes, los deshonestos… Pero ¿no sucede lo contrario? ¿No se sienten “apocados”, avergonzados, los cristianos -en muchos ambientes-, que más bien parecen “falsos testigos”? Porque el que no grita su testimonio con su palabra y conducta, es un traidor, un falso testigo. Más bien declara contra Cristo. Presenta a un falso Cristo.

Cristiano, ¿Qué esperas para actuar? No nos quejemos de los males. Hagamos presente a Cristo. Esa es nuestra misión. Si no, seremos inexcusables.

 

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.336-337)

lunes, 4 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): Los hermanos fallecidos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el lunes 4 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Solemne Santa Misa por los hermanos difuntos de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


domingo, 3 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): Oración al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Oración pronunciada el Domingo 3 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Solemne Santa Misa de la Fiesta del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.



sábado, 2 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada artística al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el sábado 2 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del octavo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


viernes, 1 de mayo de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada fraterna al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos

 

Homilía sobre la historia y el fin de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos, pronunciada el viernes 1 de mayo de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del séptimo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


jueves, 30 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada musical al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía sobre la historia del Himno al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos pronunciada el jueves 30 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del sexto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


Autor de la letra y música del Himno: D. Mariano García Sánchez

Interpretación durante esta homilía: D. Eduardo José Garvía Pompa


miércoles, 29 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada hogareña al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía sobre la historia del templo parroquial de Casarrubuelos pronunciada el miércoles 29 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del quinto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


martes, 28 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada bíblica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el martes 28 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del cuarto día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


lunes, 27 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada espiritual al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos

 

Homilía pronunciada el lunes 27 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del tercer día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


domingo, 26 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada etimológica y teológica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el Domingo 26 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del segundo día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.



sábado, 25 de abril de 2026

HOMILÍAS (audios): Mirada histórica al Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Casarrubuelos


Homilía pronunciada el sábado 25 de abril de 2026 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa del primer día de la Novena en honor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la Parroquia "Santiago Apóstol", de Casarrubuelos, Madrid, España.


domingo, 18 de enero de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: ¿Para qué se hizo hombre Cristo?

 

Domingo 2 (A) del Tiempo Ordinario 

Evangelio de San Juan 1,29-34

Circunscribir la misión de Cristo a un determinado momento histórico, o a unas circunstancias puramente humanas, sería desvirtuarla de su real contenido. Lo externo puede ayudar o dificultar la acción. Esto nadie lo niega. Pero afirmar que lo externo condiciona de tal manera los actos y las decisiones de la voluntad humana que le imposibilitan actuar de otro modo, sería negar la libertad del hombre.

Es verdad que en determinados momentos o períodos se acentuaba la divinidad de Cristo -y esto está muy bien- que su humanidad quedaba prácticamente casi ignorada o, por lo menos, tenida como algo de menor importancia, y eso está mal. Hoy, en cambio, es frecuente la presentación de un Cristo tan “humanizado”, tan “socializado”, que su divinidad no es objeto ni de predicación ni de vital importancia y necesidad para la vida del bautizado.

En un mundo que “prefiere las tinieblas a la Luz” (Jn 1,5), “porque sus obras son malas” (Jn 3,20), en un mundo tremendamente materializado, hablar de espiritualidad, es un poco menos que hacer el ridículo. No obstante, la Iglesia de Cristo, la fundada por El, y no la presentada por muchos “reformadores” que ha tenido desde el comienzo (Mt. 26,9), y que lamentablemente abundan también hoy, debe predicar al Cristo total, al Cristo Dios hecho hombre, al Cristo Hijo de Dios e Hijo de María.

Nunca será lícito, bajo ningún pretexto histórico ni circunstancial, presentar un Cristo dividido, a un Cristo predicador de verdades sin “tener compasión de la multitud cansada y hambrienta” (Mt 15,32), ni, contrariamente presentar a un Cristo a quien los hombres lo busquen no por su divinidad (milagros, señales…) sino “por el pan que se acaba” (Jn 6, 26-27).

Tampoco ignoramos el sofisma de los últimos tiempos de que “no se puede predicar a estómagos vacíos”, y por eso hay que solucionar primero la cuestión social de la vivienda, de trabajo, etc., antes de hablar de conversión, de arrepentimiento, de renuncia al pecado, de la necesidad de la gracia, de la vida eterna… Porque a los que han enarbolado esa frase y a los de su comparsa, nunca los he visto preocupados por “predicar a los que ya tienen los estómagos llenos”. Como los consideran “pecadores”, y no les interesa trabajar por el Reino de Cristo, que basa la justicia y la paz en la ausencia del pecado, ponen en evidencia su distorsión de la verdadera misión de Jesucristo. No les interesa liberar a los hombres de la esclavitud del pecado.

En la predicación de hoy, el Bautista nos presenta a Cristo en su exacta dimensión. Cristo es el CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO. En el Antiguo Testamento Dios había prescrito que la reconciliación con El se hiciera por medio de la sangre de toros y de chivos, sobre los que el pueblo descargaba sus pecados (cfr. Lev 4, 5 y 16). Era un símbolo, una figura, un anticipo de la realidad que vendría con Cristo. Por eso el Bautista dice que Cristo es el verdadero Cordero de Dios (animal-símbolo de la inocencia y mansedumbre), que carga sobre sí los pecados de toda la humanidad, para expiarlos con su propia Sangre.

Mientras no se vuelva a fundamentar la realidad del hombre enfrentado con la herencia triste del pecado, se seguirán enfrentando los mismos hombres entre sí, y jamás podrá haber paz. El hombre no puede, por sí sólo, construir la PAZ. Necesita de la ayuda del Señor (“Sin Mí nada podéis hacer”). Esta ayuda es la gracia, que contrasta diametralmente con el pecado.

La mayor desgracia -ya lo deploraba Pío XII- es la perdida de la noción del pecado. No pocos cristianos hasta se burlan de los que creemos y procuramos luchar contra el pecado. Uno de los síntomas lo dan aquellos que, por ejemplo, critican, sin más, lo que denominan “sacramentalismo”. Parecen más preocupados por defender, hacer intangible el sacramento (lo que, bien entendido, no sólo es laudable sino también obligatorio) que salvar almas.

Si la misión fundamental de Cristo “hecho hombre para nuestra salvación” (Credo) no es la de liberarnos directamente del pecado (parábolas: hijo pródigo, oveja perdida…), la Iglesia, el Sacerdocio católico, y en definitiva los siete Sacramentos carecerían totalmente de sentido. ¿Es admisible esto? ¿No se corre hoy este riesgo de “teologías liberacionistas” de tipo sicológico, temporalista, carentes de sentido trascendente?

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.208-210)

 

domingo, 11 de enero de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK - NAVIDAD: Bautismo de Jesús

 

Aún no hemos asimilado del todo la alegría propia de la Navidad, cuando la Iglesia, poseída del gozo por el hecho de nuestra salvación, patentizado en Belén, nos presenta a Cristo en otro paso de su obra redentora.

Hoy celebramos el misterio del Bautismo de Jesús. Cristo no sólo se humilló haciéndose hombre, sino que también, cargando con nuestros pecados, se humilla aún más. Ocupa nuestro lugar de culpables y pecadores, y así se presenta al Padre. Como el culpable de nuestra desgracia, como el pecador que implora clemencia. Allí, formando cola, mezclado con los penitentes, como uno más, se presenta a Juan que bautizaba en las orillas del Jordán, para recibir también Él el bautismo de penitencia. Sabemos que este bautismo no confería la gracia santificante, cuya necesidad no cabía suponer para Jesús, el Santo y el Autor de la Gracia, sino que era un bautismo que disponía a los penitentes para una conversión, un arrepentimiento de sus pecados y un propósito de enmendar muchas cosas en sus vidas.

Allí lo vemos a Cristo, sufriendo la vergüenza de ser considerado por los demás como un pecador que viene a reconocer sus faltas, sus pecados, su vida equivocada, como un ladrón, como un asesino, como un tramposo y pendenciero, como un bebedor, como un adúltero o un fornicario, como un explotador de los demás, etc., etc. Si no descendemos a estos detalles, creo que nunca comprenderemos suficientemente la expresión, tan general, de que Jesús cargó con nuestros pecados y los expió. Jesús cargó sobre sí los pecados concretos de los hombres y murió por algo bien concreto. ¡Cuánto amor!

La humillación de Jesús en el Bautismo hizo que el cielo se abriera, que el Espíritu Santo descendiera en forma de paloma, y se oyera la majestuosa voz del Padre testimoniando: “Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”.

Muchas consideraciones podríamos hacer en torno a este hecho. Señalo nada más que dos:

1) Miremos a Cristo cumpliendo la voluntad del Padre. Hoy que no gusta tanto oír, y menos practicar, que algo debe ser cumplido porque está mandado, ya que eso sería “infantilismo”, falta de “madurez”, carencia de personalidad, etc. Cristo con su obediencia expía también estas aberraciones, estas nuevas formas de soberbia, este nuevo “infantilismo” humano disfrazado de “adultez”, cuando en cuestiones de fe y en cosas reveladas por Dios pretendemos formar nuestras “opiniones propias”.

2) En el día de nuestro bautismo se abrieron los cielos y descendió a nuestro corazón la mismísima Santísima Trinidad. ¡Qué complacencia para las tres divinas personas! Transcurridos los años, en esto momentos, ¿podrían el Padre eterno, el Hijo Redentor y el Espíritu Santificador decir de cada uno de nosotros, con una alegría semejante a la del día de nuestro Bautismo: ÉSTE ES MI HIJO MUY QUERIDO, EN QUIEN TENGO PUESTA TODA MI PREDILECCIÓN? Si no fuera así, hermanos míos, es tiempo de pensar: ¿para qué la Navidad, para qué el Bautismo de Jesús, para qué el Calvario, para qué la Resurrección de Cristo, para qué todo esto y lo del Año Santo, y la Iglesia, y los Sacramentos, y el tanto simular lo que quizás en realidad no somos?

 

Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.203-204)

 

domingo, 23 de noviembre de 2025

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo C - 34º Domingo del Tiempo Ordinario: Jesucristo, Rey del Universo

 

“Acuérdate, Señor de mí, en tu reino” (Lc 23, 42).

 

El año litúrgico se cierra con la solemnidad de Cristo Rey, celebración global de su misterio de grandeza y de amor infinito.

El argumento es introducido por la primera lectura (2 Sam 5, 1-3) con el recuerdo de la unción de David para rey y pastor de Israel, figura profética de Cristo, rey y pastor de todos los pueblos. Luego se desarrolla en la segunda lectura (Col 1, 12-20), donde san Pablo ensalza la realeza de Cristo y pasa revista a sus títulos más expresivos. Cristo es rey porque tiene la primacía absoluta delante de Dios y delante de los hombres, en el orden de la creación y de la redención. “El es imagen de Dios invisible” (ib 15), imagen perfecta y visible que revela al Padre: el que le ve a él, ve a su Padre (Jn 14, 9).

Es el “primogénito de toda criatura” (Col 1, 15): primero en el pensamiento y en el amor del Padre, primero por su dignidad infinita que lo antepone a todas las criaturas, primero porque “por medio de él…, por él y para él” (ib 16) han sido hechas todas las cosas, habiéndolas Dios llamado a la existencia por medio de él, que es su Palabra eterna. Toda la creación le pertenece; él es a la vez Rey que la rige y Sacerdote que la consagra y ofrece al Padre para su gloria. Pero como la creación ha sido contaminada por el pecado, Cristo que la ha redimido al precio de su sangre, es también Salvador de ella. Los hombres salvados por él constituyen el Reino, la Iglesia, de la que él es Cabeza, Esposo, Pastor y Señor.

Por otra parte, por su encarnación, es también hermano de los hombres y por su pasión y muerte es “el primogénito de entre los muertos” (ib 18), que un día resucitarán con él, “primicia” de los resucitados. En verdad Cristo “es el primero en todo” (ib) y en él el hombre lo encuentra todo: la vida, “la redención, el perdón de los pecados” (ib 14). Brota así de espontáneo el himno de reconocimiento a Dios Padre que en su Hijo ha querido crear y restaurar todas las cosas y dar a los hombres vida y salvación: “Demos gracias a Dios Padre, …que nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido” (ib 12-13).

Esta liberación y este traslado están documentados al vivo en el Evangelio de este domingo (Lc 23, 35-43) con el episodio conmovedor del buen ladrón. Jesús está en la cruz; sobre su cabeza cuelga, como escarnio y condena, el título de su realeza: “Este es el Rey de los Judíos” (ib 38). Los jefes y los soldados se burlan de él: “Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo” (ib 37). Hasta uno de los malhechores colgados al lado, le injuria; el otro, en cambio, movido de temor de Dios, le defiende: “Lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada”; y dirigiéndose a Jesús, dice: “Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino” (ib 41-42).

Es un ladrón, pero cree en Dios y le teme, se confiesa culpable y acepta el castigo de sus delitos. La fe le ilumina y, primero entre todos, reconoce la realeza de Jesús, escarnecida y rechazada por los sacerdotes y jefes del pueblo; y la reconoce no delante de Cristo glorioso, sino ante un Cristo humillado y moribundo en el patíbulo. Su fe es premiada: “Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso” (ib 43). Pide para el futuro y recibe en el presente, al punto “hoy”. No tendrá que esperar; Jesús ha expiado ya por él, le ha merecido la gracia del perdón; para cogerla ha sido suficiente el arrepentimiento acompañado de la fe. De este modo Cristo desde la cruz atrae a sí a los hombres; es el buen pastor que salva la oveja perdida, el padre que acoge al hijo pródigo, el Rey que establece su reino con el poder del amor y a precio de su sangre. El que cree y confía en él, podrá escuchar: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.

 

“Gracias siempre y en todo lugar, a ti, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno: porque consagraste Sacerdote eterno y Rey del Universo a tu Único Hijo, nuestro Señor Jesucristo, ungiéndolo con óleo de alegría, para que ofreciéndose a sí mismo, como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz consumara el misterio de la redención humana; y sometiendo a su poder la creación entera, entregara a tu majestad infinita un reino eterno y universal: el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz” (Misal Romano, Prefacio de la Misa de Cristo Rey).

“¡Oh alma mía, tú eres un templo! ¡Dios mío, que sea ella tu reino! Soy y quiero ser tu súbdito; reina soberanamente en mí. Si alguna vez me he alejado de ti, si he tenido la desgracia de rebelarme contra ti, ha sido, Dios mío, porque no te conocía.

¡Oh bondad infinita!, tú no te cansas ni por mi pusilanimidad o por las rebeliones de mi naturaleza; no me pides otra cosa que una fe viva y una voluntad fiel, dirigida por la fe y movida por tu amor. Creo, Señor, quiero creer, sana mi incredulidad. Triunfa sobre mis resistencias. Tú no me subyugas, lo sé, sino para amarme. Someterme a ti equivale a dejarme amar de ti, a darte la libertad de realizar en mí, mal que me pese, mi felicidad. Dispón de mí, Señor; rompe los obstáculos que se oponen en mí al dominio y al triunfo de tu amor” (D. Mercier, escritos y discursos).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 


sábado, 22 de noviembre de 2025

HOMILÍAS CAMPERAS (audios): Jesucristo, Rey del universo

 

Homilía pronunciada el Domingo 22 de noviembre de 2020 por el Padre José Antonio Medina Pellegrini en la Santa Misa de la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, en el Monasterio de la Encarnación de las Hermanas Pobres Clarisas de Valdemoro, Madrid, España.

Homilía basada en “Domingueras Prédicas 1”, del Padre Leonardo Castellani, Editorial Jauja, Mendoza, 1997, págs. 327-332.

                                     ***

“Homilías Camperas” es un ciclo de homilías pronunciadas por el Padre José Antonio Medina, basadas en textos originales del Padre Leonardo Castellani, principalmente de su libro “Domingueras Predicas”, que es una recopilación póstuma de sus sermones según las dos ediciones (1997 y 1998) publicadas por Ediciones Jauja, Mendoza, República Argentina.


El nombre de “Camperas” es un guiño a uno de los libros más emblemáticos del Padre Castellani, que fue el primer gran escritor argentino que se atrevió a abordar este género. Señala Hugo Wast: “Sus fábulas no se parecen a las de nadie; son cosa propia de él, mejor dicho, son cosa nuestra”.

Leonardo Luis Castellani, nació en Reconquista, provincia de Santa Fe, Argentina, el 16 de noviembre de 1899 y falleció en Buenos Aires, el 15 de marzo de 1981, fue un sacerdote católico, escritor y periodista que escribió ensayos de temática religiosa, filosófica y socio-política, novelas, cuentos y poesía.



jueves, 22 de mayo de 2025

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: Un sacerdote debe ser…

 

Tema del episodio Nº 12 del ciclo:

Un sacerdote debe ser…

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

sábado, 10 de mayo de 2025

JESUCRISTO, TÚ SÍ QUE VALES: ¿Qué es el Seminario y cómo entrar?

 

Tema del episodio Nº 11 del ciclo:

¿Qué es el Seminario y cómo entrar?

“Jesucristo, Tú sí que vales”, es un micro programa de reflexión vocacional, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, quien era en el momento de su emisión original en antena el Director Espiritual del Seminario "San Bartolomé" de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, España.

Se emitió originalmente en el curso pastoral 2012-2013 todos los viernes al mediodía en Cope Cádiz, y posteriormente por Radio María España.

La locución está realizada por el Sr. Nino Romero.

jueves, 17 de abril de 2025

APOLOGÉTICA HOY (audios): La “historia clínica” de la Pasión de Jesús

 

Programa radiofónico: "APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Episodio Nº 34.

Tema: La “historia clínica” de la Pasión de Jesús

Contenido:

-      La “historia clínica” de la Pasión de Jesús (Apologética Cristiana):

Lectura y comentario del estudio titulado: “La Pasión de Jesucristo desde el punto de vista de la medicina”, realizado por José Liébana Ureña (1949 - 2020), Médico Cirujano, especialista en Microbiología, Análisis Clínicos y Medicina Preventiva. Fue profesor en la Universidad de Granada, España, durante casi 50 años, de los cuales, 22 de ellos ejerció como Catedrático de Microbiología.

La medicina también tiene mucho que decir al respecto y las múltiples experiencias realizadas por Barbet y otros permiten reproducir minuciosamente la "historia-clínica" de la Pasión de Cristo, confirmando aquellos atroces padecimientos a la luz de nuestros conocimientos actuales.

Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 16 de abril de 2025.