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sábado, 14 de febrero de 2026

LIBERA NOS: Cándido Amantini, el exorcista de Roma que va camino a los altares

Padre Cándido Amantini, Pasionista
 

El Padre Pío quien lo conoció personalmente reconoció la valía de este exorcista al definirlo como «un sacerdote según el corazón de Dios».

(Sobre un artículo original de ZENIT Noticias – Porta Luz / Santiago de Chile, 11.08.2025) A la edad de 12 años, Eraldo Ulisse Mauro Amantini, nacido el 31.1.1914 en Bagnolo (Toscana), ingresó al seminario menor (para niños) de los Pasionistas en Nettuno (Santuario de Santa María Goretti). Las misiones populares de los Padres lo impresionaron de tal forma que decidiría unirse a la Orden. En 1929 comenzó su noviciado en el monasterio de San Giuseppe en Monte Argentario. El joven religioso hizo sus votos perpetuos en 1933. Tres años más tarde, fue ordenado diácono en la Basílica de Letrán, antes de ser ordenado sacerdote el 13 de marzo de 1937, a la edad de solo 23 años.

Cándido de la Inmaculada Concepción -su nombre religioso-, abraza en su vida la Pasión de Cristo. Puesto que quiere llevar este amor del Hijo de Dios a los "crucificados" de su tiempo, adquiere entonces la educación que aún le falta. Con el tiempo no solo se le considerará un excelente experto en idiomas de griego, hebreo, alemán y sánscrito, sino también un erudito bíblico y teólogo moral.

Hasta 1960, enseñó a los estudiantes principalmente hebreo y estudios bíblicos. También fue durante este tiempo que conoció al Padre Pío. En 1961, el padre Cándido sufrió una crisis nerviosa que resultó en una larga estadía en el hospital. Después de recuperarse, apoya a su antiguo alumno, el padre Alessandro Coletti, que para ese tiempo ya era exorcista en la diócesis de Arezzo. El P. Cándido inicia a hacer los primeros exorcismos bajo la guía del P. Alessandro.

Toma también contacto con San Pío de Pietralcina, que lo describe como "un sacerdote realmente según el corazón de Dios". En una ocasión, cuando recibió un grupo de peregrinos provenientes de Roma, padre Pío les dijo: "¿Vienen de Roma?, ¿y por qué vienen a mí? ¡Tienen un santo en la Escala Santa! ¡Vayan donde él!"

"Escala Santa", Santuario Pontificio
de la Escalera Santa, Roma.

En efecto el sacerdote pasionista encuentra su destino pastoral final en el monasterio de la "Scala Sancta" ("Escalera Santa", Roma). La iglesia toma su nombre pues en ella está la escalera de 28 escalones -traída desde el pretorio del rey Herodes-, que CRISTO subió y bajó varias veces. La emperatriz Helena los hizo traer a Roma desde Tierra Santa, como otras reliquias de la Pasión.

El sello carismático de padre Cándido ciertamente tiene su origen en la práctica profunda de la oración. La oración del rosario es su fuente de fuerza.

Al paso del tiempo cada vez más personas lo eligen como director espiritual y confesor. Los fieles saben que el Padre tiene los dones de la profecía y los de la contemplación del corazón. De esta manera, puede descubrir de inmediato entre la multitud de personas que esperan frente a la puerta de la sacristía a las dos o tres personas que necesitan particularmente su ayuda. Se dedica a ellos en detalle, mientras hace esperar a las personas supersticiosas y adictas a los milagros.

Para el padre Cándido es importante que la persona en busca ayuda realmente busque a Dios como médico para su alma. Sus hermanos pasionistas señalan que el sacerdote, empático, se levanta en medio de la noche y realiza la adoración eucarística en la capilla. Al hacerlo, entrega al Señor presente corporalmente los lados oscuros de sus feligreses. Cándido se convierte así en un "canal abierto para la misericordia de Dios".

Nuestra Señora es su gran apoyo en su apostolado como exorcista. Probablemente también porque muchos de quienes acuden a él han recibido una gran ayuda en Loreto y Lourdes. Padre Cándido también hizo varias peregrinaciones al lugar de peregrinación mariana francés. En su libro sobre "El Misterio de María" (1971) escribe: "La Santísima Virgen es la primera en retirarnos de la tiranía del diablo sobre el mundo".

El Padre Cándido siempre proclama el amor inconmensurable que Dios tiene por sus criaturas. Él mismo lleva una vida penitente para testimoniar este mensaje. Varias veces ofrece su vida a Dios como expiación por otros y suele bendecir a quienes le visitan con esta oración: "Que el Señor Jesús esté siempre contigo. Él va delante de ti para guiarte, está detrás de ti para protegerte, habita en ti para guardarte, está por encima de ti para iluminarte. Amén".

Tumba del Siervo de Dios Cándido Amantini

Pasa muchas horas del día en el confesionario. Exhorta a sus hermanos a tratar siempre a los que acuden a confesarse con comprensión y consideración, para dar testimonio de la bondad paterna.

En el exorcismo, afirma devolver los corazones de los poseídos a la libertad de los hijos de Dios. En 1986, el padre Gabriele Amorth (libros: "Un exorcista cuenta", "Memorias de un exorcista") se convierte en estudiante de exorcismo del padre Cándido a petición del cardenal Poletti.

Varias veces, el Vaticano incluso le pide a Cándido que viaje al extranjero para exorcismos particularmente difíciles. En el exorcismo en sí, siempre se adhiere a las oraciones dadas por el ritual. Además del agua bendita habitual, también usa el aceite consagrado. Después de un exorcismo exitoso, el sacerdote a menudo celebra la Santa Misa en la casa de la víctima y la bendice con agua bendita e incienso.

En el ocaso de su vida, las enfermedades aumentan. Especialmente por la noche, está plagado de dificultad para respirar y problemas cardíacos. Tiene que ser tratado en el hospital varias veces.

En su onomástico religioso, temprano en la mañana le pide a San Cándido que le dé un regalo. De hecho, el regalo celestial llega por la noche a las 10 p.m. Cierra los ojos para siempre ese día 22 de septiembre de 1992.

Después de que la tumba del sacerdote pasionista fuera lugar de peregrinación para el pueblo durante 20 años, sus restos humanos serían trasladados a la capilla de la Escalera Santa el 21 de marzo de 2012. El 13 de julio de 2012, se abrió la investigación diocesana para la causa de beatificación.


Oración por las gracias y por la glorificación del Siervo de Dios Padre Cándido Amantini, Pasionista

Recordamos, Señor, a tu siervo el padre Cándido, un sacerdote inmerso en tu pasión con la contemplación de ti en el misterio eucarístico y en los sufrimientos de los hombres.

Quería imitar a Jesús, como el Buen Pastor, como el maestro y guía de las almas, devolviendo la esperanza a los corazones desanimados y beneficiando a los que estaban bajo el poder de las tinieblas y del maligno.

Que la Iglesia, Señor, coloque al padre Cándido sobre el candelabro para que la ilumine con su ejemplo y la consuele con su intercesión también con la gracia que humildemente te pedimos... en la confiada expectativa de que lo escucharéis y en la esperanza de que pronto será contado entre tus beatos. Amén.

(3 Gloria al Padre)

jueves, 31 de octubre de 2024

LIBERA NOS: “El encanto oscuro de Halloween”: entrevista al padre Francesco Bamonte

 

A la izquierda el padre Francesco Bamonte. Foto Avvenire. A la derecha, la portada del libro de la web de AIE.

Manuela Petrini para Interris.it entrevistó al padre Francesco Bamonte, autor junto con Alberto Castaldini del libro "El encanto oscuro de Halloween" para profundizar en los peligros que se esconden detrás de lo que muchas veces se considera simplemente una diversión inocente.

“Halloween y el período que precede a la 'fiesta' - preparada por una especie de 'Cuaresma' irreverente - es una oportunidad privilegiada para entrar en contacto con realidades sectarias y círculos vinculados al mundo de la magia y el ocultismo. El acercamiento a estas realidades tiene graves consecuencias a nivel espiritual y psicofísico. Esto se debe a que Halloween es central en el calendario de magos, ocultistas y satanistas". Así lo declaró el padre Francesco Bamonte, religioso de las Siervas del Inmaculado Corazón de María y vicepresidente de la AIE, la Asociación Internacional de Exorcistas, entrevistado por Interris.it para hablar del libro "El encanto oscuro de Halloween" (Ediciones Paulinas), coescrito con Alberto Castaldini, portavoz de la AIE.

La entrevista:

Padre Francesco, ¿por qué decidió escribir el libro “El oscuro encanto de Halloween”?

“Brindar orientación no sólo pastoral sino también cultural. De hecho, el libro fue coescrito con Alberto Castaldini, periodista, antropólogo y portavoz de la Asociación Internacional de Exorcistas. De esta manera, a través de la eficaz fórmula del diálogo-entrevista, quisimos dar respuesta a una serie de preguntas que muchos se hacen, o deberían plantearse, para comprender de forma integral el 'fenómeno Halloween' no a través de prejuicios superficiales, sino con una visión introspectiva. un enfoque profundo que tenga en cuenta la sensibilidad y formación de cada posible lector".

¿A quién va dirigido?

“A las familias, a los profesores, a los educadores, a los agentes de pastoral y, sobre todo, a los jóvenes, para que tomen conciencia de este fenómeno ambiguo y complejo. Conozco algunos sacerdotes que se lo regalaron a su Obispo. Me ha parecido un gesto de gran sensibilidad y atención: muchas veces ni siquiera los pastores comprenden plenamente los riesgos de esta celebración".

¿Cuál es el oscuro encanto de Halloween?

“El mal ejerce atracción, especialmente cuando se disfraza de poder o se disfraza de diversión, transgresión y ocultismo. En Halloween estos elementos se fusionan: la fiesta, la broma, la alegría se utilizan para introducir una mentalidad mágico-esotérica. El paso hacia el ocultismo y sus 'poderes' es corto. Lo que los pequeños viven hoy (trucos, juegos, mascaradas), una vez lleguen a la juventud o a la edad adulta, les introducirá en una dimensión muy diferente".

Muchos padres dejan que sus hijos participen en el pedir dulces creyendo que es sólo un momento de diversión: ¿es realmente así?

“No es así. Porque la tentadora propuesta de entretenimiento con la que se involucran hasta los más pequeños en las escuelas es luego abordada con contenidos muy diferentes, en un crescendo de transgresión, hacia adolescentes y jóvenes. Por tanto, el entretenimiento considerado inofensivo puede juzgarse por sus efectos en el tiempo. Basta con mirar cuántas noticias atroces ocurren en la noche de Halloween en todo el mundo. El libro habla de ello: violencia, asesinatos, masacres. Por no hablar de abrazar la magia y el mundo de lo oculto”.

¿Puedes explicar cómo se vincula Halloween con el mundo del ocultismo?

“Respondo esta pregunta a partir de un dato. Desde mi experiencia de exorcista, que se enriquece compartiendo con otros exorcistas, Halloween y el período que precede a la "celebración" -preparado por una especie de "Cuaresma" irreverente- es una oportunidad privilegiada para el contacto con círculos sectarios y vinculados al mundo de la magia y el ocultismo. El acercamiento a estas realidades tiene graves consecuencias a nivel espiritual y psicofísico.  Esto se debe a que Halloween es central en el calendario de magos, ocultistas y satanistas. Incluso para la neobrujería, la Wicca es una de las "fiestas" más importantes. Todo ello deriva de sus orígenes paganos, vinculados al aniversario del Samhain, el Año Nuevo celta, donde la transición del verano al invierno se propiciaba con ritos que incluían también sacrificios humanos. Por tanto, quienes celebran Halloween, incluso con las mejores intenciones, se exponen a graves peligros espirituales. El ocultista americano Anton LaVey, fundador de la Iglesia de Satán, afirmó: 'Estoy feliz de que los padres cristianos permitan a sus hijos adorar al diablo al menos una noche al año. Bienvenidos a Halloween'”.

¿Por qué esta "fiesta" es cada vez más popular en nuestro país, eclipsando cada vez más la celebración del Día de Todos los Santos?

“La máquina consumista, el volumen de negocios, el bombardeo mediático. Todo contribuye a perfeccionar una estrategia ocultista muy concreta: suplantar las expresiones religiosas y solemnidades de la fe católica. Después de todo, Halloween es una festividad estadounidense. Y en Estados Unidos la fiesta de Todos los Santos, traída por los inmigrantes irlandeses, que habían cristianizado las costumbres celtas, fue vaciada de significado por la mayoría protestante, gracias al pragmatismo comercial".

Esqueletos, máscaras ensangrentadas, muertos y zombies: al acostumbrar a los niños a todo esto desde muy pequeños, ¿no corremos el riesgo de vivir una "normalización" de lo macabro?

“Es una normalización peligrosa y buscada. Halloween glorifica la fealdad y celebra lo macabro, inculcando el horror en las mentes de niños y jóvenes. De esta manera los dirige de alguna manera hacia el mal. Porque si los orientas hacia lo feo y lo oscuro, indicas una dirección opuesta a lo bueno y a lo verdadero, y por tanto a Dios que es la fuente de lo verdadero, lo bueno y lo bello. En el Paraíso, donde reina la bienaventuranza, todo es hermoso y brillante. En el infierno, donde reinan el odio y la desesperación, todo es feo y oscuro. Me pregunto, por ejemplo, cómo la delegación de Novara de la FAI, el Fondo Italiano para el Medio Ambiente, una organización que promueve la belleza de nuestro país, puede proponer una fiesta de Halloween el 31 de octubre en el interior de la iglesia desconsagrada de Sant'Agostino situada en el centro de la ciudad piamontesa".

Padre Francesco, ¿qué aconseja a los padres y a los responsables de la educación de niños y jóvenes?

“Redescubrir ante todo las figuras de los santos. Hay muchos testigos de santidad, incluso jóvenes, que esperan ser conocidos y que puedan convertirse en amigos y modelos de sus coetáneos. De esta manera, con ocasión de la fiesta litúrgica de Todos los Santos, adquirimos formación para comprender (y buscar) la belleza de la santidad. Este conocimiento puede fomentarse mediante momentos de gozo compartir, en las escuelas y en los oratorios. En el libro recordamos también las costumbres de muchos lugares de nuestra península. El folclore italiano, de Sicilia a Cerdeña, de Apulia al Piamonte, conserva un patrimonio de costumbres religiosas y comunitarias que las administraciones locales también deberían redescubrir y promover, favoreciendo así el turismo. Los buenos deben vencer a los malos, e Italia es el país bello por excelencia."

martes, 29 de octubre de 2024

LIBERA NOS: LA VERDAD DE HALLOWEEN ¡No caigas en la trampa!

El padre José Luis Casanova Cases, coordinador de la sección en español de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), preparó este video sobre la VERDAD DE HALLOWEEN, basándose en el último libro escrito por padre Francesco Bamonte y el Dr. Alberto Castaldini: "EL ENCANTO OSCURO DE HALLOWEEN".

domingo, 19 de mayo de 2024

LIBERA NOS: La Cruz-Medalla de San Benito (segunda parte)

 

Una de las devociones más difundidas, y no solo por la influencia de los monasterios benedictinos, es la Cruz de San Benito, especialmente en forma de medalla (que es la más frecuente). Presentamos brevemente su significado e historia, para atender al deseo de muchos amigos y devotos de San Benito.

La medalla presenta la imagen del Santo Patriarca (por un lado), y una cruz (por el otro) con las iniciales de una oración o exorcismo que dice así (en latín y castellano): haz click aquí.

La Cruz de San Benito

Como se puede apreciar por las iniciales distintivas en la cruz, a esta, el texto de la plegaria la acompaña siempre, y a la vez es una ayuda para la recitación de la misma. El texto latino se compone (después del título Crux Santi Patri Benedicti, o C.S.P.B.) de tres dísticos, que encierran una invocación a la Santa Cruz y el deseo suplicante de tenerla como guía y apoyo, junto a la expresión de rechazo a Satanás (a quien se manda que se aparte con las palabras de Jesús, cuando fue tentado por él; Mt 4,10). Manifiesta también que no va a escuchar sus sugerencias (las de Satanás), pues es malo lo que ofrece. Consiste en una auténtica confesión de fe y de amor a Cristo, y de renuncia al diablo.

El bautismo y la cruz

Notemos que la victoria sobre el demonio es atribuida a la cruz de Jesucristo, que es luz y guía para el fiel y que se opone al veneno y a la maldad del tentador. Se trata de un eco de la consagración bautismal, en la cual se impone la cruz al neófito, se lava a éste con el agua de la regeneración, y se le impone la luz del Señor Resucitado, pronunciando sobre él las palabras de renuncia al demonio y la confesión de fe.

El cristiano que lleva la medalla no se limita, por tanto, a apartar a los malos espíritus de forma supersticiosa, sino a hacer consciente y viva la presencia del Señor Jesucristo, junto al deseo de llevar una vida conforme a la gracia (pidiendo para ello mantenerse alejado del diablo y sus tentaciones). El fruto de esta devota práctica (la protección de Dios), por tanto, se alcanza con una vida coherente al evangelio.

Donde está la gracia divina, por supuesto, no puede tener dominio el demonio. Pero el combate contra las asechanzas y tentaciones diabólicas no va a faltar al fiel, pues el Maligno quiere impedir su camino hacia Dios. La medalla se convierte así en una oración, consistente en la señal de la cruz, la invocación a Cristo nuestro Señor y la petición de ayuda a los santos.

Como escribe dom Guéranger: “No es preciso explicar al cristiano lector la fuerza de esta conjuración, que opone a los sacrificios y violencias de Satanás aquello que le causa el mayor temor: la cruz, el santo nombre de Jesús, las propias palabras del Salvador en la tentación, y en fin, el recuerdo de las victorias que el gran Patriarca San Benito obtuvo sobre el dragón infernal”.



El ejemplo de San Benito

El origen de la Cruz de San Benito no puede atribuirse, con certeza, al mismo santo. Ya hemos narrado las circunstancias históricas en que aparece y se difunde esta devoción (Cfr. Primera parte de este artículo). Pero su sentido es profundamente coherente con la espiritualidad que inspiraba el padre de los monjes del Occidente, y que tan bien supo transmitir a sus hijos. La vocación a la vida eterna es la llamada de Dios a la salvación en Jesucristo, y esta llamada espera una respuesta, no sólo con los labios sino con el corazón. En la Regla escrita para sus monjes, San Benito dejó su enseñanza:

“Escucha, hijo, los preceptos del Maestro, e inclina el oído de tu corazón; recibe con gusto el consejo de un padre piadoso, y cúmplelo verdaderamente. Así volverás por el trabajo de la obediencia, a aquel de quien te habías alejado por la desidia de la desobediencia”.

El “trabajo de obediencia” es la respuesta solícita del que ama a Dios y hace su voluntad, y es el fruto de la caridad y del amor generoso y desinteresado. La desobediencia es el resultado de la tentación del paraíso, en el que Satanás sugirió a Adán y Eva que hicieran su propia voluntad (satisfaciendo sus deseos y aspiraciones de poder). Ese pecado de nuestros primeros padres dejó su consecuencia o “macula” (literalmente mancha) a todos sus descendientes, y aunque el sacrificio de Cristo nos reconcilió con el Padre de los cielos, somos siempre deudores suyos y nacemos con la mancha original.

El bautismo nos limpia del pecado original, nos hace hijos de Dios y nos da la vida de la gracia. La vocación del cristiano nace en el bautismo, y de esta manera tiene la fuerza para resistir al diablo, si es fiel y consecuente con los dones recibidos, Pero justamente por eso necesita responder a esa vocación y a los dones de Dios, con amor filial y con obras de piedad (sin lo cual podría ser presa de las malas tentaciones). Si bien el demonio ha sido derrotado, mantiene todavía sus asechanzas, y encuentra muchas veces en nosotros un oído que se deja seducir. Por eso San Benito nos exhorta a no atender a esa voz que nos sugiere cosas malas, y a escuchar más bien la que nos viene de Dios, tanto en el evangelio y en toda Escritura, como en la Iglesia y en la oración, a través de los maestros experimentados en las vías del espíritu.

Es de esta manera como se debe considerar la protección contra el demonio, que Dios nos presta a través de la intercesión de San Benito. Satanás será menos fuerte con los que viven en comunión con Dios y se esfuerzan en obrar el bien. Y ello en virtud del bautismo, del cual procede la vida del cristiano y del cual nace y se desarrolla la vocación a la perfección y a la vida monástica. Como escribe un autor anónimo:

“Quienquiera que se lance resueltamente a la búsqueda de la realidades sobrenaturales, sentirá muy pronto que en él se enfrentan Dios y el diablo. Todo compromiso con Dios conlleva, pues, la necesidad de armarse contra el ángel caído. Esto es claramente visible desde el primer compromiso cristiano, que sanciona el sacramento del bautismo: la renuncia a Satanás va junto con el ingreso en la Iglesia”.

Martín de Elizalde, Abad de la Abadía San Benito de Buenos Aires 

y Obispo emérito de Nueve de Julio, Buenos Aires, Argentina.

viernes, 10 de mayo de 2024

LIBERA NOS: La Cruz-Medalla de San Benito (primera parte)

 

La cruz-medalla de San Benito de Nursia (Nursia, Umbría, 480 - Montecasino, Lacio, 21 de marzo de 547) data de una época muy antigua, y debe su origen a la gran devoción que el Santo profesaba al signo de la Redención y al uso frecuente que de él hacía, y recomendaba a sus discípulos, para vencer las tentaciones, ahuyentar al demonio y obrar maravillas.

En un principio, y durante muchos años, la devoción a esta Cruz-Medalla de San Benito fue meramente local, y exclusiva de los monasterios benedictinos. Pero la curación milagrosa del joven Bruno (más tarde León IX) en el siglo IX, lo ocurrido con ella en Baviera en 1647, y sobre todo el breve de Benedicto XIV (12 marzo 1742), contribuyeron poderosamente a su propagación.

La difusión de esta medalla comenzó a raíz de un proceso por brujería en Baviera, en 1647. En Natternberg, unas mujeres fueron juzgadas por hechiceras, y en el proceso declararon que no habían podido dañar a la abadía benedictina de Metten porque estaba protegida por el signo de la Santa Cruz.

Se buscó entonces en el monasterio dicha cruz, hasta que se encontraron pintadas antiguas representaciones de la misma, con la inscripción que luego explicaré (la que siempre acompaña a la medalla). Pero esas iniciales misteriosas no pudieron ser interpretadas, hasta que en un manuscrito de la biblioteca, iluminado en el mismo monasterio de Metten (1414) y conservado hoy en la Biblioteca Estatal de Munich, se vio una imagen de San Benito, con esas mismas palabras.

Un manuscrito anterior, del siglo XIV y procedente de Austria, que hoy se encuentra en la biblioteca de Wolfenbüttel, parece haber sido el origen de la imagen y del texto. En el siglo XVII el erudito francés J. B. Thiers juzgó de supersticiosa dicha cruz (por los enigmáticos caracteres que la acompañan), pero el Papa Benedicto XIV la aprobó en 1742, y la fórmula de su bendición se incorporó al Ritual Romano.

La medalla de San Benito representa la imagen de la Cruz (por un lado) y la del Santo Patriarca (por el otro lado).

El lado de la Cruz suele estar encabezado por el monograma del salvador (IHS) o por el lema de la orden benedictina (PAX).

En los cuatro ángulos de la Cruz se encuentran grabadas las iniciales C.S.P.B, que significan "Crux Sancti Patris Benedicti". Es decir, "Cruz del Santo Padre Benito", las cuales son como un anuncio de la medalla y no forman parte del exorcismo.

En las líneas vertical y horizontal, y alrededor de la Cruz, se leen otras iniciales, cuyas palabras componen la oración u exorcismo que tanto teme Satanás, y que conviene repetir a menudo:


 Oración de Exorcismo de San Benito:

C.S.S.M.L. CRUX SANCTA SIT MIHI LUX (La Santa Cruz sea mi luz)

 N.D.S.M.D. NON DRACO SIT MIHI DUX (No permitas que el dragón sea mi guía)

 V.R.S. VADE RETRO SATANA (Apártate, Satanás)

 N.S.M.V.  NUMQUAM SAUDE MIHI VANA (No me aconsejes tus vanidades)

 S.M.Q.L. SUNT MALA QUAE LIBAS (Son cosas malas las que tú brindas)

 I.V.B. IPSE, VENENA BIBAS (Bebe tú, tu propio veneno)



viernes, 12 de abril de 2024

LIBERA NOS: La oración a San Miguel Arcángel que es fruto de la visión diabólica de León XIII


Muchos de nosotros recordamos cómo, antes de la reforma litúrgica debida al Concilio Vaticano II, el celebrante y los fieles se arrodillaban al final de la misa para rezar una oración a la Virgen y otra a san Miguel arcángel. Reproducimos aquí el texto de esta última, porque es una hermosa plegaria que todos pueden rezar con provecho:

 

San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla; contra las maldades y las insidias del diablo sé nuestra ayuda. Te lo rogamos suplicantes: ¡que el Señor lo ordene! Y tú, príncipe de las milicias celestiales, con el poder que te viene de Dios, vuelve a lanzar al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para perdición de las almas.


¿Cómo nació esta oración?

Transcribo lo publicado por la revista Ephemerides Liturgicae en 1955 (pp. 58-59). El padre Domenico Pechenino escribe: «No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra, de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría. Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia su despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: "Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?" Responde: "Nada, nada." Al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo. ¿Qué contenía? La oración que rezamos al final de la misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno».

En aquel escrito se ordenaba también rezar esas oraciones de rodillas. Lo antes escrito, que también había sido publicado en el periódico La settimana del clero el 30 de marzo de 1947, no cita las fuentes de las que se tomó la noticia. Pero de ello resulta el modo insólito en que se ordenó rezar esa plegaria, que fue expedida a los obispos diocesanos en 1886. Como confirmación de lo que escribió el padre Pechenino tenemos el autorizado testimonio del cardenal Nasalli Rocca que, en su carta pastoral para la cuaresma, publicada en Bolonia en 1946, escribe: «León XIII escribió él mismo esa oración. La frase [los demonios] "que vagan por el mundo para perdición de las almas" tiene una explicación histórica, que nos fue referida varias veces por su secretario particular, monseñor Rinaldo Angeli. León XIII experimentó verdaderamente la visión de los espíritus infernales que se concentraban sobre la Ciudad Eterna (Roma); de esa experiencia surgió la oración que quiso hacer rezar en toda la Iglesia. Él la rezaba con voz vibrante y potente: la oímos muchas veces en la basílica vaticana. No sólo esto, sino que escribió de su puño y letra un exorcismo especial contenido en el Ritual romano (edición de 1954, tít. XII, c. III, pp. 863 y ss.). Él recomendaba a los obispos y los sacerdotes que rezaran a menudo ese exorcismo en sus diócesis y parroquias. Él, por su parte, lo rezaba con mucha frecuencia a lo largo del día.»

Resulta interesante también tener en cuenta otro hecho, que enriquece aún más el valor de aquellas oraciones que se rezaban después de cada misa. Pío XI quiso que, al rezarlas, se hiciese con una especial intención por Rusia (alocución del 30 de junio de 1930). En esa alocución, después de recordar las oraciones por Rusia a las que había instado también a todos los fieles en la festividad del patriarca san José (19 de marzo de 1930), y después de recordar la persecución religiosa en Rusia, concluyó como sigue:

«Y a fin de que todos puedan sin fatiga ni incomodidad continuar en esta santa cruzada, disponemos que esas oraciones que nuestro antecesor de feliz memoria, León XIII, ordenó que los sacerdotes y los fieles rezaran después de la misa, sean dichas con esta intención especial, es decir, por Rusia. De lo cual los obispos y el clero secular y regular tendrán cuidado de mantener informados a su pueblo y a cuantos estén presentes en el santo sacrificio, sin dejar de recordar a menudo lo antedicho» (Civiltà Cattolica, 1930, vol. III).

Como se ve, los pontífices tuvieron presente con mucha claridad la tremenda presencia de Satanás: la intención añadida por Pío XI apuntaba al centro de las falsas doctrinas sembradas en nuestro siglo y que todavía hoy envenenan la vida no sólo de los pueblos, sino de los mismos teólogos. Si luego las disposiciones de Pío XI no han sido observadas, es culpa de aquellos a quienes habían sido confiadas; desde luego, se integraban perfectamente en los acontecimientos carismáticos que el Señor había dado a la humanidad mediante las apariciones de Fátima, aun siendo independientes de ellas: a la sazón Fátima todavía era desconocida en el mundo.

Padre Gabriele Amorth

(Tomado del libro: “Habla un exorcista”, Editorial Planeta, Barcelona, 1997, pp. 23-25).

sábado, 16 de marzo de 2024

LIBERA NOS: Palabras de los Papas sobre el diablo, un enemigo astuto que existe realmente


Vatican News -
3 de marzo de 2024

Amadeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

En este período cuaresmal, presentamos algunas palabras de los Papas sobre la realidad del diablo, "el tentador por excelencia" que "ha invadido la tierra con el odio". Un enemigo, con el que no se puede dialogar, al que hay que combatir con las "armas espirituales" de la fe. Un pérfido "encantador" que "no puede obstaculizar la construcción del reino de Dios".

La Cuaresma es tiempo de conversión, de penitencia, de reconciliación. Un tiempo para acoger la nueva vida que brota de la Pascua. Un tiempo propicio para emprender caminos de fe, incluso atravesando desiertos cargados de vacío e incertidumbre, rechazando las tentaciones y los engaños del maligno. Los Pontífices han hablado repetidamente de la realidad del demonio, "pecador desde el principio" y "padre de la mentira".

Benedicto XVI: Jesús se deja tentar y sigue siendo el Hijo de Dios

En el Evangelio de Marcos leemos que "el Espíritu llevó a Jesús al desierto y en el desierto permaneció cuarenta días, tentado por Satanás". El Papa Benedicto XVI recuerda esta página en el Ángelus del 1 de marzo de 2009. "Incluso en la situación de extrema pobreza y humildad, cuando es tentado por Satanás", Jesús "sigue siendo el Hijo de Dios, el Mesías, el Señor".

En Tierra Santa, al oeste del río Jordán y del oasis de Jericó, se extiende el desierto de Judá, que a través de valles pedregosos, salvando un desnivel de unos mil metros, se eleva hasta Jerusalén. Después de recibir el bautismo de manos de Juan, Jesús se adentró en aquella soledad guiado por el mismo Espíritu Santo, que había venido sobre Él, consagrándole y revelándole como Hijo de Dios. En el desierto, lugar de la prueba, como muestra la experiencia del pueblo de Israel, aparece con vivo dramatismo la realidad de la kénosis, del vaciamiento de Cristo, que se despojó de la forma de Dios (cf. Flp 2,6-7). Él, que no ha pecado ni puede pecar, se somete a la prueba y, por tanto, puede compadecerse de nuestra flaqueza (cf. Hb 4,15). Se deja tentar por Satanás, el adversario, que desde el principio se opone al designio salvífico de Dios sobre los hombres.

Pío XII: El maligno ha invadido la tierra

Las acciones de Satanás corrompen al hombre, siembran el odio y la guerra. El Papa Pío XII, en un período histórico todavía lacerado por las heridas de la Segunda Guerra Mundial, pronunció estas palabras en su radiomensaje de 1953 dirigido a la Acción Católica italiana e indicó el amor auténtico como el verdadero antídoto contra el "enemigo de Dios".

El diablo ha invadido la tierra con el odio: reaviva, prepotente, el amor. Muchos siguen siendo malos, porque hasta ahora no han sido suficientemente amados. Vivifica todo lo que caerá bajo la influencia de tus rayos. Sé, es decir, como María y con María, instrumentos de vida en las almas, que hoy mueren de frío y de hambre, pero que podrían volver a la casa del Padre, si se conmovieran con tus palabras, llevadas por tu ejemplo.

Pablo VI: el diablo es un pérfido encantador

El diablo es "el enemigo número uno, es el tentador por excelencia". En la audiencia general del 15 de noviembre de 1972, el Papa Pablo VI recordó que una de las mayores necesidades de la Iglesia "es la defensa contra ese mal que llamamos diablo". A través de múltiples grietas, incluidas las "seducciones ideológicas", este perturbador, astuto y oculto encantador "puede penetrar fácilmente y alterar la mentalidad humana".

Sabemos, pues, que este ser oscuro e inquietante existe realmente, y que con prodigiosa astucia sigue actuando; es el enemigo oculto que siembra errores y desgracias en la historia de la humanidad. (...) Este sería un capítulo muy importante de la doctrina católica sobre el demonio y la influencia que puede ejercer sobre los individuos, las comunidades, las sociedades enteras o los acontecimientos, que debería volver a estudiarse, mientras que hoy no tiene tanta importancia.

Juan XXIII: al diablo se le combate con la fe

En la lucha contra el demonio hay que utilizar "armas espirituales". Es lo que subrayó el Papa Juan XXIII, en una coyuntura histórica minada por la guerra fría, en su radiomensaje de 1961 dirigido al mundo entero "para la concordia de los pueblos y la tranquilidad de la familia humana".

“Siguiendo a San Pablo en sus amonestaciones -que se refieren a la actitud contra esos espíritus malignos esparcidos por el aire-, es interesante la descripción que nos deja de todo buen combatiente, puesto a punto contra su adversario. "In omnibus perfecti stare: ciñe tus lomos con la verdad; lleva sobre tu pecho la coraza de la justicia; calza tus pies para que sean veloces a las conquistas del Evangelio de la paz, Evangelium pacis. Empuñad el escudo de la fe, con el que apagaréis los dardos de fuego del maligno; tomad el yelmo de la fortaleza y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios". Toda una figuración de armas espirituales, a través de las cuales, amados hermanos nuestros e hijos, discernír las indicaciones de lo que puede ser, de lo que debe ser el asidero del buen cristiano en todo tiempo y circunstancia, y ante cualquier acontecimiento. Guerra espiritual que proviene del Maligno y de inclinaciones naturales indisciplinadas; pero siempre guerra: y siempre llama nefasta que todo lo puede penetrar y arrollar.

FrancIsco: el maligno siembra división

Durante su pontificado, el Papa Francisco recuerda en repetidas ocasiones que con el diablo "nunca se dialoga". "Jesús -subrayó el Pontífice en la audiencia general del 27 de diciembre de 2023- nunca dialogó con el diablo, lo expulsó. Cuando fue tentado en el desierto, no respondió con el diálogo; respondió simplemente con las palabras de la Sagrada Escritura, con la Palabra de Dios. La única respuesta posible es la Palabra de Dios. En la homilía de la misa presidida el 11 de octubre de 2022 con ocasión del 60 aniversario del inicio del Concilio Ecuménico Vaticano II, Francisco subrayó que "el Buen Pastor ve y quiere a su rebaño unido".

El Concilio nos recuerda que la Iglesia, a imagen de la Trinidad, es comunión. El diablo, en cambio, quiere sembrar la cizaña de la división. No sucumbamos a sus halagos, no cedamos a la tentación de la polarización. ¡Cuántas veces, después del Concilio, los cristianos se han desvivido por elegir un bando en la Iglesia, sin darse cuenta de que están desgarrando el corazón de su Madre! Cuántas veces han preferido ser "partidarios de los suyos" antes que servidores de todos, progresistas y conservadores antes que hermanos, "de derechas" o "de izquierdas" antes que de Jesús; erigiéndose en "guardianes de la verdad" o en "solistas de la novedad", antes que reconocerse hijos humildes y agradecidos de la Santa Madre Iglesia. El Señor no nos quiere así. Todos somos hijos de Dios, todos somos hermanos en la Iglesia, todos somos Iglesia, todos. Somos sus ovejas, su rebaño, y sólo juntos, unidos.

Juan Pablo II: el diablo no puede obstaculizar el reino de Dios

Aunque poderoso y astuto, el demonio es sólo una criatura "subordinada a la voluntad y al dominio de Dios". Juan Pablo II, en la audiencia general del 20 de agosto de 1986, subrayó que "la historia de la humanidad puede considerarse en función de la salvación total, en la que se inscribe la victoria de Cristo".

Si Satanás obra en el mundo por su odio contra Dios y su reino, esto es permitido por la Providencia divina que con poder y bondad ("fortiter et suaviter") dirige la historia del hombre y del mundo. Si bien es cierto que la acción de Satanás causa mucho daño -de naturaleza espiritual e indirectamente también de naturaleza física- a los individuos y a la sociedad, no es capaz, sin embargo, de anular la meta definitiva a la que tienden el hombre y toda la creación, el Bien.

En la victoria de Cristo sobre el demonio, concluye el Papa Wojtyla, "participa la Iglesia. Y aunque la historia terrena siga desfigurada por los engaños del demonio, todo creyente está llamado a "luchar por el triunfo definitivo del Bien".