Comulgar no es sólo recibir el
cuerpo y la sangre de Jesús, comerlo materialmente en la Eucaristía. El simple
comer es acto propio de la vida animal. Comulgar es propio de la vida racional,
donde interviene la inteligencia, la razón, la voluntad. Comulgar es aceptar
totalmente a Jesucristo, es identificarse con El, con su espíritu, con sus
sentimientos, es participar de sus anhelos, intereses, y preocupaciones.
En la Eucaristía Jesús pone en
común, con nosotros, sus hermanos, todas las riquezas de su bondad,
misericordia y amor. Pone a nuestra disposición todo lo suyo, todo su poder. Se
pone El mismo a nuestro servicio.
Pero Jesús no sólo se nos da
sino también que espera algo de nosotros. Espera nuestra aceptación, nuestra
conformidad. Esto es, que lo recibamos en toda su realidad, como hombre y como
Dios al mismo tiempo; que recibamos su cuerpo, su sangre, alma y divinidad.
Este dársenos Jesús y darnos nosotros a El, es como un ágape donde cada uno
trae su contribución para compartir con nosotros, o como una excursión “a la
canasta”; cada uno lleva lo suyo y participan todos.
Para esto se requiere:
a) Tener fe en la
presencia real, verdadera, auténtica de Jesús en la hostia consagrada. Un
convencimiento total y firme.
b) Estar dispuesto,
preparado. No comulga o comulga pésimamente, quien recibe a Jesús sabiendo que
está en pecado mortal, en pecado grave. No basta pensar que otro día, después
de la comunión, se confesará. Quien está en pecado debe confesarse antes. Quien
no está decente, limpio, no puede decir: me pongo el traje y me voy a la
fiesta, a mi regreso me lavaré porque ahora no dispongo de tiempo y no quiero
perderme la fiesta.
c) Esforzarse por ser
cada vez mejor. Cada misa y cada comunión tiene que ser un compromiso muy serio
para adelantar en la virtud y en la vida cristiana en general. Exige una mayor
conversión, una mayor entrega, una mayor disposición.
d) Preguntarse cada vez
que se va a comulgar: ¿Puede Jesús contar conmigo así como yo cuento con El y
su gracia? Jesús nunca me hace esperar. Siempre está pronto para atenderme,
porque siempre me está esperando.
Obispo de San Rafael,
Argentina desde 1973 a 1991.
(Artículo del libro
“Mano a mano con el Obispo de San Rafael,
Ediciones Nihuil, 1988,
pag. 133)
Nota explicativa: la expresión
"a la canasta" se utiliza principalmente para describir una reunión o
comida, común en Argentina, donde cada invitado lleva su propia comida o bebida
para compartir con los demás, similar al concepto de “potluck” en inglés. Esta
modalidad busca fomentar la colaboración y el compartir entre los asistentes.


No hay comentarios:
Publicar un comentario