domingo, 5 de julio de 2026

MONSEÑOR LEÓN KRUK: ¿Conocer a Cristo por su “Partida de Nacimiento”?

 

Domingo XIV (A) del tiempo ordinario

Evangelio de San Mateo 11,25-30

Verdaderamente la ignorancia es uno de los males que mayores daños sigue causando. La sentencia condenatoria de Adán: “con el sudor de tu frente comerás el pan”, se refiere a todos los quehaceres del hombre, que, a partir de allí, necesitará esforzarse permanentemente tanto en lo referente al cuerpo como al espíritu.

Ya sea por ignorancia total, o por un conocimiento deficiente, y por lo mismo equivocado, en materia religiosa, la conducta de los hombres adolece de graves errores. ¿para cuantos, por ejemplo, los Mandamientos constituyen una pesada carga, una imposición, y no una expresión de amor? ¿Para cuántos Dios mismo es Alguien que sólo controla las acciones humanas y no un ser inteligente, bondadoso, misericordioso, que hace todo lo posible para aproximársenos? ¿Cuántos consideran dura y hasta inhumana a la Iglesia, cuando ella nos recuerda nuestros deberes y obligaciones, o no “afloja” en cosas que no puede, no debe “aflojar”, porque no las ha impuesto ella? ¿O es que lo dicho por Jesús, antes de subir al cielo: “Id y enseñad… haced discípulos míos a todos los pueblos… enseñándoles a cumplir todo lo que yo os he mandado” (Mat. 28,19), es puro floreo humano?

¡Cuántas veces recibimos los Obispos y Sacerdotes críticas injustas de algunos que se tienen por muy cristianos (?), cuando cumplimos con nuestro cometido! Por ejemplo, cuando recordamos los deberes y obligaciones de los esposos, en lo relativo a la vida; cuando insistimos que los concubinos, los adúlteros… no pueden recibir los sacramentos, no pueden ser padrinos, etc. No hacemos más que “enseñar a cumplir todo lo que nos ha mandado” Jesús. Cuando decimos no al aborto, no a los anticonceptivos, no a las relaciones prematrimoniales, cuando decimos no a los ladrones, a los usureros, no a tanta pornografía escrita o puesta en evidencia por la desnudez de algunas modas puercas… etc…, no estamos obrando por prejuicios o caprichos trastornados. Simplemente estamos cumpliendo con nuestro deber, y tratando de salvar nuestra alma, ya que parece tan difícil o casi “imposible” salvar a tantos “doctores” en religión que obtuvieron su título en las aulas de la ignorancia, en las facultades de los vicios y otras especialidades asnales.

Jesús nos dice en el Evangelio: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y encontraréis alivio”. La enseñanza de Jesús y nuestro aprendizaje tienen que realizarse en un diálogo íntimo, sincero, confiado, en la oración, en la meditación. ¿Cuántos jamás dedican un tiempo a la reflexión serena, profunda! El conocimiento de una persona se logra a través de un trato personal, afectuoso y hasta familiar. Nunca por la “partida” de nacimiento, ni por el currículum (se acentúa en la í y no en… otra parte) de vida. Conocer a Cristo a través de la “historia” de los Evangelios solamente, es saber unos “datos” y nada más.

Su paciencia, su mansedumbre, su humildad, descubiertas en el diálogo de la oración, nos revelarán el gran secreto de que El y sus exigencias no son algo “pesado”, “inaguantable”… sino todo lo contrario: agradables, posibles, “yugo suave” y hasta apetecible. Cuando se ama de verdad ¿qué no se hace por el amado? Cuando hay verdadero amor ¿no resulta hasta agradable el sacrificio que implique dar un gusto, una alegría, un signo, una prueba al amado?


Monseñor León Kruk

Obispo de San Rafael, Argentina desde 1973 a 1991.

(Artículo del libro “Mano a mano con el Obispo de San Rafael,

Ediciones Nihuil, 1988, pags.77-78)

 

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