domingo, 10 de marzo de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 4º Domingo de Cuaresma: “Dios mandó su Hijo al mundo para salvarlo”

 

«Alabad al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia» (Sal 136, 1).

La Liturgia de la Palabra sigue sacando de la historia de Israel enseñanzas concretas sobre la necesidad de la conversión y sobre la misericordia de Dios que persigue al hombre para conducirle a la salvación. No obstante las continuas infidelidades de los hebreos, y hasta de sus jefes y sacerdotes, Dios no dejó de enviar constantemente avisos «por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo... Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto, que ya no hubo remedio» (2Par 36, 15-16). Llegó entonces el castigo con la destrucción del templo y la deportación a Babilonia.

Es la misma historia que aún hoy, después de tan amargas experiencias, sigue repitiéndose en la vida de los pueblos, de las familias, de los individuos. Cuanto más se deja dominar el hombre por las pasiones, tanto más se cierra a la palabra de Dios, rechaza a sus mensajeros, tergiversa la verdad, sofoca la voz de la conciencia y termina por vivir en desacuerdo con Dios, consigo mismo, con el prójimo. De aquí nacen los antagonismos, las divisiones, las luchas a todos los niveles. Y es una gracia cuando el hombre llega a reconocer, en medio de tantas calamidades, el castigo divino por sus desórdenes. «La ira del Señor», de la que habla la Escritura, es también una manifestación de la misericordia que castiga al hombre para reducirle al arrepentimiento.

Pero el Nuevo Testamento atestigua que ahora Dios castiga al hombre sólo después de haber agotado para con él los supremos recursos de su amor infinito. «Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo» (Ef 2, 4-5). Es éste el gesto extremo de la misericordia de Dios: en lugar de castigar en el hombre ingrato y reincidente sus pecados, los castiga en su Unigénito, a fin de que creyendo en Cristo Crucificado se salve el hombre. «Por pura gracia estáis salvados -exclama san Pablo-. Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios» (ibid 5-8). Don absolutamente gratuito, que ninguna criatura habría podido nunca ni esperar, ni merecer. Y sin embargo, desde hace dos mil años este don ha sido otorgado a toda la humanidad, y para beneficiarse de él el hombre no tiene más que creer en Cristo, aceptando ser salvado por Cristo y adhiriéndose a su Evangelio.

También a los hebreos les había ofrecido Dios dones gratuitos de salvación, como cuando para inmunizarles de las serpientes venenosas, había ordenado a Moisés que elevara en el desierto una serpiente de cobre, mirando a la cual, el que había sido mordido era salvado de la muerte. Pero aquélla no era más que una pálida figura de la salvación traída por Jesús, que fue elevado sobre la cruz «para que todo el que cree en él tenga vida eterna» (Jn 3, 15). «Porque Dios —prosigue el Evangelio del día— no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él» (ibid 18). Sin embargo, existirá una condenación, pero será la que el hombre se imponga a sí mismo, porque así como el que cree en Cristo «no será condenado», así «el que no cree, ya está condenado» (ibid 18). El que rechaza a Cristo redentor, el que le recusa, se excluye a sí mismo de la salvación, y el juicio de Dios no hará otra cosa que ratificar su libre elección. «La inmensa riqueza» de la gracia y de la bondad de Dios «para con nosotros en Cristo Jesús» (Ef 2, 7) manifiesta cuán grande es la responsabilidad del que recusa el don divino o abusa de él con ligereza. En realidad, nunca el hombre hará demasiado para acogerlo con la gratitud, la fe y el amor de que ese don es merecedor.

 

Te alabamos, Padre Santo, porque eres grande, porque hiciste todas las cosas con sabiduría y amor. A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirviéndote sólo a ti, su creador, dominara todo lo creado.

Y cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte: sino que, compadecido, tendiste la mano a todos, para que te encuentre el que te busca. Reiteraste, además, tu alianza a los hombres; por los profetas los fuiste llevando con la esperanza de salvación.

Y tanto amaste al mundo, Padre Santo, que, al cumplirse la plenitud de los tiempos, nos enviaste como salvador a tu único Hijo. El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo, nació de María la Virgen, y así compartió en todo nuestra condición humana menos en el pecado; anunció la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos y a los afligidos el consuelo. Para cumplir tus designios, él mismo se entregó a la muerte, y, resucitando, destruyó la muerte y nos dio nueva vida. (Misal Romano, Plegaria eucarística, 4).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

sábado, 9 de marzo de 2024

CINE, FE Y VALORES: “Guadalupe: Madre de la Humanidad”

 

La esperada, nueva película de Goya Producciones “Guadalupe: Madre de la Humanidad” se estrenó el pasado viernes 1 de marzo en cines de toda España. La cinta distribuida por European Dreams Factory está disponible en 79 cines situados en 38 principales ciudades españolas.

El día 22 de febrero "Guadalupe: Madre de la Humanidad" celebró su gran estreno mundial en más de 400 salas de cine en México, Estados Unidos, Puerto Rico y Centroamérica. El estreno fue precedido por una serie de premiers, entre ellas la presentación oficial con una rueda de prensa en la Basílica de Guadalupe, en presencia de autoridades y medios.

El preestreno español tuvo lugar el pasado martes, 27 de febrero en el Cine Paz de Madrid con la presencia de los productores, la distribuidora y parte del elenco. En la entrada al cine a los invitados les esperaba un grupo de Mariachis que ofreció un alegre concierto. Al finalizar la sesión, los espectadores se mostraron muy entusiasmados y compartieron su vivencia del encuentro con la Guadalupana.

Según los productores, es la mejor y más completa película sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe, que han movilizado a millones de personas a lo largo de la historia. El film muestra también su creciente impacto en los corazones de las personas de hoy. “Con esta cinta nos proponemos metas muy altas: nada menos que recrear en los corazones de las personas de hoy el maravilloso efecto que tuvieron las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el México de 1531. Podemos ahora ofrecer a muchos la dicha y el honor de contribuir a conseguirlo”, afirma su director, Andrés Garrigó.

El largometraje, filmado en México, Estados Unidos, España, y Alemania, comienza con unas impresionantes recreaciones en ficción de las apariciones de la Virgen en Guadalupe en 1531, basadas en el verdadero relato original del Nican Mopohua. Bajo la dirección del cineasta español Pablo Moreno, actúan la conocida actriz Karyme Lozano, como presentadora; la joven Angélica Chong, como Virgen de Guadalupe, y Mario Alberto Hernández, como Juan Diego, todos ellos actores mexicanos.

Con trazos fuertes el director, Andrés Garrigó, nos muestra la dramática historia del México prehispánico, a la llegada de los españoles y cómo, tras las apariciones de Guadalupe, el pueblo abandona los sangrientos sacrificios humanos y abraza el cristianismo.

Con ayuda de las últimas tecnologías la cinta descubre los mensajes ocultos en la tilma, la tela milagrosa en que se plasmó la imagen de la Virgen: las imágenes humanas que aparecen en sus ojos, el significado de las estrellas y demás dibujos del manto, y hasta la música que se desprende de sus proporciones áureas.

El documental presenta además impresionantes testimonios actuales de personas procedentes de varios países, que relatan historias, a veces desgarradoras, de cómo la Virgen de Guadalupe las libró de la muerte, de la esclavitud de la droga, o del abismo del aborto.

"Guadalupe: Madre de la Humanidad" ya es el mejor documental del año y la 9ª película española con mayor recaudación en 2024, puede colgarse también la medalla de haber sido el tercer mejor estreno del fin de semana y mejor estreno absoluto de cine español.

Ha sido aclamado tanto por el público general como por la crítica profesional, y ha sido calificado como "conmovedor", "brillante", "poderoso" o "la película más completa sobre el evento guadalupano".

SINOPSIS

Ninguna madre se ha mostrado tan tierna y tan poderosa a la vez, como la que se apareció hace 500 años al indio Juan Diego.

Hoy, la Virgen de Guadalupe despliega, más que nunca, su ternura y su poder en tantos lugares del planeta. ¿Por qué y cómo ocurrió lo que parecía imposible? ¿Qué misterios encierra la Tilma? ¿Son ciertos tantos relatos de milagros? Esta película nos traslada a las Apariciones como si estuviéramos allí presentes.

Testimonios impactantes e inéditos la convierten en un canto luminoso y ágil, que busca la verdad y descubre el amor irresistible de quien es Madre de Dios y de la Humanidad fundiendo en lágrimas los corazones y transformando el mundo por dentro.

 


Consulta los detalles y compra tus entradas en la página oficial:

www.peliculaguadalupe.com

 

jueves, 7 de marzo de 2024

APOLOGÉTICA HOY (audios): La verdad vivida hasta el martirio

Programa radiofónico: "APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Tema del episodio Nº 09:

Tema: La verdad vivida hasta el martirio

Contenido:

 

-      Catequesis apologética:


1)   Vivir la verdad hasta las últimas consecuencias: el martirio.

2)   Acta del martirio de Perpetua y Felicidad del 7 de marzo del año 203.

3)   Los tipos de verdad: verdad del ser, verdad del pensar, verdad del hablar y verdad del obrar.


-     Magisterio de la Iglesia: 


 “El deseo de Dios”, Benedicto XVI, Catequesis N°334, del 7 de noviembre de 2012 (audio de la síntesis en español).


Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 6 de marzo de 2024.


domingo, 3 de marzo de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 3º Domingo de Cuaresma: “No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado”

 

«Asegura mis pasos con tu promesa, que ninguna maldad me domine» (Salmo 119, 133).

Poco después de la «pascua», es decir el paso libertador del pueblo de Israel de Egipto al desierto a través del cual habría de alcanzar la tierra prometida, Dios establece con él la Alianza, que se concreta en el don del decálogo. «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí» (Ex 20, 2-3). El amor de Dios hacia Israel, demostrado por sus intervenciones extraordinarias en la historia de este pueblo, es el fundamento de la fidelidad de éste a su Señor. El decálogo no se presenta como una fría ley moral impuesta desde lo alto por pura autoridad, sino como una ley que brota del amor de Dios, el cual, después de haber libertado a su pueblo de la esclavitud material de Egipto, quiere libertarlo de toda esclavitud moral de las pasiones y del pecado para unirlo a sí, en una amistad que por parte suya se expresa con bondad omnipotente y auxiliadora y por parte del hombre con fidelidad a la voluntad divina.

Por lo demás, el decálogo no hace más que manifestar explícitamente la ley del amor -hacia Dios y hacia el prójimo- que desde la creación Dios había impreso en el corazón del hombre, pero que éste había pronto olvidado y torcido. El mismo Israel no respondió a la fidelidad prometida en el Sinaí; muchos fueron sus abandonos, sus desviaciones, sus traiciones. Y muchas han sido, a través de los siglos, las interpretaciones materiales, las supraestructuras formalísticas que han vaciado el decálogo de su contenido genuino y profundo.

Era necesario que viniese Jesús a restaurar la ley antigua, a completarla, a perfeccionarla, sobre todo en el sentido del amor y de la interioridad. El gesto valiente de Cristo de echar a los profanadores del templo puede ser considerado desde esta perspectiva. Dios debe ser servido y adorado con pureza de intención; la religión no puede servir de escabel a los propios intereses, a miras egoístas o ambiciosas. «Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre» (Jn 2, 16). Las relaciones con Dios, como con el prójimo, han de ser sumamente rectas, sinceras; puede acontecer que en el culto divino o en la observancia de un punto cualquiera del decálogo se mire más el lado exterior, legalístico, que el interior, y entonces se puede llegar a ser, en poco o en mucho, profanadores del templo, de la religión, de la ley de Dios.

Juan hace notar que Jesús purificó el templo, librándolo de los vendedores y de sus mercancías, cuando estaba próxima la «Pascua de los Judíos» (ibid. 13). Y la Iglesia, próxima ya la «Pascua de los cristianos», parece repetir el gesto de Jesús, invitando a los creyentes a que purifiquen el templo del propio corazón, para que de él se eleve a Dios un culto más puro. Pero Jesús habló de otro templo, infinitamente digno, el «templo de su cuerpo» (ibid 21). A éste aludía al afirmar: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré» (ibid 19); tales palabras, que escandalizaron a los judíos, fueron comprendidas por los discípulos sólo después de la muerte y de la resurrección del Señor.

Mediante su misterio pascual Jesús ha sustituido el templo de la Antigua Alianza por su cuerpo —templo vivo y digno de la Trinidad—, el cual, ofrecido en sacrificio por la salvación del mundo, sustituye y anula todos los sacrificios de «bueyes, ovejas y palomas» (ibid 14-15) que se ofrecían en el templo de Jerusalén, el cual, por lo tanto, ya no tiene razón de ser. El centro de la Nueva Alianza ya no es un templo de piedra, sino «Cristo Crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los griegos; pero para los llamados a Cristo -judíos o griegos-: fuerza de Dios y sabiduría de Dios...» (1Cor 1, 23-24).

 

Ninguna injuria, ninguna clamorosa condena logró apartarte del camino señalado por tu voluntad, ¡oh Señor misericordioso!, que restaurabas lo que estaba perdido y abismado en la ruina. De esta manera, era ofrecida a Dios, por la salvación del mundo, la víctima singular, y tu muerte, ¡oh Cristo, verdadero cordero!, pronosticada a lo largo de todos los siglos, trasladaba los hijos de la promesa a la libertad de los hijos de Dios. La Nueva Alianza era ratificada, y con tu sangre, ¡oh Cristo!, eran puestos por escrito los herederos del reino eterno. Tú, sumo Pontífice, entrabas en el sanctasanctórum, y, sacerdote inmaculado, mediante la envoltura de tu carne, entrabas a propiciar a Dios... Entonces fue cuando se realizó el paso de la ley al Evangelio, de la sinagoga a la Iglesia, de los muchos sacrificios a la única víctima (San León Magno, Sermón 68, 3).

«Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado»: por medio de ti, ¡oh Cristo!, y contigo, la comunión en la pasión y en la resurrección eterna es única para todos los que creen en ti y han renacido en el Espíritu Santo, según lo que dice el Apóstol: «Estáis muertos, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vuestra vida, entonces también os manifestaréis gloriosos con él» [Col 3, 3-4] (San León Magno, Sermón 69, 4).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 1 de marzo de 2024

ORACIONES: “Letanías de la humildad” del cardenal Merry del Val

 

Jesús manso y humilde de Corazón, Óyeme.

Del deseo de ser lisonjeado, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser alabado, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser honrado, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser aplaudido, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser preferido a otros, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser consultado, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser aceptado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser humillado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser despreciado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser reprendido, Líbrame Jesús.

Del temor de ser calumniado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser olvidado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser puesto en ridículo, Líbrame Jesús.

Del temor de ser injuriado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser juzgado con malicia Líbrame Jesús.

Que otros sean más amados que yo, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean más estimados que yo, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean alabados y de mí no se haga caso, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean preferidos a mí en todo, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda, Jesús dame la gracia de desearlo.

Oración:

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

Amén.

domingo, 25 de febrero de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 2º Domingo de Cuaresma: “Este es mi Hijo amado, escuchadle”

 

«Confío en ti, Cristo, que moriste y resucitaste, y que estás a la diestra del Padre intercediendo por nosotros» (Rm 8, 34).

 

La liturgia de este domingo tiene un carácter agudamente pascual al destacar el sacrificio y la glorificación de Jesús. Los primeros pasos se inician, como siempre, en el Viejo Testamento y exactamente en el sacrificio de Abrahán. Por obedecer a Dios, Abrahán a sus setenta y cinco años había tenido la valentía de abandonar tierra, casa, costumbres, todo; ahora, ya cargado de larga ancianidad, aventura su fe hasta el mismo sacrificio de su único hijo: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, Isaac; vete... y ofrécelo en holocausto...» (Gn 22, 2). Era éste un precepto doloroso para el corazón de un padre, y no menos terrible para la fe de un hombre que de ninguna manera quiere dudar de su Dios. Isaac es la única esperanza para que se puedan cumplir las promesas divinas; y no obstante esto Abrahán obedece y sigue creyendo que Dios mantendrá la palabra dada. Verdaderamente merece el título de «nuestro padre en la fe» (Plegaria Eucarística I).

Dios no quería la muerte de Isaac, pero sí ciertamente la fe y la obediencia sin discusión de Abrahán. Isaac va a tener un papel singular en la historia de la salvación: anticipar la figura de Jesús, el Hijo único de Dios que un día será sacrificado por la redención del mundo. Lo que Abrahán, por intervención divina, ha dejado sin cumplir, lo cumplirá Dios mismo, «el que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros» (Rm 8, 32; 2.a lectura). Isaac que sube al monte llevando sobre sus espaldas la leña del sacrificio y que se deja atar dócilmente sobre el montón de leña, es figura de Cristo que sube al Calvario cargando el leño de la Cruz y sobre aquel madero extiende su cuerpo «ofreciéndose libremente a su pasión» (Plegaria Eucarística II). Así como en Isaac, liberado de la muerte, se cumplieren las promesas divinas, también en Cristo resucitado de la muerte brotan la vida y la salvación para toda la humanidad. Nadie puede dudarlo, porque «Jesús que murió, más aún, que resucitó, está a la diestra de Dios e intercede por nosotros» (Rm 8, 34).

El Evangelio del día (Mc 9, 2-10), presentando a Jesús transfigurado en el monte Tabor, nos ofrece una visión anticipada de la gloria del Señor resucitado y de su poder delante del Padre. Sólo los tres discípulos más íntimos -Pedro, Santiago y Juan- fueron sus testigos privilegiados, los mismos que días más tarde asistirán a la agonía de Getsemaní, como para convencernos que gloria y pasión son dos aspectos inseparables del único misterio que es Cristo. «Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo» (lb 2-3). Esta comparación es un detalle típico del relato de Marcos que exprime con grande realismo la impresión profunda que los tres y especialmente Pedro sintieron delante del Señor resplandeciente de gloria.

Acostumbrados ellos a verle siempre en su aspecto humano, un hombre más entre los hombres, ahora contemplan su divinidad y descubren el rostro luminoso del Hijo de Dios: «Dios de Dios, Luz de Luz» (Credo). En aquel momento una voz desde el cielo garantiza la verdad de la visión: «Este es mi Hijo amado, escuchadle» (ib 7). Es necesario que los hombres le escuchen para vivir según sus mandamientos; Dios mismo le escucha porque en atención a su sacrificio salvará a todos los hombres. Pero lo divino supera de tal manera todo lo humano que cuando se revela a la creatura la oprime y debilita: los tres discípulos fueron invadidos por el miedo y Pedro, sin saber lo que decía, propone a Jesús hacer tres tiendas allí: «una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» (ib 5). No sabía que aquella visión no tenía otro fin que fortalecer su fe y que antes de llegar a la visión eterna era necesario descender del monte con Jesús, oírle hablar aún muchas veces de pasión y seguirle llevando con él la cruz. Esto es lo que significa vivir el misterio pascual de Cristo.

 

“¡Qué maravillosa es la obediencia de Abrahán! ¡Qué ejemplo nos das, Dios mío en ella!... Tanto más admirable es, en tanto que tu siervo no obra solamente contra la inclinación del corazón... Le mandas que haga lo contrario de lo que parecía justo... Pero él tiene fe en ti, y sabiendo que eres tú quien le habla, obedece, y con razón, pues tú eres esencialmente la justicia y la santidad... ¡Qué unidas están la fe y la obediencia! La fe es el principio de todo bien y la obediencia es su consumación.

¡Que Dios te bendiga, Abrahán! ¡Que Dios te bendiga, Isaac, que tan dulcemente te dejaste atar sobre el altar! ¡Te bendecimos, Dios mío, por los siglos de los siglos, a ti, que haces germinar entre los hombres tales virtudes! El amor consiste en obedecerte, obedecerte con esa prontitud, con esa fe que desgarra el corazón y desconcierta la mente...; el amor es el sacrificio inmediato, absoluto, de lo que más se quiere, a tu voluntad, es decir, a tu gloria... Es lo que tú haces de un modo maravilloso, ¡oh Abrahán!, levantándote de improviso durante la noche para ir a sacrificar a tu propio hijo. Es lo que tú harás, ¡oh Hijo de Dios!, bajando del cielo a la tierra para vivir esta vida y para morir esta muerte... Señor mío y Dios mío, haz que yo también lo haga, según tu santísima voluntad”. (Carlos de Foucauld, Meditaciones sobre el Antiguo Testamento).

“Cristo Señor nuestro, después de anunciar tu muerte a los discípulos, les mostraste en el monte santo el esplendor de tu gloria, para testimoniar de acuerdo con la ley y los profetas, que la pasión es el camino de la resurrección”. (Misal Romano, cf. Prefacio).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.


sábado, 24 de febrero de 2024

ORACIONES: Oración para antes de estudiar de Santo Tomás de Aquino



Santo Tomás de Aquino compuso una oración para antes de estudiar, escribir, enseñar o predicar, impregnada, como todas las suyas, de buena teología. Es teología hecha oración y oración hecha de teología. Esta plegaria pide que un rayo de la claridad divina disipe nuestras tinieblas. En efecto, Dios es luz para nuestra inteligencia. Uno de los principales efectos de la fe es iluminar la inteligencia. Porque solo quien tiene las ideas claras puede obrar rectamente. Solo se puede caminar por allí donde hay luz.

Tomás de Aquino pide que esta luz disipe los dos obstáculos que oscurecen nuestra vida: la ignorancia y el pecado. La ignorancia, de por sí, no es mala ni culpable; es debida principalmente a nuestra limitación. Hay muchas cosas que no sé y es mejor que no sepa. Y hay muchas cosas que ignoro, no por desidia, pereza o negligencia, sino debido a mi limitación. La ignorancia es un signo de la imperfección humana. Sólo Dios es perfecto. Por eso, solo participando de la perfección divina puede el ser humano elevarse más allá de su limitación. El otro obstáculo que oscurece nuestra vida es el pecado: el pecado siempre es debido a la libertad humana, que se ha desviado o desencaminado. Tomás pide a Dios que nos ilumine para volver al buen camino.

Hay, pues, un obstáculo natural y un obstáculo personal que dañan nuestra inteligencia. Es importante este matiz: Tomás pide luz para la inteligencia, porque la fe es un asunto de la inteligencia más que del corazón. Sólo los que tienen la mente bien iluminada pueden orientar bien su vida. Las ideas rigen la vida y nos llevan a actuar de un modo u otro. El que tiene las ideas claras obra libre y espontáneamente, no necesita de coacción alguna para hacer el bien, pues hace lo que piensa y lo que le nace.

En esta oración, el santo pide a Dios que su luz se extienda a todos los momentos del aprendizaje: atender, entender, retener, comprender e interpretar. Finalmente, Tomás pide gracia abundante para hablar. Porque el estudio, y más el estudio de la teología, está destinado a transmitirse, a la enseñanza. El estudiante está llamado a ser maestro. Por eso, una vez que ha aprendido tiene que saber transmitir. De ahí la gracia abundante para hablar.

 

Oración para antes de estudiar de Santo Tomás de Aquino

 

Creador inefable,

que en los tesoros de tu sabiduría

has establecido tres jerarquías de Ángeles,

y las has colocado sobre el cielo empíreo

con orden admirable

y has dispuesto admirablemente

todas las partes del universo.

 

Tú, pues, que eres considerado verdadera

fuente de la luz,

y principio eminentísimo de la sabiduría,

dígnate infundir un rayo de tu claridad

en las tinieblas de mi inteligencia,

alejando de mí las dos clases de tinieblas

con las que he nacido:

la del pecado y la de la ignorancia.

 

Tú, que sueltas las lenguas de los niños,

prepara mi lengua

e infunde la gracia de tu bendición

en mis labios.

 

Concédeme la agudeza para entender,

la capacidad para asimilar,

el modo y la facilidad para aprender,

la sutileza para interpretar

y la gracia abundante para hablar.

Instruye el comienzo,

dirige el desarrollo,

completa la conclusión.

Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y que

vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

jueves, 22 de febrero de 2024

APOLOGÉTICA HOY (audios): La mentira, la veracidad y la verdad

 

Programa radiofónico: " APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Tema del episodio Nº 08:

Tema: La mentira, la veracidad y la verdad

Contenido:

-  Oración inicial: “Oración para antes del estudio” de santo Tomás de Aquino.

-      Catequesis apologética:

1)   El Octavo Mandamiento de la Ley de Dios: “No mentirás”.

2)   La veracidad y la verdad.

-      Magisterio de la Iglesia:

“La fe de la Iglesia”, Benedicto XVI, Catequesis N°333, del 31 de octubre de 2012 (audio de la síntesis en español).

-      Oración final: “Madre, que no nos cansemos” de San Manuel González.

 

Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 21 de febrero de 2024.


domingo, 18 de febrero de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 1º Domingo de Cuaresma: “Convertíos y creed en el Evangelio”

 

«Que te sirva, Señor, con una conciencia buena, por medio de la Resurrección de Jesucristo» (1 Pt 3, 21).

La Liturgia cuaresmal se desarrolla sobre un doble binario: de una parte se marcan las etapas fundamentales de la historia de la salvación ilustradas por el Antiguo Testamento y de otra se destacan los hechos más sobresalientes de la vida de Jesús hasta su muerte y resurrección presentados por el Evangelio.

A partir del pecado de Adán que ha roto la amistad del hombre con Dios, éste inicia la larga serie de intervenciones con que pretenderá volver al hombre a su amor. Entre estos sobresale la alianza establecida con Noé al final del diluvio (Gn 9, 8-15; 1.° lectura), cuando el patriarca, bajando a la tierra seca, ofreció al Señor un sacrificio en agradecimiento por haberle salvado junto con sus hijos: «Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él: He aquí que Yo establezco mi alianza con vosotros... y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra» (ib 8-11).

Los castigos de Dios llevan siempre el germen de la salvación: Adán arrojado del Paraíso oyó que el Señor le prometía un Salvador; Noé, salvado de las mismas aguas que habían arrasado innumerables hombres, recibe de Dios la promesa de que el diluvio no volverá jamás a hundir a la humanidad. Y como señal de su alianza, el Señor pone su arco en las nubes (ib 13), arco de paz que une la tierra con el cielo. Y sin embargo todo esto no es más que el símbolo de una alianza inmensamente superior que será pactada en la sangre de Cristo.

San Pedro lectura: 1 Ped 3, 18-22), recordando a los primeros cristianos «el arca en la que unos pocos, es decir ocho personas, fueron salvados», explica: «A ésta ahora corresponde el bautismo que os salva» (ib 20-21). Las aguas del bautismo destruyendo el pecado -lo mismo que las aguas del diluvio arrasaron a los hombres pecadores- salvan al creyente «por medio de la Resurrección de Jesucristo». Más que Noé, es ciertamente el cristiano un salvado por medio del agua; y no sobre la madera del arca sino sobre el madero de la Cruz del Señor, en virtud de su muerte y resurrección. La Cuaresma intenta especialmente despertar en el cristiano el recuerdo del bautismo, que le purificó del pecado y le comprometió a vivir «con una buena conciencia» (ib 21), siendo fiel a la promesa de renunciar a Satanás y servir a Dios solo.

Para animarlo en este serio propósito viene muy oportuno el evangelio del día (Mc 1, 12-15), con la tradicional escena del desierto donde Jesús lucha contra Satanás rechazando todas sus sugerencias. Separándose de los otros sinópticos, Marcos no se detiene a describir las diversas tentaciones, sino que resume muy brevemente: «A continuación, el Espíritu le impulsa al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás» (lb 12-13). Esto sucede inmediatamente después del bautismo en el Jordán: lo mismo que allí Jesús quiso mezclarse entre los pecadores como si fuese uno más, necesitado de purificación, también ahora en el desierto quiere hacerse semejante a ellos hasta el límite máximo que permite su santidad, la tentación.

Aceptando la lucha con Satanás, de la cual ha de salir absolutamente victorioso, Jesús enseña que ha venido a liberar al mundo del dominio del Maligno y al mismo tiempo merece para todo hombre la fuerza con la que pueda vencer sus insidiosas tentaciones. El cristiano, aunque bautizado, no está inmune de ellas; al contrario, a veces cuanto más se empeña en servir a Dios con fervor, más procura Satanás trancarle el camino, como hubiera querido trancársele a Jesús, para impedirle que cumpliera su misión redentora. Entonces, es necesario acudir a las mismas armas que usó Cristo: penitencia, oración, conformidad perfecta con la voluntad del Padre: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame» (Mt 4, 4). Quien es fiel a la palabra de Dios, quien se alimenta constantemente de ella, no podrá ser vencido por el Maligno.

 

¡Oh agua, que lavaste al universo bañado en sangre humana, agua que prefiguraste la actual purificación! ¡Oh agua, que mereciste ser signo del sacramento de Cristo, que lo lavas todo sin ser lavada! Apareces la primera y completas, luego, la perfección de los misterios... Has dado tu nombre a profetas y apóstoles, has dado tu nombre al Salvador: aquéllos son nubes del cielo, sal de la tierra, éste es fuente de vida...

Cuando fluiste del costado del Salvador, los verdugos te vieron y creyeron, y por eso tú eres uno de los tres testigos de nuestro renacer: de hecho, tres son los testigos en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre». El agua para el lavado, la sangre para el rescate, y el Espíritu para la resurrección. (San Ambrosio, Comentarios al Evangelio de San Lucas, X, 48).

Cristo Señor nuestro, tú que inauguraste la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, al abstenerte durante cuarenta días de tomar alimento, y al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñaste a sofocar la fuerza del pecado, concédenos que, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podamos pasar un día a la Pascua que no acaba (Cf. Prefacio, Misal Romano).

¡Oh Señor!, haznos sentir hambre de Cristo, pan vivo y verdadero, y enséñanos a vivir constantemente de toda palabra que sale de tu boca. (Cf. Después de la comunión, Misal Romano).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 16 de febrero de 2024

ES TIEMPO DE MISERICORDIA (audios): La misericordia en el sacramento del Bautismo

Tema del programa Nº 12 del ciclo:

La misericordia en el sacramento del Bautismo

“Es tiempo de Misericordia”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión fue el domingo a las 09:45 hs y fue transmitido por Cadena Cope, en las siguientes frecuencias: Cope Comunidad 101.0 FM, Cope Madrid Sur 89.7 FM, Cope Jarama. 100.5 FM y Cope Pinares 92.2 FM (cada una de estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de febrero hasta diciembre de 2016.

“Es tiempo de Misericordia” nos presenta en cada una de sus emisiones distintas alocuciones, homilías y catequesis del Santo Padre Francisco sobre la Divina Misericordia, para que nosotros, al escucharlas, nos decidamos a ser receptores de la misma y a darla, a manos llenas, a nuestros hermanos.

Locución: Cristina Lozano

domingo, 11 de febrero de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 6º Domingo del Tiempo Ordinario: “Si quieres, puedes”

 

«¡Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado!» (Salmo 32, 1).

La ley de Moisés prescribía: El leproso «habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada (Lv 13, 26). Precepto duro que se explica por la preocupación de evitar el contagio y por la idea que de la lepra tenían los hebreos como castigo de Dios a los pecadores. En consecuencia el leproso era huido de todos y tenido por «impuro», «herido» de Dios y maldito.

Jesús, venido a redimir al hombre del pecado y de sus consecuencias, tenía pleno derecho a contravenir la ley antigua y lo hace con el gesto resuelto de quien tiene plenos poderes. «Se acercó a Jesús un leproso suplicándole de rodillas: Si quieres puedes limpiarme» (Mc 1, 40). ¡Fe maravillosa! Aquel pobrecito, abandonado de los hombres y tenido por abandonado de Dios, tiene más fe que muchos que se consideran seguidores de Cristo. La fe auténtica no se pierde en razonamientos sutiles; tiene una lógica simplicísima: Dios puede hacer todo lo que quiere, basta, pues, que lo quiera. A la atrevida demanda que expresa una confianza ilimitada, Jesús responde con un gesto inaudito para un pueblo al que se le había prohibido cualquier contacto con los leprosos: «extendió la mano y lo tocó». Dios es señor de la ley y puede contravenirla. «Quiero -dice como calcando la expresión del leproso-; queda limpio» (ib 11).

Si acogiendo y tocando al leproso, Jesús contraviene la ley, luego la cumple diciendo: «ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés» (ib 44). La caridad puede legitimar las infracciones de determinados preceptos, pero no autoriza nunca la actitud de quienes, bajo pretexto de mayor libertad en el ejercicio del amor, querrían liberarse de toda ley. La primera ley, ciertamente la del amor, pero el amor no es auténtico si no va ordenado según Dios y si no pone a Dios y su voluntad por encima de todo.

Marcos precisa que Jesús hizo el milagro «sintiendo lástima» (ib 41); frase que retorna muchas veces en el Evangelio. Jesús tiene lástima de la lepra que destroza el cuerpo, pero más aún de la que destroza las almas. Curando la primera, demuestra que quiere y puede curar la segunda; así demuestra su misión de Salvador, que él actuará plenamente cuando, tomando sobre sí la lepra del pecado, aparecerá él también «despreciado y evitado de los hombres..., como un leproso, herido de Dios y humillado» (Is 53, 3-4).

 

¡Dichoso el que es perdonado de su culpa y le queda cubierto su pecado! Dichoso el hombre a quien el Señor no imputa falta y en cuyo espíritu no hay fraude... Mi pecado te reconocí y no oculté mi culpa. Dije: Me confesaré al Señor de mis rebeldías. Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado. (Salmo 32, 1-2. 5).

Bienhechor de todos los que se vuelven a ti, luz de quien está en tinieblas, principio creador de todo germen, jardinero de todo crecimiento espiritual, ten piedad de mí, Señor, y haz de mí un templo sin mancha. No mires mis pecados. Si pones tus ojos en mis culpas, no podré resistir tu presencia; pero con tu inmensa misericordia y con tu compasión infinita borra mis manchas, por nuestro Señor Jesucristo, tu único Hijo, santísimo, médico de nuestras almas. (Oraciones de los primeros cristianos, 89).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 9 de febrero de 2024

SAN JOSÉ: Los santos que más han difundido su devoción en la historia de la Iglesia


“San José, terror de demonios”. San José es invocado como “terror de los demonios”, por estar unido siempre a la Virgen María, quien pisa la cabeza de la serpiente. En la imagen San José aparece pisando el dragón, el antiguo demonio o Satanás, rodeado por los 26 santos, beatos y venerables que más han contribuido a extender su devoción a lo largo de la historia.

Esta es un obra de la artista americana Bernadette Carstensen por encargo del P. Donald Calloway, asistente del rector del Santuario Nacional de la Divina Misericordia en Stockbridge, Massachusetts.


A continuación se añade el esquema donde vienen los nombres de los personajes:

Las imágenes y la idea original de esta publicación es de la Congregación Madres de Desamparados y San José de la Montaña, Valencia, España.


jueves, 8 de febrero de 2024

APOLOGÉTICA HOY (audios): La verdad en la tradición cristiana

Programa radiofónico: " APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Tema del episodio Nº 07:

Tema: La verdad en la tradición cristiana

Contenido:

-      Oración inicial: “Oración para antes del estudio” de santo Tomás de Aquino.

 

-      Teología fundamental: La verdad en la tradición cristiana.

a)   El encuentro con el helenismo.

b)   La idea bíblica de la verdad presente en la tradición.

c)   Tradición y actualidad.


-      Magisterio de la Iglesia: “¿Qué es la fe?”, Benedicto XVI, Catequesis Nº N°332, del 24 de octubre de 2012 (audio de la síntesis en español).


-      Oración final: “Madre, que no nos cansemos” de San Manuel González.

 

Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 7 de febrero de 2024.