domingo, 4 de diciembre de 2022

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 2º Domingo de Adviento: “El reino de los cielos está cerca”

 

Primera Lectura: Is 11, 1-10

Salmo Responsorial: Sal 71, 1-2 . 7-8 . 12-13. 17

Segunda Lectura: Rom 15, 4-9

Evangelio: Mt 3, 1-12

  

    

“¡Oh Señor!, que yo haga frutos dignos de penitencia” (Mt 3, 8).

 


A través de las profecías la figura del futuro Mesías va contorneándose más claramente: “Brotará un retoño del tronco de Jesé y retoñará de sus raíces un vástago” (Is 11, 1). Cuando la dinastía davídica parece ya extinguida, semejante a un tronco aridecido, de la humilde Virgen de Nazaret desposada con José, descendiente de David, nacerá el Salvador. Isaías lo presenta repleto del Espíritu Santo, lleno de sus dones, y dedicado a “juzgar con justicia al pobre” (Is 11, 4), a levantar a los humildes y oprimidos, que tendrán un lugar privilegiado en su obra salvadora.

Y más adelante, bajo la alegoría de la convivencia pacífica entre animales enemigos por instinto, el profeta habla de la paz que el Mesías traerá al mundo, enseñando a los hombres a vencer las pasiones que los vuelven feroces unos contra otros y a amarse como hermanos. Entonces “el renuevo de la raíz de Jesé se alzará como estandarte para los pueblos, y le buscarán con ansia las gentes” (Is 11, 10). Este es como el cuadro general de la salvación universal, sobre el cual insiste más tarde san Pablo en la Epístola a los Romanos donde cita casi a la letra este último versículo de Isaías (Rom 15, 12).

Cristo -dice el Apóstol- ha venido para salvar a todos los hombres; el ejercitó su obra primeramente a favor del pueblo hebreo del cual “se hizo ministro” (ib 8), para demostrar la fidelidad de Dios a las promesas hechas a los Patriarcas; sin embargo, no rechazó a los paganos, antes los acogió para que en ellos se manifestase su inmensa misericordia (ib 9). Y de nuevo vuelve el tema del amor mutuo: “Acogeos mutuamente según que Cristo nos acogió a nosotros para gloria de Dios” (ib 7).

El ejemplo del Señor que acoge y salva a todos los hombres es el fundamento de las relaciones benévolas que deben existir entre ellos. El amor, la concordia y la paz anunciadas por los profetas como prerrogativas de la era mesiánica, son realmente el centro del mensaje de Cristo; y sin embargo, después de tantos siglos de cristianismo, la humanidad se encuentra todavía despedazada por odios, discordias y luchas fratricidas. Por eso es hoy más actual que nunca la voz del Bautista que resuena en el Adviento: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca” (Mt 3, 2).

Todos los profetas habían predicado la conversión, pero sólo el Bautista pudo recalcar su urgencia al anunciar como inminente la venida del reino de los cielos con la presencia del Mesías en el mundo. El lo presentó a quienes venían a escucharle, con las siguientes palabras: “Yo os bautizo con agua…; pero en pos de mí viene otro más fuerte que yo…; él os bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego” (ib 11). Jesús ha venido y ha instaurado el bautismo “en el Espíritu Santo y en el fuego”, fruto de su pasión, muerte y resurrección; pero ¿cuántos de entre los bautizados se han convertido completamente a él, a su evangelio, a su mandamiento de amor?

El Adviento nos llama a todos a una conversión más profunda “porque el reino de los cielos está cerca”. Más cerca hoy que ayer, porque desde hace siglos está Cristo presente en el mundo actuando en él con su gracia, con la Eucaristía, con los sacramentos; pero nosotros no lo hemos recibido en plenitud, ni le hemos dado todavía por entero el corazón y la vida.

 

“Despierta, Señor, nuestros corazones y muévelos a preparar los caminos de tu Hijo; que tu amor y perdón apresuren la salvación que retardan nuestros pecados” (Misal Romano, Oración Colecta de la 1º semana de Adviento).

“¡Oh Señor!, si te amase con todas mis fuerzas, amaría también, en virtud de ese amor, a mi prójimo como a mí mismo. Pero, por el contrario, me muestro siempre indiferente hacia sus males, cuando tan sensible soy para con los míos, aún los más pequeños. Soy frío en compadecerme de él, lento en socorrerlo, tibio en consolarlo… ¿Dónde está el ardor y la ternura de un san Pablo? Llorar con quien llora, alegrarse con quien se alegra, ser débil con los débiles, sufrir, como puestos en el fuego para ser quemados, cuando algunos de ellos sufre escándalo.

¡Oh Dios mío!, si nada de esto se halla en mi corazón debo concluir que no amo a mi prójimo como a mí mismo y que tampoco te amo a ti con todas mis fuerzas y con todo mi corazón… Hazme comprender, Dios mío, mi enfermedad y cuánta necesidad tengo de ti para usar bien de mis fuerzas, queriendo realmente lo que quiero y comenzando a practicarlo” (J. B. Bossuet, Meditaciones sobre el Evangelio).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 2 de diciembre de 2022

SÁBANA SANTA: Oración ante el cuerpo del hombre de la Sábana Santa

 


Queridos amigos y hermanos, estuve días pasados en Salamanca (España), visitando The Mystery Man, la exposición que representa por primera vez de manera híperrealista y volumétrica el cuerpo de Jesús tal y como refleja la Sabana Santa, es un recorrido histórico, arqueológico y artístico con las tecnologías más novedosas sobre Jesús de Nazaret.

Descubrir el hombre de la Sábana Santa, en su realidad y en su dolor. Descubrir por primera vez cómo era el cuerpo de Cristo. Este es la principal novedad de la exposición The Mystery Man. El cuerpo hiperrealista de Cristo en calidad humana está elaborado con látex de silicona. El pelo es humano. El cuerpo tiene ese reflejo hecho carne y el aspecto es de un hombre de carne y hueso que parece despertar en cualquier momento. Y el hiperrealismo se vuelve real cuando el visitante se acerca.

Así lo describió el obispo de Salamanca, José Luis Retana, antes de levantar por primera vez la sábana que cubría este cuerpo y que mostró a autoridades y periodistas el cuerpo de Cristo en la conferencia de prensa de presentación de la exposición: "Nuestros ojos van a contemplar las exactas pruebas físicas de la pasión de Jesús que ofreció por nuestra salvación y por amor. Y con esta exposición nuestra gratitud. El misterio se hace carne humana. Vamos a ver un cuerpo flagelado. Es el misterio que se hace carne humana".

Mons. Retana destacó que el cuerpo del hombre de la Sábana Santa puede representar “la concreción del amor de Dios que se hace carne en Jesucristo que muere como un malhechor con un sacrificio terrible por nuestra salvación. No existe en el mundo un amor mayor".

Ciertamente que de toda la valiosa exposición el momento culminante y más significativo es estar en la sala donde se expone el cuerpo y contemplarlo. Para ustedes que, desde cualquier parte del mundo, pueden ver ahora las fotos del mismo, les comparto el siguiente texto para hacer oración ante el cuerpo del hombre de la Sábana Santa.

Con mi bendición.

Padre José Medina


 

Oración ante el cuerpo del hombre de la Sábana Santa

Señor Jesús:

Mientras en silenciosa oración contemplo la Sábana Santa, mi corazón se llena de conmoción porque veo en este sagrado lienzo todos los signos del atroz sufrimiento por ti vivido en tu Pasión, como la narran los Evangelios.

El drama de tu dolor es hecho evidente en la sangre que veo en tu cuerpo por la corona de espinas, los golpes y heridas de la flagelación, por los clavos en las manos y en los pies y por el corazón traspasado por la lanza del soldado.

Te adoro, Jesús doliente e inmolado y, contemplando la Sábana Santa, comprendo con mayor claridad que tú has tomado sobre ti los dolores y las cruces de toda la humanidad.

Cada sufrimiento mío unido a tu sufrimiento recibe en regalo un valor redentor, por lo que me siento por ti sostenido, consolado y perdonado.

Contemplando esta sagrada tela percibo la luz de la esperanza que surge de tu Resurrección, de la que la que es testigo elocuente.

Te doy las gracias por el don de poder contemplar tu rostro en esta maravillosa tela.

Iluminado por tu Resurrección, cuya huella percibo en la Sábana Santa, te prometo iniciar una vida nueva alejándome del pecado y te pido poder experimentar que por tus llagas he sido curado.

Oremos:

Señor Dios, que nos dejaste la señal de tu pasión en la Sábana Santa, en la cual fue envuelto tu cuerpo santísimo, cuando por José, fuisteis bajado de la cruz, concédeme Piadosísimo Señor, que por tu muerte y sepultura seamos llevados a la Gloria, a la resurrección, donde vives y reinas con Dios Padre y con Dios Espíritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.






Aquellos que estén interesados en visitar la exposición The Mystery Man tienen en el siguiente link toda la información: https://themysteryman.com/

Las fotos que se publican en este artículo son todas propiedad de: © 2022 The Mystery Man, ArtiSplendore. Todos los derechos reservados.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): La conversión se debe ver en las obras de la vida


Tema del programa Nº 16 del ciclo:

La conversión se debe ver en las obras de la vida

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad  101.0 FM; Cope Madrid Sur  89.7 FM; Cope Jarama  100.5 FM y Cope Pinares  92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.

Locución: Sr. Fernando Crespo

domingo, 27 de noviembre de 2022

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 1º Domingo de Adviento: Adviento es la espera del Señor

 

Primera Lectura: Is 2,1-5

Salmo Responsorial: Sal 121, 1-2. 4-9

Segunda Lectura: Rom 13, 11-14a

Evangelio: Mt 24, 37-44

 

“Venid y caminemos a la luz del Señor” (Is 2, 5).


El tema central del Adviento es la espera del Señor, considerada bajo aspectos diversos. En primer lugar, la espera del Antiguo Testamento enderezado hacia la venida del Mesías. De ella hablan los profetas que la liturgia presenta en este tiempo a la consideración de los fieles para despertar en ellos aquel profundo deseo y anhelo de Dios tan vivo en los escritos proféticos y al mismo tiempo invitarlos a dar gracias al Altísimo por el don inmenso de la salvación. Esta, en efecto, ya no se perfila en el horizonte como un acontecimiento futuro, tan sólo prometido y esperado, sino que desde siglos se ha convertido en realidad con la encarnación del Hijo de Dios y su nacimiento en el tiempo.

Ha venido ya el Redentor y en él se han colmado las esperanzas del Antiguo Testamento y se han abierto las del Nuevo. Y esta nueva espera es la siguiente: la venida del Salvador debe actuarse en el corazón de cada hombre, mientras la historia de la humanidad se dirige y orienta toda hacia la parusía, es decir, a la venida gloriosa de Cristo al final de los tiempos. En esta perspectiva deben ser escuchadas y meditadas las lecturas del Adviento.

Isaías habla con énfasis de la era mesiánica, en la cual todos los pueblos convergerán en Jerusalén para adorar al único Dios: “Y vendrán muchedumbres de pueblos, diciendo: Venid y subamos al monte de Yahvé, a la casa del Dios de Jacob, y él nos enseñará sus caminos” (Is 2, 3). Reunidos en la única religión, todos los hombres serán como hermanos y “no se ejercitarán más ya para la guerra” (ib 4). Jerusalén es figura de la Iglesia, constituida por Dios “sacramento universal de salvación” (LG 48), que abre los brazos a todos los hombres para llevarlos a Cristo y para que, siguiendo sus enseñanzas, vivan como hermanos en la concordia y en la paz. Pero ¡cuánto queda aún por hacer para que esto se realice plenamente! Cada cristiano debe ser una voz que llame a los hombres, con el ardor de Isaías, a la única fe y al amor fraterno. El texto del profeta se cierra con esta sugestiva invitación: “Venid y caminemos a la luz del Señor” (2, 5).

San Pablo en la segunda lectura nos dice precisamente qué debemos hacer para caminar en esa luz: “despojarse de las obras de las tinieblas” (Rm 13, 12), es decir, del pecado en todas sus formas, y, “vestirse las armas de la luz” (ib.), esto es, revestirnos de las virtudes, especialmente de la fe y del amor. Esto es más urgente que nunca “pues vuestra salud está ahora más cercana” (ib 11), ya que la historia camina hacia su última fase: el retorno del Señor.

El tiempo que nos separa de dicha meta debe ser aprovechado con solicitud: el Señor que ya vino en su nacimiento temporal de Belén, que está continuamente presente en la vida de cada hombre y de la humanidad entera, y “que ha de venir” al fin de los siglos, debe ser acogido, seguido y esperado con fe, esperanza y caridad vivas y operantes.

El mismo Jesús nos ha hablado de esa actitud de vigilante espera que debe caracterizar la vida del cristiano: “Velad, porque no sabéis cuándo llegará vuestro Señor (Mt 24, 42). No se trata sólo de la parusía, sino también de la venida del Señor para cada hombre al fin de su vida, cuando se encontrará cara a cara con su Salvador; y ése será el día más hermoso, el principio de la vida eterna. “Por eso vosotros habéis de estar preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre” (ib 44).

 

“Dios todopoderoso, aviva en nosotros el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el reino eterno” (Misal Romano, Oración Colecta).

“Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos, con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón” (Misal Romano, Oración después de la Comunión).

Nuestro amor por ti, Señor, está “fundado sobre tal cimiento como es ser pagado con el amor de un Dios, que ya no puede dudar de él por estar mostrado tan al descubierto, con tan grandes dolores y trabajos y derramamiento de sangre, hasta perder la vida, porque no nos quedase ninguna duda de este amor”. Dame, Señor, tu amor antes que me saques de esta vida, “porque será gran cosa a la hora de la muerte ver que vamos a ser juzgados de quien habemos amado sobre todas las cosas. Seguros podremos ir con el pleito de nuestras deudas; no será ir a tierra extraña, sino propia, pues es a la de quien tanto amamos y nos ama” (Santa Teresa de Jesús en “Camino de perfección”).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.


También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 25 de noviembre de 2022

VIRGEN MARÍA: Es verdad, soy testigo, estuve ante la Virgen de Alta Gracia

 

Imagen de la Virgen que
no está pero se ve.

Me es siempre muy grato volver a la ciudad de Alta Gracia, provincia de Córdoba, Argentina. Está a 36 km al sudoeste de la capital provincial, en el amplio Valle de Paravachasca, entre los faldeos orientales de la Sierra Chica al oeste y la llanura pampeana al este, surcada por el arroyo Chicamtoltina, tributario del río Anisacate.

La ciudad, de unos 65.000 habitantes, es un conocido centro turístico debido a su patrimonio arquitectónico, ya que en su área central se encuentra el casco de una antigua estancia jesuítica.

Dentro de la ciudad se puede apreciar una innumerable cantidad de edificaciones y huellas del pasado jesuítico como la Iglesia principal de la ciudad, la Residencia (hoy museo del Virrey Liniers), el Tajamar, la Hornilla y los Paredones. Otros importantes sitios históricos para recorrer son el museo del Che Guevara, la casa de Manuel de Falla, la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, la vieja estación de trenes y la identidad de una ciudad con una extensa y colorida historia.

Y es, en uno de estos lugares, donde se centra la historia que les comparto: el Santuario y Gruta de Nuestra Señora de Lourdes. Es un extenso predio, un parque de varias hectáreas, donde en 1916 se inauguró, una réplica de la gruta de Massabielle, de Lourdes, Francia; el lugar donde se dio la aparición de Nuestra Señora de Lourdes, en 1858, a Santa Bernardita Soubirous. En la Capilla del complejo, no en la gruta, desde su inauguración estuvo, en la hornacina del retablo, una imagen de Nuestra Señora de Lourdes. En septiembre de 2011 la misma se retiró para ser restaurada, y allí comienza este acontecimiento extraordinario.

FINES DE AGOSTO DE 2011: se retira la estatua de la Virgen de Lourdes de su hornacina para ser restaurada. Unos días después, uno de los sacerdotes a cargo del Santuario se dispone a cerrar la capilla y desde la reja del fondo ve una imagen que parecía de yeso en el lugar que ocupara la estatua. Cuando se acerca a la hornacina, comprueba que la imagen se desvanece.

Descreyendo de lo que sus ojos le mostraban, fue y vino de la puerta al altar varias veces. Cada vez que lo hacía evidenciaba que la imagen que veía se desvanecía al acercarse. Absorto y conmovido se postró y comenzó a orar sintiendo que el amor de María lo protegía.

VIERNES 9 DE SEPTIEMBRE:  Por la noche dos servidoras del Santuario suben las primeras fotos a internet a través de una red social.

SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE: Día en que se cumplía el 95° aniversario de la bendición inaugural de la Gruta y luego de la misa vespertina la gente comienza a llegar para ver LA IMAGEN de la que ya se habla en todo Alta Gracia.

LUNES 12 DE SEPTIEMBRE: Las autoridades locales estiman en alrededor de 50 mil el número de personas que pasaron frente a la IMAGEN desde el sábado al atardecer hasta el mediodía del lunes.

Ante la situación que escapa de cualquier planificación humana, los Padres Carmelitas Descalzos a cargo del Santuario Nuestra Señora de Lourdes realizan el siguiente comunicado:

Cuando uno está cerca del altar
la imagen se desvanece.

“En referencia a los hechos de público conocimiento los padres Carmelitas Descalzos a cargo del Santuario de Lourdes, nos vemos en la obligación de declarar que la manifestación de la imagen de la Santísima Virgen María en la iglesia del mencionado santuario, no tiene por el momento explicación”.

Debe ser interpretado por el pueblo de Dios como un signo para acrecentar y profundizar la fe cristiana y suscitar en los corazones de los hombres la conversión al amor de Dios y su participación en la vida de la Iglesia.

El único mensaje de la Virgen no es otro que aquel que ha manifestado en su vida entre los hombres y, se halla recogido en el evangelio como revelación divina y guardado en el depósito de la fe católica: “Hagan todo lo que Él les diga” (Jn 2,5).

Como pastores acompañamos la fe sencilla de nuestro pueblo, según el espíritu de la madre del cielo, y al encuentro de Jesús nuestro Dios y Señor, origen y meta de la vida de toda persona humana”.


Luego, los párrocos de Alta Gracia, en conjunto, emiten otro comunicado expresando su adhesión al primero.

11 años después de estos acontecimientos yo fui testigo de tan extraordinario misterio. El mismo no necesita ser explicado a los que profesan la fe y la devoción a María Santísima. Para los que no tienen nuestra fe les sugiero que se acerquen para vivir una experiencia única en el mundo. En la hornacina vacía del retablo, detrás del altar, una imagen de la Santísima Virgen María se aparece.

Yo también, como el fraile carmelita aquel que descubrió la imagen, fui y vine de la puerta al altar varias veces. Yo también, cada vez que lo hacía evidenciaba que la imagen que veía se desvanecía al acercarse. Y, yo también, absorto y conmovido me postré y comencé a orar sintiendo que el amor de María me protegía.

Con mi bendición.

Padre José Medina

Alta Gracia, Córdoba, Argentina, 16 de septiembre de 2022.

Fachada de la Capilla situada en un promontorio del amplio predio del Santuario.


Vista del altar principal, a la derecha la imagen de la Virgen de Lourdes
que antes estaba en la hornacina donde hoy se vislumbra la misteriosa imagen.

Con la capilla a oscuras se vislumbra
con más detalles la silueta de la Virgen.

Fotografía tomada desde la entrada de la capilla con gran angular.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

LA LUZ DE FRANCISCO (audios): La mundanidad espiritual

Tema del episodio Nº 18 del ciclo:

La mundanidad espiritual 

“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.

El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.


domingo, 20 de noviembre de 2022

34º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo C: Jesucristo, Rey del Universo

 

Texto del Evangelio: Lc 23,35-43

En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido». También los soldados se burlaban de Él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!». Había encima de él una inscripción: «Éste es el Rey de los judíos».

Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!». Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso».

viernes, 18 de noviembre de 2022

SACERDOCIO: Carta de un sacerdote antes de morir

 

Jesús Muñoz, el día de su primera misa.
(Foto: Cortesía de la familia.)

“Tu es sacerdos in aeternum” [Eres sacerdote para toda la eternidad], dicen los Salmos (110 [109], 4) y recoge la liturgia de la Iglesia. Jesús Muñoz fue un cura de la diócesis de Toledo que murió en Coria el 7 de septiembre de 1998, con sólo 32 años, a consecuencia de un cáncer. Poco antes de ese momento escribió una carta que circuló mucho y que todavía hoy "hace mucho bien", recuerda uno de sus compañeros de seminario, José María Alsina Casanova, quien evoca sus últimos instantes: "Cuando enfermó pude visitarle en una ocasión en la casa que les habían dejado a su familia en Pamplona para su tratamiento médico. Me lo encontré muy deteriorado por la enfermedad y a la vez vi en él a un sacerdote lleno de caridad y ´transformado´ por Cristo".

Fue una percepción común en cuantos le vieron en esas fechas. "Tuve la suerte de conocerle los dos últimos años de su vida", cuenta Gabriel, un amigo personal de su hermano Javier: "La muerte de Jesús, su sufrimiento y sus dolores fueron y son, para los que le conocimos, una gran esperanza y un gran apoyo. Su testimonio nos ha marcado para el resto de nuestras vidas y jamás podremos olvidarle".

El mensaje postrero de Jesús Muñoz sigue produciendo grandes beneficios espirituales: "Ayer en la oración la volví a leer", explica el padre Alsina, "y di gracias a Dios por el sacerdocio de Jesús Muñoz y le pedí para que desde el cielo nos ayude a ser de verdad ´sacerdotes´ y y para que por su intercesión muchos jóvenes sigan respondiendo a la llamada de Cristo al sacerdocio".

Con esa intención, y aunque es un texto conocido, la reproducimos a continuación en su integridad.

Carta del sacerdote Jesús Muñoz poco antes de morir:

En primer lugar, permitidme que me presente: me llamo Jesús Muñoz 32 años y soy sacerdote católico de la diócesis de Toledo, España. En el año 1996 estuve de misionero en Bolivia como catequista itinerante de la Comunidades Neocatecumenales.

Al volver a España para descansar y tener unas vacaciones me diagnosticaron un cáncer colo-rectal con metástasis hepática.

He sido sometido a varias operaciones: me extirparon el ano, el recto y 30 cm del colon, y me hicieron un ano artificial. Posteriormente me quitaron una cuarta parte del hígado. También he sido sometido a otras operaciones de menor consideración. He sido sometido a tratamiento de radioterapia y actualmente estoy en tratamiento con quimioterapia.

Llevo ya tanto tiempo que el cuerpo se deteriora y por esta razón no puedo viajar, ni muchas veces salir de casa. Bueno, aunque es aceptable mi calidad de vida, varía mucho de mes en mes e incluso de día a día. Nunca es igual, es imprevisible cómo me voy a encontrar a la mañana siguiente. Es un misterio.

El sufrimiento es un misterio que solamente desde la fe se ilumina.

El tiempo pasado en Bolivia fue fantástico. De niño siempre quise ir a las misiones y el Señor me lo ha concedido. Fue un tiempo de renovación sacerdotal, pues yo era un “burgués”. No me preocupaba de nada, salvo de mí mismo. Sin santidad, sin intimidad con el Señor ni con su Palabra, sin oración asidua. Muy despreocupado por la liturgia y por quien me tocaba pastorear. No era capaz de morir por nadie. Pero aparecía ante los feligreses como muy trabajador, preocupado por las cosas, buen cura, humilde… Mentira todo. Pues soy un egoísta y un orgulloso, que sólo me busco a mí en lo que hago. Un cura de pueblo que sólo hace cosas; pero no lleva el Evangelio a su pueblo. Y apegado al dinero, pues lo último que hice antes de salir para Bolivia fue dar clases en un instituto de enseñanza secundaria y tener una nómina abultada. Pues el mayor peligro para un cura es el dinero -también para cualquier cristiano-. “Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero” (1 Tm 6,10). Pero los milagros que he visto en la evangelización y sobre todo mi equipo de evangelización me ayudaron mucho. Me corrigieron a tiempo. Siempre con cariño o, mejor aún, con amor evangélico. No siempre recibía las correcciones con agrado: mi egoísmo y el ser educado para ser el primero en todo, y un líder como cura, se manifestaba con toda claridad.

Ciertamente que les estoy muy agradecido, ha sido un segundo seminario de formación. Una regeneración sacerdotal.

En definitiva tener que pasar por la puerta de la humildad, la cual yo rehusaba. Ver mis pecados con una claridad que antes me estaba velada. Y rezaba al Señor que si yo era un lastre para la evangelización, que si iba a añadir problemas a los que ya había en la misión que me retirase de ella. ¡Y cómo lo hizo! El Señor también me lo concedió.

Jesús Muñoz, sacerdote para siempre.
El Señor siempre me ha concedido lo que le he pedido de todo corazón. El siempre se abaja para escuchar al afligido y al atribulado, y a la oveja perdida siempre la trata con mayores entrañas de misericordia.

Dios siempre provee, no deja solo al desvalido, siempre abre puertas allí donde parece que se cierran.

La experiencia del sufrimiento es un misterio. En el postoperatorio, aunque estaba sedado con morfina, recuerdo que en una ocasión desperté y miré el crucifijo que tenía delante, miré a Jesucristo y le decía que estábamos iguales: con el cuerpo abierto, con los huesos doloridos, solos ante el sufrimiento, abandonados, en la cruz… Yo me fijé en mí y me rebelé. No lo entendía. Dios me había abandonado. No me quería. Y de pronto recordé las palabras que desde el cielo Dios-Padre pronuncia refiriéndose a Jesucristo el día del bautismo y posteriormente en el Tabor: “Este es mi Hijo amado”, “mi Predilecto”. Y el Hijo amado de Dios estaba colgado frente a mí en la cruz. El amor de Dios, crucificado. El Hijo en medio de un sufrimiento inhumano.

Entonces reflexioné: si me encuentro en la misma situación que Él, entonces yo también soy el hijo amado y predilecto de Dios. Y dejé de rebelarme. Y entré en el descanso. Y vi el Amor de Dios.

La razón humana no encuentra sentido al sufrimiento, no tiene lógica. Solo mirando al Crucificado el hombre entra en la paz que el sufrimiento le ha robado. Pues con el dolor y el sufrimiento el hombre pierde la capacidad de razonar y la voluntad. Y ya está perdido, le han vencido. Ha dejado de ser hombre; pero el sufrimiento y la resurrección de Cristo nos ha hecho hombres nuevos.

Y, también, ¡cuánto me han consolado las palabras del Siervo de Yahvé: “Varón de dolores, conocedor de todos los quebrantos”. ¡NO! No estoy solo en la cruz. Doy gracias a la Iglesia por el don tan inmenso de la fe. Sólo la fe tiene respuestas a los interrogantes del hombre.

Recuerdo igualmente algunas frases de los salmos que he meditado y qué bien me han hecho: “Me estuvo bien el sufrir”, “hasta que no sufrí estuve perdido”.

Aunque también es cierto que, ¡cuántas veces he llorado en el silencio de la cama cuando llegan los dolores y el sufrimiento, y al ver que llega el final de los días! Y aparece como una desesperanza; aunque yo rápidamente digo “todo sea por la evangelización”. ¡Por la evangelización! Aunque, a veces, ese “todo” resulta una carga dura y pesada.

Al igual que en la clínica, he colocado un icono de la Virgen enfrente de mi cama, pues quiero morir mirándola a ella. Y quiero morir sin agonía, sin lucha, sino entregándome como ella me ha entregado a su Hijo.

Actualmente mi enfermedad se agrava: tengo tumores en el hígado y en el hueso sacro. Es decir, la metástasis comienza a extenderse; aunque con la quimioterapia parece que la retienen un poco. De todos modos los médicos me han pronosticado que no viviré más de un año, dos a lo sumo. Pido a Dios tener una calidad de vida lo suficientemente aceptable como para evangelizar desde mi situación.

Me siento como una barca varada en la orilla del lago de Tiberiades. Ya no saldrá más a pescar; pero tengo la esperanza de que Cristo también suba a ella para proclamar desde allí la Buena Nueva a la muchedumbre. Esta es ahora mi misión: ser barca varada, púlpito de Jesucristo.

Veo que este tiempo es un Adviento particular que el Señor me regala para prepararme al encuentro con el “novio” y tener las lámparas preparadas con un aceite nuevo, y así poder entrar al banquete de bodas. Es un don el poseer el aceite de Jesucristo, que fortifica mis miembros para la dura lucha de la fe en el sufrimiento, me ilumina la historia que está haciendo conmigo, y me asegura poseer el Espíritu Santo, como arras del Reino de los Cielos.

Ciertamente nadie sabe ni el día ni la hora de la muerte. Es vivir de la esperanza. De esto se reflexionará en toda la Iglesia: sobre la virtud de la esperanza. Y sobre el espíritu que nos hace decir ¡Abba! [¡Padre!].

Pero, a veces, creo que pierdo el tiempo, que podría hacer más cosas, orar más, tener más intimidad con el Señor, y otras veces la enfermedad no me deja hacer más. ¿Será que sólo tengo que sufrir: purificarme, convertirme, evangelizar desde el silencio? A esto me está ayudando la lectura de las obras de Santa Teresita del Niño Jesús y he vuelto a releer la Salvifici Doloris del Papa Juan Pablo II.

Lo más importante es esta fe, vivida en régimen de pequeñas comunidades, en donde la lectura de la Palabra de Dios ilumina el sentido de mi vida, en donde se dan signos de unidad y amor.

Este es un artículo original de "Religión en Libertad".

miércoles, 16 de noviembre de 2022

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): Ciudadanos del cielo y de la tierra

Tema del programa Nº 15 del ciclo:

Ciudadanos del cielo y de la tierra

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad  101.0 FM; Cope Madrid Sur  89.7 FM; Cope Jarama  100.5 FM y Cope Pinares  92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.

Locución: Sr. Fernando Crespo

domingo, 13 de noviembre de 2022

33º Domingo Tiempo Ordinario - Ciclo C: “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”

 


Texto del Evangelio: Lc 21,5-19

En aquel tiempo, como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Él dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato».

Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo. Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

viernes, 11 de noviembre de 2022

LA LUZ DE FRANCISCO (audios): La cultura del descarte

Tema del episodio Nº 17 del ciclo:

La cultura del descarte 

“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.

El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

VIRGEN MARÍA: Santa María la Real de la Almudena, Patrona de Madrid

 

Retablo que rodea a la Virgen de la Almudena,
realizado por Juan de Borgoña a finales del siglo XV.

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy, 9 de noviembre, celebramos junto a todos los madrileños a Santa María la Real de la Almudena, Patrona de Madrid.

Dice una antiquísima leyenda o tradición que "Cuando el Apóstol Santiago vino de Jerusalén a predicar a España, trajo a esta coronada Villa de Madrid, la milagrosísima Imagen que hoy llaman de la Almudena y la colocó en esta Iglesia en compañía de uno de los doce discípulos -llamado S. Calocero-, que fue el primero que predicó en ella el año del Señor de 38….". (Según consta en una inscripción de 1640).

La imagen de la Virgen de Santa María la Real de la Almudena está unida, desde el primer momento, a la historia cristiana de Madrid. Según la tradición, en los arrabales del pequeño villorrio que era Magerit se daba culto a la Virgen de la Vega. El año 702, y ante el peligro de que fuera profanada por los musulmanes, los madrileños la escondieron en un cubo de la muralla con dos cirios encendidos.

El Rey Alfonso VI había oído muchas veces a sus súbditos que hacía años habían encerrado la imagen de la Virgen de la Vega en la muralla. Había ordenado buscarla, sin lograrlo. Hizo la promesa de que si ganaba la ciudad de Toledo intensificaría la búsqueda: al terminar la batalla vino a Madrid y organizó rogativas y una solemne procesión, en la que participó él mismo, alrededor de la muralla. Y el 9 de noviembre de 1085, al pasar por el cubo de la muralla, con gran ruido cayó un gran trozo de la misma y apareció la imagen de la Virgen.

A partir de entonces, los madrileños la llamaron Virgen de la Almudena, por aparecer en la almudayna o ciudadela en árabe. Y la tuvieron por Patrona. En 1646, la Virgen salva a Madrid de una catástrofe y el Ayuntamiento se compromete a asistir todos los años a su fiesta, haciendo Voto de ello.

Dice un verso escrito en una placa de metal fechada en el año 1616, que se conserva en la Catedral, y que estuvo expuesta en el pórtico de la antigua Iglesia de Santa María hasta que se mandó derribar en el año 1868, y en la que aparece grabada la Imagen más antigua de la Almudena: "Que si bien se considera, Virgen pura y excelente, Vos en Madrid solamente, fuisteis la imagen primera, que reverenció su gente".

La imagen de la Virgen ha cambiado de lugar a lo largo de los siglos: Santa María, iglesia del Sacramento, otras capillas de Madrid, otra vez el Sacramento, en 1911 la Cripta de la Catedral, otra vez Sacramento, Catedral de San Isidro, hasta llegar a la Catedral de la Almudena, donde se encuentra en la actualidad.

En honor suyo y bajo su advocación, se ha construido la Catedral, que fue consagrada por el Papa Juan Pablo II el 15 de junio de 1993.

Datos Generales de la Imagen

Título: Santa María la Real de la Almudena

Localización: Catedral de la Almudena. La imagen está ubicada en el lado derecho del crucero, en el centro de un retablo con tablas de Juan de Borgoña.

Material: Talla en madera policromada y estofada.

Medidas: Altura, 1,58 m; ancho máx.: 0,45 m; profundidad máx: 0,43 m; base de madera: 0,06 x 0,58 x 0,58 m. (en forma octogonal);

Peana de Plata: 0,36 m. de altura.

Niño: 0,45 x 0,32 x 0,11 m.

Representación: Virgen de pie con túnica roja, manto blanco y sandalias, que sostiene, con ambas manos, al Niño Jesús desnudo. Ambas imágenes llevan coronas metálicas.

La imagen primitiva: la que fue encontrada en la muralla, se destruyó en un incendio. La actual data de 1500. Al restaurarla, en 1993, se encontró clavado a la cabeza hueca de la imagen un saquito con briznas de oro, plata, piedras preciosas y cenizas: se cree que son restos de la primitiva imagen.

Patrona de Madrid

El Papa Pío X la declaró por soberano decreto de agosto de 1908 Patrona de Madrid, señalando su fiesta el día 9 de noviembre: "Aclamada por la Iglesia es Nuestra Señora de la Almudena, Patrona de Madrid con oficio propio", y el Papa Pablo VI el 1 de junio de 1977 por un Breve Pontificio: "Declaramos a perpetuidad la bienaventurada Virgen Inmaculada, bajo el título de La Almudena, principal patrona ante Dios de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá".

Coronación Canónica

La Virgen de la Almudena fue coronada solemnemente el 10 de noviembre de 1948, en la Plaza de la Armería de Madrid. Al acto asistió el entonces Jefe del Estado, D. Francisco Franco, con las máximas autoridades eclesiásticas, militares y civiles de la nación, así como el Ayuntamiento en pleno de Madrid y representaciones extranjeras, presididas por el Nuncio de Su Santidad. El entonces obispo de Madrid-Alcalá era el Doctor Eijo y Garay, quien coronó a la imagen de la Virgen. En 1998 se celebraron los 50 años de su coronación.

sábado, 5 de noviembre de 2022

32º Domingo Tiempo Ordinario - Ciclo C: La verdad consoladora de la resurrección

 


Texto del Evangelio: Lc 20,27-38

En aquel tiempo, acercándose algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; y la tomó el segundo, luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos. Finalmente, también murió la mujer. Ésta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer».

Jesús les dijo: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven».

domingo, 30 de octubre de 2022

31º Domingo Tiempo Ordinario - Ciclo C: “He venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”

 


Texto del Evangelio: Lc 19,1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa».

El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más». Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

domingo, 23 de octubre de 2022

30º Domingo Tiempo Ordinario - Ciclo C: “El que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado”

 


Texto del Evangelio: Lc 18, 9-14

En aquel tiempo, a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, Jesús les dijo esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano.

El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias’.

En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».