ACN - El 26 de julio de 2016,
la localidad normanda de Saint-Étienne-du-Rouvray se convirtió en el escenario
de una acción terrorista inédita en el continente europeo. Dos jóvenes
adscritos al extremismo islámico irrumpieron por la sacristía de la iglesia de
San Esteban durante la Misa matutina y atacaron con armas blancas al sacerdote
Jacques Hamel, de 85 años, provocándole la muerte. El suceso supuso el primer
asesinato de un presbítero católico a manos del yihadismo en la Europa del
siglo XXI, dentro de una sociedad fuertemente secularizada.
Los análisis de la policía
francesa y la investigación eclesiástica posterior han servido para fundamentar
jurídicamente la naturaleza del crimen dentro del proceso canónico. En
declaraciones a la fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el
postulador de la causa de beatificación, el presbítero Paul Vigouroux, ratificó
las conclusiones del expediente: «El martirio del padre Jacques Hamel está
probado. Hay una muerte violenta en odio de la fe cristiana, y de forma
premeditada. La policía francesa lo ha demostrado y está en el expediente».
«¡Este sacerdote francés es un
mártir!»
El propio Papa Francisco se
pronunció formalmente sobre la figura del sacerdote normando el 14 de
septiembre de 2016 durante una Eucaristía celebrada en el Vaticano. En aquella
homilía, el pontífice afirmó de forma categórica: «¡Este sacerdote francés es
un mártir!». El Santo Padre remarcó asimismo el valor testimonial de sus
últimos instantes con vida, señalando que el religioso «dio la vida por no
renegar de Jesús» y que, en el mismo altar del sacrificio, se enfrentó al
origen del mal al exclamar ante sus agresores: «¡Vete, Satanás!».
Estola manchada de sangre
del padre Jacques Hamel.
A lo largo de sus casi seis
décadas de ministerio sacerdotal desde su ordenación en 1958, el padre Hamel
ejerció su labor con una trayectoria caracterizada por la sencillez y el
acompañamiento pastoral cotidiano. En los años previos a su fallecimiento, el
clérigo participaba activamente en coros parroquiales, en el cuidado de
enfermos y en iniciativas comunitarias orientadas a consolidar lazos de
convivencia y diálogo con representantes de las confesiones musulmana y judía
del departamento de Sena Marítimo.
Diez años después del suceso,
la iglesia parroquial y la tumba del sacerdote continúan registrando un flujo
constante de visitantes. Sobre este fenómeno de veneración popular, el padre
Vigouroux explicó a ACN que «los fieles acuden a la iglesia o a la tumba del
padre Hamel, solos o en grupo», añadiendo que «esta devoción habla también del
atractivo, para el hombre moderno, de la personalidad de una persona sencilla
que amaba su vida cotidiana».
Figura influyente
En el marco de la causa de
beatificación remitida a la Santa Sede, las autoridades eclesiásticas evalúan
también la documentación referente a hechos de carácter presuntamente
milagroso. El propio postulador confirmó la existencia de expedientes médicos bajo
revisión científica, citando que «está el ejemplo de una persona que afirma
haber puesto sus manos paralizadas en la tumba del padre Hamel y se ha curado»,
para lo cual cuentan con el respaldo formal de los dictámenes facultativos
correspondientes.
Alba manchada de sangre
del padre Jacques Hamel.
Tras el envío del informe
diocesano a Roma y la emisión del decreto vaticano que confirma el cumplimiento
del debido procedimiento, el expediente afronta sus fases definitivas de
evaluación. Tal como precisa el sacerdote Paul Vigouroux al recordar que «la
Iglesia quiere tomarse su tiempo», la resolución final determinará el
reconocimiento oficial como mártir de la Iglesia católica de una de las figuras
más influyentes del panorama religioso europeo reciente.
Exponen el alba y la estola
manchadas con su sangre
La iglesia de
Saint-Étienne-du-Rouvray, en Francia, ha expuesto el alba y la estola manchadas
de sangre del padre Jacques Hamel, sacerdote asesinado mientras celebraba la
Santa Misa en 2016.
Más que unas vestiduras, esta
alba y esta estola son un profundo recordatorio del testimonio de quienes
permanecen fieles a Cristo incluso en medio de la persecución. Su martirio
continúa inspirando a miles de personas a vivir la fe con valentía, esperanza y
amor.
Recordamos a todos los
cristianos que, en distintas partes del mundo, siguen dando testimonio del
Evangelio en medio de grandes desafíos. Oremos por los cristianos perseguidos y
por la paz en el mundo. Comparte esta publicación para que el testimonio del padre
Jacques Hamel siga fortaleciendo la fe de muchas personas.

























