viernes, 1 de marzo de 2024

ORACIONES: “Letanías de la humildad” del cardenal Merry del Val

 

Jesús manso y humilde de Corazón, Óyeme.

Del deseo de ser lisonjeado, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser alabado, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser honrado, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser aplaudido, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser preferido a otros, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser consultado, Líbrame Jesús.

Del deseo de ser aceptado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser humillado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser despreciado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser reprendido, Líbrame Jesús.

Del temor de ser calumniado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser olvidado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser puesto en ridículo, Líbrame Jesús.

Del temor de ser injuriado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser juzgado con malicia Líbrame Jesús.

Que otros sean más amados que yo, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean más estimados que yo, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean alabados y de mí no se haga caso, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean preferidos a mí en todo, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda, Jesús dame la gracia de desearlo.

Oración:

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

Amén.

domingo, 25 de febrero de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 2º Domingo de Cuaresma: “Este es mi Hijo amado, escuchadle”

 

«Confío en ti, Cristo, que moriste y resucitaste, y que estás a la diestra del Padre intercediendo por nosotros» (Rm 8, 34).

 

La liturgia de este domingo tiene un carácter agudamente pascual al destacar el sacrificio y la glorificación de Jesús. Los primeros pasos se inician, como siempre, en el Viejo Testamento y exactamente en el sacrificio de Abrahán. Por obedecer a Dios, Abrahán a sus setenta y cinco años había tenido la valentía de abandonar tierra, casa, costumbres, todo; ahora, ya cargado de larga ancianidad, aventura su fe hasta el mismo sacrificio de su único hijo: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, Isaac; vete... y ofrécelo en holocausto...» (Gn 22, 2). Era éste un precepto doloroso para el corazón de un padre, y no menos terrible para la fe de un hombre que de ninguna manera quiere dudar de su Dios. Isaac es la única esperanza para que se puedan cumplir las promesas divinas; y no obstante esto Abrahán obedece y sigue creyendo que Dios mantendrá la palabra dada. Verdaderamente merece el título de «nuestro padre en la fe» (Plegaria Eucarística I).

Dios no quería la muerte de Isaac, pero sí ciertamente la fe y la obediencia sin discusión de Abrahán. Isaac va a tener un papel singular en la historia de la salvación: anticipar la figura de Jesús, el Hijo único de Dios que un día será sacrificado por la redención del mundo. Lo que Abrahán, por intervención divina, ha dejado sin cumplir, lo cumplirá Dios mismo, «el que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros» (Rm 8, 32; 2.a lectura). Isaac que sube al monte llevando sobre sus espaldas la leña del sacrificio y que se deja atar dócilmente sobre el montón de leña, es figura de Cristo que sube al Calvario cargando el leño de la Cruz y sobre aquel madero extiende su cuerpo «ofreciéndose libremente a su pasión» (Plegaria Eucarística II). Así como en Isaac, liberado de la muerte, se cumplieren las promesas divinas, también en Cristo resucitado de la muerte brotan la vida y la salvación para toda la humanidad. Nadie puede dudarlo, porque «Jesús que murió, más aún, que resucitó, está a la diestra de Dios e intercede por nosotros» (Rm 8, 34).

El Evangelio del día (Mc 9, 2-10), presentando a Jesús transfigurado en el monte Tabor, nos ofrece una visión anticipada de la gloria del Señor resucitado y de su poder delante del Padre. Sólo los tres discípulos más íntimos -Pedro, Santiago y Juan- fueron sus testigos privilegiados, los mismos que días más tarde asistirán a la agonía de Getsemaní, como para convencernos que gloria y pasión son dos aspectos inseparables del único misterio que es Cristo. «Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo» (lb 2-3). Esta comparación es un detalle típico del relato de Marcos que exprime con grande realismo la impresión profunda que los tres y especialmente Pedro sintieron delante del Señor resplandeciente de gloria.

Acostumbrados ellos a verle siempre en su aspecto humano, un hombre más entre los hombres, ahora contemplan su divinidad y descubren el rostro luminoso del Hijo de Dios: «Dios de Dios, Luz de Luz» (Credo). En aquel momento una voz desde el cielo garantiza la verdad de la visión: «Este es mi Hijo amado, escuchadle» (ib 7). Es necesario que los hombres le escuchen para vivir según sus mandamientos; Dios mismo le escucha porque en atención a su sacrificio salvará a todos los hombres. Pero lo divino supera de tal manera todo lo humano que cuando se revela a la creatura la oprime y debilita: los tres discípulos fueron invadidos por el miedo y Pedro, sin saber lo que decía, propone a Jesús hacer tres tiendas allí: «una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» (ib 5). No sabía que aquella visión no tenía otro fin que fortalecer su fe y que antes de llegar a la visión eterna era necesario descender del monte con Jesús, oírle hablar aún muchas veces de pasión y seguirle llevando con él la cruz. Esto es lo que significa vivir el misterio pascual de Cristo.

 

“¡Qué maravillosa es la obediencia de Abrahán! ¡Qué ejemplo nos das, Dios mío en ella!... Tanto más admirable es, en tanto que tu siervo no obra solamente contra la inclinación del corazón... Le mandas que haga lo contrario de lo que parecía justo... Pero él tiene fe en ti, y sabiendo que eres tú quien le habla, obedece, y con razón, pues tú eres esencialmente la justicia y la santidad... ¡Qué unidas están la fe y la obediencia! La fe es el principio de todo bien y la obediencia es su consumación.

¡Que Dios te bendiga, Abrahán! ¡Que Dios te bendiga, Isaac, que tan dulcemente te dejaste atar sobre el altar! ¡Te bendecimos, Dios mío, por los siglos de los siglos, a ti, que haces germinar entre los hombres tales virtudes! El amor consiste en obedecerte, obedecerte con esa prontitud, con esa fe que desgarra el corazón y desconcierta la mente...; el amor es el sacrificio inmediato, absoluto, de lo que más se quiere, a tu voluntad, es decir, a tu gloria... Es lo que tú haces de un modo maravilloso, ¡oh Abrahán!, levantándote de improviso durante la noche para ir a sacrificar a tu propio hijo. Es lo que tú harás, ¡oh Hijo de Dios!, bajando del cielo a la tierra para vivir esta vida y para morir esta muerte... Señor mío y Dios mío, haz que yo también lo haga, según tu santísima voluntad”. (Carlos de Foucauld, Meditaciones sobre el Antiguo Testamento).

“Cristo Señor nuestro, después de anunciar tu muerte a los discípulos, les mostraste en el monte santo el esplendor de tu gloria, para testimoniar de acuerdo con la ley y los profetas, que la pasión es el camino de la resurrección”. (Misal Romano, cf. Prefacio).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.


sábado, 24 de febrero de 2024

ORACIONES: Oración para antes de estudiar de Santo Tomás de Aquino



Santo Tomás de Aquino compuso una oración para antes de estudiar, escribir, enseñar o predicar, impregnada, como todas las suyas, de buena teología. Es teología hecha oración y oración hecha de teología. Esta plegaria pide que un rayo de la claridad divina disipe nuestras tinieblas. En efecto, Dios es luz para nuestra inteligencia. Uno de los principales efectos de la fe es iluminar la inteligencia. Porque solo quien tiene las ideas claras puede obrar rectamente. Solo se puede caminar por allí donde hay luz.

Tomás de Aquino pide que esta luz disipe los dos obstáculos que oscurecen nuestra vida: la ignorancia y el pecado. La ignorancia, de por sí, no es mala ni culpable; es debida principalmente a nuestra limitación. Hay muchas cosas que no sé y es mejor que no sepa. Y hay muchas cosas que ignoro, no por desidia, pereza o negligencia, sino debido a mi limitación. La ignorancia es un signo de la imperfección humana. Sólo Dios es perfecto. Por eso, solo participando de la perfección divina puede el ser humano elevarse más allá de su limitación. El otro obstáculo que oscurece nuestra vida es el pecado: el pecado siempre es debido a la libertad humana, que se ha desviado o desencaminado. Tomás pide a Dios que nos ilumine para volver al buen camino.

Hay, pues, un obstáculo natural y un obstáculo personal que dañan nuestra inteligencia. Es importante este matiz: Tomás pide luz para la inteligencia, porque la fe es un asunto de la inteligencia más que del corazón. Sólo los que tienen la mente bien iluminada pueden orientar bien su vida. Las ideas rigen la vida y nos llevan a actuar de un modo u otro. El que tiene las ideas claras obra libre y espontáneamente, no necesita de coacción alguna para hacer el bien, pues hace lo que piensa y lo que le nace.

En esta oración, el santo pide a Dios que su luz se extienda a todos los momentos del aprendizaje: atender, entender, retener, comprender e interpretar. Finalmente, Tomás pide gracia abundante para hablar. Porque el estudio, y más el estudio de la teología, está destinado a transmitirse, a la enseñanza. El estudiante está llamado a ser maestro. Por eso, una vez que ha aprendido tiene que saber transmitir. De ahí la gracia abundante para hablar.

 

Oración para antes de estudiar de Santo Tomás de Aquino

 

Creador inefable,

que en los tesoros de tu sabiduría

has establecido tres jerarquías de Ángeles,

y las has colocado sobre el cielo empíreo

con orden admirable

y has dispuesto admirablemente

todas las partes del universo.

 

Tú, pues, que eres considerado verdadera

fuente de la luz,

y principio eminentísimo de la sabiduría,

dígnate infundir un rayo de tu claridad

en las tinieblas de mi inteligencia,

alejando de mí las dos clases de tinieblas

con las que he nacido:

la del pecado y la de la ignorancia.

 

Tú, que sueltas las lenguas de los niños,

prepara mi lengua

e infunde la gracia de tu bendición

en mis labios.

 

Concédeme la agudeza para entender,

la capacidad para asimilar,

el modo y la facilidad para aprender,

la sutileza para interpretar

y la gracia abundante para hablar.

Instruye el comienzo,

dirige el desarrollo,

completa la conclusión.

Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y que

vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

jueves, 22 de febrero de 2024

APOLOGÉTICA HOY (audios): La mentira, la veracidad y la verdad

 

Programa radiofónico: " APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Tema del episodio Nº 08:

Tema: La mentira, la veracidad y la verdad

Contenido:

-  Oración inicial: “Oración para antes del estudio” de santo Tomás de Aquino.

-      Catequesis apologética:

1)   El Octavo Mandamiento de la Ley de Dios: “No mentirás”.

2)   La veracidad y la verdad.

-      Magisterio de la Iglesia:

“La fe de la Iglesia”, Benedicto XVI, Catequesis N°333, del 31 de octubre de 2012 (audio de la síntesis en español).

-      Oración final: “Madre, que no nos cansemos” de San Manuel González.

 

Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 21 de febrero de 2024.


domingo, 18 de febrero de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 1º Domingo de Cuaresma: “Convertíos y creed en el Evangelio”

 

«Que te sirva, Señor, con una conciencia buena, por medio de la Resurrección de Jesucristo» (1 Pt 3, 21).

La Liturgia cuaresmal se desarrolla sobre un doble binario: de una parte se marcan las etapas fundamentales de la historia de la salvación ilustradas por el Antiguo Testamento y de otra se destacan los hechos más sobresalientes de la vida de Jesús hasta su muerte y resurrección presentados por el Evangelio.

A partir del pecado de Adán que ha roto la amistad del hombre con Dios, éste inicia la larga serie de intervenciones con que pretenderá volver al hombre a su amor. Entre estos sobresale la alianza establecida con Noé al final del diluvio (Gn 9, 8-15; 1.° lectura), cuando el patriarca, bajando a la tierra seca, ofreció al Señor un sacrificio en agradecimiento por haberle salvado junto con sus hijos: «Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él: He aquí que Yo establezco mi alianza con vosotros... y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra» (ib 8-11).

Los castigos de Dios llevan siempre el germen de la salvación: Adán arrojado del Paraíso oyó que el Señor le prometía un Salvador; Noé, salvado de las mismas aguas que habían arrasado innumerables hombres, recibe de Dios la promesa de que el diluvio no volverá jamás a hundir a la humanidad. Y como señal de su alianza, el Señor pone su arco en las nubes (ib 13), arco de paz que une la tierra con el cielo. Y sin embargo todo esto no es más que el símbolo de una alianza inmensamente superior que será pactada en la sangre de Cristo.

San Pedro lectura: 1 Ped 3, 18-22), recordando a los primeros cristianos «el arca en la que unos pocos, es decir ocho personas, fueron salvados», explica: «A ésta ahora corresponde el bautismo que os salva» (ib 20-21). Las aguas del bautismo destruyendo el pecado -lo mismo que las aguas del diluvio arrasaron a los hombres pecadores- salvan al creyente «por medio de la Resurrección de Jesucristo». Más que Noé, es ciertamente el cristiano un salvado por medio del agua; y no sobre la madera del arca sino sobre el madero de la Cruz del Señor, en virtud de su muerte y resurrección. La Cuaresma intenta especialmente despertar en el cristiano el recuerdo del bautismo, que le purificó del pecado y le comprometió a vivir «con una buena conciencia» (ib 21), siendo fiel a la promesa de renunciar a Satanás y servir a Dios solo.

Para animarlo en este serio propósito viene muy oportuno el evangelio del día (Mc 1, 12-15), con la tradicional escena del desierto donde Jesús lucha contra Satanás rechazando todas sus sugerencias. Separándose de los otros sinópticos, Marcos no se detiene a describir las diversas tentaciones, sino que resume muy brevemente: «A continuación, el Espíritu le impulsa al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás» (lb 12-13). Esto sucede inmediatamente después del bautismo en el Jordán: lo mismo que allí Jesús quiso mezclarse entre los pecadores como si fuese uno más, necesitado de purificación, también ahora en el desierto quiere hacerse semejante a ellos hasta el límite máximo que permite su santidad, la tentación.

Aceptando la lucha con Satanás, de la cual ha de salir absolutamente victorioso, Jesús enseña que ha venido a liberar al mundo del dominio del Maligno y al mismo tiempo merece para todo hombre la fuerza con la que pueda vencer sus insidiosas tentaciones. El cristiano, aunque bautizado, no está inmune de ellas; al contrario, a veces cuanto más se empeña en servir a Dios con fervor, más procura Satanás trancarle el camino, como hubiera querido trancársele a Jesús, para impedirle que cumpliera su misión redentora. Entonces, es necesario acudir a las mismas armas que usó Cristo: penitencia, oración, conformidad perfecta con la voluntad del Padre: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame» (Mt 4, 4). Quien es fiel a la palabra de Dios, quien se alimenta constantemente de ella, no podrá ser vencido por el Maligno.

 

¡Oh agua, que lavaste al universo bañado en sangre humana, agua que prefiguraste la actual purificación! ¡Oh agua, que mereciste ser signo del sacramento de Cristo, que lo lavas todo sin ser lavada! Apareces la primera y completas, luego, la perfección de los misterios... Has dado tu nombre a profetas y apóstoles, has dado tu nombre al Salvador: aquéllos son nubes del cielo, sal de la tierra, éste es fuente de vida...

Cuando fluiste del costado del Salvador, los verdugos te vieron y creyeron, y por eso tú eres uno de los tres testigos de nuestro renacer: de hecho, tres son los testigos en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre». El agua para el lavado, la sangre para el rescate, y el Espíritu para la resurrección. (San Ambrosio, Comentarios al Evangelio de San Lucas, X, 48).

Cristo Señor nuestro, tú que inauguraste la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, al abstenerte durante cuarenta días de tomar alimento, y al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñaste a sofocar la fuerza del pecado, concédenos que, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podamos pasar un día a la Pascua que no acaba (Cf. Prefacio, Misal Romano).

¡Oh Señor!, haznos sentir hambre de Cristo, pan vivo y verdadero, y enséñanos a vivir constantemente de toda palabra que sale de tu boca. (Cf. Después de la comunión, Misal Romano).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 16 de febrero de 2024

ES TIEMPO DE MISERICORDIA (audios): La misericordia en el sacramento del Bautismo

Tema del programa Nº 12 del ciclo:

La misericordia en el sacramento del Bautismo

“Es tiempo de Misericordia”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión fue el domingo a las 09:45 hs y fue transmitido por Cadena Cope, en las siguientes frecuencias: Cope Comunidad 101.0 FM, Cope Madrid Sur 89.7 FM, Cope Jarama. 100.5 FM y Cope Pinares 92.2 FM (cada una de estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de febrero hasta diciembre de 2016.

“Es tiempo de Misericordia” nos presenta en cada una de sus emisiones distintas alocuciones, homilías y catequesis del Santo Padre Francisco sobre la Divina Misericordia, para que nosotros, al escucharlas, nos decidamos a ser receptores de la misma y a darla, a manos llenas, a nuestros hermanos.

Locución: Cristina Lozano

domingo, 11 de febrero de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 6º Domingo del Tiempo Ordinario: “Si quieres, puedes”

 

«¡Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado!» (Salmo 32, 1).

La ley de Moisés prescribía: El leproso «habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada (Lv 13, 26). Precepto duro que se explica por la preocupación de evitar el contagio y por la idea que de la lepra tenían los hebreos como castigo de Dios a los pecadores. En consecuencia el leproso era huido de todos y tenido por «impuro», «herido» de Dios y maldito.

Jesús, venido a redimir al hombre del pecado y de sus consecuencias, tenía pleno derecho a contravenir la ley antigua y lo hace con el gesto resuelto de quien tiene plenos poderes. «Se acercó a Jesús un leproso suplicándole de rodillas: Si quieres puedes limpiarme» (Mc 1, 40). ¡Fe maravillosa! Aquel pobrecito, abandonado de los hombres y tenido por abandonado de Dios, tiene más fe que muchos que se consideran seguidores de Cristo. La fe auténtica no se pierde en razonamientos sutiles; tiene una lógica simplicísima: Dios puede hacer todo lo que quiere, basta, pues, que lo quiera. A la atrevida demanda que expresa una confianza ilimitada, Jesús responde con un gesto inaudito para un pueblo al que se le había prohibido cualquier contacto con los leprosos: «extendió la mano y lo tocó». Dios es señor de la ley y puede contravenirla. «Quiero -dice como calcando la expresión del leproso-; queda limpio» (ib 11).

Si acogiendo y tocando al leproso, Jesús contraviene la ley, luego la cumple diciendo: «ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés» (ib 44). La caridad puede legitimar las infracciones de determinados preceptos, pero no autoriza nunca la actitud de quienes, bajo pretexto de mayor libertad en el ejercicio del amor, querrían liberarse de toda ley. La primera ley, ciertamente la del amor, pero el amor no es auténtico si no va ordenado según Dios y si no pone a Dios y su voluntad por encima de todo.

Marcos precisa que Jesús hizo el milagro «sintiendo lástima» (ib 41); frase que retorna muchas veces en el Evangelio. Jesús tiene lástima de la lepra que destroza el cuerpo, pero más aún de la que destroza las almas. Curando la primera, demuestra que quiere y puede curar la segunda; así demuestra su misión de Salvador, que él actuará plenamente cuando, tomando sobre sí la lepra del pecado, aparecerá él también «despreciado y evitado de los hombres..., como un leproso, herido de Dios y humillado» (Is 53, 3-4).

 

¡Dichoso el que es perdonado de su culpa y le queda cubierto su pecado! Dichoso el hombre a quien el Señor no imputa falta y en cuyo espíritu no hay fraude... Mi pecado te reconocí y no oculté mi culpa. Dije: Me confesaré al Señor de mis rebeldías. Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado. (Salmo 32, 1-2. 5).

Bienhechor de todos los que se vuelven a ti, luz de quien está en tinieblas, principio creador de todo germen, jardinero de todo crecimiento espiritual, ten piedad de mí, Señor, y haz de mí un templo sin mancha. No mires mis pecados. Si pones tus ojos en mis culpas, no podré resistir tu presencia; pero con tu inmensa misericordia y con tu compasión infinita borra mis manchas, por nuestro Señor Jesucristo, tu único Hijo, santísimo, médico de nuestras almas. (Oraciones de los primeros cristianos, 89).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 9 de febrero de 2024

SAN JOSÉ: Los santos que más han difundido su devoción en la historia de la Iglesia


“San José, terror de demonios”. San José es invocado como “terror de los demonios”, por estar unido siempre a la Virgen María, quien pisa la cabeza de la serpiente. En la imagen San José aparece pisando el dragón, el antiguo demonio o Satanás, rodeado por los 26 santos, beatos y venerables que más han contribuido a extender su devoción a lo largo de la historia.

Esta es un obra de la artista americana Bernadette Carstensen por encargo del P. Donald Calloway, asistente del rector del Santuario Nacional de la Divina Misericordia en Stockbridge, Massachusetts.


A continuación se añade el esquema donde vienen los nombres de los personajes:

Las imágenes y la idea original de esta publicación es de la Congregación Madres de Desamparados y San José de la Montaña, Valencia, España.


jueves, 8 de febrero de 2024

APOLOGÉTICA HOY (audios): La verdad en la tradición cristiana

Programa radiofónico: " APOLOGÉTICA HOY, Colaboradores de la Verdad".

Director: Padre José Antonio Medina.

Tema del episodio Nº 07:

Tema: La verdad en la tradición cristiana

Contenido:

-      Oración inicial: “Oración para antes del estudio” de santo Tomás de Aquino.

 

-      Teología fundamental: La verdad en la tradición cristiana.

a)   El encuentro con el helenismo.

b)   La idea bíblica de la verdad presente en la tradición.

c)   Tradición y actualidad.


-      Magisterio de la Iglesia: “¿Qué es la fe?”, Benedicto XVI, Catequesis Nº N°332, del 24 de octubre de 2012 (audio de la síntesis en español).


-      Oración final: “Madre, que no nos cansemos” de San Manuel González.

 

Fecha de emisión original en Radio María España el miércoles 7 de febrero de 2024.


domingo, 4 de febrero de 2024

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo B - 5º Domingo del Tiempo Ordinario: “Todos te buscan”

 

«Alabad al Señor, que es bueno..., sana a los de roto corazón y venda sus heridas» (Sal 147, 1. 3).

En el dolor de sus tribulaciones se lamenta Job: «¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra? Como esclavo que suspira por la sombra..., así meses de desencanto son mi herencia, y mi suerte noches de dolor» (Job 7, 1-3). Job es el símbolo de la humanidad oprimida y angustiada por un cúmulo de males físicos y morales. El sufrimiento llega al paroxismo, roza la desesperación, pero Job cree en Dios y lo invoca: «Recuerda que mi vida es un soplo» (ib 7). Este gemido, destello de esperanza en un mar de dolor, no es vano. Dios se inclinará sobre el hombre y le mandará un Salvador, que suavice su sufrimiento y le abra el corazón a una mayor esperanza.

El Evangelio presenta a Jesús en este marco, rodeado de una muchedumbre de dolientes: «le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que adolecían de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios» (Mc 1, 29-39). El Salvador está a la obra, el Salvador está en acto. Y recorrió toda la Galilea, predicando en sus sinagogas «y expulsando los demonios» (ib 39). Para levantar a la humanidad de su estado de sufrimiento físico y moral en que se debate, Cristo predica y da la salud. Con su predicación ilumina los espíritus, revela el amor de Dios, induce a la fe, da sentido al dolor y muestra el camino de la salvación. Con sus milagros sana los cuerpos dolientes y arroja los demonios. Cristo quiere salvar a todo el hombre, alma y cuerpo; sana la carne para que esto venga a ser signo y medio de la salud del espíritu. Y cuando no suprime el sufrimiento, enseña a llevarlo con esperanza y amor para que produzca frutos de vida eterna.

La obra de salvación iniciada por Cristo está todavía en acto, y para que se perpetúe hasta el fin de los tiempos, ha dejado el mandato de hacerlo a la Iglesia y, en la Iglesia, a todo creyente. El apóstol Pablo, sensibilísimo a este deber y empeñado en él con todas sus fuerzas, declaraba a los Corintios: «Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe; y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!» (1 Cor 9, 16). Todo cristiano que tiene el privilegio de haber recibido el Evangelio, tiene que sentirse responsable de él frente a los que no tienen ese don y hacer lo posible por comunicárselo. El que está ya en órbita de salvación no puede mirar con indiferencia a los que están fuera de ella; a él le incumbe el deber de arrastrar el mayor número posible de hermanos.

 

Gloria a ti, oh Cristo, luz de verdad y sol de justicia, que has venido a morar en tu Iglesia y ella ha quedado Iluminada, has venido a tu creación y ella refulge toda entera. Los pecadores se han acercado a ti y han sido purificados. Los fugitivos y dispersos se han vuelto a encontrar. Los ciegos te han visto y sus ojos se han abierto; hasta las almas tenebrosas se han aproximado a la luz. Los muertos han oído tu voz y se han levantado; los prisioneros y esclavos han sido liberados; los pueblos dispersos se han reunido. Tú eres luz sin ocaso; eres mañana esplendorosa que no conoce atardecer. Que se abran los ojos de nuestros corazones a tu luz y la aparición de tu aurora sea para nosotros guía hacia el bien. Sean prisioneros de tu amor nuestros sentidos; y pues que nos has hecho dignos, por tu misericordia, de huir de las tinieblas nocturnas y de acercarnos a la luz matinal, haz que, por tu palabra viva y todopoderosa, disipemos como humo las aflicciones que nos asedian, y por la sabiduría que nos viene de ti, triunfemos de todas las astucias del Maligno, nuestro enemigo, que busca presentársenos como ángel de luz. Protégenos, Señor; haz que no seamos tentados a hacer obras de oscuridad y de muerte; sino que nuestra mirada no se aparte nunca de tu luz fulgurante y nuestra conducta esté regulada por tus preceptos. (Liturgia Oriental, de I giorni del Signore).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 2 de febrero de 2024

SAN JOSÉ: Oración a San José, Terror de los demonios

 


Oración a San José, Terror de los demonios

San José, Terror de los demonios, lanza tu solemne mirada sobre el demonio y todos sus secuaces, y protégenos con tu poderosa vara.

Huiste de noche para evitar los malvados planes del maligno; ahora, con el poder de Dios, ¡aniquila a los demonios que huyen de ti!

Te suplicamos que protejas especialmente a los sacerdotes y consagrados, a los niños, a las madres y padres, a las familias, a los ancianos, y a los enfermos y moribundos.

Por la gracia de Dios, ningún demonio se atreve a acercarse cuando tú estás cerca, y por eso te pedimos que ¡siempre estés junto a nosotros!

¡San José, Terror de los demonios, ruega por nosotros!

Amén.


miércoles, 31 de enero de 2024

ES TIEMPO DE MISERICORDIA (audios): La misericordia en el sacramento de la Penitencia

Tema del programa Nº 11 del ciclo:

La misericordia en el sacramento de la Penitencia

“Es tiempo de Misericordia”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión fue el domingo a las 09:45 hs y fue transmitido por Cadena Cope, en las siguientes frecuencias: Cope Comunidad 101.0 FM, Cope Madrid Sur 89.7 FM, Cope Jarama. 100.5 FM y Cope Pinares 92.2 FM (cada una de estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de febrero hasta diciembre de 2016.

“Es tiempo de Misericordia” nos presenta en cada una de sus emisiones distintas alocuciones, homilías y catequesis del Santo Padre Francisco sobre la Divina Misericordia, para que nosotros, al escucharlas, nos decidamos a ser receptores de la misma y a darla, a manos llenas, a nuestros hermanos.

Locución: Cristina Lozano