miércoles, 1 de noviembre de 2023

PAPA FRANCISCO: “Recen por mí”

En su mensaje a través de la Red Mundial de Oración del Papa, Francisco se encomienda a la oración de los creyentes para que, “en el ejercicio de su misión, siga acompañando en la fe a la grey que le ha sido encomendada por Jesús”.

(Vatican News - Red Mundial de Oración del Papa) En la edición de El Vídeo del Papa de noviembre, Francisco abre de par en par su corazón para confesar que necesita la oración de los creyentes para poder cumplir con el ejercicio de su misión. “Pidan al Señor para que me bendiga”, afirma el Obispo de Roma antes de confesar: “La oración de ustedes me da fuerzas y me ayuda para que pueda discernir y acompañar a la Iglesia escuchando al Espíritu Santo”.

"Por el Papa"

El videomensaje, que acaba de publicarse por iniciativa de la Red Mundial de Oración del Papa, tiene en esta ocasión un tono íntimo, pues está dedicado a la intención que corresponde a este mes: “Por el Papa”. Las imágenes que acompañan las palabras del Santo Padre tienen también un tono íntimo: una especie de relato de su pontificado a través de las emociones.

Además de los momentos más conocidos, como los primeros instantes después de la elección, hay otros casi inéditos, hechos de abrazos y oraciones en diversas partes del mundo. Están unidos por la gran humanidad contagiosa de Francisco, confirmada una vez más por la elección de la intención de oración para este mes y el mensaje que la acompaña.

Un Papa “no pierde su humanidad”

Francisco sigue dejando espacio a las confidencias al constatar que “por el hecho de ser Papa, uno no pierde su humanidad. Al contrario, mi humanidad cada día crece más con el santo pueblo fiel de Dios”. De hecho, reconoce: “Ser Papa también es un proceso. Uno va tomando conciencia de lo que significa ser pastor. Y en este proceso aprende a ser más caritativo, más misericordioso y, sobre todo, más paciente, como es nuestro padre Dios, que es tan paciente”.

El actual sucesor del apóstol Pedro puede “imaginar que todos los Papas, al empezar su pontificado, tuvieron esa sensación de susto, vértigo, del que sabe que va a ser juzgado con dureza. Porque el Señor a los obispos nos va a pedir cuenta seriamente”.

El Papa pide ser juzgado “con benevolencia”

El Papa se dirige a todas las personas que verán y escucharán su mensaje para pedirles que lo “juzguen con benevolencia. Y que recen para que el Papa, sea quien sea (...) reciba la ayuda del Espíritu Santo, sea dócil a esa ayuda”.

Según la tradición del Apostolado de la Oración (antiguo nombre de la Red Mundial de Oración del Papa), los Papas encomiendan desde 1879 una intención de oración cada mes a la Iglesia, a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En este mes, la intención es la siguiente: “Oremos por el Papa, para que en el ejercicio de su misión siga acompañando en la fe a la grey que le ha sido encomendada por Jesús y siempre con la ayuda del Espíritu Santo”. El Papa concluye el vídeo con una pizca de humor: “Recen por mí. ¡A favor!”.

Desde el primer día de este pontificado

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, reconoce que el videomensaje de Francisco es significativo, pues desde el primer día, en estos diez años, su pontificado se ha caracterizado por la petición ininterrumpida de la oración de todos.

Recuerda aquel inolvidable 13 de marzo de 2013, cuando tras ser elegido Papa y aparecer en el balcón de la fachada de la Basílica vaticana, Francisco, antes de dar su bendición a los fieles congregados en la plaza de San Pedro, pidió la oración del pueblo. “Os pido que recéis al Señor para que me bendiga”, afirmó Francisco. Tras subrayar la importancia de “la oración del pueblo pidiendo la bendición para su obispo”, el nuevo Papa pidió un momento de profundo silencio para que quienes le escuchaban pudieran rezar por él.

Desde el inicio, Francisco ha dado una gran importancia a la oración, pidiendo rezar por él, pero también por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Es Francisco quien ha impulsado la recreación del Apostolado de la Oración como Red Mundial de Oración del Papa, haciendo de ella una Obra Pontificia, Fundación Vaticana. Es también el Santo Padre quien, desde 2016, ha realizado cada mes El Vídeo del Papa para hablar a los corazones de tantos e invitar a rezar. Es también él quien ha hecho de Click To Pray su plataforma de oración, integrando en 2019 su perfil personal.

Un mes para sentir con la Iglesia

El P. Fornos subraya que noviembre, al estar dedicado este año a la oración por el Papa, se convierte “en un mes para sentir con la Iglesia”, como dicen los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. “Este "sentir con la Iglesia" invita a una benevolencia a priori, a acoger el discernimiento del obispo de Roma, el cual preside la caridad de todas las Iglesias, y en su mirada universal nos ayuda a reconocer la acción del Espíritu del Señor”, concluye.

martes, 31 de octubre de 2023

FE Y VIDA: La trampa de Halloween

Celebrar: conmemorar, alabar, reverenciar.

Después de varios años de discusión con mi hija mayor debido a que en su clase todo el mundo celebra Halloween. Hoy ya no me he podido controlar. Este artículo va al grupo de padres del colegio sí o sí.

Desde finales de septiembre, no se puede entrar en un centro comercial, una tienda o un supermercado sin encontrarte con la cara de alguna bruja, una calabaza o un fantasma. Y es que la celebración de Halloween es una de las fiestas más rentables que existen. Hay que comprar decoración, golosinas, disfraces… es la gran celebración del año. Poco a poco va ganando en popularidad y se acerca peligrosamente al top 1, compitiendo con la fiesta de Nochevieja.

Pero ¿por qué lo celebramos? ¿Qué nos importa a nosotros el final de la cosecha de los celtas de hace 2000 años? ¿Qué tenemos que ver con Samhain? Absolutamente nada. Los celtas creían que durante este día los espíritus de los muertos regresaban a la tierra y se disfrazaban para ahuyentar a los espíritus malignos.

Si los españoles creyéramos eso, ese día habría colas kilométricas en los confesionarios de toda España. Y todos iríamos chorreando agua bendita y con cruces de plata a modo de escudo. Porque somos así. Viva la vida, hasta que nos “cagamos vivos y lloramos”.

La realidad es que no tenemos ni idea de por qué lo celebramos. Ni siquiera sabemos qué celebramos. Es divertido, te disfrazas, bebes y te lo pasas bien. ¡¡Genial!! Eso lo puedes hacer cualquier sábado, subnormal.

Pero conmemorar así y disfrazarte de cosas malas, coqueteando con lo maligno y lo sobrenatural no tiene nada de divertido. Hay niños pequeños disfrazados de demonios. No le veo la gracia en jugar así con lo que uno no entiende.

Nuestra tradición es mucho más bonita y mucho más alegre que todo eso. En España siempre se ha celebrado el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos.

El 1 de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos. Un día donde desaprovechamos la oportunidad de que nuestros hijos se fijen en Juan Pablo II, Teresa de Calcuta o Francisco de Asís. En lugar de promover querer ser como ellos y disfrazarse de estos personajes heroicos y animarles a seguir su ejemplo, les disfrazamos de demonio, bruja o fantasma. ¡¡Bravo!! Os aplaudo.

El 2 de noviembre celebramos el Día de los Difuntos. Tradicionalmente, es el día para ir a los cementerios a rezar por nuestros difuntos, porque necesitan nuestros rezos para poder ir al cielo si siguen en el purgatorio. No quiero ni pensar en el cabreo monumental de nuestros abuelos en el purgatorio cuando recorremos las calles durante horas con Spiderman de la mano buscando caramelos pero somos incapaces de acercarnos a su tumba y rezar un misterio del rosario. Yo estaría super enfadada. Supongo que a eso se referían los celtas cuando decían que los espíritus bajaban a la tierra. Si pudiera, mi abuelo bajaría a darnos un par de collejas.

No os dejéis engañar.

Artículo tomado del blog: A mi amiga primeriza

domingo, 29 de octubre de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 30º Domingo del Tiempo Ordinario: Amarás…, amarás…, siempre amar.

 


«Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza..., mi libertador» (SI 17, 2-3).

La Liturgia de la Palabra graba hoy a fuego el gran mandamiento del amor a Dios y al prójimo. La primera lectura (Ex 22, 20-27) reproduce un grupo de leyes referentes a los deberes para con el prójimo necesitado: forasteros, viudas, huérfanos, pobres, deudores. «No... vejarás al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en Egipto» (ib 20); como si dijese: vosotros que sufristeis las vejaciones de los egipcios, cuidad de no hacer sufrir a los extranjeros que viven entre vosotros. «No explotarás a viudas ni a huérfanos» (ib 21), porque Dios os castigaría con la muerte, «dejando a vuestras mujeres viudas y a vuestros hijos huérfanos» (ib 23). Haciendo un préstamo al pobre, «no serás con él un usurero» (ib 24), y antes que anochezca devolverás el manto que tomaste en prenda.

Dos son los principios que inspiran estas prescripciones: «no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan» (Tb 4, 15), y por el contrario: «ama al prójimo como a ti mismo» (Lv 19, 18); y esto no por puro sentimiento humanitario, sino por Dios que tiene cuidado especial de los atribulados, escucha su clamor y es «compasivo» con ellos (Ex 22, 26). También en el Antiguo Testamento se ve el amor al prójimo en su relación con Dios, como respeto a su ley y como reflejo de su amor a los hombres. Pero en el Nuevo todo queda iluminado y perfeccionado por la enseñanza de Jesús, como puede verse en el Evangelio de hoy (Mt 22, 34-40).

Cuando un doctor de la ley le pregunta sobre el mandamiento más importante, el Señor le responde uno tras otro, los mandamientos del amor a Dios y del amor al prójimo. El primero lo toma del Deuteronomio (6, 5): «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza», y el segundo del Levítico (19, 18): «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Se trata, pues, de mandamientos ya conocidos y tenidos al menos por algunos rabinos como los más importantes (Lc 10, 27). Pero lo nuevo está en que Jesús relaciona estos dos preceptos como fundiéndolos en uno y declarando que «estos dos mandamientos sostienen la ley entera y los profetas» (Mt 22, 40).

Es decir, la voluntad de Dios revelada en toda la Escritura puede condensarse en el doble precepto del amor a Dios y al prójimo. El cristiano no necesita —como el israelita— fatigarse recordando multitud de preceptos, ni investigar para discernir cuáles son los mayores. Basta que se quede con uno, el del amor, con tal que lo entienda y lo viva integralmente como enseñó Jesús. Amar a Dios con todo el corazón significa disponibilidad plena a su querer y entrega incondicional a su servicio; y justamente porque es voluntad de Dios y para dar forma concreta a su servicio, hay que amar al prójimo dándose a él con generosidad. El ejemplo de Jesús lo demuestra claramente: él cumplió la voluntad del Padre poniéndose al servicio de los hombres e inmolándose por la salvación de ellos. Su obra redentora es al mismo tiempo expresión de su amor al Padre y a los hombres.

El cristiano ha de hacer el mismo camino; no le es posible, por eso, separar el amor al prójimo del amor a Dios, so pena de reducirlo a una simple forma de humanismo; ni el amor a Dios del amor al prójimo, so pena de hacer de él un amor ideal, desencarnado. La síntesis perfecta es la indicada por S. Juan: «Si alguno dice: "Amo a Dios", y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Jn 4, 20-21).

 

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. (Misal Romano, Oración Colecta).

Señor, haz que para amarte con todo el corazón me entregue con todas mis fuerzas a observar tu mandamiento, porque II que no ama a su prójimo de veras, desprecia tu mandamiento, y quien desprecia tu mandamiento, te desprecia a ti que eres su autor...

Pero ¿quién de los hombres ha podido o podrá observar tal mandamiento? ¿Quién ha amado nunca a su prójimo como tú, oh Cristo, amaste a tus Apóstoles?... Si no puedo guardar tu paso, haz que al menos siga de lejos tus huellas. Si no soy capaz de amar al prójimo más que a mi mismo —como hiciste tú al morir por la salvación de la humanidad—, concédeme al menos amarlo como a mí mismo, haciendo a los demás lo que quisiera me hiciesen a mí... y guardándome bien de hacerles lo que no quisiera me hiciesen. Haz que ame al prójimo de tal modo que en él te ame a ti; amándolo de este modo, guardaré tu mandamiento. Pues tú mismo quieres ser el resorte de ese amor... Si, por el contrario, amo al prójimo sólo por sí mismo, no será verdadera caridad la mía...

Oh caridad, amor inmenso que abarca cielo y tierra; caridad, amor invencible... Caridad, vínculo indisoluble de amor y de paz... Haz, Señor, que reine entre nosotros esta reina de las virtudes; entonces todos, grandes y pequeños, conocerán ciertamente que somos discípulos tuyos. (B. Olegario, Sermón, 5, 1. 3-6).

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

sábado, 28 de octubre de 2023

PAPA FRANCISCO: Pedimos la mirada misericordiosa de María por “la familia humana que ha preferido Caín a Abel”

 


ORACIÓN POR LA PAZ

ORACIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO

al finalizar el momento de oración Pacem in terris

Basílica de San Pedro

Viernes, 27 de octubre de 2023

 


María, míranos. Estamos aquí ante ti. Tú eres Madre, conoces nuestros cansancios y nuestras heridas. Tú, Reina de la paz, sufres con nosotros y por nosotros, al ver a tantos de tus hijos abatidos por los conflictos, angustiados por las guerras que desgarran el mundo.

Es una hora de oscuridad. Esta es una hora de oscuridad, Madre. Y en esta hora de oscuridad, nos sumergimos en tus ojos luminosos y nos confiamos a tu corazón, que es sensible a nuestros problemas y que tampoco estuvo exento de inquietudes y temores. Cuánta preocupación cuando no había lugar para Jesús en el albergue, cuánto miedo cuando tuvieron que huir rápidamente a Egipto porque Herodes quería matarlo, cuánta angustia cuando se perdió en el templo. Pero, Madre, tú en las pruebas fuiste valiente, fuiste audaz, confiaste en Dios y respondiste a la preocupación con la solicitud, al miedo con el amor, a la angustia con la donación. Madre, en los momentos decisivos no retrocediste, sino que tomaste la iniciativa: fuiste sin demora a ver a Isabel, en las bodas de Caná obtuviste el primer milagro de Jesús, en el Cenáculo mantuviste a los discípulos unidos. Y cuando en el Calvario una espada traspasó tu alma, tú, Madre, mujer humilde, mujer fuerte, entretejiste de esperanza pascual la noche del dolor.

Ahora, Madre, toma una vez más la iniciativa, tómala en favor nuestro, en estos tiempos azotados por los conflictos y devastados por las armas. Vuelve tus ojos misericordiosos a la familia humana que ha extraviado el camino de la paz, que ha preferido Caín a Abel y que, perdiendo el sentido de la fraternidad, no recupera el calor del hogar. Intercede por nuestro mundo en peligro y en confusión. Enséñanos a acoger y a cuidar la vida —¡toda vida humana!— y a repudiar la locura de la guerra, que siembra muerte y elimina el futuro.

María, muchas veces tú has venido a nuestro encuentro, pidiéndonos oración y penitencia. Nosotros, sin embargo, ocupados en nuestros asuntos y distraídos por tantos intereses mundanos, hemos permanecido sordos a tus llamadas. Pero tú, que nos amas, no te cansas de nosotros. Madre, tómanos de la mano. Tómanos de la mano y guíanos a la conversión, haz que volvamos a poner a Dios en el centro. Ayúdanos a mantener la unidad en la Iglesia y a ser artífices de comunión en el mundo. Recuérdanos la importancia de nuestro papel, haz que nos sintamos responsables por la paz, llamados a rezar y a adorar, a interceder y a reparar por todo el género humano.

Madre, solos no podemos lograrlo, sin tu Hijo no podemos hacer nada. Pero tú nos llevas a Jesús, que es nuestra paz. Por eso, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros recurrimos a ti, buscamos refugio en tu Corazón inmaculado. Imploramos misericordia, Madre de misericordia; suplicamos paz, Reina de la paz. Mueve los corazones de quienes están atrapados por el odio, convierte a quienes alimentan y fomentan conflictos. Enjuga las lágrimas de los niños —en esta hora lloran mucho—, asiste a los que están solos y son ancianos, sostiene a los heridos y a los enfermos, protege a quienes tuvieron que dejar su tierra y sus seres queridos, consuela a los desanimados, reaviva la esperanza.

Te entregamos y consagramos nuestras vidas, cada fibra de nuestro ser, lo que tenemos y lo que somos, para siempre. Te consagramos la Iglesia para que, testimoniando al mundo el amor de Jesús, sea signo de concordia, sea instrumento de paz. Te consagramos nuestro mundo, especialmente te consagramos los países y las regiones en guerra.

El pueblo fiel te llama aurora de la salvación. Madre, abre resquicios de luz en la noche de los conflictos. Tú, morada del Espíritu Santo, inspira caminos de paz a los responsables de las naciones. Tú, Señora de todos los pueblos, reconcilia a tus hijos, seducidos por el mal, cegados por el poder y el odio. Tú, que estás cerca de cada uno, acorta nuestras brechas de separación. Tú, que tienes compasión de todos, enséñanos a hacernos cargo de los demás. Tú, que revelas la ternura del Señor, haznos testigos de su consolación. Madre, tú, Reina de la paz, derrama en los corazones la armonía de Dios. Amén.

viernes, 27 de octubre de 2023

SAN JUAN PABLO II: Murió Wanda Półtawska, la "hermana" de Karol Wojtyła, una profunda amistad

 

El padre Karol Wojtyła y Wanda Półtawska.

Sobrevivió a los inhumanos experimentos nazis realizados en el campo de concentración de Ravensbrück. Médica y psicóloga, miembro del Pontificio Consejo para la Familia, de la Pontificia Academia para la Vida y consultora del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, Półtawska estuvo unida a Juan Pablo II por una profunda amistad intelectual y espiritual.

(Vatican News por Giampaolo Mattei) "Karol Wojtyła fue -y sigue siendo- para mí un padre, un hermano y un amigo extraordinariamente juntos en la misma persona, pero sobre todo fue -y sigue siendo- una gracia inventada por el Espíritu Santo, un soplo de esperanza cristiana entre las tinieblas del mundo, y no sólo para mí". Wanda Półtawska -fallecida a las 23.30 horas de ayer, martes 24 de octubre, y realmente todavía en la órbita espiritual de la memoria litúrgica de san Juan Pablo II celebrada el domingo- eligió estas palabras para decir "sí", con un ímpetu no debilitado por la edad, a la petición de "L'Osservatore Romano" de escribir un testimonio en el número especial (18 de mayo de 2020) dedicado al centenario del nacimiento de su "padre, hermano, amigo" que la llamaba cariñosamente dusia, es decir, hermanita.

Wanda Półtawska -su apellido de soltera era Wojtasik- habría cumplido 102 años (nació en 1921, un año menos que Wojtyła) el 2 de noviembre: por ese "juego" de casualidades (que no coincidencias), el día de la "primera misa" del padre Karol en la cripta de San Leonardo en el Wawel de Cracovia (1946).

Una mujer de estilo y carácter firmes, de maneras directas y palabras ecenciales ante cualquier interlocutor. Una mujer libre, por encima de todo. Con una historia personal que hoy la convierte casi en un "icono" de la convulsa historia del siglo XX para su Polonia y la propia Europa. Un calvario que las crónicas de estos días confirman trágicamente.

La lucha contra el nazismo

Originaria de Lublin, Wanda tuvo experiencias fundadoras en clubes juveniles católicos, en los scouts, incluso en el deporte, y estudió en el Colegio de las Hermanas Ursulinas. Luego se arremangó la camisa -un gesto enérgico típico de ella, casi como una "señal de batalla"- en la resistencia polaca a la invasión nazi de Polonia el 1 de septiembre de 1939.

Detenida el 17 de febrero de 1941 -con apenas diecinueve años-, primero fue maltratada en la lúgubre prisión de Lublin y después, a partir del 21 de noviembre del mismo año, vio cómo le cambiaban el nombre por el número 7709 en el tristemente célebre campo de concentración de Ravensbrück, especialmente famoso por sus experimentos inhumanos con prisioneras (de las cuarenta mil mujeres polacas allí encarceladas, ocho mil sobrevivieron).

Conejillo de indias en experimentos inhumanos

Wanda-7709 fue reducida a conejillo de indias. En concreto (utilizando la despreciable terminología nazi) a "Kaninchen" -es decir, "conejo"- para la "clínica de la muerte" dirigida por el "doctor" Kael Gebhard, médico personal del jefe de la Gestapo Heinrich Himmler. Con el fin de estudiar medicamentos para los soldados en el frente, las mujeres sufrían fracturas y amputaciones. Y eran sometidas a todo tipo de 'experimentos', casi siempre mortales.

Experimentar el 'infierno', la inhumanidad - repitió Wanda a lo largo de su vida tras haber sobrevivido 'por la gracia de Dios y evidentemente con razones', al lager (fue liberada entre abril y mayo de 1945 por el Ejército Rojo) - fue el 'fuego' que la convenció para licenciarse en medicina y psicología con especialización en psiquiatría, estudiando también filosofía. En el centro de todo, para ella, estaba la cuestión de la persona humana, de su dignidad. "¿Quién es el hombre?", la única pregunta de fondo que, como mujer cristiana, se planteó durante y después de Ravensbrück.

Wanda Półtawska en una foto más reciente.
El horror no se borra pero puede transformarse

Cuando terminó la guerra, Wanda se trasladó inmediatamente a Cracovia, precisamente para intentar borrar "la pesadilla". De nada le había servido poner por escrito sus memorias (Tengo miedo de los sueños). No, el horror no se puede borrar. Pero puede transformarse.

En este sentido, convertir la dureza de la experiencia de Ravensbrück en ternura por las personas que sufren es, quizás, el mejor testimonio de la doctora Półtawska. Sí, la elección de no tomar partido por el rencor vengativo, sino por la reconstrucción de un pueblo a partir de su parte más débil: los enfermos, los discapacitados.

Hacerlo, pues, con estrategias innovadoras para la época. Tanto como para poner en marcha una "pastoral familiar" que partiera del momento de la enfermedad y de la centralidad de la persona humana.

Pero la misión de médico y psicólogo, aunque verdaderamente "en primera línea" en la Polonia comunista de posguerra, no era realmente "suficiente" para ella. Wanda buscaba "algo más", esa "chispa de fe" en la historia de los hombres y mujeres tan duramente probados por una guerra sin descuentos.

El encuentro con el padre Wojtyła

Lo que cambió -literalmente- su vida fue su encuentro con el padre Karol Wojtyła ("Enseguida me di cuenta de que era un sacerdote santo y le pedí que fuera mi confesor"). Por una comunión espiritual de amistad que duró más de medio siglo, tejida de comunión, encuentros, cartas, oración. Una camaradería viva espiritual e intelectualmente, y no interrumpido, es más, relanzado de un modo nuevo, por la elección de Wojtyła al Pontificado el 16 de octubre de 1978 ("porque la amistad está o no está y si está permanece para siempre").

Una amistad, confió Wanda, que ni siquiera la muerte interrumpió porque -después de haber estado cerca de él hasta aquel 2 de abril de 2005 (leyéndole textos espirituales y literatura polaca: las pasiones de su amigo moribundo)- estaba convencida de que la fe da la certeza de que las auténticas relaciones humanas no se rompen.

Juntos en la defensa de la vida

El encuentro con el padre Wojtyła se convirtió primero en una estima y luego en una amistad en fraternidad a partir de un verdadero "ejercicio espiritual" cotidiano y de las cuestiones más graves que tocan la vida humana. Fue la promulgación de la ley del aborto en Polonia en 1956 lo que dio lugar a una colaboración "sobre el terreno".

Wanda nunca tuvo pelos en la lengua: "En el campo de concentración de Ravensbrück, vi cómo los nazis utilizaban sin escrúpulos a mujeres embarazadas como conejillos de india e incluso arrojaban bebés a los hornos crematorios, y me prometí a mí misma que, si sobrevivía, defendería la vida en todos los sentidos, especialmente la de los niños, sin excepción". No faltaron fuertes opositores a sus firmes posiciones contra el aborto, arraigadas precisamente en la experiencia asesina de los campos de concentración.

Pero fue precisamente esa ley la que "impresionó" a los dos amigos: "Él como sacerdote, yo como médico iniciamos una colaboración para el trabajo común" para oponerse a ella con hechos. He aquí el sentido práctico, la conciencia de una mujer y un hombre que habían vivido la guerra en su piel. Tanto es así, que el joven sacerdote había puesto a disposición su pequeño apartamento como punto de encuentro para parejas. Una pastoral familiar sin complejos planes pastorales, puesta en común de forma sencilla, sin estructuras, por aquel médico tenaz y aquel sacerdote "dispuesto a escuchar con una rara habilidad", que actuaron al unísono para intentar salvar la vida de un niño - "aunque sólo fuera uno"-, "salvando al mismo tiempo con delicadeza a la familia".

San Juan Pablo II con Wanda Półtawska y su esposo.
La segunda familia de Karol

Sí, la familia. En Wanda, en su marido Andrzej, filósofo, y en sus cuatro hijos, "Karol Wojtyła encontró una segunda familia, la familia que había perdido a una edad muy temprana: primero su madre, luego su querido hermano médico Edmund, y más tarde su padre. Se quedó solo en sus afectos familiares". Una sencilla intimidad de vida familiar vivida de manera especial, durante los periodos estivales, en la Villa Papal de Castel Gandolfo. "Viví muchos años con una pierna en Cracovia y la otra en Roma", sus palabras. Son "las personas más queridas para mí" confió el Papa Wojtyła, recordando en particular "la primera Navidad en Roma".

Sin duda, para Wanda "el signo más fuerte" de esta amistad, "extraordinaria porque sencilla y sencilla porque extraordinaria", es el momento de la enfermedad, la frontera de la vida. El cáncer. Así relataba ella el estilo espiritual, 'místico', elegido por Wojtyła 'para intentarlo todo' con el fin de que se recuperara: 'La amistad nunca tiene momentos dolorosos'.

En 1962, cuando el obispo Karol estaba en Roma para el Concilio Vaticano II, me sentí enferma y fue informado por mi marido en un telegrama que yo estaba en el hospital en Cracovia. Por sugerencia del padre Andrzej Maria Deskur, que había llegado a cardenal, se dirigió directamente al padre Pío de Pietrelcina pidiéndole oraciones por mí, pero sin mencionar mi nombre. En aquella época, en Polonia no sabíamos nada -al menos yo- de aquel santo fraile capuchino del sur de Italia. Sólo después de mi curación supe que Karol había escrito al Padre Pío y sentí una emoción, que continúa hasta hoy, al descubrir el contenido. A decir verdad, mi curación, en lugar de hacerme poner de rodillas para dar gracias a Dios, casi provocó en mí una rebelión: me asustaba el poder de Dios y también el hecho de que "dependemos totalmente de Él". Como si dijera: ¿qué quiere Dios ahora de mí para curarme? ¿Qué misión me confía?

Una extensa colección de pensamientos y cartas con Karol Wojtyła fue editada por Wanda y publicada en Italia con el título "Diario de una amistad. La familia Półtawski y Karol Wojtyła" (ediciones San Paolo).

El testimonio de una superviviente hoy

En medio de la experiencia del Sínodo, el testimonio de una mujer de más de 100 años, superviviente del sangriento siglo XX y de las ideologías del nazismo y el comunismo, tiene una relevancia desconcertante. Alejada del asombro clerical (¿pero de qué podía tener "miedo" una conejilla de Indias de Ravensbrück?), colaboró como protagonista, con ese "genio femenino" tan querido por su amigo, en la redacción de textos y documentos de alto nivel. En un estilo de intercambio mutuo de ideas, proyectos, visiones. Sobre temas centrales y acuciantes como la persona humana, la familia, la sexualidad.

También está la inteligencia y el corazón de Wanda en la contribución de Wojtyła a la encíclica Humanae vitae de Pablo vi. Con pasión convencida, Wanda no escatimó energías para relanzar, a todos los niveles, los contenidos de esa encíclica, como alma del Instituto de Teología para la Familia cofundado en Cracovia con Wojtyła, quien -como sacerdote, obispo y cardenal arzobispo apoyó -no solo con palabras- el papel de los laicos y de las mujeres.

Desde el ensayo "Amor y responsabilidad" hasta los textos de Wojtyła, antes y después de su elección al papado, Wanda encarnó, también como profesora universitaria, toda esa "teología del cuerpo" que plantea claramente cómo la misma "transmisión de la vida debe ser un proyecto de Dios" por descubrir. Y, significativamente, en la Curia Romana ha sido miembro del Pontificio Consejo para la Familia desde 1983, miembro de la Pontificia Academia para la Vida desde 1994, y también consultora del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios.

domingo, 22 de octubre de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 29º Domingo del Tiempo Ordinario: Sólo a Dios lo que es de Dios

 


«¡Tú eres el Señor! Fuera de ti no hay otro Dios» (Is 45, 6).

Ningún suceso de la historia escapa a la providencia de Dios. Los mismos gobernantes, aunque no lo sepan, son instrumentos de que Dios se sirve para realizar sus planes de salvación. La primera lectura del día (Is 45, 1. 4-6) presenta un ejemplo típico de ello en Ciro, el fundador del imperio persa, que fue en manos de Dios el liberador del pueblo elegido. «Yo lo llevo de la mano», dice de él el Señor (ib 1). Y de modo más explícito y directo, añade: «Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías» (ib 4). La historia de los individuos y de los pueblos está en las manos de Dios, el cual la va tejiendo hasta por medio de hombres que no lo conocen y obran con intenciones muy diferentes.

Por encima de todo gobierno humano está el gobierno de Dios con el que nadie puede competir: «Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios» (ib 5). Ciro, pagano, al ordenar la repatriación de los judíos de Babilonia y autorizar la reconstrucción del templo de Jerusalén, colaboró, aun sin saberlo, a dar a conocer la omnipotencia del Dios de Israel y a divulgar su culto. Interpretada a la luz de la fe, la historia de cada hombre y de la humanidad entera adquiere su verdadero significado, el que tiene delante de Dios, y que es un significado de salvación.

El Evangelio de hoy (Mt 22, 15-21) reproduce el pensamiento de Jesús acerca de la autoridad política. La ocasión fue ofrecida por la pregunta insidiosa de los fariseos sobre la licitud del tributo al César. El pagar las contribuciones al imperio romano era considerado por algunos como una limitación del dominio de Dios sobre su pueblo; al paso que rehusar pagarlas podía ser interpretado como rebelión a la autoridad constituida. En consecuencia, cualquiera fuese su respuesta, afirmativa o negativa, Jesús daría pie a una condena. Pero no cae en el garlito, y prescindiendo de cuestiones de licitud o ilicitud, se hace entregar la moneda del tributo. La moneda lleva la imagen e inscripción del César; la respuesta, pues, es obvia: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (ib 21).

Estas sencillas palabras acaban con la concepción antigua que consideraba al estado como expresión no sólo de la autoridad política, sino también de la religiosa. Jesús, en cambio, traza una línea divisoria: la autoridad política, aunque derivada de Dios y obligada a respetar sus leyes, tiene un campo propio, el que se refiere al orden y bien público temporal; en este campo ha de ser reconocida, respetada y obedecida. Pero el estado no puede exigir lo que sólo se debe a Dios, o sea la sumisión absoluta. El cristiano debe mantener y defender su libertad de honrar a Dios por encima de toda ley o autoridad política, porque «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Heb 5, 29). Al mismo tiempo se ha de convencer de que Dios puede valerse también de las situaciones políticas más adversas y arreligiosas para realizar la historia de la salvación.

Hasta las leyes de la Roma pagana sirvieron para el cumplimiento de los designios divinos sobre el nacimiento y la pasión de Jesús, como las condiciones de paz del gran imperio y luego las mismas persecuciones a los cristianos fueron instrumentos valederos para la difusión del Evangelio. Lo importante es que el cristiano, tanto en las circunstancias propicias como en las adversas, se mantenga firme en la fe, sin ceder frente a las hostilidades, seguro de que «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rm 8, 28).

 

¡Señor, Señor, Rey omnipotente! Todo está sometido a tu poder, y no hay quien pueda resistir tu voluntad, si has decidido salvar a Israel. Tú hiciste el cielo y la tierra y cuantas maravillas existen bajo el cielo. Eres Señor de todo, y nadie puede oponerse a ti, Señor. (Ester, 4, 17 b-c).

Señor, haz que me abandone con toda la fuerza de la voluntad sostenida por la gracia y por el amor, no obstante, todas las dudas sugeridas por contrarias apariencias, a tu omnipotencia, a tu sabiduría y a tu amor infinitos. Haz que crea que en este mundo nada escapa a tu providencia, ni en el orden universal ni en el particular; que nada sucede, ni ordinaria ni extraordinariamente, que no esté previsto, querido o permitido, siempre dirigido por ti a tus altos fines, que en este mundo son siempre fines de amor a los hombres. Que yo crea que a veces puedes permitir que, en esta tierra y durante algún tiempo, triunfen el ateísmo y la impiedad, lamentables oscurecimientos del sentido de la justicia, infracciones del derecho, torturas de los hombres inocentes, pacíficos, indefensos y sin apoyo...

Por áspera que pueda parecer tu mano, oh divino Cirujano, cuando con el hierro penetras en las carnes vivas, un activo amor es siempre tu guía e impulso, y sólo el verdadero bien de los individuos y de los pueblos te hace intervenir tan dolorosamente. Haz, que crea yo, finalmente, que así la dura agudeza de la prueba como el triunfo del mal no durarán, ni siquiera acá abajo, sino un breve tiempo, y no más; pues luego vendrá tu hora, la hora de la misericordia, la hora de la santa alegría, la hora del cántico nuevo de la liberación, de la alegría y del gozo. (PI0 XII, Discursos y radiomensajes, 3, p. 143-4. Edición: Madrid - Ediciones Acción Católica Española, 1947).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 20 de octubre de 2023

VIRGEN MARÍA: El Santo Rosario y san Luis María Grignion de Montfort

 


Estando en el mes de octubre, que conocemos como mes del Rosario, no está demás que dediquemos esta circular a reflexionar sobre la importancia que tiene la devoción a María en nuestra santificación personal.

Desde hace un tiempo la oración del santo Rosario ha conocido una profunda renovación y una práctica bastante generalizada. En este proceso ha influido claramente la doctrina y espiritualidad de san Luis María Grignion de Montfort.

Las apariciones de la Virgen en estos últimos siglos han contribuido también a extender y revalorizar esta práctica mariana de la devoción popular. Prácticamente todos los Papas, desde León XIII, han sido determinantes, con sus numerosas encíclicas sobre la devoción a María, en resaltar la importancia que tiene la recitación del santo Rosario para llegar a la unión con Jesús y María. Un caso especial es el del Papa León XIII, en cuyo pontificado, desde que quedó impresionado por la lectura del Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen de san Luis María Grignion de Montfort, publicó significativas encíclicas sobre la devoción a María. El propio Pablo VI contribuyó, después del concilio Vaticano II, a revalorizar la práctica del santo Rosario con la publicación de su encíclica “Marialis cultus”.

Los escritos de Montfort nos pueden ayudar a profundizar en nuestra devoción a María y, tal vez, a redescubrir la repercusión que debe tener el santo Rosario en nuestra vida de oración. En las biografías de Montfort vemos el aprecio que sentía el santo hacia el santo Rosario. Ya desde muy pequeño nos describen a Luis desgranando Avemarías ante una imagen de María, que había colocado en un lugar apartado y silencioso de la propiedad donde vivía su familia. Se las ingeniaba para que sus hermanos más pequeños le acompañasen en la recitación diaria del santo Rosario, prometiéndoles que les ayudaría a ser mejores personas y serían la admiración de los demás niños. No es en absoluto exagerado afirmar que Luis María Grignion de Montfort fue fiel a la recitación diaria del santo Rosario completo durante toda su vida. La imagen de Montfort en actitud de caminante, con su sombrero, su bastón y el gran rosario en la mano o a la cintura se hizo popular. Cuando ya se dedicó plenamente a las misiones en los pueblos de la Bretaña francesa, la recitación diaria del santo Rosario era una de las devociones que Montfort trataba de inculcar a todos los participantes en la misión. La cruz y el rosario estaban siempre presentes, adornando ermitas e iglesias. Obligado por el señor obispo de la diócesis a abandonar la ciudad de Poitiers, donde había cosechado numerosas conversiones entre los habitantes de Montbernage, uno de los barrios más abandonados de la ciudad, el misionero, con lágrimas en los ojos, por tener que dejar a sus queridos feligreses, les dijo en una carta de despedida que les dedicó personalmente: “No olvidéis de ser fieles a vuestras promesas del santo bautismo y de recitar diariamente, en público o en privado, el santo Rosario, y de acudir a recibir los sacramentos, al menos una vez al mes”.

En aquellas poblaciones en las que los frutos de la misión eran significativos y los participantes daban muestras de auténtica conversión – un ejemplo es la misión de la Chèze, en la diócesis de Saint Brieuc- el santo les instaba a que recitasen las tres partes del Rosario diariamente: por la mañana, a mediodía y al atardecer. Esta misma práctica recomendaba el santo encarecidamente a las Cofradías del Rosario que iba instituyendo en sus misiones.

En el majestuoso calvario de Pontchâteau, que Montfort levantó al finalizar una de las misiones más largas y fructuosas de su vida como misionero, el Rosario ocupó un puesto de honor: ciento cincuenta abetos representando las Avemarías y diez cipreses marcando las decenas, formaban, alrededor de una gran cruz, un inmenso rosario. Las capillas, situadas en lugares bien determinados, representaban los misterios de Jesús y María.

Era tal el interés del santo misionero por establecer el rezo del santo Rosario en los pueblos donde había misionado que le causaba una profunda pena cuando, al volver a visitar esos lugares, constataba que “aquellos pueblos que habían abandonado el rezo del santo Rosario también habían vuelto a caer en sus malas costumbres. Sin embargo, los que perseveraron en el rezo del santo Rosario, se mantenían en gracia de Dios y progresaban en la virtud”. (Secreto Admirable del Santísimo Rosario, nº 113).

Montfort entró a formar parte como Hermano de la Tercera Orden de Santo Domingo el 10 de noviembre de 1710. En una carta, dirigida al Superior General de los Dominicos, Luis María le pide permiso para crear Cofradías del Rosario en los lugares donde predicase misiones, obteniendo así, para los que participaban en ellas, las indulgencias otorgadas, especialmente por el Papa Pío V, a las Cofradías del santo Rosario. Algunos de sus biógrafos afirman que Montfort llegó a inscribir en la Cofradía del Rosario a no menos de cien mil personas. Fue en la Rochelle, ciudad dominada especialmente por la religión protestante, donde el santo desplegó todo su celo e interés por predicar y extender la devoción al santo Rosario. Su celo de apóstol fue recompensado con numerosas conversiones de personas protestantes, lo que le supuso un rechazo todavía más cruel por parte de los sectores fundamentalistas de esta religión. Montfort constató, y lo afirmó en diferentes ocasiones que sus numerosas conversiones eran debidas a la devoción al santo Rosario, llegando a decir que “jamás un pecador se le había resistido si lograba echarle el rosario al cuello”.

Si nos atenemos a los escritos de Montfort, la recomendación del rezo del santo Rosario aparece prácticamente en todos ellos. Cito nada más lo que el santo misionero escribe en la Súplica Ardiente, oración que es la introducción a las Reglas de los Sacerdotes Misioneros de la Compañía de María y en la que el santo pide al Hijo-Dios misioneros que “sin voluntad propia que los manche o los detenga cumplan tus designios y arrollen a todos tus enemigos, como otros tantos Davides, con el báculo de la Cruz y la onda del santo Rosario en las manos” (SA 8,12).

El Tratado de la Verdadera Devoción a María nos ofrece una cita muy significativa para ver el poder sobrenatural del Avemaría y del Rosario para convertir a las almas. En la quinta práctica exterior de la Devoción a María Montfort afirma: “No sé cómo ni por qué, pero es real. No tengo mejor secreto para conocer si una persona es de Dios que observar si gusta de rezar el Avemaría y el Rosario” (VD 251).

Para terminar con las muchas citas que se podrían traer y que demuestran el aprecio que Montfort tuvo al santo Rosario, finalizo con lo que el santo dice en su libro el Amor de la Sabiduría Eterna: “Personalmente no encuentro nada tan eficaz para atraer a nuestras almas el Reino de Dios, la Sabiduría Eterna, como el unir la oración vocal con la mental mediante la recitación del santo Rosario y la meditación de los quince misterios que en él se encierran” (ASE 193).

Resumiendo, podemos decir que para san Luis María Grignion de Montfort el Rosario fue una práctica de devoción fundamental para su santificación personal y el apostolado que llevó a cabo en las numerosas misiones populares. La gente le conocía como el “Padre del gran rosario”. Con toda razón podemos considerar a Montfort como el predicador, por excelencia, de la Cruz y del santo Rosario, y uno de los muchos apóstoles que han cantado las maravillas de gracia que el santo Rosario ha realizado en las almas sencillas, las mejor dispuestas a recibir en su alma la Palabra de Dios y el favor de nuestra buena Madre, la Virgen María.

Circular Nº 407 - 408 SEPTIEMBRE / OCTUBRE 2019  sgm@sgmontfort.org

miércoles, 18 de octubre de 2023

ES TIEMPO DE MISERICORDIA (audios): Las obras de misericordia son el corazón de nuestra fe

 


Tema del programa Nº 7 del ciclo: Las obras de misericordia son el corazón de nuestra fe

“Es tiempo de Misericordia”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión fue el domingo a las 09:45 hs y fue transmitido por Cadena Cope, en las siguientes frecuencias: Cope Comunidad 101.0 FM, Cope Madrid Sur 89.7 FM, Cope Jarama. 100.5 FMy Cope Pinares 92.2 FM (cada una de estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de febrero hasta diciembre de 2016.

“Es tiempo de Misericordia” nos presenta en cada una de sus emisiones distintas alocuciones, homilías y catequesis del Santo Padre Francisco sobre la Divina Misericordia, para que nosotros, al escucharlas, nos decidamos a ser receptores de la misma y a darla, a manos llenas, a nuestros hermanos.

Locución: Cristina Lozano

domingo, 15 de octubre de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 28º Domingo del Tiempo Ordinario: “Muchos son llamados, pocos son escogidos”

 


“Señor, tú preparas una mesa ante mí” (Sal 22, 5).

La Liturgia de este domingo presenta la salvación bajo la imagen de un banquete preparado por Dios para todos los hombres: “Prepara el Señor de los Ejércitos para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vino de solera… Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos… Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros” (Is 25, 6-8 - primera lectura). Festín suntuoso que revela la magnificencia del que lo da y es símbolo de la salvación ofrecida por Dios, pero oculta durante muchos siglos a los pueblos, los cuales la conocerán con la venida del Mesías. La destrucción de la muerte, y del dolor lleva a pensar lógicamente en un futuro allende la vida terrena; se trata de la bienaventuranza eterna anunciada con expresiones idénticas en el Apocalipsis: “Dios enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte” (21, 4).

En el Evangelio del día (Mt 22, 1, 14) el convite de la salvación adquiere una fisonomía nueva, la nupcial. Dios llama a todos los hombres a participar en las bodas de su Hijo con la naturaleza humana, comenzadas con su encarnación y consumadas con su muerte de cruz. «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir» (ib 2-3). El rey es Dios, el banquete es la salvación traída por el Hijo de Dios hecho hombre, los siervos son los profetas y apóstoles, los invitados que rehúsan venir o maltratan y dan muerte a los criados son los judíos y todos los que como ellos rechazan a Jesús.

Se verifica una situación semejante a la de la parábola de los viñadores malvados (domingo precedente); sin embargo, hay una diferencia notable. A los viñadores se les exigía algo debido, o sea los frutos de la viña que se les había confiado; aquí, en cambio, nada se exige, sino todo se ofrece; allí se rehusaba lo que tenía que darse en justicia, aquí se rechaza lo que se ofrece con bondad y magnificencia sumas. Es la repulsa al amor de Dios. Es la actitud del hombre convencido de que no necesita de salvación o del que hundido en negocios terrenos considera tiempo perdido pensar en Dios o en la vida eterna. Estos tales van a la ruina, mientras otros son invitados en su lugar.

«La boda está preparada» (ib 8). El Hijo de Dios se ha encarnado y se ofrece en sacrificio por la salvación de la humanidad. Dios por eso continúa renovando su invitación: «Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda» (ib 9). La sala del festín, llena ya de comensales «malos y buenos» (ib 10), representa a la Iglesia abierta a todos los hombres y siempre semejante al campo en que la cizaña crece en medio del grano. Ser invitados y haber entrado en el festín no significa poseer ya la salvación definitiva.

En efecto, hay un hombre que no lleva traje de boda, y es arrojado «fuera, a las tinieblas» (ib 13), no precisamente por carecer de traje exterior, sino por no tener las disposiciones internas necesarias para la salvación. Es el hombre que pertenece materialmente a la Iglesia, pero no vive en caridad y gracia; su fe no está acompañada de obras; tiene la apariencia de discípulos de Cristo, pero en el fondo de su corazón no es de Cristo ni para Cristo. Su pertenencia a la Iglesia no le servirá de salvación sino de condena: «porque muchos son los llamados y pocos los escogidos» (ib 14). La parábola no quiere decir que los elegidos sean pocos de modo absoluto, sino que su número es inferior al de los llamados por culpa de la ligereza de éstos en responder a la invitación divina.

 

Dios soberano, te pedimos humildemente que, así como nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina. (Oración post Comunión, Misal Romano).

Ayúdame, Señor, a dejarme de malas y vanas excusas y a ir a esa cena que nos nutre interiormente. No sea la altanería del, orgullo impedimento para ir al festín, elevándome jactanciosamente, ni una curiosidad ilícita me apegue a la tierra, distanciándome de Dios, ni estorbe la sensualidad a las delicias del corazón.

Haz que yo acuda y me engrose. ¿Quiénes vinieron a la cena, sino los mendigos, los enfermos, los cojos, los ciegos? No vinieron a ella los ricos sanos, es decir, los bien hallados, los listos, los presuntuosos, tanto más sin remedio cuanto más soberbios.

Vendré como pobre; me invita quien, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecer con su pobreza a los pobres. Vendré como enfermo, porque no han menester médico los sanos sino los que andan mal de salud. Vendré como lisiado y te diré: «Acomoda mis pies a tus caminos». Vendré como ciego y diré: «Alumbra mis ojos para que nunca me duerma en la muerte». (San Agustín, Sermón 112, 8).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 13 de octubre de 2023

VIRGEN MARÍA: La Virgen de Fátima y el Santo Rosario

 

Queridos amigos y hermanos del Blog, hoy 13 de octubre se cumple un nuevo aniversario de la última aparición de la Santísima Virgen a los niños pastores de Fátima en Portugal.

El mensaje que María Santísima ha querido entregarnos a través de Lucía, Jacinta y Francisco -los 3 pastorcitos de la Cova de Iría- es de suma actualidad, ya que en nuestro tiempo se está cumpliendo en el mundo lo que Ella había profetizado en sus apariciones acaecidas en 1917.

El mismo Papa San Juan Pablo II, se hizo eco de este mensaje de la Virgen y lo proclamó ante el mundo.  Con qué palabras de dolor y angustia consagró el 13 de mayo de 1982 la humanidad entera al Corazón Inmaculado de María, dijo el Santo Padre: “¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción y de todo tipo de guerra, Líbranos! ¡Acoge, Madre de Cristo, este grito cargado del sufrimiento de todos los hombres, cargado del dolor del mundo entero!”.

Para mitigar este dolor y encontrar consuelo y salvación, la Virgen Santísima nos ha recomendado en Fátima, repetidas veces, que rezáramos el Santo Rosario todos los días, para alcanzar de Dios, nuestro Padre, la paz del mundo.  El Papa Magno nos dejó el mejor de los ejemplos rezando diariamente el Santo Rosario, ya que según sus palabras “es su oración predilecta”.

La oración es el primer apostolado de cada uno y para todos.  Valgámonos nosotros también de este primer apostolado y pidamos antes de comenzar el Santo Rosario por la paz y por la conversión de los pecadores, ya que dice María de Fátima: “muchas almas van al infierno porque no tienen quienes rueguen y se sacrifiquen por ellos”.  También pidamos en cada Rosario por el aumento y la perseverancia de las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales.

Pero la Virgen no solamente nos pide en Fátima que recemos el Rosario, sino que meditemos sus misterios, ya que “un Rosario sin meditación es como un cuerpo sin alma”.

Es la Virgen Santísima la que manifestó a Sor Lucía que “quiere que le hagamos compañía meditando los misterios del Santo Rosario”, y el Papa nos invita a meditar con María en los misterios que Ella meditaba como Madre y continúa guardando en su Corazón, como consigna el Evangelio de San Lucas, capítulo 2, versículo 51.

Cuánto más podríamos meditar acerca del mensaje de Fátima, pero baste esto por ahora, Ella nos pide ser del todo suyos, y si lo intentamos nos dirá lo que un día pronunció ante Sor Lucía: “No te desanimes, yo nunca te abandonaré, mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios”.

Con mi bendición.

Padre José Medina