lunes, 17 de julio de 2023
domingo, 16 de julio de 2023
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN: 12 claves para usar el escapulario
“La devoción del escapulario
del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias
espirituales y temporales”, decía el Papa Pío XII.
Aquí presentamos 12 claves que
debe conocer quien porta este objeto religioso.
1- No es un amuleto
No es un amuleto ni una
garantía automática de salvación o una dispensa para no vivir las exigencias de
la vida cristiana.
“Tú preguntas: ¿y si yo
quisiera morir con mis pecados? Yo te respondo, entonces morirás en pecado,
pero no morirás con tu escapulario”, advertía San Claude de la
Colombiere.
2 - Era un vestido
Escapulario viene del latín
“scapulae” que significa “hombros” y originalmente era un vestido superpuesto
que cae de los hombros, usado por los monjes en el trabajo. Los carmelitas lo
asumieron como muestra de dedicación especial a la Virgen, buscando imitar su
entrega a Cristo y al prójimo.
3 - Es un regalo de la Virgen
Según la tradición, el
escapulario, tal como se conoce ahora, fue dado por la misma Virgen María a San
Simón Stock el 16 de julio de 1251.
María le dijo: “debe ser un
signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el
escapulario no sufrirá el fuego eterno”. Más adelante la Iglesia extendió
el escapulario a los laicos.
4 - Es un mini hábito
Es como un hábito carmelita en
miniatura que todos los devotos pueden portar como muestra de su consagración a
la Virgen. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas
de tela color café. Una se pone sobre el pecho y la otra sobre la espalda y se
suele usar bajo la ropa.
5 - Es uniforme de servicio
San Alfonso María de Ligorio,
doctor de la Iglesia, decía: “Así como los hombres se enorgullecen de que
otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando
sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su
servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios”.
6 - Tiene tres significados
El amor y la protección maternal
de María, la pertenencia a María y el suave yugo de Cristo que ella nos ayuda a
llevar.
7 - Es un sacramental
Es reconocido por la Iglesia
como un sacramental, es decir, un signo que ayuda a vivir santamente y a
aumentar nuestra devoción.
El escapulario no comunica
gracias como lo hacen los sacramentos, sino que dispone al amor del Señor y al
arrepentimiento si se recibe con devoción.
8 - Puede ser dado a un no
católico
Cierto día le llevaron a San
Stock un anciano moribundo, quien, al recobrar el conocimiento, le dijo al
santo que no era católico, que usaba el escapulario como promesa a sus amigos y
rezaba una Ave María diariamente. Antes de morir recibió el bautismo y la
unción de los enfermos.
9 - Fue visto en una aparición
de Fátima
Lucía, la vidente de la Virgen
de Fátima reportó que en la última aparición (octubre de 1917) María se
apareció con el hábito carmelita, el escapulario en la mano y recordó que sus
verdaderos hijos lo llevan con reverencia. Asimismo, pidió que los que se
consagren a ella lo usen como signo de dicha consagración.
10 - El escapulario que no se
dañó
El Beato Papa Gregorio X fue
enterrado con su escapulario y 600 años después, cuando abrieron su tumba, el
objeto estaba intacto. Algo similar pasó con San Alfonso María de Ligorio.
San Juan Bosco y San Juan
Pablo II también lo usaban y San Pedro Claver investía con el escapulario a los
que convertía y preparaba.
11 - Cualquiera no lo puede
imponer
La imposición del escapulario
se debe hacer preferentemente en comunidad y que en la celebración quede bien
expresado el sentido espiritual y de compromiso con la Virgen.
El primer escapulario debe ser
bendecido por un sacerdote y puesto sobre el devoto con la siguiente oración: “Recibe
este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo
lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a
la vida eterna”.
12 - Solo se bendice el
primero que recibes
Cuando se bendice el primer
escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios
posteriores. Los ya gastados, si fueron bendecidos, no se deben echar a la
basura, sino que se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.
INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 15º Domingo del Tiempo Ordinario – La parábola del sembrador
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| El Sembrador, de James Tissot, pintado entre 1886 y 1894. Actualmente se encuentra en el Museo Brooklyn |
“Señor, que nuestros ojos vean y nuestros oídos escuchen” (Mt 13, 16).
El poder y la eficacia de la palabra de Dios son el argumento central de la liturgia de hoy. “Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar… -dice el Señor-, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo” (Is 55, 10-11; 1ª lectura). La palabra de Dios realiza siempre lo que expresa: bastó un “fiat” (sí) para sacar de la nada el universo entero y dar la vida a todas las criaturas. Y cuando el hombre, en vez de responder con amor a la palabra creadora, se rebeló, otra palabra, la promesa del Salvador, repetida a través de los siglos de mil formas, le aseguró la salvación y lo orientó a ella.
Llegada la plenitud de los tiempos, Dios no ha enviado a los hombres ya simples palabras, sino su Palabra eterna, su Verbo. El Verbo ha asumido la naturaleza humana, se ha hecho carne, llamándose Jesucristo, y ha venido a sembrar en el corazón de los hombres la palabra de Dios.
Es el tema de la parábola del sembrador que se lee en el Evangelio de hoy (Mt 13, 1-23). El sembrador salido a sembrar es justamente Jesús, y la semilla que esparce “es la palabra de Dios” (Lc 8, 11) que él -Palabra increada- posee en sí mismo y expresa a los hombres en lenguaje humano. Su palabra, pues, es de un poder y eficacia divinos, es semilla fecunda como ninguna, capaz de germinar en salvación, santidad y vida eterna.
Con todo -dice la parábola- la misma semilla produce fruto abundante en un terreno y en otros no produce nada. Se significa aquí el misterio de la libertad del hombre frente al don de Dios. Jesús siembra por doquier la Palabra: no la niega ni a los pecadores empedernidos, a la gente superficial y distraída, a los hombres inmersos en los placeres o engolfados en los negocios, a todos los cuales se los compara en la parábola al camino pisoteado, al terreno pedregoso o al cubierto de espinas; esto indica la gran misericordia del Señor.
En el orden espiritual, en efecto, “es posible que la roca se transforme en tierra grasa; y que el camino deje de ser pisado y se convierta también en tierra fértil, y que las espinas desaparezcan y dejen crecer exuberantes semillas. Y si no en todos se opera esa transformación no es ciertamente por culpa del sembrador, sino de aquellos que no quieren transformarse” (San Juan Crisóstomo, In Mt, 44, 3). Terrible cosa, pero real: el hombre puede cerrarse a la palabra de Dios, rechazarla y en consecuencia hacerla ineficaz. Entonces la Palabra verterá en otra parte su fecundidad con la extraordinaria abundancia de frutos producida “en la tierra buena”, o sea en el que “escucha la Palabra de Dios y la entiende” (Mt 13, 23). Pero aun en éstos el fruto no será igual, sino proporcionado a las disposiciones de cada uno: “unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta” (ib).
Por eso Jesús, aun antes de explicar la parábola, recuerda a sus discípulos lo que decía Isaías de sus contemporáneos: “Esta embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos, para no entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure (ib 15). En verdad que hay que reflexionar y orar para que la gracia de Dios preserve a los creyentes de semejante endurecimiento. Por otra parte, es cierto: quien escucha con buena voluntad la palabra de Dios, reportará fruto y gozará de la felicidad proclamada por el Señor: “Dichosos vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen” (ib 16).
“Salió el sembrador a sembrar. ¿De dónde saliste o cómo saliste, Señor, tú que estás en todas partes y lo llenas todo? No cambiando de lugar, sino tomando nuestra naturaleza y por una relación nueva con nosotros, haciéndote más cercano nuestro por haberte revestido de carne. Porque, como nosotros no podíamos entrar donde tú estabas, pues nuestros pecados amurallaban la entrada, saliste en busca nuestra. ¿Y a qué saliste?... Saliste a cultivar y cuidar esta tierra por ti mismo y a sembrar en ella la palabra de la piedad…
Señor, tú ofreces a todos tu palabra con mucha generosidad. Porque así como el sembrador no distingue la tierra que va pisando con sus pies, sino que arroja sencilla e indistintamente su semilla, así tú no distingues tampoco al pobre del rico, al sabio del ignorante, al tibio del fervoroso, al valiente del cobarde; a todos indistintamente te diriges.
Haz, Señor, que escuche yo con diligencia y piense constantemente tu enseñanza, y luego la ponga en práctica con valor, despreciando las riquezas y desprendiéndome de todo lo mundano… Que nos fortifiquemos por todas partes, atendiendo a tu palabra divina, echando profundas raíces y purificándonos de lo mundano” (San Juan Crisóstomo, Comentario sobre el Evangelio de San Mateo, 44, 3-4).
Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,
del P. Gabriel de Santa María Magdalena,
OCD.
También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.
sábado, 15 de julio de 2023
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN: Promesas de la Santísima Virgen
A los que viven y mueren
llevando el Santo Escapulario.
El Santo Escapulario es el
gran don que María, omnipotente ante su Hijo Dios, toda corazón para con sus
hijos, los hombres tesorera de todas las gracias, nos trajo del cielo,
haciéndonos en él las más preciosas promesas que pudiéramos desear. Muy bien ha
sido llamado el SACRAMENTO DE MARIA.
“La creencia general del mundo
católico, dice el sabio jesuita P. Clarke, la promulgación de la Iglesia
docente, la aceptación de la iglesia discente, o sea, los fieles, nada falta de
lo que puede probar el origen sobrenatural del Escapulario”.
“Su misma nobleza de origen,
decía el Papa León XIII, su venerada antigüedad, su extraordinaria propagación,
así como los saludables efectos de piedad por él obtenidos, y los insignes
milagros obrados por su virtud, lo recomiendan con el mayor encarecimiento”. A
él ha vinculado la Virgen dos maravillosas promesas:
Primera promesa
Es la gran promesa, el
privilegio de preservación o exención del infierno para cuantos mueren
revestidos con el Escapulario Carmelitano. Orando con fervor a la Virgen San
Simón Stock, General de la Orden Carmelitana, se le apareció circundada de
ángeles la Santísima. Virgen (15 de Julio de 1251) y entregándole, como prenda
de su amor maternal y de ilimitado poder, el Santo Escapulario, le prometió que
cuantos murieren revestidos de él no se condenarían. Las palabras de la Virgen
fueron éstas: “El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del
infierno”.
Segunda promesa
Estando orando el Papa Juan
XXIII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió
sacar el purgatorio del sábado después de la muerte al que muriese con el
Escapulario. María dijo al Papa: “Yo Madre de misericordia, libraré del
purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos
hubieses vestido mi Escapulario”.
Tal es el privilegio Sabatino,
otorgado por la Reina del Purgatorio, a favor de sus cofrades carmelitas, el
Papa Juan XXII y promulgado por éste en la Bula Sabatina (3 de marzo de 1322)
aprobada después por más de veinte Sumos Pontífices.
Por él, el sábado siguiente a la muerte de los cofrades carmelitas, o como lo interpreta la iglesia, cuanto antes, pero especialmente el sábado, según declaración del Paulo V, la Virgen del Carmen, con cariño maternal, los libra de la cárcel expiatoria y los introduce en el Paraíso. El Papa Paulo V expidió el 20 de enero de 1613 el Sgte. Decreto:
“Permítase a los Padre
Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede piadosamente creer que la
Bienaventurada Virgen María con sus intercesiones continuas, piadosas sufragios
y méritos y especial protección, ayudara después de la muerte, principalmente
el sábado, día a ella dedicado, a las almas de sus cofrades que llevaren el hábito
carmelitano".
Condiciones para ganar estos
privilegios
Para merecer la primera
Promesa de la perseverancia final, se requiere haber recibido el Escapulario de
manos de sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la hora de la
muerte, e inscribir el nombre en el libro de la cofradía.
Para ganar la segunda Promesa,
el privilegio Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige guardar
castidad, según el propio estado, rezar siete padrenuestros, 7 avemarías y 7
glorias.
Guardar abstinencia (si pueden
hacerlo) los miércoles y los sábados; esta obligación puede un confesor
conmutarla por otros rezos.
viernes, 14 de julio de 2023
CINE, FE Y VALORES: ¿Sabía que se puede visitar al Cristo de ‘Marcelino Pan y Vino’?
Queridos amigos y hermanos. La
capilla del Convento de las Carmelitas Descalzas de Don Benito tiene en su
retablo uno de sus tesoros mejor guardados, a la vez que objeto de admiración y
curiosidad de los turistas que visitan esta ciudad para ver in situ una imagen
icónica del cine español de los 50. Se trata del Cristo de la película “Marcelino
Pan y Vino” (Ladislao Vajda, 1954), donde se ve esa imagen de Jesús clavado en
la cruz, ese amigo a quien un inolvidable Pablito Calvo, niño que fue actor
revelación durante años, daba de comer todos los días a escondidas de los
frailes del convento.
Este título alcanzó fama
mundial, ganó un Oso de Oro en Berlín y su protagonista, Pablo Calvo, fue
merecedor de una mención especial en el Festival de Cine de Cannes.
La película, sin embargo, no
se rodó en Don Benito sino en la iglesia Cristo del Caloco de la madrileña
Sierra de Guadarrama.
Así llegó a las Carmelitas
Descalzas
Pero muchos se preguntarán si
el Cristo ya estaba en Don Benito antes de la película o cómo vino a parar a
esta localidad extremeña. La respuesta la encontramos en Miguel López Cabrera,
ingeniero de sonido que trabajó como técnico en la película a las órdenes de
Vajda. El Cristo llegó hasta Don Benito de su mano. Era de Guareña, tenía una
hermana en la congregación y le pareció una buena opción porque la iglesia
había sido desmantelada durante la Guerra Civil.
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| Cristo de las Carmelitas Descalzas de Don Benito que salió en la película Marcelino Pan y Vino Foto Raúl Haba |
Así tenemos que el Cristo fue
una donación de los Estudios Cinematográficos Chamartín, que luego se llamaron
Estudios Broston y más tarde Estudios Buñuel, de TVE, en Madrid, a instancias
del citado técnico. El Crucificado, una vez terminada la película en el año
1954, no tenía ningún valor para los estudios.
El Cristo era parte
fundamental en la película. Fue obra del decorador, dibujante y pintor, Antonio
Simont, aunque la forma en barro y el posterior acabado en escayola se lo dio
un amigo del propio Simont. Desde 1954 preside el altar central de la capilla
de las Carmelitas Descalzas, cuyo convento data de 1883.
Así lo corrobora Agustín
Aparicio Cerrato, uno de los mayores conocedores de esta historia por las
investigaciones que ha llevado a cabo.
Es el promotor del Museo Etnográfico de la localidad que lleva su nombre
y está considerado uno de los más interesantes de España, junto al de Olivenza.
Todo un éxito del cine español
Marcelino Pan y Vino fue uno
de los grandes éxitos cinematográficos de los 50. Contaba la historia de
Marcelino, que fue criado por los frailes de un convento tras ser abandonado a
su puerta. En la película, el niño daba de comer al Cristo a escondidas de los
monjes y una de las imágenes icónicas es la que recoge el momento en el que la
imagen le llama por su nombre.
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| Capilla de las Carmelitas de Don Benito donde está el Cristo Foto Turismo Don Benito |
La cinta está inspirada en un
cuento de éxito de José María Sánchez Silva, que fue traducido a varios
idiomas. Una síntesis del argumento de la película: Siglo XIX, después de una
larga guerra, un bebé es abandonado a la puerta de un convento de frailes
franciscanos que intentan, sin éxito, buscarle una familia. Pasan los años, y
aunque el niño vive feliz entre los monjes, no puede dejar de añorar a su
madre. Marcelino se hace amigo de un Cristo crucificado que hay en el desván
del convento: habla con él y le sube de la cocina pan, vino y otros víveres que
puede encontrar.
El director, Ladislao Vajda,
fue actor, director, guionista, montador, fotógrafo y productor. Era de
nacionalidad húngara y trabajó en el cine español durante las décadas de los 40
y 50. Se convirtió en uno de los mejores narradores cinematográficos de la
industria hispana. Su nombre real era Laszlo Vajda Weisz. Nació en Budapest el
18 de agosto de 1906 y era hijo del actor, director y escenógrafo Ladislaus
Vajda. Había comenzado su carrera como guionista en el cine mudo austríaco y
alemán. Murió en 1965.
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| Captura de pantalla de una de las escenas finales de "Marcelino, pan y vino" |
Info para poder visitarlo
El convento de las Carmelitas
Descalzas de Don Benito está en la calle Donoso Cortés 21 y su teléfono es el +
34 924 800 598. La comunidad hace bordados en ajuares, sábanas, mantelerías,
ornamentos litúrgicos.
El Cristo se puede ver en el
horario de misas y se puede consultar disponibilidad de visitas en la Oficina de
Turismo de Don Benito (teléfono + 34 924 808 084).
Don Benito es una de las
localidades en las que hacer parada si se sigue el Camino de Santiago por
Extremadura.
Escrito con información aparecida en “La guía de ocio de Extremadura”, artículo de Raúl Haba para “Hoy Extremadura”, y en la Enciclopedia del Cine del Cine Español, cronología, de Pascual Cebollada y Luis Rubio Gil.
miércoles, 12 de julio de 2023
LA LUZ DE FRANCISCO (audios): María, Estrella de la Nueva Evangelización
María, Estrella de la Nueva Evangelización
“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.
El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.
lunes, 10 de julio de 2023
domingo, 9 de julio de 2023
INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 14º Domingo del Tiempo Ordinario – El Evangelio revelado a los sencillos
«Yo te ensalzo, oh Rey mío, y bendigo tu nombre por siempre jamás» (SaI 145, 1).
En el centro de la Liturgia de hoy está el trozo evangélico (Mt 11, 25-30), perla preciosa del Evangelio de San Mateo, que permite echar una mirada sobre el misterio personal de Cristo, sobre sus relaciones íntimas con el Padre. Lo que más impresiona es que esta revelación sublime está reservada a «la gente sencilla», es decir a los pequeños, a los humildes, a los despreciados por los sabios del mundo, mientras que éstos son excluidos de ella. «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla» (ib 25). Dios se niega a los sabios hinchados por su ciencia y convencidos de saberlo todo, y se manifiesta a los sencillos que se abren a él con la frescura de niños, conscientes de su ignorancia.
A ellos se les da parte en el conocimiento altísimo que se intercambian Jesús y el Padre celestial, y que sólo Dios puede comunicar al hombre: «Nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (ib 27). Se trata de conocimiento en sentido bíblico, o sea, vital y amoroso. El conocimiento recíproco por el que el Padre conoce plenamente al Hijo y el Hijo al Padre, indica que Jesús -el Hijo encarnado- es perfectamente igual al Padre en la Profundidad de su ser. Es tal vez éste el texto de los evangelios sinópticos en el que la divinidad de Jesucristo se afirma con mayor claridad. Así mientras los sabios -los escribas y fariseos de entonces y muchos doctores de hoy- no ven en Cristo más que a un hombre, «el hijo del carpintero» (Mt 13, 55), los sencillos de entonces y de siempre saben reconocer en él al Hijo de Dios: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). Y es a ellos precisamente a quienes se revela a sí mismo y revela al Padre.
Y no sólo esto. Jesús piensa también las condiciones terrenas de sufrimiento y angustia en que con frecuencia se debaten los sencillos, los humildes y los pobres y les dirige esta invitación: «Venid a mí todos los que estáis cargados y agobiados y yo os aliviaré» (Mt 11, 28). Los aliviará con su amor, revelándoles el amor del Padre y enseñándoles a amarlo como hijos. Jesús no quiere ahogar a los hombres con leyes gravosas, sino que les da una única ley, la del amor a Dios y a los hermanos, que tiene un único objeto: el cumplimiento de la voluntad del Padre celestial. Voluntad amorosa, porque es de un padre, y, sin embargo, exigente, pero siempre amable para quien sabe abrazarla como la abrazó Jesús, con amor, mansedumbre y humildad. «Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (ib 29-30).
De este modo el mismo Jesús se presenta como el Mesías anunciado por Zacarías (9, 9-10; 1ª lectura): rey, manso y humilde, que no se impone con la pompa y el poderío de los grandes de la tierra, que no hace justicia con la espada, sino lleva a todas partes la paz: «dictará la paz a las naciones» (ib 10). Y enseña a los hombres a comportarse con dulzura y humildad, plegándose con amor al yugo de la voluntad de Dios como él mismo se plegó al peso de la cruz.
Para
obrar así es necesario mortificar las tendencias de la carne que se rebelan
frente a la injusticia y el sufrimiento, y vivir según el Espíritu (2ª lectura:
Rm 8, 9. 11-13). Esto es posible todos los creyentes, porque, como dice S.
Pablo: «vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu... El que no tiene
el Espíritu de Cristo, no es de Cristo» (ib 9). Evidentemente para pertenecer a
Cristo no basta haber recibido su Espíritu en el bautismo, sino que hace falta
superar los impulsos naturales para vivir según el Espíritu de Jesús.
Yo te ensalzo, oh Rey, Dios mío, y bendigo tu nombre para siempre jamás. Todos los días te bendeciré, por siempre jamás, alabaré tu nombre.
Grande es el Señor y muy digno de alabanza, insondable su grandeza. Edad a edad encomiará tus obras, pregonará tus proezas. El esplendor, la gloria de tu majestad, el relato de tus maravillas, yo recitaré... Se hará memoria de tu inmensa bondad, se aclamará tu justicia. (Salmo, 145, 1-5.7).
«Te doy gracias, oh Padre, señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla». Oh Señor, a los sabios y entendidos que merecen quedar en ridículo a los presuntuosos, aparentemente poderosos pero en realidad hinchados, no les has opuesto los necios e imprudentes, sino los pequeños... ¿Quiénes son los pequeños? Los humildes... ¡Oh caminos del Señor!... ¿Por qué, Señor, te has alegrado? Porque la revelación ha sido hecha a los pequeños.
Haz, Señor, que seamos pequeños; pues si queremos ser grandes, como si fuésemos sabios y entendidos, no se nos revelarán tus misterios. ¿Quiénes son los grandes? Los sabios y entendidos. Diciendo que son sabios, se han hecho necios... Si diciéndome sabio me torno necio, haz, Señor, que me diga necio y me tornaré sabio; pero haz que lo diga en mi corazón, no delante de los hombres. (San Agustín, Sermón, 67, 8).
Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,
del P. Gabriel de Santa María Magdalena,
OCD.
También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.
viernes, 7 de julio de 2023
SAN JUAN DE LA CRUZ: El milagro del Cristo de Segovia
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| "Fray Juan, pídeme lo que quisieres..." |
Queridos amigos y hermanos: el
convento segoviano de los Padres Carmelitas Descalzos, situado junto a la
ermita de la Fuencisla, a orillas del Eresma y frente al Alcázar, tuvo como
fundador a San Juan de la Cruz en 1588. En las obras trabajó el mismo Santo con
sus manos. Finalmente sólo pudo ver terminadas una parte del convento y de la
iglesia, pues en 1591 dejó la ciudad para no volver, pues murió ese mismo año
en Úbeda. La Iglesia en la que reposan los restos de San Juan de la Cruz se
encuentra al final de una empinada escalera que evoca la subida al monte
Carmelo. El místico poeta fue prior del convento desde 1588 a 1591.
El “milagro del Cristo de
Segovia” aconteció en 1591, cuando san Juan de la Cruz, con 49 años de edad, se
encontraba en la última etapa de su vida. Sólo le quedaba vivo su hermano mayor
Francisco, éste viudo, con siete hijos. Francisco vino a Segovia porque le
habían dicho que su hermano se alejaría mucho de esta ciudad al año siguiente, ya
que Juan de la Cruz estaba destinado a México, destino al cual nunca llegó. En
Segovia estuvieron juntos varios días.
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| Cuadro original en la Iglesia de los Carmelitas de Segovia |
«Una noche -quizá en la
primavera de 1591, la última que fray Juan pasó en Segovia y en la tierra-
después de cenar toma de la mano a Francisco y sale con él a la huerta. Las
noches primaverales segovianas en la huerta del convento son deliciosas:
ambiente puro, quietud de soledad con sonoridades de aguas lejanas, olor a
flores silvestres, firmamento profundo… Cuando están solos los dos hermanos,
fray Juan se dispone a confiar a Francisco algo que guarde como un secreto.
[...] Fray Juan comienza a hablarle con sencillez:
"Quiero contaros una cosa que me sucedió con Nuestro Señor. Teníamos un crucifijo en el convento, y estando yo un día delante de él, parecióme estaría más decentemente en la iglesia, y con deseo de que no sólo los religiosos le reverenciasen, sino también los de fuera, hícelo como me había parecido.
Después de tenerle en la Iglesia puesto lo más decentemente que yo pude, estando un día en oración delante de él, me dijo: 'Fray Juan, pídeme lo que quisieres, que yo te lo concederé por este servicio que me has hecho'.
Yo le dije: 'Señor, lo que quiero que me deis es trabajos que padecer por vos, y que sea yo menospreciado y tenido en poco'.
Esto pedí a Nuestro Señor, y Su Majestad lo ha trocado, de suerte que antes tengo pena de la mucha honra que me hacen tan sin merecerla".
Después de esta confesión,
Francisco le pide permiso a su hermano para volver a casa. Ya no se verían más.
Era la primavera de 1591.
Tal acontecimiento transmitido
por Francisco, hermano del Santo, muy pronto se conoció como «el milagro de
Segovia», dando con el paso de los años lugar a numerosas reproducciones
pictóricas e iconográficas. Milagro que encierra quizás una profecía del Santo
sobre sí mismo: ante este cuadro de Cristo intuyó Juan de la Cruz cómo iba a
ser el final de sus días, y ante él expresó su deseo de terminarlos como un cristiano
fiel y cabal.
La respuesta que da a la
pregunta de Cristo nos presenta una gran resonancia con la última de las
bienaventuranzas: «Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan por mi
causa, estad alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en el
cielo» (Mt 5, 11-12).
Esta escena de Segovia revela,
pues, el contenido más genuino de su experiencia mística, como lo explican los
mismos carmelitas de Segovia hoy: la unión espiritual con Cristo, “que es el
mayor y más alto estado a que en esta vida se puede llegar”.
Con mi bendición.
Padre José Medina.
miércoles, 5 de julio de 2023
DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): Iglesia e inmigrantes
Tema del programa Nº 30 del ciclo:
Iglesia e inmigrantes
“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad 101.0 FM; Cope Madrid Sur 89.7 FM; Cope Jarama 100.5 FM y Cope Pinares 92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.
“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.
Locución: Sr. Fernando Crespo
lunes, 3 de julio de 2023
domingo, 2 de julio de 2023
INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 13º Domingo del Tiempo Ordinario – El verdadero discípulo del Señor
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«Que
muera de verdad al pecado y viva para Dios en Cristo Jesús» (Rm 6, 11).
La liturgia de la Palabra nos lleva hoy a considerar las características del verdadero discípulo de Jesús. El Señor mismo las traza con palabras escuetas que no se pueden eludir: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí» (Mt 10, 37-38). El seguimiento de Cristo exige una adhesión radical que se expresa en un amor totalitario, superior a todo otro amor; hay que amar a Jesús más que a los padres, más que a los hijos, más que a sí mismo, más que a la vida. Esto no significa negarse a los afectos de la familia o del prójimo —cosa absolutamente contraría a la ley de Dios—, sino que no hay que anteponer nunca el amor a la criatura al amor a Cristo. Cuando las circunstancias de la vida ponen ante la encrucijada de elegir o a la criatura o a Dios, el cristiano no puede dudar en la elección, aunque tenga que imponer a su corazón graves sacrificios.
Por lo demás, el hombre, cuando ha entregado todo su corazón a Cristo, se hace capaz de un amor mayor al prójimo y a sus mismos familiares, porque sólo el amor sobrenatural permite superar todas las barreras y reservas del egoísmo. La exhortación de Cristo a tomar la cruz y seguirle se resuelve en gran parte precisamente, en la superación del egoísmo, que, impidiendo el amor a Dios, obstaculiza también el del prójimo y aun el de los propios familiares. Y si para ser fieles a Cristo es a veces necesario negarse a las criaturas, éstas entonces no dejan de ser amadas, sino que al contrario se las ama con un amor más puro, que al no plegarse a compromisos es capaz de elevarlas hasta Dios.
«El que encuentre su vida la perderá —sigue diciendo Jesús—; y el que pierda su vida por mí la encontrará» (ib 39). Si entregando todo su corazón a Cristo, lo recupera el hombre enriquecido, con una capacidad divina de amor, así renunciándose hasta el límite extremo —la pérdida de la vida—, recupera en Cristo la verdadera vida, la vida eterna que nadie le podrá quitar. A pocos se les pide testimoniar su amor hasta dar la vida por Cristo; pero se le pide a todo cristiano vivir en tal disposición que nunca retroceda frente al sacrificio.
A esta luz se ha de meditar la segunda lectura, en la cual san Pablo recuerda a los cristianos sus deberes de bautizados «en la muerte» de Cristo. Dice con frase incisiva: «Fuimos sepultados con él en la muerte» (Rm 6, 4). No sólo muertos, sino «sepultados» sin más en tu muerte, esa muerte que ha destruido el pecado. La consecuencia es clara: el cristiano ha de estar de tal modo muerto al pecado, que lo elimine de su vida. Un comportamiento diferente es considerado por san Pablo como anormal; según su pensamiento, el que ha sido bautizado en la muerte de Cristo debe resucitar para siempre con él y como él a «una vida nueva» (ib.).
Esa «novedad» consiste en la liberación del pecado. San Pablo ha comprendido a fondo las exigencias del seguimiento de Cristo. Repitamos, pues, que es preciso morir a cuanto aparta del servicio generoso del Señor, renunciar a cuanto compromete la preferencia absoluta y el primado de amor debido a él. Sólo así es el cristiano discípulo digno de Cristo, asociado íntimamente a su muerte y a su vida. «Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir, es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús Señor nuestro» (ib 10-11).
La caridad bien ordenada es un afecto sincero a ti, oh clementísimo Señor Jesucristo, o al prójimo... El amor no es ordenado si no eres tú amado sobre todas las cosas, porque tú eres infinitamente superior a todas las criaturas. Y el amor del prójimo es ordenado, si es amado el prójimo por ti... Si se ama a los padres o parientes más que a ti, ese amor no es ordenado, ni el que ama es digno de ti...
Oh benignísimo Señor, éstos son los preceptos que deben guiar constantemente nuestra atención, nuestro pensamiento y nuestro recuerdo, y que debemos siempre practicar y cumplir, con todas nuestras fuerzas. Ahora bien, por la caridad al prójimo se conoce si el amor a ti, oh Señor, se conserva y acrecienta; pues el que descuida amarte a ti, tampoco sabe amar al prójimo...
Oh piadosísimo Señor Jesucristo, ordenador de la caridad del amor, dígnate ayudarme perdonándome a mí, pecador, haciéndome partícipe de tu misericordia e inmensa clemencia. Ablanda mi corazón de piedra, de modo que convirtiéndome a ti te ame, y ame al prójimo por amor tuyo, para que viva eternamente contigo en caridad bien ordenada. (R. Jordan, Contemplaciones sobre el amor divino, 31).
¡Oh Jesús!, que nada me turbe y nada me detenga a lo largo del camino. Sólo tú eres la meta de mi vida; lo demás no vale nada. Con tal que te ame y vaya a ti, el resto poco importa. Que sepa yo, oh Señor, sacrificarte de corazón todas mis penas de espíritu y de corazón. La tierra no es nada, el mundo no es nada; tú, Jesús, tú sólo eres todo para mí que soy todo tuyo. (Antonio Chevrier, Lesprit et les vertus).
Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,
del P. Gabriel de Santa María Magdalena,
OCD.
También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.
viernes, 30 de junio de 2023
SANTORAL: Santos Protomártires Romanos
Toda historia tiene su
comienzo y su andadura. Tanto el historiador pagano Tácito, en su obra Annales,
como el Papa Clemente, en su Carta a los Corintios, testifican que muchos
cristianos sufrieron martirio en medio de indecibles tormentos con la
persecución desencadenada por el emperador Nerón después del incendio de Roma,
en el año 64.
Hoy, 30 de junio, celebramos a
estos Santos Protomártires de la Iglesia Romana, que marcan el inicio en la
andadura de la Comunidad Eclesial. Durante el gobierno del Emperador Claudio,
muchos judíos se asientan en Roma, así como un nutrido grupo de cristianos,
siendo respetado en sus creencias.
Pero una vez que Agripina
envenena al César, el hijo de aquella, Nerón, asciende al trono imperial.
Entonces manda quemar de forma silenciosa y por terceros la ciudad. Cuando el
Senado, desconociendo la verdad, busca a los culpables, la responsabilidad recae
falsamente sobre los cristianos. A partir de entonces, se inicia una cruel
persecución que se prolongará hasta el año 313, en que Constantino publique el
Edicto de Milán.
Todos los seguidores del
Evangelio, acusados de ser enemigos de los intereses imperiales, son arrestados
por orden de Nerón y son llevados a las cárceles romanas, a la espera de su
ejecución. Allí serán confortados unos con otros, descubriendo lo que el Señor
dice en el Evangelio: “Os azotarán, os entregarán a los tribunales porque no
han conocido mi Nombre”. Unos serán crucificados, y otros caerán bajo la
espada, e incluso serán llevados como pasto de las fieras.
Tampoco faltarán los que sean
utilizados para arder como antorchas en los palacios del César una vez
martirizados, utilizando con los niños la burla de forrarles con piel de
cordero para que sean devorados por los perros salvajes. “Los sufrimientos de
ahora no pesan lo que la Gloria que un día se nos manifestará porque el Amor de
Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos
ha dado”, recuerda San Pablo.
“A estos hombres (Pedro y
Pablo), maestros de una vida santa, vino a agregarse una gran multitud de
elegidos que, habiendo sufrido muchos suplicios y tormentos también por
emulación, se han convertido para nosotros en un magnífico ejemplo”, escribe el
Papa San Clemente en su carta a los Corintios.
El Martirologio jeronimiano es
el primero en registrar la conmemoración del martirio de más de 900 cristianos
en tiempos de Nerón. En dicho documento se señala el 29 de junio como el día
destinado a la memoria de estos hombres y mujeres, coincidiendo con la
efeméride de San Pedro y San Pablo. Se le atribuye a San Pío V, en el s. XVI,
la primera mención en el Martirologio Romano de estos protomártires, con fecha
24 de junio. En la actualidad, la Iglesia los conmemora cada 30 de junio, un
día después de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo.
Oración a los Santos
Protomártires de la Iglesia Romana
Señor, Dios nuestro, que
santificaste los comienzos de la Iglesia romana con la sangre abundante de los
mártires, concédenos que su valentía en el combate nos infunda el espíritu de
fortaleza y la santa alegría de la victoria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
miércoles, 28 de junio de 2023
LA LUZ DE FRANCISCO (audios): La devoción a San José
Tema del episodio Nº 32 del ciclo:
La devoción a San José
“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.
El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.
lunes, 26 de junio de 2023
domingo, 25 de junio de 2023
INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 12º Domingo del Tiempo Ordinario - Testimoniar sin miedo
«Te alabo, Señor, porque has salvado la vida de un pobre de manos de los malhechores» (Jr 20, 13).
Ningún profeta tal vez ha sufrido tanto como Jeremías. De carácter tímido y manso, inclinado a la vida tranquila, tembló de miedo frente a la misión de llevar la Palabra de Dios a un pueblo obstinado y rebelde. Su ánimo sensibilísimo estaba exacerbado por el permanente enfrentamiento y las continuas luchas y persecuciones que tenía que sufrir de parte de su pueblo, mientras procuraba salvarlo a toda costa. Sin embargo, la fuerza de la divina llamada prevaleció, y Jeremías tuvo el coraje de afrontar una vida de riesgos y combates interminables. La fe y la confianza en Dios lo sostenían: «El Señor está conmigo cual campeón poderoso... Oh Señor..., a ti he encomendado mi causa» (Jr 20, 11-12). Las vicisitudes de este profeta, tan humano en la manifestación de sus sufrimientos íntimos, pueden servir de aliento para tantos apóstoles expuestos también hoy a duras luchas. Pero ellos, más felices que Jeremías, tienen para su consuelo el ejemplo y las enseñanzas de Jesús, de quien Jeremías es figura.
Al confiar a los Doce la misión de predicar la Buena Noticia, Jesús les previno de los riesgos que encontrarían: «os entregarán a sus tribunales y os azotarán en sus sinagogas, y por mí os llevarán ante gobernadores y reyes» (Mt 10, 17-18). Todo esto es duro, pero no debe causar maravilla, pues el discípulo no puede tener una suerte mejor que la de su maestro. «Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros» (Jn 15, 20). Cuando los apóstoles vean a Jesús arrastrado a los tribunales, abofeteado, coronado de espinas, condenado a muerte y crucificado, comprenderán el alcance de sus palabras y más tarde, iluminados por el Espíritu Santo, comprenderán que si es forzoso compartir, le suerte del Maestro, es también un honor.
Por otra parte, ¿qué se puede temer de los hombres? Ellos podrán mofarse, perseguir, privar de los bienes terrenos, poner en prisión y hasta dar muerte; pero no es ése el mal peor. Dice Jesús en efecto: «No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquél que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna» (Mt 10, 28). En ciertos casos el creyente puede encontrarse frente a una alternativa extrema: o renegar de la fe por miedo a los hombres, y perder el alma; o pera no apartarse de Cristo afrontar daños graves o la misma muerte, y asegurarse así la vida eterna. El martirio, acto supremo de amor a Dios, es un deber para todo cristiano cuando el huirlo signifique renegar de la fe.
Para
que sus discípulos no se sientan abandonados en sus luchas y persecuciones,
Jesús les alienta hablándoles de la Providencia del Padre celestial que está
presente en las circunstancias más insignificantes de la vida de su criatura.
Si no se descuida él ni siquiera de un pájaro, ¿podrá olvidarse de sus hilos
expuestos a peligros por su amor? «No temáis, pues, vosotros valéis más que
muchos pajarillos» (ib 31). Y como el Padre celestial se interesa por ellos,
así Cristo un día saldrá también de testigo en su favor delante del Padre como
para recompensar su testimonio delante de los hombres. «A todo aquel que se
declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él delante de mi
Padre que está en los cielos» (ib 32).
Trigo soy de Dios, y por los dientes de las fieras he de ser molido, a fin de ser presentado como limpio pan de Cristo...
Ahora empiezo a ser discípulo. Que ninguna cosa, visible ni invisible se me oponga, por envidia, a que yo alcance a Jesucristo. Fuego y cruz, y manadas de fieras, quebrantamiento de mis huesos..., tormentos atroces del diablo, vengan sobre mí, a condición sólo de que yo alcance a Jesucristo... De nada me aprovecharán los confines del mundo ni los reinos todos de este siglo. A Aquel quiero que murió por nosotros; a Aquel quiero que por nosotros resucitó... Dejadme contemplar la luz pura; llegado allí, seré de verdad hombre. Permitidme ser imitador de la pasión de mi Dios. (San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos, 4-6).
Oh Señor, tú manifiestas de continuo en nuestra debilidad que eres fuerte; has concedido a tu Iglesia crecer en medio de las vicisitudes; cuando parece oprimida, se levanta más vigorosa, porque las pruebas son experiencias de la fe. Y después de que haya perseverado con fidelidad en la vida presente, da, Señor, a tu Iglesia la gloria. (Oraciones de los primitivos cristianos, 319).
Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,
del P. Gabriel de Santa María Magdalena,
OCD.
También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.
















