viernes, 9 de diciembre de 2022

VIRGEN MARÍA: Oración del Papa Francisco a la Inmaculada Concepción

 


Madre nuestra Inmaculada,

hoy el pueblo romano se reúne en torno a ti.

Las flores puestas a tus pies

por tantas realidades de la ciudad

expresan su amor y devoción por ti,

que velas por todos nosotros.

Y también ves y acoges

esas flores invisibles que son tantas invocaciones,

tantas súplicas silenciosas, a veces sofocadas,

ocultas, pero no para ti, que eres Madre.

Después de dos años en los que vine

para presentarte mis respetos a solas al amanecer,

hoy vuelvo a ti junto con el pueblo,

el pueblo de esta Iglesia,

el pueblo de esta Ciudad.

Y te traigo las gracias y súplicas

de todos tus hijos, cercanos y lejanos

Tú, desde el Cielo donde Dios te ha recibido,

ves las cosas de la tierra mucho mejor que nosotros;

pero como Madre escuchas nuestras invocaciones

para presentárselas a tu Hijo,

a su Corazón lleno de misericordia.

En primer lugar, te traigo el amor filial

de innumerables hombres y mujeres, no sólo cristianos,

que te tienen la mayor gratitud por tu belleza,

toda gracia y humildad:

porque en medio de tantas nubes oscuras

tú eres un signo de esperanza, signo de consuelo.

Te traigo las sonrisas de los niños

que aprenden tu nombre delante de tu imagen,

en brazos de sus madres y abuelas,

y empiezan a conocer

que tienen una Madre en el Cielo.

Y cuando, en la vida, sucede que esas sonrisas

dan paso a las lágrimas,

¡qué importante es haberte conocido!,

¡haber tenido el don de tu maternidad!

Te traigo la gratitud de los mayores y los ancianos:

una gratitud acorde con sus vidas,

tejida de recuerdos, de alegrías y de dolores,

de logros que saben bien que los han conseguido con tu ayuda,

sosteniendo sus manos en la tuya.

Madre te traigo las preocupaciones de las familias,

de padres y madres que a menudo luchan

para llegar a fin de mes en casa,

y afrontan día a día

pequeños y grandes retos para salir adelante.

En particular, te confío a las parejas jóvenes,

para que mirándote a ti y a San José

afronten la vida con valentía confiando en la Providencia de Dios

Te traigo los sueños y las ansias de los jóvenes,

abiertos al futuro, pero frenados por una cultura

rica en cosas y pobre en valores,

saturada de información y deficiente en educación,

persuasiva al engañar y despiadada al decepcionar.

Te encomiendo especialmente a los jóvenes,

los más afectados por la pandemia,

para que puedan reanudar lentamente

a agitar y desplegar sus alas

y redescubrir el sabor de volar alto.

Virgen Inmaculada, hoy me habría gustado

traerte la acción de gracias del pueblo ucraniano,

del pueblo ucraniano por la paz

que llevamos tanto tiempo pidiendo al Señor.

En cambio, aún tengo que traerte la súplica de los niños,

de los ancianos de los padres y madres,

de los jóvenes de esa tierra martirizada, que sufre tanto.

Pero, en realidad, todos sabemos que estás con ellos

y con todos los que sufren,

como tú estuviste junto a la cruz de tu Hijo

¡Gracias, Madre nuestra!

Mirándote a ti, que estás libre de pecado,

que podamos seguir creyendo y esperando.

Que sobre el odio prevalezca el amor,

que sobre la mentira prevalezca la verdad,

que sobre la ofensa prevalezca el perdón,

que sobre la guerra prevalezca la paz.

¡Que así sea!

Papa Francisco

Plaza de España, Roma,

8 de diciembre de 2022.


miércoles, 7 de diciembre de 2022

LA LUZ DE FRANCISCO (audios): ¡Basta de guerras, peleas y divisiones!



Tema del episodio Nº 19 del ciclo:

¡Basta de guerras, peleas y divisiones! 

“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.

El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.

domingo, 4 de diciembre de 2022

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 2º Domingo de Adviento: “El reino de los cielos está cerca”

 

Primera Lectura: Is 11, 1-10

Salmo Responsorial: Sal 71, 1-2 . 7-8 . 12-13. 17

Segunda Lectura: Rom 15, 4-9

Evangelio: Mt 3, 1-12

  

    

“¡Oh Señor!, que yo haga frutos dignos de penitencia” (Mt 3, 8).

 


A través de las profecías la figura del futuro Mesías va contorneándose más claramente: “Brotará un retoño del tronco de Jesé y retoñará de sus raíces un vástago” (Is 11, 1). Cuando la dinastía davídica parece ya extinguida, semejante a un tronco aridecido, de la humilde Virgen de Nazaret desposada con José, descendiente de David, nacerá el Salvador. Isaías lo presenta repleto del Espíritu Santo, lleno de sus dones, y dedicado a “juzgar con justicia al pobre” (Is 11, 4), a levantar a los humildes y oprimidos, que tendrán un lugar privilegiado en su obra salvadora.

Y más adelante, bajo la alegoría de la convivencia pacífica entre animales enemigos por instinto, el profeta habla de la paz que el Mesías traerá al mundo, enseñando a los hombres a vencer las pasiones que los vuelven feroces unos contra otros y a amarse como hermanos. Entonces “el renuevo de la raíz de Jesé se alzará como estandarte para los pueblos, y le buscarán con ansia las gentes” (Is 11, 10). Este es como el cuadro general de la salvación universal, sobre el cual insiste más tarde san Pablo en la Epístola a los Romanos donde cita casi a la letra este último versículo de Isaías (Rom 15, 12).

Cristo -dice el Apóstol- ha venido para salvar a todos los hombres; el ejercitó su obra primeramente a favor del pueblo hebreo del cual “se hizo ministro” (ib 8), para demostrar la fidelidad de Dios a las promesas hechas a los Patriarcas; sin embargo, no rechazó a los paganos, antes los acogió para que en ellos se manifestase su inmensa misericordia (ib 9). Y de nuevo vuelve el tema del amor mutuo: “Acogeos mutuamente según que Cristo nos acogió a nosotros para gloria de Dios” (ib 7).

El ejemplo del Señor que acoge y salva a todos los hombres es el fundamento de las relaciones benévolas que deben existir entre ellos. El amor, la concordia y la paz anunciadas por los profetas como prerrogativas de la era mesiánica, son realmente el centro del mensaje de Cristo; y sin embargo, después de tantos siglos de cristianismo, la humanidad se encuentra todavía despedazada por odios, discordias y luchas fratricidas. Por eso es hoy más actual que nunca la voz del Bautista que resuena en el Adviento: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca” (Mt 3, 2).

Todos los profetas habían predicado la conversión, pero sólo el Bautista pudo recalcar su urgencia al anunciar como inminente la venida del reino de los cielos con la presencia del Mesías en el mundo. El lo presentó a quienes venían a escucharle, con las siguientes palabras: “Yo os bautizo con agua…; pero en pos de mí viene otro más fuerte que yo…; él os bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego” (ib 11). Jesús ha venido y ha instaurado el bautismo “en el Espíritu Santo y en el fuego”, fruto de su pasión, muerte y resurrección; pero ¿cuántos de entre los bautizados se han convertido completamente a él, a su evangelio, a su mandamiento de amor?

El Adviento nos llama a todos a una conversión más profunda “porque el reino de los cielos está cerca”. Más cerca hoy que ayer, porque desde hace siglos está Cristo presente en el mundo actuando en él con su gracia, con la Eucaristía, con los sacramentos; pero nosotros no lo hemos recibido en plenitud, ni le hemos dado todavía por entero el corazón y la vida.

 

“Despierta, Señor, nuestros corazones y muévelos a preparar los caminos de tu Hijo; que tu amor y perdón apresuren la salvación que retardan nuestros pecados” (Misal Romano, Oración Colecta de la 1º semana de Adviento).

“¡Oh Señor!, si te amase con todas mis fuerzas, amaría también, en virtud de ese amor, a mi prójimo como a mí mismo. Pero, por el contrario, me muestro siempre indiferente hacia sus males, cuando tan sensible soy para con los míos, aún los más pequeños. Soy frío en compadecerme de él, lento en socorrerlo, tibio en consolarlo… ¿Dónde está el ardor y la ternura de un san Pablo? Llorar con quien llora, alegrarse con quien se alegra, ser débil con los débiles, sufrir, como puestos en el fuego para ser quemados, cuando algunos de ellos sufre escándalo.

¡Oh Dios mío!, si nada de esto se halla en mi corazón debo concluir que no amo a mi prójimo como a mí mismo y que tampoco te amo a ti con todas mis fuerzas y con todo mi corazón… Hazme comprender, Dios mío, mi enfermedad y cuánta necesidad tengo de ti para usar bien de mis fuerzas, queriendo realmente lo que quiero y comenzando a practicarlo” (J. B. Bossuet, Meditaciones sobre el Evangelio).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 2 de diciembre de 2022

SÁBANA SANTA: Oración ante el cuerpo del hombre de la Sábana Santa

 


Queridos amigos y hermanos, estuve días pasados en Salamanca (España), visitando The Mystery Man, la exposición que representa por primera vez de manera híperrealista y volumétrica el cuerpo de Jesús tal y como refleja la Sabana Santa, es un recorrido histórico, arqueológico y artístico con las tecnologías más novedosas sobre Jesús de Nazaret.

Descubrir el hombre de la Sábana Santa, en su realidad y en su dolor. Descubrir por primera vez cómo era el cuerpo de Cristo. Este es la principal novedad de la exposición The Mystery Man. El cuerpo hiperrealista de Cristo en calidad humana está elaborado con látex de silicona. El pelo es humano. El cuerpo tiene ese reflejo hecho carne y el aspecto es de un hombre de carne y hueso que parece despertar en cualquier momento. Y el hiperrealismo se vuelve real cuando el visitante se acerca.

Así lo describió el obispo de Salamanca, José Luis Retana, antes de levantar por primera vez la sábana que cubría este cuerpo y que mostró a autoridades y periodistas el cuerpo de Cristo en la conferencia de prensa de presentación de la exposición: "Nuestros ojos van a contemplar las exactas pruebas físicas de la pasión de Jesús que ofreció por nuestra salvación y por amor. Y con esta exposición nuestra gratitud. El misterio se hace carne humana. Vamos a ver un cuerpo flagelado. Es el misterio que se hace carne humana".

Mons. Retana destacó que el cuerpo del hombre de la Sábana Santa puede representar “la concreción del amor de Dios que se hace carne en Jesucristo que muere como un malhechor con un sacrificio terrible por nuestra salvación. No existe en el mundo un amor mayor".

Ciertamente que de toda la valiosa exposición el momento culminante y más significativo es estar en la sala donde se expone el cuerpo y contemplarlo. Para ustedes que, desde cualquier parte del mundo, pueden ver ahora las fotos del mismo, les comparto el siguiente texto para hacer oración ante el cuerpo del hombre de la Sábana Santa.

Con mi bendición.

Padre José Medina


 

Oración ante el cuerpo del hombre de la Sábana Santa

Señor Jesús:

Mientras en silenciosa oración contemplo la Sábana Santa, mi corazón se llena de conmoción porque veo en este sagrado lienzo todos los signos del atroz sufrimiento por ti vivido en tu Pasión, como la narran los Evangelios.

El drama de tu dolor es hecho evidente en la sangre que veo en tu cuerpo por la corona de espinas, los golpes y heridas de la flagelación, por los clavos en las manos y en los pies y por el corazón traspasado por la lanza del soldado.

Te adoro, Jesús doliente e inmolado y, contemplando la Sábana Santa, comprendo con mayor claridad que tú has tomado sobre ti los dolores y las cruces de toda la humanidad.

Cada sufrimiento mío unido a tu sufrimiento recibe en regalo un valor redentor, por lo que me siento por ti sostenido, consolado y perdonado.

Contemplando esta sagrada tela percibo la luz de la esperanza que surge de tu Resurrección, de la que la que es testigo elocuente.

Te doy las gracias por el don de poder contemplar tu rostro en esta maravillosa tela.

Iluminado por tu Resurrección, cuya huella percibo en la Sábana Santa, te prometo iniciar una vida nueva alejándome del pecado y te pido poder experimentar que por tus llagas he sido curado.

Oremos:

Señor Dios, que nos dejaste la señal de tu pasión en la Sábana Santa, en la cual fue envuelto tu cuerpo santísimo, cuando por José, fuisteis bajado de la cruz, concédeme Piadosísimo Señor, que por tu muerte y sepultura seamos llevados a la Gloria, a la resurrección, donde vives y reinas con Dios Padre y con Dios Espíritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.






Aquellos que estén interesados en visitar la exposición The Mystery Man tienen en el siguiente link toda la información: https://themysteryman.com/

Las fotos que se publican en este artículo son todas propiedad de: © 2022 The Mystery Man, ArtiSplendore. Todos los derechos reservados.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): La conversión se debe ver en las obras de la vida


Tema del programa Nº 16 del ciclo:

La conversión se debe ver en las obras de la vida

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad  101.0 FM; Cope Madrid Sur  89.7 FM; Cope Jarama  100.5 FM y Cope Pinares  92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.

Locución: Sr. Fernando Crespo

domingo, 27 de noviembre de 2022

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 1º Domingo de Adviento: Adviento es la espera del Señor

 

Primera Lectura: Is 2,1-5

Salmo Responsorial: Sal 121, 1-2. 4-9

Segunda Lectura: Rom 13, 11-14a

Evangelio: Mt 24, 37-44

 

“Venid y caminemos a la luz del Señor” (Is 2, 5).


El tema central del Adviento es la espera del Señor, considerada bajo aspectos diversos. En primer lugar, la espera del Antiguo Testamento enderezado hacia la venida del Mesías. De ella hablan los profetas que la liturgia presenta en este tiempo a la consideración de los fieles para despertar en ellos aquel profundo deseo y anhelo de Dios tan vivo en los escritos proféticos y al mismo tiempo invitarlos a dar gracias al Altísimo por el don inmenso de la salvación. Esta, en efecto, ya no se perfila en el horizonte como un acontecimiento futuro, tan sólo prometido y esperado, sino que desde siglos se ha convertido en realidad con la encarnación del Hijo de Dios y su nacimiento en el tiempo.

Ha venido ya el Redentor y en él se han colmado las esperanzas del Antiguo Testamento y se han abierto las del Nuevo. Y esta nueva espera es la siguiente: la venida del Salvador debe actuarse en el corazón de cada hombre, mientras la historia de la humanidad se dirige y orienta toda hacia la parusía, es decir, a la venida gloriosa de Cristo al final de los tiempos. En esta perspectiva deben ser escuchadas y meditadas las lecturas del Adviento.

Isaías habla con énfasis de la era mesiánica, en la cual todos los pueblos convergerán en Jerusalén para adorar al único Dios: “Y vendrán muchedumbres de pueblos, diciendo: Venid y subamos al monte de Yahvé, a la casa del Dios de Jacob, y él nos enseñará sus caminos” (Is 2, 3). Reunidos en la única religión, todos los hombres serán como hermanos y “no se ejercitarán más ya para la guerra” (ib 4). Jerusalén es figura de la Iglesia, constituida por Dios “sacramento universal de salvación” (LG 48), que abre los brazos a todos los hombres para llevarlos a Cristo y para que, siguiendo sus enseñanzas, vivan como hermanos en la concordia y en la paz. Pero ¡cuánto queda aún por hacer para que esto se realice plenamente! Cada cristiano debe ser una voz que llame a los hombres, con el ardor de Isaías, a la única fe y al amor fraterno. El texto del profeta se cierra con esta sugestiva invitación: “Venid y caminemos a la luz del Señor” (2, 5).

San Pablo en la segunda lectura nos dice precisamente qué debemos hacer para caminar en esa luz: “despojarse de las obras de las tinieblas” (Rm 13, 12), es decir, del pecado en todas sus formas, y, “vestirse las armas de la luz” (ib.), esto es, revestirnos de las virtudes, especialmente de la fe y del amor. Esto es más urgente que nunca “pues vuestra salud está ahora más cercana” (ib 11), ya que la historia camina hacia su última fase: el retorno del Señor.

El tiempo que nos separa de dicha meta debe ser aprovechado con solicitud: el Señor que ya vino en su nacimiento temporal de Belén, que está continuamente presente en la vida de cada hombre y de la humanidad entera, y “que ha de venir” al fin de los siglos, debe ser acogido, seguido y esperado con fe, esperanza y caridad vivas y operantes.

El mismo Jesús nos ha hablado de esa actitud de vigilante espera que debe caracterizar la vida del cristiano: “Velad, porque no sabéis cuándo llegará vuestro Señor (Mt 24, 42). No se trata sólo de la parusía, sino también de la venida del Señor para cada hombre al fin de su vida, cuando se encontrará cara a cara con su Salvador; y ése será el día más hermoso, el principio de la vida eterna. “Por eso vosotros habéis de estar preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre” (ib 44).

 

“Dios todopoderoso, aviva en nosotros el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el reino eterno” (Misal Romano, Oración Colecta).

“Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos, con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón” (Misal Romano, Oración después de la Comunión).

Nuestro amor por ti, Señor, está “fundado sobre tal cimiento como es ser pagado con el amor de un Dios, que ya no puede dudar de él por estar mostrado tan al descubierto, con tan grandes dolores y trabajos y derramamiento de sangre, hasta perder la vida, porque no nos quedase ninguna duda de este amor”. Dame, Señor, tu amor antes que me saques de esta vida, “porque será gran cosa a la hora de la muerte ver que vamos a ser juzgados de quien habemos amado sobre todas las cosas. Seguros podremos ir con el pleito de nuestras deudas; no será ir a tierra extraña, sino propia, pues es a la de quien tanto amamos y nos ama” (Santa Teresa de Jesús en “Camino de perfección”).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.


También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 25 de noviembre de 2022

VIRGEN MARÍA: Es verdad, soy testigo, estuve ante la Virgen de Alta Gracia

 

Imagen de la Virgen que
no está pero se ve.

Me es siempre muy grato volver a la ciudad de Alta Gracia, provincia de Córdoba, Argentina. Está a 36 km al sudoeste de la capital provincial, en el amplio Valle de Paravachasca, entre los faldeos orientales de la Sierra Chica al oeste y la llanura pampeana al este, surcada por el arroyo Chicamtoltina, tributario del río Anisacate.

La ciudad, de unos 65.000 habitantes, es un conocido centro turístico debido a su patrimonio arquitectónico, ya que en su área central se encuentra el casco de una antigua estancia jesuítica.

Dentro de la ciudad se puede apreciar una innumerable cantidad de edificaciones y huellas del pasado jesuítico como la Iglesia principal de la ciudad, la Residencia (hoy museo del Virrey Liniers), el Tajamar, la Hornilla y los Paredones. Otros importantes sitios históricos para recorrer son el museo del Che Guevara, la casa de Manuel de Falla, la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, la vieja estación de trenes y la identidad de una ciudad con una extensa y colorida historia.

Y es, en uno de estos lugares, donde se centra la historia que les comparto: el Santuario y Gruta de Nuestra Señora de Lourdes. Es un extenso predio, un parque de varias hectáreas, donde en 1916 se inauguró, una réplica de la gruta de Massabielle, de Lourdes, Francia; el lugar donde se dio la aparición de Nuestra Señora de Lourdes, en 1858, a Santa Bernardita Soubirous. En la Capilla del complejo, no en la gruta, desde su inauguración estuvo, en la hornacina del retablo, una imagen de Nuestra Señora de Lourdes. En septiembre de 2011 la misma se retiró para ser restaurada, y allí comienza este acontecimiento extraordinario.

FINES DE AGOSTO DE 2011: se retira la estatua de la Virgen de Lourdes de su hornacina para ser restaurada. Unos días después, uno de los sacerdotes a cargo del Santuario se dispone a cerrar la capilla y desde la reja del fondo ve una imagen que parecía de yeso en el lugar que ocupara la estatua. Cuando se acerca a la hornacina, comprueba que la imagen se desvanece.

Descreyendo de lo que sus ojos le mostraban, fue y vino de la puerta al altar varias veces. Cada vez que lo hacía evidenciaba que la imagen que veía se desvanecía al acercarse. Absorto y conmovido se postró y comenzó a orar sintiendo que el amor de María lo protegía.

VIERNES 9 DE SEPTIEMBRE:  Por la noche dos servidoras del Santuario suben las primeras fotos a internet a través de una red social.

SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE: Día en que se cumplía el 95° aniversario de la bendición inaugural de la Gruta y luego de la misa vespertina la gente comienza a llegar para ver LA IMAGEN de la que ya se habla en todo Alta Gracia.

LUNES 12 DE SEPTIEMBRE: Las autoridades locales estiman en alrededor de 50 mil el número de personas que pasaron frente a la IMAGEN desde el sábado al atardecer hasta el mediodía del lunes.

Ante la situación que escapa de cualquier planificación humana, los Padres Carmelitas Descalzos a cargo del Santuario Nuestra Señora de Lourdes realizan el siguiente comunicado:

Cuando uno está cerca del altar
la imagen se desvanece.

“En referencia a los hechos de público conocimiento los padres Carmelitas Descalzos a cargo del Santuario de Lourdes, nos vemos en la obligación de declarar que la manifestación de la imagen de la Santísima Virgen María en la iglesia del mencionado santuario, no tiene por el momento explicación”.

Debe ser interpretado por el pueblo de Dios como un signo para acrecentar y profundizar la fe cristiana y suscitar en los corazones de los hombres la conversión al amor de Dios y su participación en la vida de la Iglesia.

El único mensaje de la Virgen no es otro que aquel que ha manifestado en su vida entre los hombres y, se halla recogido en el evangelio como revelación divina y guardado en el depósito de la fe católica: “Hagan todo lo que Él les diga” (Jn 2,5).

Como pastores acompañamos la fe sencilla de nuestro pueblo, según el espíritu de la madre del cielo, y al encuentro de Jesús nuestro Dios y Señor, origen y meta de la vida de toda persona humana”.


Luego, los párrocos de Alta Gracia, en conjunto, emiten otro comunicado expresando su adhesión al primero.

11 años después de estos acontecimientos yo fui testigo de tan extraordinario misterio. El mismo no necesita ser explicado a los que profesan la fe y la devoción a María Santísima. Para los que no tienen nuestra fe les sugiero que se acerquen para vivir una experiencia única en el mundo. En la hornacina vacía del retablo, detrás del altar, una imagen de la Santísima Virgen María se aparece.

Yo también, como el fraile carmelita aquel que descubrió la imagen, fui y vine de la puerta al altar varias veces. Yo también, cada vez que lo hacía evidenciaba que la imagen que veía se desvanecía al acercarse. Y, yo también, absorto y conmovido me postré y comencé a orar sintiendo que el amor de María me protegía.

Con mi bendición.

Padre José Medina

Alta Gracia, Córdoba, Argentina, 16 de septiembre de 2022.

Fachada de la Capilla situada en un promontorio del amplio predio del Santuario.


Vista del altar principal, a la derecha la imagen de la Virgen de Lourdes
que antes estaba en la hornacina donde hoy se vislumbra la misteriosa imagen.

Con la capilla a oscuras se vislumbra
con más detalles la silueta de la Virgen.

Fotografía tomada desde la entrada de la capilla con gran angular.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

LA LUZ DE FRANCISCO (audios): La mundanidad espiritual

Tema del episodio Nº 18 del ciclo:

La mundanidad espiritual 

“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.

El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.


domingo, 20 de noviembre de 2022

34º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo C: Jesucristo, Rey del Universo

 

Texto del Evangelio: Lc 23,35-43

En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido». También los soldados se burlaban de Él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!». Había encima de él una inscripción: «Éste es el Rey de los judíos».

Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!». Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso».

viernes, 18 de noviembre de 2022

SACERDOCIO: Carta de un sacerdote antes de morir

 

Jesús Muñoz, el día de su primera misa.
(Foto: Cortesía de la familia.)

“Tu es sacerdos in aeternum” [Eres sacerdote para toda la eternidad], dicen los Salmos (110 [109], 4) y recoge la liturgia de la Iglesia. Jesús Muñoz fue un cura de la diócesis de Toledo que murió en Coria el 7 de septiembre de 1998, con sólo 32 años, a consecuencia de un cáncer. Poco antes de ese momento escribió una carta que circuló mucho y que todavía hoy "hace mucho bien", recuerda uno de sus compañeros de seminario, José María Alsina Casanova, quien evoca sus últimos instantes: "Cuando enfermó pude visitarle en una ocasión en la casa que les habían dejado a su familia en Pamplona para su tratamiento médico. Me lo encontré muy deteriorado por la enfermedad y a la vez vi en él a un sacerdote lleno de caridad y ´transformado´ por Cristo".

Fue una percepción común en cuantos le vieron en esas fechas. "Tuve la suerte de conocerle los dos últimos años de su vida", cuenta Gabriel, un amigo personal de su hermano Javier: "La muerte de Jesús, su sufrimiento y sus dolores fueron y son, para los que le conocimos, una gran esperanza y un gran apoyo. Su testimonio nos ha marcado para el resto de nuestras vidas y jamás podremos olvidarle".

El mensaje postrero de Jesús Muñoz sigue produciendo grandes beneficios espirituales: "Ayer en la oración la volví a leer", explica el padre Alsina, "y di gracias a Dios por el sacerdocio de Jesús Muñoz y le pedí para que desde el cielo nos ayude a ser de verdad ´sacerdotes´ y y para que por su intercesión muchos jóvenes sigan respondiendo a la llamada de Cristo al sacerdocio".

Con esa intención, y aunque es un texto conocido, la reproducimos a continuación en su integridad.

Carta del sacerdote Jesús Muñoz poco antes de morir:

En primer lugar, permitidme que me presente: me llamo Jesús Muñoz 32 años y soy sacerdote católico de la diócesis de Toledo, España. En el año 1996 estuve de misionero en Bolivia como catequista itinerante de la Comunidades Neocatecumenales.

Al volver a España para descansar y tener unas vacaciones me diagnosticaron un cáncer colo-rectal con metástasis hepática.

He sido sometido a varias operaciones: me extirparon el ano, el recto y 30 cm del colon, y me hicieron un ano artificial. Posteriormente me quitaron una cuarta parte del hígado. También he sido sometido a otras operaciones de menor consideración. He sido sometido a tratamiento de radioterapia y actualmente estoy en tratamiento con quimioterapia.

Llevo ya tanto tiempo que el cuerpo se deteriora y por esta razón no puedo viajar, ni muchas veces salir de casa. Bueno, aunque es aceptable mi calidad de vida, varía mucho de mes en mes e incluso de día a día. Nunca es igual, es imprevisible cómo me voy a encontrar a la mañana siguiente. Es un misterio.

El sufrimiento es un misterio que solamente desde la fe se ilumina.

El tiempo pasado en Bolivia fue fantástico. De niño siempre quise ir a las misiones y el Señor me lo ha concedido. Fue un tiempo de renovación sacerdotal, pues yo era un “burgués”. No me preocupaba de nada, salvo de mí mismo. Sin santidad, sin intimidad con el Señor ni con su Palabra, sin oración asidua. Muy despreocupado por la liturgia y por quien me tocaba pastorear. No era capaz de morir por nadie. Pero aparecía ante los feligreses como muy trabajador, preocupado por las cosas, buen cura, humilde… Mentira todo. Pues soy un egoísta y un orgulloso, que sólo me busco a mí en lo que hago. Un cura de pueblo que sólo hace cosas; pero no lleva el Evangelio a su pueblo. Y apegado al dinero, pues lo último que hice antes de salir para Bolivia fue dar clases en un instituto de enseñanza secundaria y tener una nómina abultada. Pues el mayor peligro para un cura es el dinero -también para cualquier cristiano-. “Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero” (1 Tm 6,10). Pero los milagros que he visto en la evangelización y sobre todo mi equipo de evangelización me ayudaron mucho. Me corrigieron a tiempo. Siempre con cariño o, mejor aún, con amor evangélico. No siempre recibía las correcciones con agrado: mi egoísmo y el ser educado para ser el primero en todo, y un líder como cura, se manifestaba con toda claridad.

Ciertamente que les estoy muy agradecido, ha sido un segundo seminario de formación. Una regeneración sacerdotal.

En definitiva tener que pasar por la puerta de la humildad, la cual yo rehusaba. Ver mis pecados con una claridad que antes me estaba velada. Y rezaba al Señor que si yo era un lastre para la evangelización, que si iba a añadir problemas a los que ya había en la misión que me retirase de ella. ¡Y cómo lo hizo! El Señor también me lo concedió.

Jesús Muñoz, sacerdote para siempre.
El Señor siempre me ha concedido lo que le he pedido de todo corazón. El siempre se abaja para escuchar al afligido y al atribulado, y a la oveja perdida siempre la trata con mayores entrañas de misericordia.

Dios siempre provee, no deja solo al desvalido, siempre abre puertas allí donde parece que se cierran.

La experiencia del sufrimiento es un misterio. En el postoperatorio, aunque estaba sedado con morfina, recuerdo que en una ocasión desperté y miré el crucifijo que tenía delante, miré a Jesucristo y le decía que estábamos iguales: con el cuerpo abierto, con los huesos doloridos, solos ante el sufrimiento, abandonados, en la cruz… Yo me fijé en mí y me rebelé. No lo entendía. Dios me había abandonado. No me quería. Y de pronto recordé las palabras que desde el cielo Dios-Padre pronuncia refiriéndose a Jesucristo el día del bautismo y posteriormente en el Tabor: “Este es mi Hijo amado”, “mi Predilecto”. Y el Hijo amado de Dios estaba colgado frente a mí en la cruz. El amor de Dios, crucificado. El Hijo en medio de un sufrimiento inhumano.

Entonces reflexioné: si me encuentro en la misma situación que Él, entonces yo también soy el hijo amado y predilecto de Dios. Y dejé de rebelarme. Y entré en el descanso. Y vi el Amor de Dios.

La razón humana no encuentra sentido al sufrimiento, no tiene lógica. Solo mirando al Crucificado el hombre entra en la paz que el sufrimiento le ha robado. Pues con el dolor y el sufrimiento el hombre pierde la capacidad de razonar y la voluntad. Y ya está perdido, le han vencido. Ha dejado de ser hombre; pero el sufrimiento y la resurrección de Cristo nos ha hecho hombres nuevos.

Y, también, ¡cuánto me han consolado las palabras del Siervo de Yahvé: “Varón de dolores, conocedor de todos los quebrantos”. ¡NO! No estoy solo en la cruz. Doy gracias a la Iglesia por el don tan inmenso de la fe. Sólo la fe tiene respuestas a los interrogantes del hombre.

Recuerdo igualmente algunas frases de los salmos que he meditado y qué bien me han hecho: “Me estuvo bien el sufrir”, “hasta que no sufrí estuve perdido”.

Aunque también es cierto que, ¡cuántas veces he llorado en el silencio de la cama cuando llegan los dolores y el sufrimiento, y al ver que llega el final de los días! Y aparece como una desesperanza; aunque yo rápidamente digo “todo sea por la evangelización”. ¡Por la evangelización! Aunque, a veces, ese “todo” resulta una carga dura y pesada.

Al igual que en la clínica, he colocado un icono de la Virgen enfrente de mi cama, pues quiero morir mirándola a ella. Y quiero morir sin agonía, sin lucha, sino entregándome como ella me ha entregado a su Hijo.

Actualmente mi enfermedad se agrava: tengo tumores en el hígado y en el hueso sacro. Es decir, la metástasis comienza a extenderse; aunque con la quimioterapia parece que la retienen un poco. De todos modos los médicos me han pronosticado que no viviré más de un año, dos a lo sumo. Pido a Dios tener una calidad de vida lo suficientemente aceptable como para evangelizar desde mi situación.

Me siento como una barca varada en la orilla del lago de Tiberiades. Ya no saldrá más a pescar; pero tengo la esperanza de que Cristo también suba a ella para proclamar desde allí la Buena Nueva a la muchedumbre. Esta es ahora mi misión: ser barca varada, púlpito de Jesucristo.

Veo que este tiempo es un Adviento particular que el Señor me regala para prepararme al encuentro con el “novio” y tener las lámparas preparadas con un aceite nuevo, y así poder entrar al banquete de bodas. Es un don el poseer el aceite de Jesucristo, que fortifica mis miembros para la dura lucha de la fe en el sufrimiento, me ilumina la historia que está haciendo conmigo, y me asegura poseer el Espíritu Santo, como arras del Reino de los Cielos.

Ciertamente nadie sabe ni el día ni la hora de la muerte. Es vivir de la esperanza. De esto se reflexionará en toda la Iglesia: sobre la virtud de la esperanza. Y sobre el espíritu que nos hace decir ¡Abba! [¡Padre!].

Pero, a veces, creo que pierdo el tiempo, que podría hacer más cosas, orar más, tener más intimidad con el Señor, y otras veces la enfermedad no me deja hacer más. ¿Será que sólo tengo que sufrir: purificarme, convertirme, evangelizar desde el silencio? A esto me está ayudando la lectura de las obras de Santa Teresita del Niño Jesús y he vuelto a releer la Salvifici Doloris del Papa Juan Pablo II.

Lo más importante es esta fe, vivida en régimen de pequeñas comunidades, en donde la lectura de la Palabra de Dios ilumina el sentido de mi vida, en donde se dan signos de unidad y amor.

Este es un artículo original de "Religión en Libertad".

miércoles, 16 de noviembre de 2022

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): Ciudadanos del cielo y de la tierra

Tema del programa Nº 15 del ciclo:

Ciudadanos del cielo y de la tierra

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad  101.0 FM; Cope Madrid Sur  89.7 FM; Cope Jarama  100.5 FM y Cope Pinares  92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.

Locución: Sr. Fernando Crespo

domingo, 13 de noviembre de 2022

33º Domingo Tiempo Ordinario - Ciclo C: “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”

 


Texto del Evangelio: Lc 21,5-19

En aquel tiempo, como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Él dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato».

Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo. Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».