domingo, 13 de agosto de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 19º Domingo del Tiempo Ordinario: ¡No tengáis miedo!

 


“Señor, sálvame” (Mt 14, 30).

La primera lectura (1 Re 19, 9a. 11-13a) habla de Elías, el profeta de fuego, que, abatido por las luchas y las persecuciones, sube al monte Horeb a encontrar fortaleza en el lugar donde Dios se reveló a Moisés. Y en el Monte santo Dios se le revela también a él: “Sal -oye que le dicen- y aguarda al Señor en el monte”. Al punto pasó un viento huracanado, que agrietaba los montes; siguió un terremoto y luego un fuego, pero -repite hasta tres veces el sagrado texto- “en el viento…, en el terremoto…, en el fuego no estaba el Señor (ib 11-12). Todo ya en calma, “se escuchó un susurro”; Elías intuyó en él la presencia del Señor y, en señal de respeto “se cubrió el rostro con el manto” (ib 13).

Dios se hace preceder y como anunciar por las fuerzas poderosas de la naturaleza, índices de su omnipotencia; pero cuando quiere revelarse al profeta desesperanzado y cansado, lo hace en el suave susurro de una brisa leve, la cual al mismo tiempo que expresa su espiritualidad misteriosa, indica también su bondad delicada con la debilidad del hombre y la intimidad en que quiere comunicarse a él. El trozo bíblico termina aquí sin referir el diálogo entre Dios y su profeta, pero es suficiente para demostrar cómo interviene Dios para sostener al hombre que, oprimido por las dificultades de la vida, se refugia en él.

En un contexto harto diferente presenta el Evangelio (Mt 14, 22-33) un episodio sustancialmente semejante. La tarde de la multiplicación de los panes, ordena Jesús a sus discípulos atravesar el lago y precederle en la otra orilla mientras él, despedida la muchedumbre, va solo al monte a orar. Es de noche; la barca de los Doce avanza a duras penas por la violencia de las olas y el viento contrario, de modo que “se fatigaban remando” (Mc 6, 48). Al alba ven a Jesús venir hacia ellos “andando sobre el agua” y creyéndolo un fantasma, gritan llenos de pavor. Pero la palabra del Señor los serena: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!” (Mt 14, 27).

Pedro, osado según su naturaleza dice: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua” (ib 28). El apóstol no duda de que Jesús tiene ese poder, y a una palabra suya baja de la barca y camina sobre el agua. Pero un instante después, asustando por la violencia del viento, está para hundirse e invoca: “¡Señor, sálvame!” (ib 30). Es muy humano este contraste entre la fe de Pedro y su miedo instintivo; lo mismo que Elías está lleno de celo y ardor por su Señor, pero está también expuesto a los miedos y abatimientos, y necesita que el Señor intervenga para sostenerlo.

En el Horeb Dios hizo sentir su presencia al profeta, se le reveló y le habló, pero siguió siendo el invisible. En el lago, en cambio, Dios se deja reconocer en la realidad de su persona humano-divina; los discípulos no se cubren el rostro en su presencia, sino que ponen en él su mirada, pues ha velado su divinidad bajo carne humana. Se ha hecho hombre, hermano; por eso sus discípulos, y especialmente Pedro, tratan con él con tanta familiaridad. Y Jesús también familiarmente los anima o los reprende, calma el viento, tiende la mano a Pedro, lo agarra y le dice: “¡Qué poca fe!, ¿por qué has dudado?” (ib 31).

La poquedad de su fe hace al cristiano miedoso en los peligros, abatido en las dificultades y por eso le pone a pique de naufragar. Pero donde la fe es viva, donde no se duda del poder de Jesús y de su continua presencia en la Iglesia, no habrá nunca peligro de naufragio, porque la mano del Señor, se extenderá invisible para salvar la barca de la Iglesia, lo mismo que a cada fiel.

 

“No temáis”: dices a tus discípulos… ¡Oh, qué bueno eres, Dios mío, diciéndoles a ellos y diciéndonos a nosotros esta palabra!... ¡Qué débil soy, qué miserable, qué pecador, qué agitado estoy de continuo por el viento de la tentación y cómo estoy a punto de anegarme…! Porque no es tanto que la tentación sea fuerte cuanto que yo soy débil… Sí, lo reconozco; tú no dejas que yo sea muy tentado; siento tu mano sin cesar sobre mí para protegerme.

¡Qué bueno eres, Dios mío, diciéndome a mí que bogo sin avanzar un paso, a mí que me siento juguete de las olas e impotente para continuar: ‘No temáis…’. ¡Qué bueno eres, no sólo diciéndome esa palabra, sino también dejándome entrever la esperanza de que llegará un día en que tú mismo  subirás a mi pobre barquilla y ella entonces se hallará de golpe en aquella ribera a la que tiende sin poder avanzar. Aquella ribera es el cumplimiento de tu voluntad, a la que quisiera llegar finalmente en esta vida, y es la eternidad a la que te suplico hagas llegar mi barquilla, ¡oh divino, oh dulce piloto, oh buen Jesús!” (Charles de Foucauld, Meditaciones sobre el Evangelio).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 11 de agosto de 2023

SANTORAL: Santa Clara de Asís, Virgen, fundadora de las Clarisas

 


Pobre por elección, siguiendo los pasos de Francisco

Domingo de Ramos 1211.  El silencio en la noche de la campiña en Asís se rompe con los pasos de Clara. Sabe que está a punto de contradecir a su amada y rica familia, pero Dios ha puesto en ella el deseo de la verdadera libertad: quiere ser pobre. Esa fuga a la seguridad que le daba su familia, es el epílogo de un recorrido iniciado siete años antes cuando es testigo de un hecho emocionante: un joven rico se desnuda, se quita sus vestidos y los devuelve al padre y abraza la Virgen Pobreza. Es Francisco. Cuando escapa de su casa, Francisco espera a Clara en la Porciúncula: le corta sus cabellos, le pone una túnica de lana cruda y le encuentro un lugar donde quedarse en el monasterio benedictino de San Pablo en Bastia Umbra. Su padre tratará de convencerla inútilmente para que regrese a casa.

“Damas pobres”

La luz especial de Clara conquista a otras mujeres, entre ellas, su madre y las hermanas: muy pronto serán unas cincuenta. Francisco las llama “damas pobres” o “reclusas pobres” y dispone para ellas el pequeño monasterio de San Damián, que recién había restaurado y donde el joven recibió la invitación “Ve y repara mi casa “.  Entre el pobrecito y Clara hay una comunión plena, ella se define “su planta de semillero” y acompaña en misión a los frailes por el mundo con la oración continua junto con las hermanas.

Primera mujer que escribe una Regla

Fuerte y determinada, es la primera mujer que escribe una Regla y que obtiene la aprobación del Papa Gregorio IX, sellada luego por la bula de Inocencio IV en 1253, la Regla habla del “privilegio de la pobreza” y del ardiente deseo de “observar el evangelio”.

Incansable adoradora de la Eucaristía

La enfermedad marca sus últimos 30 años, pero no abandona jamás el contacto gozoso con el Señor de la oración: “No hay nada tan grande – escribe – como el corazón del hombre, allí en su intimidad, vive Dios”. Incansable adoradora de la Eucaristía, provoca la fuga de los sarracenos de Asís con la píxide en sus manos.

Proclamada santa dos años después de su muerte

Una noche de Navidad, absorta en sus oraciones, contempla desde las paredes de su celda los ritos que se celebran en esos momentos en la Porciúncula, corazón de la comunidad de los frailes. Por este motivo fue declarada por Pío  XII protectora de la televisión.

Muere el 11 de agosto del 1253 sobre el frío pavimento de San Damián. Sus últimas palabras fueron una acción de gracias: “Señor, Tú que me has creado, bendito seas”. En los funerales participa una muchedumbre jamás vista y sólo dos años más tarde fue proclamada santa por Alejandro IV.

miércoles, 9 de agosto de 2023

ES TIEMPO DE MISERICORDIA (audios): La misericordia de Dios nos acaricia perdonándonos

Tema del programa Nº 2 del ciclo: La misericordia de Dios nos acaricia perdonándonos

“Es tiempo de Misericordia”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión fue el domingo a las 09:45 hs y fue transmitido por Cadena Cope, en las siguientes frecuencias: Cope Comunidad 101.0 FM, Cope Madrid Sur 89.7 FM, Cope Jarama. 100.5 FMy Cope Pinares 92.2 FM (cada una de estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de febrero hasta diciembre de 2016.

“Es tiempo de Misericordia” nos presenta en cada una de sus emisiones distintas alocuciones, homilías y catequesis del Santo Padre Francisco sobre la Divina Misericordia, para que nosotros, al escucharlas, nos decidamos a ser receptores de la misma y a darla, a manos llenas, a nuestros hermanos.

Locución: Cristina Lozano


domingo, 6 de agosto de 2023

SANTORAL: La Transfiguración del Señor

 


Queridos amigos y hermanos del blog: hoy 6 de agosto celebra la Iglesia la Fiesta de la Transfiguración del Señor que nos presenta uno de los más grandes milagros que Jesucristo realizó, no delante de una multitud, ni siquiera de los doce apóstoles, sino solamente delante de tres, Pedro, Santiago y Juan. Esta Fiesta que se venía celebrando desde muy antiguo en las iglesias de Oriente y Occidente, pero el papa Calixto III, en 1457 la extendió a toda la cristiandad para conmemorar la victoria que los cristianos obtuvieron en Belgrado, sobre Mahomet II, orgulloso conquistador de Constantinopla y enemigo del cristianismo, y cuya noticia llegó a Roma el 6 de agosto

El Evangelista San Mateo en el capítulo 17, versículos 1 al 9, relata este hecho de la siguiente manera: “Seis días después tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte, a un monte alto.  Y se transfiguró delante de ellos, su rostro brilló como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Y se les aparecieron Moisés y Elías hablando con El.  Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, haré aquí tres carpas, una para ti, una para Moisés y otra para Elías’.  Aún estaba hablando él, cuando los cubrió una nube resplandeciente, y salió de la nube una voz que decía: ‘Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia, escuchadle’.

Al oírla, los discípulos cayeron sobre su rostro, sobrecogidos de gran temor.  Jesús se acercó, y tocándolos dijo: ‘Levantaos, no temáis’.  Alzando ellos los ojos no vieron a nadie, sino sólo a Jesús.  Al bajar del monte les mandó Jesús: ‘No deis a conocer esta visión a nadie hasta que resucite de entre los muertos’.”

Este milagro de Cristo que acabamos de leer es la síntesis del misterio de la muerte y resurrección del Señor y la expresión característica de la vocación del cristiano. Fue para los apóstoles un fortalecimiento para que no se abatieran ante los sufrimientos que Jesús había de padecer.  Era necesario que comprendieran que la pasión del Señor en lugar de ser aniquilamiento de la gloria del Hijo de Dios era el paso obligado que lo condujo a esa misma gloria.

Pero esta visión beatificante de Cristo no era más que un anticipo de la gloria de la resurrección y un viático para seguir con más fuerzas a Jesús en el camino del Calvario. Es esto lo que dijo claramente la voz que vino del cielo: ‘Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia, escuchadle’. El Padre se complace en el Hijo porque aceptó ocultar sus resplandores bajo el velo de la carne humana y hasta bajo la ignominia de la cruz. 

El Señor, momentáneamente, dejó entrever su divinidad, y los discípulos quedaron fuera de sí, llenos de una inmensa dicha, que llevarían en su alma toda la vida. “La transfiguración les revela a un Cristo que no se descubría en la vida de cada día. Está ante ellos como Alguien en quien se cumple la Alianza Antigua, y, sobre todo, como el Hijo elegido del Eterno Padre al que es preciso prestar fe absoluta y obediencia total” (Juan Pablo II, Homilía 27-II-1983), al que debemos buscar todos los días de nuestra existencia aquí en la tierra

Nosotros que somos sus discípulos actuales tenemos que escucharle siempre, y aún más atentamente cuando habla de la cruz e indica el camino. Nuestra vocación de cristianos es conformarnos a Cristo Crucificado para poder ser un día conformados y revestidos de su gloria.

Pidamos a Nuestra Señora que sepamos ofrecer con paz el dolor y la fatiga que cada día trae consigo, con el pensamiento puesto en Jesús, que nos acompaña en esta vida y que nos espera, glorioso al final del camino. “Y cuando llegue aquella hora en que se cierren mis ojos humanos, abridme otros, Señor, otros más grandes para contemplar vuestra faz inmensa. ¡Sea la muerte un mayor nacimiento!” (J. Margall, Canto espiritual), el comienzo de una vida sin fin.

viernes, 4 de agosto de 2023

SACERDOCIO: San Juan Bautista María Vianney

 


San Juan Bautista María Vianney, “el Cura de Ars”, nació en Dardilly, en las cercanías de Lyon (Francia), el 8 de mayo de 1786. Tras una infancia normal, a los diecisiete años Juan María concibe el gran deseo de llegar a ser sacerdote. Su padre, aunque buen cristiano, pone algunos obstáculos, que por fin son vencidos. El joven inicia sus estudios en el seminario, dejando las tareas del campo a las que hasta entonces se había dedicado.

Juan María continúa sus estudios sacerdotales en Verrières primero y después en el seminario mayor de Lyón. Todos sus superiores reconocen la admirable conducta del seminarista, pero, falto de los necesarios conocimientos del latín, no saca ningún provecho de los estudios y, por fin, es despedido del seminario. Intenta entrar en los hermanos de las Escuelas Cristianas, sin lograrlo. Al tiempo se cruza en su camino un cura excepcional: el padre Balley, que había dirigido sus primeros estudios. Él se presta a continuar preparándole, y por fin, el 13 de agosto de 1815, el obispo de Grenoble, monseñor Simón, le ordenaba sacerdote, a los 29 años. 

Terminados sus estudios, el arzobispado de Lyón le encarga la pastoral de un minúsculo pueblecillo, a treinta y cinco kilómetros al norte de la capital, llamado Ars, donde llega el 9 de febrero de 1818, del que prácticamente no volverá a salir jamás.

Al principio le vemos visitando a sus fieles casa por casa; atendiendo paternalmente a los niños y a los enfermos; empleando gran cantidad de dinero en la ampliación y embellecimiento de la iglesia; ayudando fraternalmente a sus compañeros de los pueblos vecinos. Y todo esto va acompañado de una vida de asombrosas penitencias, de intensísima oración, de caridad, en algunas ocasiones llevada hasta el extremo para con los pobres.

Era lógico que aquellos buenos campesinos recurrieran luego a él, al presentarse dificultades, o simplemente para confesarse y volver a recibir los buenos consejos que de sus labios habían escuchado. Éste fue el comienzo de la célebre peregrinación de feligreses a Ars. Lo que al principio sólo era un fenómeno local, circunscrito casi a las diócesis de Lyon y Belley, luego fue tomando un vuelo cada vez mayor, de tal manera que llegó a hacerse célebre el cura de Ars en toda Francia y aún en Europa entera. De todas partes empezaron a afluir peregrinos, se editaron libros para servir de guía, y es conocido el hecho de que en la estación de Lyón se llegó a establecer una taquilla especial para despachar billetes de ida y vuelta a Ars.

Aquel pobre sacerdote, que trabajosamente había hecho sus estudios, y a quien la autoridad diocesana había relegado en uno de los pueblos más pequeños y menos devotos de la diócesis, iba a convertirse en consejero buscadísimo por millares y millares de almas. Y entre ellas se contarían gentes de toda condición, desde prelados insignes e intelectuales famosos, hasta humildísimos enfermos y pobres gentes atribuladas que irían a buscar en él algún consuelo.

Aquella afluencia de gentes iba a alterar por completo su vida. Día llegará en que el Santo Cura desconocerá su propio pueblo, encerrado como se pasará el día entre las míseras tablas de su confesonario. Entonces se producirá el milagro más impresionante de toda su vida: el simple hecho de que pudiera subsistir con aquel género de vida. Por si fuera poco, sus penitencias eran extraordinarias, y así podían verlo con admiración y en ocasiones con espanto quienes le cuidaban. Los años y las enfermedades le impedían dormir con suficiente tranquilidad.

Dios bendecía manifiestamente su actividad. El que a duras penas había hecho sus estudios, se desenvolvía con maravillosa firmeza en el púlpito, sin tiempo para prepararse, y resolvía delicadísimos problemas de conciencia en el confesionario. Es más: después de su muerte, hubo testimonios, abundantes hasta lo increíble, de su don de discernimiento de conciencias. A una persona le recordó un pecado olvidado, a otra le manifestó claramente su vocación, a otra le abrió los ojos sobre los peligros en que se encontraba, a otras personas que traían entre manos obras de mucha importancia para la Iglesia de Dios les descorrió el velo del porvenir... Con sencillez, casi como si se tratara de corazonadas o de ocurrencias, el Santo mostraba estar en íntimo contacto con Dios Nuestro Señor y ser iluminado con frecuencia por Él.

El viernes 29 de julio de 1859 se sintió indispuesto. Pero bajó, como siempre, a la iglesia a la una de la madrugada. Sin embargo, no pudo resistir toda la mañana en el confesonario y hubo de salir a tomar un poquito de aire. Luego subió al púlpito. No se le entendía, pero era igual. Sus ojos bañados de lágrimas, volviéndose hacia el sagrario, lo decían todo. Continuó confesando, pero ya a la noche se vio que estaba herido de muerte. Descansó mal y pidió ayuda. «El médico nada podrá hacer. Llamad al señor cura de Jassans».

Ahora ya se dejaba cuidar como un niño. No rechistó cuando pusieron un colchón a su dura cama. Obedeció al médico. El mismo obispo de la Diócesis vino a compartir su dolor. Tras una emocionante despedida de su buen padre y pastor, el Santo Cura ya no pensó más que en morir. Y en efecto, con paz celestial, el jueves 4 de agosto, a las dos de la madrugada, mientras su joven coadjutor rezaba las hermosas palabras «que los santos ángeles de Dios te salgan al encuentro y te introduzcan en la celestial Jerusalén», suavemente, sin agonía, «como obrero que ha terminado bien su jornada», el Cura de Ars entregó su alma a Dios.

Así se ha realizado lo que él decía en una memorable catequesis matinal: «¡Dios mío, cómo me pesa el tiempo con los pecadores! ¿Cuándo estaré con los santos? Entonces diremos al buen Dios: Dios mío, te veo y te tengo, ya no te escaparás de mí jamás, jamás».

Lo canonizó el papa Pío XI el 31 de mayo de 1925, quien tres años más tarde, en 1928, lo nombró Patrono de los Párrocos. Su cuerpo se conserva incorrupto en la Basílica de Ars. Su fiesta se celebra el 4 de agosto.

 

Por causa de una intensa niebla en la campiña Juan María Vianney no encontraba el pueblito de Ars donde el obispo le había asignado como párroco.  Entonces el santo encuentra un niño llamado Antoine Givre a quien le dice: “Muéstrame el camino a Ars y yo te mostraré el camino al cielo”.

miércoles, 2 de agosto de 2023

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): Lo que nos une es más fuerte que lo que nos separa



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ema del programa Nº 32 del ciclo:

Lo que nos une es más fuerte que lo que nos separa

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad  101.0 FM; Cope Madrid Sur  89.7 FM; Cope Jarama  100.5 FM y Cope Pinares  92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.

Locución: Sr. Fernando Crespo

domingo, 30 de julio de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 17º Domingo del Tiempo Ordinario – Parábolas del Reino de los Cielos



“Señor, te ruego hagas venir sobre mí el espíritu de sabiduría” (Sb 7, 7).

La sabiduría que procede de Dios y se orienta a la salvación: tal es el mensaje de la Liturgia del día. La primera lectura (1 Re 3, 5. 7-12) reproduce la hermosa oración de Salomón a Dios, que apareciéndosele en sueños le había invitado a pedirle lo que deseara. Con gran tino el rey pidió “un corazón dócil” para gobernar a su pueblo, capaz por tanto de “discernir el mal del bien” (ib 9). En suma pedía la sabiduría. Esto agradó al Señor, que se la concedió junto a otros bienes. Por desgracia el fin de este gran rey no fue semejante a su comienzo; con todo, su sabia petición continúa indicando que la verdadera sabiduría vale más que todos los tesoros de la tierra y que sólo Dios puede concederla.

El Evangelio del día (Mt 13, 44-52), relatando las últimas parábolas del Reino, muestra a Jesús -Sabiduría encarnada- que enseña a los hombres la sabiduría necesaria para la conquista del Reino de los cielos. Su enseñanza en forma de parábolas es particularmente viva y apta para mover la mente y el corazón y, por tanto, para inducir a la acción. Jesús compara el Reino de los cielos a “un tesoro escondido, en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo” (ib 44). O bien a “un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra” (ib 45-46). En ambos casos tenemos el descubrimiento de un tesoro: en el primero, hallado por casualidad; en el segundo, buscado a propósito. En los dos el que lo encuentra se apresura a vender cuanto posee para conseguirlo.

El Reino de los cielos -el Evangelio, el cristianismo, la gracia, la amistad con Dios- es el tesoro escondido, pero presente en el mundo; muchos lo tienen cerca, pero no lo descubren, o bien, descubierto, no saben valorarlo en lo que se merece y lo descuidan, prefiriendo a él el reino terrenal: los goces, riquezas y satisfacciones de la vida terrena. Sólo quien tenga el corazón dócil para “discernir el mal del bien” (1 Re 3, 9), lo eterno de lo transitorio, la apariencia de la sustancia, sabrá decidirse “a vender todo lo que tiene” para adquirirlo.

Jesús no pide poco al que quiere alcanzar el Reino, lo pide todo. Pero es también cierto que no le promete poco; le promete todo: la vida eterna y la eterna y beatificante comunión con Dios. Si para conservar la vida terrena está dispuesto el hombre a perder todos sus bienes, ¿por qué no deberá hacer otro tanto, y aún más, para asegurarse la vida eterna?

También la parábola de la red llena de toda clase de peces, que al término de la pesca son seleccionados, tirándose los malos afuera (Mt 13, 47-48), lleva la misma conclusión. No son las situaciones temporales las que importan, sino las finales, definitivas y eternas; pero éstas las prepara en el tiempo el que obra con verdadera sabiduría. Para aprenderla no basta escuchar las parábolas; hay que comprenderlas: ¿Entendéis bien todo esto? (ib 51) preguntaba Jesús a su auditorio. Entender no sólo de modo abstracto y genérico, sino en relación consigo mismo y con la vida y circunstancias personales.

El que entiende de esta manera, viene a ser el discípulo que compara Jesús a “un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo” (ib 52), es decir, sabe hallar sea en el Evangelio -lo nuevo- sea en el Antiguo Testamento -lo viejo- la norma sabia para su conducta. Entonces ni las renuncias necesarias para conquistar el Reino, ni las adversidades de la vida le asustarán, porque habrá comprendido que lo que cuenta no es la felicidad terrena sino la eterna, y estará convencido de que “a los que aman a Dios todo les sirve para el bien” (Rm 8, 28 - segunda lectura).

 

 “Oh Dios, protector de los que en ti esperan; sin ti nada es fuerte ni santo. Multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros, que podamos adherirnos a los eternos” (Misal Romano, Oración Colecta).

“Haz, Señor, que me vuelva hacia las cosas con amor ordenado, apartando la mirada de la tierra y dirigiéndola al cielo, usando de este mundo como si no usase y discerniendo con cierto íntimo sabor de la mente las cosas de que servirme y de que gozar, para que me ocupe de las cosas transitorias provisionalmente y sólo lo necesario, y abrace en cambio con deseo eterno las realidades eternas.

¡Oh Verdad, patria de los desterrados y término de su exilio! Te veo, pero no puedo entrar; la carne me tiene prisionero. No soy digno de ser admitido: llevo la marca del pecado. ¡Oh Sabiduría, que te extiendes de un extremo al otro de la tierra, para gobernarlo todo con fuerza, y lo dispones todo suavemente para satisfacer y ordenar los afectos!, dirige nuestras acciones según las necesidades de nuestra vida temporal y regula nuestros afectos según las exigencias de tu verdad eterna, para que cada uno de nosotros pueda sin temor gloriarse en ti y decir: Señor, has ordenado en mí la caridad. Pues tú eres la virtud de Dios y la sabiduría de Dios, oh Cristo esposo de la Iglesia, Señor nuestro, Dios bendito sobre todas las cosas por los siglos” (San Bernardo, in Cantica, Cántico 50, 8).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 28 de julio de 2023

FRAY PABLO MARÍA DE LA CRUZ: La gente buena no se entierra, se siembra

 

La Virgen del Carmen le recibió en su Orden “in artículo mortis”
y en las Vísperas de su Fiesta le llevó con Ella

Misa funeral de Fray Pablo María de la Cruz, carmelita. El Carmen de Abajo, Salamanca, 17 julio 2023.

Colgamos a continuación el vídeo con la retransmisión de la misa funeral de fray Pablo María de la Cruz, carmelita.

(Oficina de Prensa de la Provincia Carmelita “San Juan de la Cruz” de Aragón, Castilla y Valencia) El P. Desiderio García antes de comenzar la celebración saludó a los presentes y expresó el sentido de la Eucaristía: “Presentar al Altísimo a Pablo María de la Cruz y dar gracias a Dios por su vida”. Y recordó unas palabras que fray Pablo quería tener presentes en su funeral: “Diles, el que quiera seguir hablando conmigo lo tiene muy fácil: que se acerque a la Eucaristía, allí me tienen siempre en línea. Hermano, si sentimos el mismo fuego en el amor a Jesús-Eucaristía, tú y yo somos UNO”.

Fray Pablo junto a sus padres y su hábito carmelitano

El Prior Provincial destacó en sus palabras que, con fray Pablo, todos hemos experimentado “una explosión de esperanza en todos los corazones, tan necesitados como estamos de ella. Una esperanza que abre el firmamento y se asienta en el cielo”. Como tenía Pablo: “Los pies en la tierra y el corazón en el cielo”. Hizo una lectura del camino de purificación y conversión que en estos años de enfermedad ha llevado a este joven a “tener el corazón muy lleno de Cristo” y a querer “la vida eterna”. Y recordó que la llamada que le hizo Cristo “ha ido inseparablemente unida al sufrimiento, a la enfermedad y al amor de cruz”. Una guerra en la que el amor ha vencido. Como decía fray Pablo, con serenidad: “Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? (Jb 2,10b). Si aceptamos de Dios todo, ¡todo es todo!” (Fray Pablo María de la Cruz, carmelita).

Tras la comunión, tomó la palabra el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, y dirigiéndose a la familia de fray Pablo María de la Cruz, recordó la conversación mantenida con Ricardo y Mari Carmen, sus padres, el día durante la comida fraterna en la Fiesta del Carmen: “En ninguna de vuestras peticiones de un milagro habríais podido siquiera imaginar el bien y la belleza que habéis experimentado en todo lo que está rodeando la muerte de vuestro hijo, vuestro hermano y nuestro amigo Pablo”.


miércoles, 26 de julio de 2023

ES TIEMPO DE MISERICORDIA (audios): Dios tiene entrañas de misericordia

 


Tema del programa Nº 1 del ciclo: Dios tiene entrañas de misericordia

“Es tiempo de Misericordia”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión fue el domingo a las 09:45 hs y fue transmitido por Cadena Cope, en las siguientes frecuencias: Cope Comunidad 101.0 FM, Cope Madrid Sur 89.7 FM, Cope Jarama. 100.5 FMy Cope Pinares 92.2 FM (cada una de estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de febrero hasta diciembre de 2016.

“Es tiempo de Misericordia” nos presenta en cada una de sus emisiones distintas alocuciones, homilías y catequesis del Santo Padre Francisco sobre la Divina Misericordia, para que nosotros, al escucharlas, nos decidamos a ser receptores de la misma y a darla, a manos llenas, a nuestros hermanos.

Locución: Cristina Lozano

domingo, 23 de julio de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 16º Domingo del Tiempo Ordinario – El trigo y la cizaña

 


“Tú, Señor, eres bueno e indulgente” (Sal 86, 5).

La Liturgia de la Palabra se presenta hoy como un himno a la misericordia de Dios y lleva a reflexionar sobre este consolador atributo divino, para alimentar nuestra confianza en el Señor y estimularnos a reproducirlo en nuestra conducta propia. El argumento es introducido por la primera lectura (Sab 12, 13. 16-19): “Tú poder es el principio de la justicia, y tu sabiduría universal te hace perdonar a todos… Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación, tú nos gobiernas con gran indulgencia… Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano (ib 16. 18-19). Con frecuencia entre los hombres la fuerza acaba con la justicia y ahoga la indulgencia; no así en Dios, cuyo poder es también fuente de justicia y de misericordia, y se identifica con ellas. Así templa los justos castigos con una espera clemente, para dar a los hombres “lugar al arrepentimiento” (ib 19).

El mismo tema se ilustra de forma concreta en la parábola evangélica del trigo y la cizaña (Mt 13, 24-43). El que habla no es ya el autor del libro de la Sabiduría, sino Jesús, Sabiduría encarnada: “El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo” (ib 24). Pero de noche el enemigo siembra cizaña, la cual pronto se apodera del grano; y cuando los criados proponen al señor arrancarla, éste lo impide: “No, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la ciega” (ib 29-30).

Un labrador no razonaría así: escardaría el grano para librarlo de la mala hierba. Es que no se trata de una lección de agricultura, sino de mostrar cuál es la actitud de Dios frente a los buenos y a los malos. En la explicación de la parábola se dice que “el campo es el mundo”, donde Jesús, el Hijo del hombre, siembra el reino de los cielos. “La buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo” (ib 38-39).

En este mundo el Reino de los cielos está en fase de evolución y crecimiento, por eso no hay separación neta entre buenos y malos; Dios no la quiere, y permite que vivan los unos junto a los otros sea para probar a los primeros y consolidarlos en la virtud, sea para dar tiempo a los segundos de convertirse, y aun porque no se excluye que en un momento dado la buena semilla degenere en cizaña. Así como en esta vida nadie es definitivamente partidario del Maligno, pues siempre puede apartarse del mal, tampoco es nadie definitivamente ciudadano del Reino, ya que por desgracia puede pervertirse.

La parábola, pues, es una invitación a todos a la vigilancia, a no dejar pasar en vano la hora de la gracia y a estar prontos para la siega, porque “lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo”. Entonces “todos los corruptores y malvados” serán arrojados “al horno encendido”, mientras “los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre” (ib 40-43). La indulgencia misericordiosa de Dios se cambiará un día en juicio irrevocable para los que se obstinaron en el mal.

Entretanto los “ciudadanos del Reino” son invitados a imitar la misericordia del Padre celestial aceptando pacientemente las dificultades provenientes de la convivencia con los enemigos del bien y tratándolos con bondad fraterna en la esperanza de que, vencidos por el amor, cambien de conducta.

Se debe también recurrir a la oración, para que Dios ponga un dique a la inundación del mal y defienda a sus hijos del contagio; el cómo hay que dejárselo a él. Viene, pues, muy a propósito la palabra de san Pablo (Rom 8, 26-27 - segunda lectura): “Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene”; pero el Espíritu Santo lo sabe; y pues “su intercesión por los santos es según Dios”, hay que dejar la causa del bien en sus manos.

 

“Señor, te compadeces de todos porque todo lo puedes y disimulas los pecados de los hombres para que se arrepientan. Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces, pues, si algo odiases, no lo hubieras creado. Y, ¿cómo podría subsistir cosa que no hubieses querido? ¿Cómo se conservaría si no la hubieses llamado? Mas tú todo lo perdonas porque todo es tuyo, Señor que amas la vida, pues tu espíritu imperecedero está en todas las cosas. Por eso mismo gradualmente castigas a los que caen; les amonestas despertando la conciencia de sus pecados para que se aparten del mal y crean en ti, Señor” (Sabiduría, 11, 23-26; 12, 1-2).

“¡Qué mal pagamos tu amistad, Señor, pues tan presto nos tornamos enemigos mortales! Por cierto que es grande tu misericordia. ¿Qué amigo hallaremos tan sufrido? Y aun una vez que acaezca esto entre dos amigos, nunca se quita de la memoria ni tornan a tener tanta amistad como antes. Pues ¿qué de veces serán las que faltamos en la tuya de esta manera, y qué de años nos esperas de esta suerte? Bendito seáis Vos, Señor Dios mío, que con tanta piedad nos lleváis que parece olvidáis vuestra grandeza para no castigar, como sería razón, traición tan traidora como ésta” (Santa Teresa de Jesús, Conceptos del amor de Dios, 2, 19).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.


También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 21 de julio de 2023

FRAY PABLO MARÍA DE LA CRUZ: La Virgen del Carmen le recibió en su Orden “in artículo mortis” y en las Vísperas de su Fiesta le llevó con Ella

Fray Pablo en la ceremonia de ingreso al Noviciado
 

Queridos amigos y hermanos del blog: seguí con mucha emoción las distintas instancias del último tramo de la vida terrena de Fray Pablo, el joven de 21 años que ingresó en los Carmelitas “in articulo mortis”, quien padecía un grave sarcoma de Ewing desde hacía seis años.

En las vísperas de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, la diócesis de Salamanca lo comunicó en sus redes sociales: “Esta mañana, en el Convento carmelita de San Andrés de Salamanca, ha entregado su vida al Padre fray Pablo María de la Cruz Alonso Hidalgo, Orden del Carmelo. Descanse en paz”.

Ingreso en el noviciado

Con tan solo 21 años, la esperanza de vida de Pablo era casi nula. Por esto, se le consideró 'in articulo mortis', es decir, en peligro de muerte y por ello, el joven decidió ingresar a la comunidad de Carmelitas bajo el nombre religioso Pablo María de la Cruz. Fue a finales de junio cuando ingresó en el noviciado en la iglesia Carmen de Abajo, presidido por Salvador Villota, provincial carmelita.

Nunca tuvo miedo a morir

Fray Pablo con sus padres


Pablo nunca tuvo miedo de morir, pues como afirmó en ocasiones anteriores “lo que quería comunicar es lo increíblemente bonita que es la muerte en Cristo, que es algo que no da miedo, que es alucinante, y que es un tabú que yo creo que hay que romper”. Al salmantino le parecía “hasta mucho tiempo”, de las “ganas” que afirmó tener de encontrarse “con el Padre”.

Sus familiares han explicado las últimas horas de Fray Pablo: “Anoche jóvenes, amigos de él, del Camino, de Hakuna, de Effetá, del Opus, del colegio, de la Universidad...le acompañaron en una vigilia de adoración. En el coro estaba su cama vacía, pero salieron sus padres a saludarnos. Abajo estaban sus hermanos rezando con todos los demás. Cuentan cosas alucinantes de él, hasta su último momento de conciencia. Les ha procurado dar fe y paz a todos hasta el final”.

Velatorio y funeral sin luto: “Quiero que estéis alegres”

La Virgen del Carmen,
fiel testigo de su entrega

Fue su deseo que en su velatorio se realizara la exposición del Santísimo Sacramento, y que quien pudiera llevara “su flor favorita”, y al cementerio “macetas con flores, para convertir su sepultura en un Carmelo, el jardín de Dios”. Recordó que “Nuestro Señor Jesucristo convirtió el leño de la cruz en Árbol de vida eterna”, por eso, este fraile no se cansaba de exclamar: “La cruz es mi alegría, no mi pena”.

Miriam, su hermana mayor, recordó que “la cruz para los cristianos es aquello que te marca”, y que Pablo lo que había descubierto, “es que en la cruz está la salvación”. Él abrazó la cruz de su enfermedad a la cruz de Cristo. También manifestó el deseo de su hermano de dejar en su velatorio “una cruz florecida”, y propuso que todos se acercaran a dejar su flor,” y aquel sufrimiento que os está matando y que no entendéis”.

El pastor de la Diócesis de Salamanca, manifestó su cariño y cercanía a la familia y subrayó que “Jesús se compadece de nosotros y nos llena de su alegría. Y quiere respondernos desde la cruz”. Su muerte “siempre será para nosotros una lección suprema y paradójica. Porque en esa muerte se nos da la vida, en su negra oscuridad se enciende la luz, y en su aparente vacío se nos entrega la más dulce y eterna compañía. Así lo habéis celebrado esta larga noche de joven alegría”.

El prelado confesó estar conmovido por “la grandeza de la obra que Cristo” ha hecho en la vida de Pablo. “La vida de Pablo dará frutos insospechados para los que hemos sido testigos de su entrega y para toda la Iglesia”, manifestó.

Y explicó que “los santos nos recuerdan nuestro destino: La gloria suprema de un pueblo es haber contado con santos, con personas que vivían en profundidad el misterio de la santidad cristiana”. En este sentido, don José Luis indicó que “hemos sido testigos de que la vida y la muerte de Pablo”, han sido “una gracia” que “se convierte en responsabilidad”. Porque “cuando alguien ha convivido con los santos no dudará nunca de la verdad del Evangelio ni de la santidad de Dios”.

Después, el obispo roció con agua bendita e incensó el féretro de Fray Pablo María de la Cruz, y tras la bendición final toda la asamblea fijó los ojos en la Virgen del Carmen que preside el altar mayor, y juntos entonaron la Salve y el Flos Carmeli. Al terminar, los jóvenes rodearon el féretro de su amigo mientras cantaban el himno de Éffeta, No tengo miedo, el mismo gesto que realizaron en su profesión religiosa el pasado 25 de junio.  Con este emotivo gesto y con un gran aplauso daban su último adiós a Pablo, que fue portado a hombros por estos jóvenes hasta la salida del templo y conducido hasta el cementerio de la Virgen de la Salud, para recibir sepultura en uno de los nichos de los Padres Carmelitas.

Artículo escrito con información aparecida en “Religión Confidencial”, y del Servicio Diocesano de Comunicación de la Diócesis de Salamanca.

miércoles, 19 de julio de 2023

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): ¡Jóvenes acercaos y seguid a Jesucristo!

Tema del programa Nº 31 del ciclo:

Iglesia e inmigrantes

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad  101.0 FM; Cope Madrid Sur  89.7 FM; Cope Jarama  100.5 FM y Cope Pinares  92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.

Locución: Sr. Fernando Crespo