viernes, 26 de mayo de 2023

CINE, FE Y VALORES: San Felipe Neri magníficamente retratado en “Prefiero el paraíso”

 


Queridos amigos y hermanos del blog: al celebrar hoy, 26 de mayo, su fiesta es muy buen momento para ver, o volver a ver:  “Prefiero el paraíso”, un film que narra distintos momentos de la vida de San Felipe Neri (1515-1595), llamado el “Apóstol de Roma”. Me emocionó profundamente la veracidad y honestidad del relato, y ahora se las recomiendo vivamente, porque estoy convencido que les hará mucho bien verla y compartirla con los más chicos de la familia.

La película es una producción de la RAI, que protagonizó Gigi Proietti, plenamente identificado con el santo, el gran renovador de la Roma de los Médicis. Seis millones de espectadores siguieron esta biografía en su pase televisivo en Italia. Se estrenó en el 2009, y la versión reducida de dos horas que se proyectó en los cines de España fue otro éxito de audiencia en la televisión italiana.

Una película directa al corazón

La trama se desarrolla en la Roma del siglo XVI, con el gobierno de corrupción y nepotismo de los Médici.  Allí llega Felipe Neri (Gigi Proietti), un hombre pobre que pide a San Ignacio que le envíe a las Indias como misionero. Su destino, que irá poco a poco descubriendo, es otro: vivir en Roma, con los niños de los suburbios, a los que rescatará de la miseria, del hambre y de los abusos. La Roma de los Papas no puede tener a estos niños en el abandono, clamará Proietti, plenamente identificado con el santo de Roma.

La historia fluye sin interrupción ni sobresaltos. Giacomo Campiotti, el director de la serie de televisión y de la adaptación cinematográfica, ha sabido hacer de la necesidad virtud. Con un presupuesto ajustado, ha logrado plasmar en imágenes un guión sólido, bien trabajado, en los que se entremezclan los momentos de tensión con otros de humor. Lo extraordinario, incluyendo resurrecciones de muertos y curaciones milagrosas, ocurren con normalidad ante nuestros ojos. No esperemos grandes decorados ni caros efectos especiales. La película busca la complicidad del espectador, y  emociona. Y lo logra, provocando que la historia nos resulte cercana y cuestione nuestras propias vidas. Es un cine, directo al corazón.

Una película con un gran protagonista: Gigi Propietti

Gigi Propietti (Roma, 2 de noviembre de 1940) es  un hombre que ha sido todo en la escena italiana. En Prefiero el paraíso, consigue una de sus grandes creaciones. Utiliza todos sus recursos, y no sólo con la voz, sino con los gestos, muy a la manera italiana, provocando momentos hilarantes.

Propietti logra un necesario equilibrio de un santo con una personalidad compleja, que amó sin medida, tal como se afirma en la película. Vivió, como señala algún autor, un continuo pentecostés, un período en la que la Iglesia Católica recuerda la llegada del Espíritu Santo tras la resurrección de Cristo. Es la bondad -afirma Propietti-, no es una persona bondadosa. No fue un doctor de la Iglesia, pero sabía hacerse entender por la gente sencilla. Propietti se enfrentó a un reto, la interpretación de Johnny Dorelli en “State Bouni Se Potete”, que en los años ochenta, encarnó a San Felipe Neri. No sé cómo va a ser aceptado "mi", nuestro Felipe Neri. Es un relato que prima los aspectos internos de este gran santo, sin olvidarnos de su historia. Hemos intentado mostrar el alma de este gran personaje. Creo yo que apasiona por sí mismo porque es una figura muy carismática y muy fuerte.

Una película con una excelente banda musical

La música es esencial. Y no solo el tema principal, “Preferisco il Paraiso”, que se estrenó en 2010 en la catedral de Roma, San Juan de Letrán, en el concierto de Navidad, sino por toda la banda sonora, que nos recuerda al mejor Ennio Morricone de La Mision (1986) y que no desmerece a la compuesta por Angelo Branduardi para la version del año 1984 sobre San Felipe Neri. El autor es un monseñor, Marco Frisinas, que ha trabajado en unas veinte bandas sonoras para la TV, como la Biblia o los biopics de Juan Pablo II o Juan XXIII, o miniseries más profanas como Tristan e Isolda, Miguel Stragoff,Callas y Onassis.

Y el protagonismo de la música está justificado. Era para Felipe Neri un elemento esencial en su tarea de la salvación de los niños abandonados de Roma. Proietti, musico como el santo, se ha identificado por completo con ese papel de la música como factor de renovación y cambio del ser humano.

Una película que vale la pena ver en familia

Aunque san Felipe Neri es más conocido por su frase “Sed buenos si podéis”, el director italiano Giacomo Campiotti ha escogido para titular este largometraje una expresión que pone en boca del santo cuando el Papa le ofrece ser cardenal, y que canta una y otra vez con los niños callejeros de Roma: “¡prefiero el paraíso!”.

La película refleja de forma entrañable, cercana y muy humana al apóstol de la alegría. Un cura que llega, sucio del camino, a la Ciudad Eterna porque quiere irse a las misiones con los jesuitas, pero que descubre su misión entre los más pequeños de la urbe, que viven abandonados y explotados. Entre muchas dificultades, contará siempre con la ayuda de Dios.

miércoles, 24 de mayo de 2023

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): Iglesia y Democracia

Tema del programa Nº 27 del ciclo:

Iglesia y Democracia

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad  101.0 FM; Cope Madrid Sur  89.7 FM; Cope Jarama  100.5 FM y Cope Pinares  92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.

Locución: Sr. Fernando Crespo

domingo, 21 de mayo de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 7º Domingo de Pascua: La Ascensión del Señor

 


“Se eleva Dios entre aclamaciones. ¡Cantad a Dios cantadle! ¡Cantad a nuestro Rey, cantadle! Porque él es Rey de toda la tierra! (Salmo 47, 6-8)

La Ascensión del Señor es el coronamiento de su Resurrección. Es la entrada oficial en la gloria que correspondía al Resucitado después de las humillaciones del Calvario; es la vuelta al Padre anunciada por él en el día de Pascua: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Jn 30, 17), había dicho a María Magdalena. Y a los discípulos de Emaús: “¿No era preciso que el Mesías padeciese esto y entrase en su gloria?” (Lc 24, 26). Tal modo de expresarse indica no sólo una vuelta y una gloria futuras, sino inmediatas y ya presentes en cuanto estrechamente ligadas a la Resurrección. Sin embargo, para confirmar a los discípulos en la fe, era necesario que esto sucediese de manera visible, como se verificó cuarenta días después de la Pascua. Los que habían visto morir al Señor en la cruz entre insultos y burlas, debían ser los testigos de su exaltación suprema a los cielos.

Los evangelistas refieren el hecho con mucha sobriedad, y sin embargo su narración hace resaltar el poder de Cristo y su gloria: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra”, se lee en Mateo (28, 18); y Marcos añade: “El Señor Jesús… fue levantado a los cielos y está sentado a la diestra de Dios” (16, 19). A su vez Lucas recuerda la última bendición de Cristo a los apóstoles: “Mientras los bendecía se alejaba de ellos y era llevado al cielo” (24, 51). También en los últimos discursos brilla su majestad divina. Habla como quien todo lo puede y anuncia a sus discípulos que en su nombre “echarán los demonios, hablarán lenguas nuevas, tomarán en las manos las serpientes, y si bebieran ponzoña, no les dañará; pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos se encontrarán bien” (Mc 16, 17-18).

Los Hechos de los Apóstoles atestiguan la verdad de todo esto. Y Lucas, tanto en la conclusión de su Evangelio como en los Hechos, habla de la gran promesa del Espíritu Santo que confirma a los apóstoles en la misión y en los poderes recibidos de Cristo: “Yo os envío lo que mi Padre os ha prometido” (Lc 24, 49); “recibiréis el poder del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos… hasta el extremo de la tierra. Diciendo esto, fue arrebatado a vista de ellos, y una nube le sustrajo a sus ojos” (Hc 1, 8-9). Espectáculo maravilloso que dejó a los apóstoles atónitos, “fija la vista en él”, hasta que dos ángeles vinieron a sacarles de su asombro.

El cristiano está llamado a participar de todo el misterio de Cristo y por lo tanto también de su glorificación. El mismo lo había dicho: “Voy a prepararos el lugar. Y cuando yo me haya ido… volveré y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy estéis también vosotros” (Jn 14, 2-3). La Ascensión constituye por lo tanto un gran argumento de esperanza para el hombre que en su peregrinación terrena se siente desterrado y sufre alejado de Dios. Es la esperanza que san Pablo invocaba para los Efesios y quería que estuviera siempre viva en sus corazones: “El Dios de nuestro Señor Jesucristo y Padre de la gloria… ilumine los ojos de vuestro corazón, para que entendáis cuál es la esperanza a que os ha llamado” (Ef 1, 17-18). ¿Y en qué fundaba el apóstol esta esperanza? En el gran poder de Dios “que él ejerció en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo principado y potestad (o sea, de los ángeles)… y de todo cuanto tiene nombre” (ib. 20-21).

La gloria de Cristo levantado por encima de toda criatura es, en el pensamiento paulino, la prueba de lo que Dios hará a favor de aquellos que, unidos a Cristo con la fe y perteneciéndole como miembros de un solo cuerpo del que él es la cabeza, compartirán su suerte. Esto lleva consigo el cristianismo auténtico: creer y nutrir la firme esperanza de que, así como hoy el creyente en las tribulaciones de la vida toma parte en la muerte de Cristo, también un día tendrá parte en su gloria eterna.

Pero los ángeles, que en el monte de la Ascensión dicen a los Apóstoles: “Ese Jesús que ha sido arrebatado de entre vosotros al cielo, vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hc 1, 11), amonestan a los creyentes a poner manos a la obra mientras esperan la venida final de Cristo. Con la Ascensión termina la misión terrena de Cristo y comienza la de los discípulos. “Id -les había dicho el Señor- enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19); tienen que continuar perennemente en el mundo su obra de salvación predicando, administrando los sacramentos, enseñando a vivir según el Evangelio. Sin embargo, Cristo, quiere que esto sea precedido y preparado por una pausa de oración en la espera del Espíritu Santo que deberá confirmar y corroborar a sus apóstoles. La vida de la Iglesia comienza de esta manera, no con la acción sino con la oración, “al lado de María, la Madre de Jesús” (Hc 1, 14).

 

Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza, porque la Ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y él que es la cabeza de la Iglesia, nos ha precedido en la gloria a la que somos llamados como miembros de su cuerpo (Oración Colecta, Misal Romano).

Señor Jesús, rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, has ascendido hoy ante el asombro de los ángeles, a lo más alto del cielo, como mediador entre Dios y los hombres, como juez de vivos y muertos. No te has ido para desentenderte de este mundo, sino que has querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de tu Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirte en tu reino (Cfr. Prefacio I, Misal Romano).

“Levantado sobre los cielos, ¡oh, Dios!... tú que permaneciste encerrado en el seno de una madre, que fuiste formado de lo que tú mismo formaste… tú a quien el viejo Simeón conoció pequeño y proclamó grande, que la viuda Ana vio lactante y reconoció omnipotente; tú que sufriste el hambre y la sed por nosotros, que te fatigaste en tus peregrinaciones por nosotros… tú, arrestado, atado, flagelado, coronado de espinas, atado al leño de la cruz, atravesado por una lanza; tú muerto y sepultado, levantado al cielo, ¡oh, Dios!” (San Agustín, Sermón 262, 4).

Tu resurrección, oh Señor, es nuestra esperanza, tu ascensión es nuestra glorificación… Haz que ascendamos contigo y que nuestro corazón se eleve hacia ti. Pero, haz que levantándose, no nos enorgullezcamos ni presumamos de nuestros méritos como si fuesen de nuestra propiedad; haz que tengamos el corazón en alto, pero junto a ti, porque elevar el corazón no siendo hacia ti, es soberbia, elevarlo a ti, es seguridad. Tú ascendido al cielo te has hecho nuestro refugio…

¿Quién es ese que asciende? El mismo que descendió. Has descendido por sanarme, has ascendido para elevarme. Si me elevo a mí mismo caigo; si me levantas tú, permanezco alzado… A ti que te levantas digo: Señor, tú eres mi esperanza, tú que asciendes al cielo; sé mi refugio”. (San Agustín, Sermón 261, 1).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

viernes, 19 de mayo de 2023

CINE, FE Y VALORES: “No quiero que la gente me vea, solo quiero que vean a Jesús” (Jim Caviezel)


La pasión de Cristo (en inglés, The Passion of the Christ)​ es una película dramática y cristiana estadounidense de 2004. Dirigida por Mel Gibson y protagonizada por Jim Caviezel como Jesús de Nazaret y Maia Morgenstern como la Virgen María. Recrea la pasión de Jesús de acuerdo a los Evangelios canónicos. También se basa en otros textos devocionales, como el de Anna Katharina Emmerick.

“Mel Gibson le advirtió a Jim que el personaje iba a ser muy difícil y que si aceptaba, podría quedar marginado en Hollywood. Caviezel pidió un día para pensarlo y su respuesta fue: "Creo que tenemos que lograrlo, aunque sea difícil". Y algo más, mis iniciales son J.C. y tengo 33 años. "No me di cuenta de eso hasta ahora".

Mel respondió con un sincero: "Me estás asustando".

Durante la filmación, Jim Caviezel (quien interpreta a Jesús) perdió 45 libras, fue alcanzado por un rayo, azotado accidentalmente dos veces, dejándole una cicatriz de 14 pulgadas, se dislocó el hombro y sufrió neumonía e hipotermia por permanecer casi desnudo en una cruz durante varias horas al aire libre.

Su cuerpo estaba tan estresado y agotado por interpretar el papel que tuvo que someterse a 2 cirugías a corazón abierto después de la producción. Solo la escena de la crucifixión tomó 5 semanas de 2 meses de rodaje.

"No quiero que la gente me vea. Solo quiero que vean a Jesús. Las conversiones sucederán a través de eso”. Casi como un anuncio, sucedieron tantas cosas extrañas. Pedro Sarubbi, quien interpretó a Barrabás, sintió que no era Caviezel. quien lo estaba mirando, sino el mismo Jesucristo, cuando hizo ese papel, "Sus ojos no tenían odio ni resentimiento hacia mí, solo misericordia y amor".

Luca Lionello, el artista que interpretó a Judas, era un ateo declarado antes de que comenzara el rodaje. Con el tiempo se convirtió, confesó y bautizó a sus hijos. Uno de los principales técnicos que era musulmán también se convirtió al cristianismo.

Algunos productores dijeron que vieron personas de blanco dando consejos, pero cuando terminaron las grabaciones nunca regresaron.

La Pasión de Cristo es la película con clasificación R de EE. UU. más taquillera de todos los tiempos, ¡con $ 370,8 millones! A nivel mundial, recaudó $ 611 millones. Más importante aún, ha llegado a muchas almas de todo el mundo. Mel Gibson pagó 30 millones de dólares de su propio bolsillo por la producción porque ningún estudio aceptaba el proyecto.

Jim Caviezel proclama con orgullo su fe en Cristo en medio de la maldad de Hollywood. Gente como él, que dará un paso al frente para hacer lo que puede no sonar como "divertido", pero que transmite la Palabra de Dios y la historia de su salvación para la humanidad.

Cabe recordar también que la película fue rodada íntegramente en Italia. Los exteriores se rodaron en las ciudades de Matera y Craco (en la sureña región de Basilicata), mientras que los interiores se rodaron en los estudios de Cinecittà (en Roma).​ La pasión de Cristo tiene una peculiaridad, y es que se rodó en latín, hebreo y arameo con subtítulos.​

Fue candidata a tres premios Óscar: mejor maquillaje, mejor banda sonora y mejor fotografía. Ganó veintidós premios cinematográficos y fue candidata a otros trece.

miércoles, 17 de mayo de 2023

LA LUZ DE FRANCISCO (audios): El misterio de la Cruz



Tema del episodio Nº 29 del ciclo:

El misterio de la Cruz 

“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.

El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.

domingo, 14 de mayo de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 6º Domingo de Pascua: “Rogaré al Padre y os dará otro Paráclito”

 


“Venid y ved las maravillas de Dios” (Sal 65, 5).

Acercándose ya la fiesta de Pentecostés, la liturgia de la Palabra se centra en la promesa del Espíritu Santo y en su acción en la Iglesia.

La noche de la última Cena Jesús decía a los suyos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Abogado, que estará con vosotros para siempre” (Jn 14, 15-16). La observancia de los mandamientos como prueba de amor auténtico -recomendada repetidas veces en el discurso de la Cena- es puesta por Jesús como condición para recibir al Espíritu Santo. Solamente quien vive en el amor y por lo tanto en el cumplimiento del querer divino, es apto para acoger al Espíritu Santo que es el Amor infinito hecho persona.

Puesta esta premisa, Jesús mismo, vuelto al Padre, enviará a los suyos “otro Paráclito” (abogado, defensor) que le sustituirá ante sus discípulos y se quedará para siempre con ellos y con toda su Iglesia. Siendo “Espíritu”, su presencia y su acción serán invisibles, absolutamente espirituales. El mundo sumergido en la materia y entenebrecido por el error no podrá conocerlo ni recibirlo, pues está en entera oposición con el “Espíritu de verdad”. Por el contrario, los discípulos, afinados y purificados en el contacto de Jesús, lo conocerán, mejor dicho lo conocen ya porque está en medio de ellos (ib. 17) presente y operante en Cristo.

Pero en el día de Pentecostés el Espíritu bajará directamente sobre los discípulos; serán íntimamente transformados por él, y así en él encontrarán a Cristo. “No os dejaré huérfanos -dijo el Señor-, vendré a vosotros” (ib 18), aludiendo a su vuelta invisible, pero real, mediante su Espíritu, con el cual continuará asistiendo a su Iglesia. Entonces se cumplirán sus palabras: “En aquel día conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros” (ib 20). Al Espíritu Santo, en efecto, es confiada la misión de iluminar a los creyentes acerca de los grandes misterios ya anunciados por Jesús.

Bajo su influjo conocerán el misterio por el cual Cristo, Verbo eterno, Dios como el Padre y el Espíritu Santo, está en el Padre y en el Espíritu Santo, comprenderán que por la Unidad y la Trinidad de Dios, las tres Personas divinas son inseparables: donde está una, están también las otras dos. Y comprenderán que, viviendo en Cristo, como los sarmientos en la cepa, entrarán en comunión con la Trinidad. Verdades sublimes no reservadas a grupos privilegiados, sino patrimonio de todos los creyentes; a todos ha prometido y enviado Jesús su Espíritu para que puedan comprenderlas y vivirlas.

Los Hechos de los Apóstoles (primera lectura) demuestras cómo desde el principio de la Iglesia se preocupaban los apóstoles de que los bautizados recibieran el Espíritu Santo. Típico es el episodio de Pedro y Juan que a tal fin se trasladan a Samaría donde el diácono Felipe había anunciado ya el Evangelio y conferido el bautismo a los convertidos. Los dos apóstoles “bajando, oraron sobre ellos para que recibiesen el Espíritu Santo” (Hech 8, 15-17). Aunque por el bautismo el cristiano ha sido ya regenerado en el Espíritu, debe recibirlo aún con mayor plenitud en el sacramento de la confirmación que renueva para cada uno de los fieles la gracia de Pentecostés. A una tal gracia, como dijo Jesús, hay que corresponder con el amor y con el amor debe ser vivida; y ésta es la disposición que espera Dios del hombre para revelarle sus misterios divinos: “El que me ama a mí será amado de mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él” (Jn 14, 21).

 

“¡Oh Jesús!, tú concedes a tus siervos una consolación inmediata y segura cuando nuestros espíritus están sumergidos en la tristeza. No te alejes de nuestras almas que se hallan en medio de la prueba. No te alejes de nuestros corazones rodeados de dificultades. Ven solícito hacia nosotros; estate cerca de nosotros, sí, cerca, tú que moras en todas las partes. Del mismo modo que asistes a tus apóstoles en todo lugar, reúne en la unidad a los que te aman. Haz que unidos en ti podamos cantar y glorificar al Espíritu que es la plenitud de la santidad…

Te suplicamos, Señor, con lágrimas: mándanos a tu Espíritu que es suma bondad. Que él dirija a todos los hombres hacia la tierra tuya, donde has preparado una llanura de reposo a los que honran y glorifican al Espíritu que encierra toda santidad…

A ti que eres el Señor y el Rey de los ángeles, a ti que tienes poder sobre los hombres y eres su Criador, a ti que con sola una señal imperas a todo lo que existe en la tierra y en el amar, a ti claman tus amigos y tus siervos: date prisa a mandarnos tu espíritu que es la plenitud de la santidad” (Román el Melode, Himno de Pentecostés).

 

Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

miércoles, 10 de mayo de 2023

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): ¿Cómo pasar de la soledad a la solidaridad personal?

Tema del programa Nº 26 del ciclo:

¿Cómo pasar de la soledad a la solidaridad personal?

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que fue emitido todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, durante el curso 2014-2015, y durante el curso 2016-2017 los Domingos a las 9:45 hs. en las frecuencias de Cope Comunidad  101.0 FM; Cope Madrid Sur  89.7 FM; Cope Jarama  100.5 FM y Cope Pinares  92.2 FM, y desde 2017 fue emitido en distintos horarios por Radio María España.

“Diálogos de fe con san Juan Pablo II” nos presenta en cada emisión la oportunidad de revivir y actualizar su magisterio pontificio al calor de su amistad desde el cielo como “amigo fuerte de Dios”, según expresión de santa Teresa de Jesús, a quien le tenía especial devoción. Estos “diálogos de fe” son entresacados de su extenso y luminoso magisterio, y aunque la redacción de estos diálogos es imaginaria, son literales en sus expresiones y contenidos doctrinales.

Locución: Sr. Fernando Crespo

domingo, 7 de mayo de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 5º Domingo de Pascua: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”

 


“¡Oh Jesús, camino, verdad y vida!, guíame al Padre” (Jn 14, 6).

La liturgia de los últimos domingos de Pascua concentra nuestra atención sobre las enseñanzas de Jesús contenidas en el sermón de la Cena, testamento precioso dejado a sus discípulos antes de dirigirse a la Pasión.

Hoy aparece en primer plano la gran declaración: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6), que había sido provocada por la pregunta de Tomás, quien, no habiendo comprendido cuanto Jesús había dicho sobre su vuelta al Padre, le había preguntado: “Señor, no sabemos adónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino? (ib. 5). El apóstol pensaba en un camino material, pero Jesús le indica uno espiritual, tan excelente que se identifica con su persona: “Yo soy el camino”; y no sólo le muestra el camino, sino también el término -“la verdad y la vida”- a que conduce, que es también él mismo.

Jesús es el camino que lleva al Padre: “Nadie viene al Padre sino por mí” (ib. 6); es la verdad que lo revela: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre” (ib. 9); es la vida que comunica a los hombres la vida divina: “Como el Padre tiene la vida en sí mismo”, así la tiene el Hijo y la da “a los que quiere” (Jn 5, 26. 21). El hombre puede ser salvado con una sola condición: seguir a Jesús, escuchar su palabra, dejarse invadir por su vida que le es dada por la gracia y el amor. De esta manera no sólo vive en comunión con Cristo, sino también con el Padre que no está lejos ni separado de Cristo, sino en él mismo, pues Cristo es una sola cosa con el Padre y el Espíritu Santo. “Creedme, que yo estoy en el Padre y el Padre en mí” (Jn 14, 11).

Sobre esta fe en Cristo verdadero hombre y verdadero Dios, camino que conduce al Padre e igual en todo al Padre, se funda la vida del cristiano y de toda la Iglesia.

La primera y la segunda lectura nos presentan el desarrollo y la vida de la Iglesia primitiva bajo el influjo de Jesús, “camino, verdad y vida”. La lectura de los Hechos (6, 1-8) nos hace asistir al rápido crecimiento de los creyentes como fruto de la predicación de los Apóstoles y de la elección de sus primeros colaboradores que, haciéndose cargo de las obras caritativas, dejaban a los primeros la libertad de dedicarse por entero “a la oración y al ministerio de la palabra” (ib 4). Se trataba del culto litúrgico -celebración de la Eucaristía y oración comunitaria- pero también ciertamente de la oración privada en la cual habían sido instruidos los apóstoles con las enseñanzas y los ejemplos de Jesús.

Del mismo modo que el Maestro pasaba largas horas en oración solitaria, también el apóstol reconoce la necesidad de adquirir nuevo vigor en la oración personal hecha en íntima unión con Cristo, pues sólo de esta manera será eficaz su ministerio y podrá llevar al mundo la palabra y el amor del Señor.

Mientras la lectura de los Hechos nos habla de los apóstoles y sus colaboradores, la segunda lectura se ocupa del sacerdocio de los fieles: “Vosotros sois linaje escogido -escribe San Pedro a los primeros cristianos-, sacerdocio regio, gente santa” (1 Ped 2, 9). Nadie está excluido de este sacerdocio espiritual que se extiende a todos los bautizados asociándolos al sacerdocio de Cristo. Jesús, único camino que conduce al Padre, es también el único Sacerdote que por propia virtud reconcilia a los hombres con Dios y le ofrece un culto digno de su majestad infinita; pero, “allegados a él”, también los fieles son levantados a un “sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por Jesucristo” (ib., 4-5).

Jesús es la única fuente de vida en la Iglesia, la única fuente del sacerdocio ministerial y del de los fieles; no hay culto ni sacrificio digno de Dios si no va unido al de Cristo, lo mismo que no hay santidad ni fecundidad apostólica si no derivan de él.

 

“Señor, tú te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna” (Misal Romano, Oración Colecta).

“¡Oh Jesús! Haz que camine por la senda de la humildad para que llegue a la eternidad. Tú, en cuanto Dios, eres la patria hacia la que estamos encaminados; en cuanto hombre eres el camino por el cual andamos. Vamos a Ti, a través de Ti. ¿Por qué temer desviarnos? Tú no te has alejado del Padre y has venido a nosotros… Dios y hombre… Dios porque eres el Verbo, hombre porque siendo Verbo te has hecho hombre.

Todo hombre es pobre e indigente de ti, ¡oh Dios! ¿Qué soy yo? ¡Oh si conociese mi pobreza!... Y con todo, Jesús me dice: dame lo que te he dado… pidiéndome a mí, dame y yo te lo retribuiré. Tú me das poco, yo te devolveré mucho más. Tú me das cosas de la tierra, yo te daré cosas celestiales. Me das cosas temporales, yo te las daré eternas. Te daré a ti mismo cuando te llame a mí”. (San Agustín, Sermón 123, 3-5).


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.

 

También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 5 de mayo de 2023

CINE, FE Y VALORES – “Madre Teresa: no hay Amor más grande”

 






LA PELÍCULA DEFINITIVA SOBRE TERESA DE CALCUTA SE ESTRENA EN CINES DE ESPAÑA Y AMÉRICA

Los cines españoles exhibirán, el 8 y 11 de mayo, la película documental que ofrece la visión más completa de la santa más popular del siglo XX. Filmada en los cinco continentes y dirigida por David Naglieri, “Madre Teresa: no hay Amor más grande” ofrece imágenes y datos desconocidos hasta ahora, fruto de una larga investigación en archivos de diversos países.

En el filme se nos muestran detalles emotivos de su vida heroica y humilde, que supo conciliar con un eco mediático sin igual. En 1979 recibió el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su servicio humanitario en favor de los más pobres de India.

Además de promover las obras de misericordia y el servicio al necesitado, Madre Teresa fue una campeona del derecho a la vida, de la protección del no nacido y del cuidado de los enfermos. Los gobernantes del mundo escucharon con respeto su famoso discurso ante la asamblea de las Naciones Unidas contra el aborto y la eutanasia.

El PAPA FRANCISCO ha dado las gracias “por todos los esfuerzos realizados para plasmar la vida de esta santa cuya vida y testimonio han dado mucho fruto”. También agradece esta iniciativa audiovisual que “ayuda, de manera creativa, a volver accesible el celo por la evangelización principalmente para las jóvenes generaciones”.

El protagonista de la serie THE CHOSEN, Jonathan Roumie, tuvo la oportunidad de ver la película en su presentación en Roma y comentó que “me hizo pensar en cómo ser un mejor pincel en las manos de Dios y cómo ser actor en este mundo, tratando de servir a Dios a través de los dones que Él me ha dado”.

La película se exhibirá en pases exclusivos únicos los días 8 y 11 de mayo en más de 70 cines de 50 ciudades españolas gracias al apoyo de European Dreams Factory y Goya Producciones.

“Madre Teresa: no hay Amor más grande” aporta testimonios inéditos de personas cuyas vidas cambiaron en contacto con la fundadora de las Misioneras de la Caridad, que gastan su vida en el servicio de los más pobres en estos tiempos tan necesitados de consuelo y esperanza.

El largometraje recoge, entre otros, los testimonios de Jim Wahlberg, cineasta y director de la Fundación Mark Wahlberg; Robert Barron, obispo de Winona-Rochester y fundador de ‘Word on Fire’; el de Jim Towey, consejero de confianza y amigo personal de la Madre Teresa de Calcuta; o el del P. Brian Kolodiejchuk, postulador de la causa de canonización de la Madre Teresa y autor de tres libros sobre la Madre Teresa.

La película, escrita y dirigida por David Naglieri, ganador de un premio Emmy, y producida por los Caballeros de Colón, muestra el gran impacto espiritual y humano que Madre Teresa y sus Misioneras de la Caridad tienen en todo el mundo. También aborda los períodos menos conocidos de oscuridad espiritual de la Madre Teresa y su amistad con el Papa Juan Pablo II.

“Madre Teresa: no hay Amor más grande” es un documental único que revela la rica personalidad de la Madre Teresa y su admirable modo de servir a los pobres viendo en cada uno de ellos al mismo Jesucristo. Este carisma es el que sigue irradiando hoy la orden religiosa que ella fundó: las Misioneras de la Caridad.

También el popular actor mejicano, Eduardo Verástegui recomendó el nuevo filme en sus redes sociales, invitando a asistir al estreno de la película en España y Latinoamérica: "Vayan al cine con su familia, con sus amigos, su apostolado, sus movimientos, y conozcamos este mensaje profundo de la Madre Teresa de Calcuta. Una historia que nos va a llenar de fe, amor y esperanza".


Para más información ingresar a este enlace: 

https://www.madreteresalapelicula.com/

miércoles, 3 de mayo de 2023

LA LUZ DE FRANCISCO (audios): Permiso, gracias y perdón




Tema del episodio Nº 28 del ciclo:

Permiso, gracias y perdón 

“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.

El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.



domingo, 30 de abril de 2023

INTIMIDAD DIVINA - Ciclo A - 4º Domingo de Pascua: “Yo soy la puerta de las ovejas”

 


“El Señor es mi pastor, nada me falta” (Salmo 23,1).

La figura del buen Pastor domina por completo la liturgia de este domingo. De él hablan expresamente el Evangelio y la segunda lectura, mientras la primera lo hace indirectamente. Ya en el Antiguo Testamento Dios era considerado el Pastor de Israel, que lo gobernaba por medio de reyes, jueces y sacerdotes. Pero éstos habían incurrido frecuentemente en la indignación divina, en vez de promover el bien del rebaño, o lo conducían por los caminos falsos de la idolatría o se preocupaban sólo de apacentarse a sí mismos (Ez 34,2). Pero al fin, teniendo piedad de su pueblo, Dios mandó a su Unigénito, el único verdadero pastor que encarna todo su amor por los hombres.

En el Evangelio de Juan, Jesús mismo nos ofrece el fuerte contraste que existe entre la conducta de los falsos pastores y la suya. Aquellos son ladrones que se introducen en el rebaño para “robar, matar y destruir” (Jn 10,10), llevando consigo el terror y la confusión. Desgraciadamente semejantes bandoleros nunca faltan; bajo el vestido de pastores se insinúan en la Iglesia, la turban con falsas teorías, dispersando y desorientando a los fieles. Quiera Dios que se cumpla en ellos la palabra del Evangelio: “las ovejas no los oyeron” (ib. 8).

Jesús, por el contrario, es el buen pastor: las ovejas se fían de él: “las ovejas oyen su voz, y llama a sus ovejas por su nombre y las saca fuera” (ib. 3). Siguiéndole no tienen nada que temer, y nada les falta, pues él ha venido “para que tengas vida, y la tengan abundante” (ib. 10), de tal modo que para asegurársela a ellas está dispuesto a sacrificar la suya. Aceptando la muerte por la salvación de su rebaño, Jesús es al mismo tiempo pastor y puerta de las ovejas. “Yo soy la puerta -ha dicho-, el que por mi entre se salvará, y entrará y saldrá y hallará pasto” (ib. 9). Nadie entra en el redil de Cristo -la Iglesia- si no cree en él y no pasa a través del misterio de su muerte y resurrección. Precisamente el bautismo es el sacramento que sumerge al hombre en el misterio pascual de Cristo y lo introduce en su redil, donde encontrará la salvación.

Sobre esta base nació la primera comunidad eclesial el día de Pentecostés. La solemne declaración de Pedro: “Dios ha hecho Señor y Mesías a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado” (Hc 2, 36) impresionó tan profundamente al pueblo que escuchaba que “unas tres mil almas” (ib. 41) pidieron ser bautizadas “en el nombre de Jesucristo” (ib. 38). Después de haberle despreciado y rechazado hasta condenarlo a la muerte de los malhechores, lo reconocían ahora por su único Salvador. Las ovejas dispersas de Israel entraban en la Iglesia pasando por la única puerta, Cristo.

Más tarde, para exhortar a la paciencia a los cristianos perseguidos, Pedro les recuerda lo que Jesús había hecho y sufrido por ellos. La mansedumbre en medio de los ultrajes, el amor con que había tomado sobre sí los pecados de los hombres llevándolos “sobre el madero de la cruz” para destruirlos con su muerte (1 Pd 2, 23-24). Y concluía: “por sus heridas habéis sido curados. Porque erais como ovejas descarriadas; más ahora os habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras almas” (ib. 25). El sacrificio del Pastor ha dado de nuevo la vida a las ovejas y las ha devuelto al redil. Por eso el pueblo de Dios se llena de alegría al celebrar su resurrección: “Ha resucitado el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey” (Misal Romano).

 

“Señor, tú eres mi pastor, nada me falta. Por prados de fresca hierba me apacientas. Hacia las aguas de reposo me conduces, y confortas mi alma; me guías por senderos de justicia, en gracia de su nombre. Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan. Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa. Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa del Señor a lo largo de los días” (Salmo 23).

“¡Oh Cristo, buen Pastor, que diste la vida por tu grey!, tú fuiste en busca de la oveja descarriada por los montes y collados… y la encontraste. Después de haberla hallado, te la cargaste sobre tus hombros que debían llevar un día el madero de la cruz, y, llevándola contigo, la trajiste de nuevo, a la vida del cielo…

Hemos tenido necesidad que tú, Dios nuestro, tomases nuestra carne y murieses para darnos la vida. Hemos muerto contigo para ser justificados; contigo hemos resucitado, porque contigo habíamos sido crucificados. Y pues hemos resucitado contigo, también contigo hemos sido glorificados” (San Gregorio Nacianceno, Oratio, 45, 26. 28.)


Tomado del libro INTIMIDAD DIVINA,

del P. Gabriel de Santa María Magdalena, OCD.


También puede escuchar una síntesis en AUDIO haciendo clic AQUÍ.

 

viernes, 28 de abril de 2023

SAN JUAN PABLO II: La gran influencia de los escritos de San Luis María Grignion de Montfort

 


Casi a la mañana siguiente de la elección del cardenal Karol Wojtyla como Sumo Pontífice (16.10.1978), Virgilio Levi se preguntaba, en L’Osservatore Romano, de dónde le proviene a Juan Pablo II “tanta fortaleza, tanto celo, tanta perseverancia”. Y respondía: “El secreto está en su lema: Totus Tuus. Lo que está escrito en los libros espirituales, en el Tratado de la verdadera devoción, en la conciencia del Pueblo de Dios, es manifiesto en este Hombre llamado a guiar a la Iglesia en nuestro tiempo difícil. Nuestra Señora es la omnipotente por gracia, y quien se confía totalmente a ella llega a ser un gigante en las obras de Dios”.

El encuentro providencial del joven Karol Wojtyla con el Tratado de la verdadera devoción de san Luis María Grignion de Montfort remonta a los lejanos años de su formación al sacerdocio (1940-1944), esto es, cuando era obrero, primero en una cantera de piedras y después en una fábrica de Solvay. Más tarde él mismo confesará que el Tratado mariano de Montfort marcó entonces “un cambio decisivo” en su vida.

Cuando llegó a ser sacerdote, obispo y papa, Karol Wojtyla sacó siempre del Tratado la expresión totus tuus, casi como un compendio de la espiritualidad mariana aprendida en la escuela del Santo de Montfort. Llegará así el momento cuando Juan Pablo II –al inicio de su servicio pontifical en la cátedra de Pedro, en Roma– amará recoger en estas dos palabras: totus tuus, la consagración de su persona y de su ministerio pastoral a la Virgen Madre.

Así, en el radiomensaje desde la Capilla Sextina, el día siguiente de su elección, el 17 de octubre de 1978: “En esta hora, para Nos ansiosa y grave, no podemos hacer menos que dirigir nuestra mente con filial devoción a la Virgen María, la cual siempre vive y actúa como Madre en el misterio de Cristo y de la Iglesia, repitiendo las dulces palabras totus tuus que hace veinte años escribimos en nuestro corazón y en nuestro escudo, en el momento de nuestra Ordenación episcopal” (Alberto Rum, s.m.m. y Miguel Patiño, s.m.m.

EL SECRETO DE SU FUERZA

“Totus tuus”. Lo llevaba en el tuétano. Era su lema personal. Su lema pontifical. Su vida. La que recorrió todo su pontificado pastoral. Su entrega total a la Madre de Cristo. Ese “Totus tuus” expresa la dimensión mariana de su vida personal, de su acción sacerdotal y pontifical. Sólo quien se asome a esa espiritualidad dejará de sorprenderse ante la vida y la obra de Juan Pablo; así como será incapaz de comprender nada de su vida íntima quien no tenga sensibilidad y capacidad para entender este embrión fecundo de su fe y de su entrega a María, que bebió en Polonia y reforzó en sus lecturas nocturnas de Grignion de Monfort, bajo la tenue luz en la planta química Solvay y que, como Pontífice ha expresado en su Encíclica: “Redemptoris Mater” de 1987 y en la Carta apostólica “Mulieris dignitatem”, en el año mariano 1988. Ambos documentos explicitan la doctrina de la “Lumen Gentium”. Dice San Ambrosio que María es tipo de la iglesia, “typus Ecclesiae”. Como la vocación que une a María con la Iglesia es la maternidad, porque las dos son Madres, entregarse a María es entregarse a la Iglesia, y entregarse a la Iglesia es entregarse a Dios. Así se entiende con luz nueva el lema pontifical de Juan Pablo II, que es el mismo del joven Obispo de Cracovia: “Totus Tuus Mariae”, porque el “Totus Tuus Mariae” equivale a “Totus Tuus Ecclesiae”, y en consecuencia a “Totus Tuus Deo”. Esa es la revelación de la raíz de sus 26 años de pontificado como testigo y maestro de su entrega a Dios con María.


TOTUS TUUS

“Esta fórmula no tiene solamente un carácter piadoso, no es una simple expresión de devoción: es algo más. La orientación hacia una devoción tal se afirmó en mí en el período en que, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaba de obrero en una fábrica. En un primer momento me había parecido que debía alejarme un poco de la devoción mariana de la infancia, en beneficio de un cristianismo cristocéntrico. Gracias a San Luis Grignion de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre de Dios es, sin embargo, cristocéntrica, más aún, que está profundamente radicada en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnación y la Redención.

Así pues, redescubrí con conocimiento de causa la nueva piedad mariana, y esta forma madura de devoción a la Madre de Dios me ha seguido a través de los años: sus frutos son la Redemptoris Mater y la Mulieris dignitatem.

Respecto a la devoción mariana, cada uno de nosotros debe tener claro que no se trata sólo de una necesidad del corazón, de una inclinación sentimental, sino que corresponde también a la verdad objetiva sobre la Madre de Dios. María es la nueva Eva, que Dios pone ante el nuevo Adán-Cristo, comenzando por la Anunciación, a través de la noche del Nacimiento en Belén, el Banquete de bodas en Caná de Galilea, la Cruz sobre el Gólgota, hasta el cenáculo del Pentecostés: la Madre de Cristo Redentor es Madre de la Iglesia” (“Cruzando el Umbral de la Esperanza”).

LA CONSAGRACION A MARIA SEGÚN JUAN PABLO II

Consagrarse a María, significa acoger su ayuda, para consagrar el mundo, el hombre, todos los pueblos y la humanidad al que es infinitamente santo. Juan Pablo II ofrece el testimonio de que la consagración a María significa hacerla entrar en la propia vida espiritual. Ello conduce a la comunión de las personas, nos introduce en la profunda relación interpersonal con la Madre del Señor. Como testimonio de este principio, Juan Pablo II, le ha consagrado la Iglesia, todos los países y todos los pueblos, en el umbral del tercer milenio del cristianismo. Incluyendo a todos los que han creído en Jesucristo reconociendo en él su signo conductor en el viaje de la historia y a toda la humanidad, incluso a los que aún buscan a Cristo.

Texto original de FUNDACIÓN MONTFORT, Barcelona, España.