domingo, 6 de septiembre de 2026

VIRGEN MARÍA: Virgen de las Lágrimas (Salta, Argentina)

Detalle del lienzo original.
 

La Ciudad de Salta es la Capital de la Provincia de Salta y se ubica en la Región del Noroeste Argentino (NOA). A una altura de 1.187 metros sobre el nivel del mar y enclavada en el Norte del Valle de Lerma, la Ciudad se destaca por una fisonomía hispano-colonial y la hace el destino favorito del turismo nacional e internacional. Su perfil urbano está delineado por edificaciones bajas, calles y veredas angostas; todo paisajísticamente enmarcado por los cerros y montañas circundantes.

En el centro de la ciudad encontramos la Catedral Basílica de Salta, además de ser una verdadera expresión de riqueza arquitectónica es sobre todo el símbolo y la manifestación de la fe de todos los que peregrinan en esta Iglesia Particular de Salta. El Santuario resguarda las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, los patrones de la ciudad de Salta, quienes cada 15 de septiembre reciben miles de devotos de todas partes para renovar el Pacto de Fidelidad.

Entre las imágenes que encontramos en ella se destaca una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción, pintada al óleo de 30x25 cm, copia original de una de las versiones del pintor italiano Giovanni Battista Salvi da Sassoferrato de “La Madonna” renacentista.

Pocos conocen que ese diminuto cuadro es el lienzo donde se manifestó otro portentoso prodigio en el año 1749. La Virgen de las Lágrimas es uno de los milagros acontecidos en Salta el 4 de agosto de 1749, en los preludios de la renovación del Pacto de Fidelidad.

Lienzo original con su marco de plata.
Fue el padre Juan Arisaga el primer testigo de este hecho. El cuadro era de su devoción personal. La imagen presentaba su cara, sus ojos, el cuello y el resto de la superficie, bañados en “una especia de agua clara y cristalina, que causó en el padre, a primera vista, mucha ternura y admiración”, relata la respuesta del rector del colegio de la compañía de Jesús, el padre Pedro Lizoain, a un exhorto elevado por el cabildo.

Recurrió a la ayuda del padre Alberto Araoz, y limpiándole el sudor con “unos algodones y un poco de bretaña”, afirmó en presencia de “curiosos y admirados”: “Veamos si mañana sucede lo mismo, y si sucediere, digo que es una cosa maravillosa”. Al otro día, en horas de la noche, el padre Juan repara en que la imagen “estaba no solo bañada como la noche antecedente, sino que era mayor y copioso el sudor en el cuello, menos en el rostro y lo restante del cuerpo”.

Esta escena de milagro se desarrolló en uno de los cuartos que estaban más preservados de la humedad en todo el Colegio y el aire que corría esos días era propio “para no conservar la humedad, sí para desecar la que había”. En efecto, los colores de la imagen presentaban un calor inusual y no se habían movido, así como tampoco el sudor había borrado o desfigurado la imagen.

Retiraron la imagen y se dieron cuenta que el espaldar o bretaña que servía de refuerzo y tocaba inmediatamente la pared, y la pared misma estaba seca. Llamaron entonces al padre Gabriel Gutiérrez, famoso maestro y pintor, para que estudiara si alguna causa natural pudiera explicar tal suceso y no se encontró ninguna.

Baldaquino de la antigua
Sede Episcopal 
donde
 se expone el lienzo original.
El día 6 de agosto, la imagen continúo mostrando el mismo prodigio. El día 7 de agosto amaneció “rociada con las mismas gotas de la noche anterior, presentando al día siguiente, el 8 de agosto, unos puntos resplandecientes como estrellitas menudas”, según las vivencias del Mons. Julián Toscano Zelayarán. Ese día, en horas de la tarde, se expuso la imagen a la pública veneración de la iglesia y se dio principio a una misión y novena a Nuestra Señora.  

El 13 de septiembre de 1952, en el cabildo histórico, se realizó la emocionante ceremonia de coronación de la Virgen de las Lágrimas y luego se la llevo en procesión solemne a la Iglesia Catedral. 

Hoy se encuentra con altar propio en la nave lateral derecha –“nave de la Virgen”– solemnizada bajo el baldaquino que anteriormente adornaba la entonces sede episcopal junto al altar mayor. Desde aquí acompaña con su silencio la devoción permanente que caracteriza al Santuario durante todo el año.

Cada 5 de agosto se celebra su día litúrgico. En este día Salta recuerda el hecho milagroso ocurrido en 1749, cuando la imagen de la Virgen comenzó a “sudar” gotas cristalinas. Este fenómeno marcó profundamente la historia de fe de la provincia de Salta y de sus muchos devotos de todo el territorio argentino.


Oración a la Virgen de las Lágrimas de Salta

¡Oh, excelsa y amorosa Madre de las Lágrimas!

Tú que en el año de 1749 quisiste manifestar el dolor y la ternura de tu Inmaculado Corazón sobre nuestra tierra salteña, bañando tu rostro en gotas cristalinas de amor y clemencia.

Vengo hoy a postrarme ante tu altar con el alma abatida por las penas de este mundo.

Mira, Madre bondadosa, mis aflicciones, mis debilidades y el peso de mis culpas.

Intercede por nosotros ante tu Hijo Santísimo, Jesucristo, para que nos conceda:

Un arrepentimiento sincero de nuestros pecados.

La gracia de la conversión verdadera.

El consuelo en medio de la prueba.

Que tus lágrimas sagradas laven nuestras durezas y enciendan en nuestros corazones la fe y la esperanza.

Acompáñanos siempre, oh dulce Protectora, y guía nuestros pasos por el camino de la paz hasta alcanzar la patria celestial.

Amén.

 

Altar propio de la Virgen de las Lágrimas en la
nave lateral derecha de la catedral de Salta, Argentina,
nave comúnmente conocida como “Nave de la Virgen”.

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