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| Detalle del lienzo original. |
La Ciudad de Salta es la
Capital de la Provincia de Salta y se ubica en la Región del Noroeste Argentino
(NOA). A una altura de 1.187 metros sobre el nivel del mar y enclavada en el
Norte del Valle de Lerma, la Ciudad se destaca por una fisonomía
hispano-colonial y la hace el destino favorito del turismo nacional e
internacional. Su perfil urbano está delineado por edificaciones bajas, calles
y veredas angostas; todo paisajísticamente enmarcado por los cerros y montañas
circundantes.
En el centro de la ciudad
encontramos la Catedral Basílica de Salta, además de ser una verdadera
expresión de riqueza arquitectónica es sobre todo el símbolo y la manifestación
de la fe de todos los que peregrinan en esta Iglesia Particular de Salta. El
Santuario resguarda las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, los
patrones de la ciudad de Salta, quienes cada 15 de septiembre reciben miles de
devotos de todas partes para renovar el Pacto de Fidelidad.
Entre las imágenes que encontramos
en ella se destaca una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción, pintada al
óleo de 30x25 cm, copia original de una de las versiones del pintor italiano
Giovanni Battista Salvi da Sassoferrato de “La Madonna” renacentista.
Pocos conocen que ese diminuto
cuadro es el lienzo donde se manifestó otro portentoso prodigio en el año 1749.
La Virgen de las Lágrimas es uno de los milagros acontecidos en Salta el 4 de
agosto de 1749, en los preludios de la renovación del Pacto de Fidelidad.
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| Lienzo original con su marco de plata. |
Recurrió a la ayuda del padre
Alberto Araoz, y limpiándole el sudor con “unos algodones y un poco de bretaña”,
afirmó en presencia de “curiosos y admirados”: “Veamos si mañana sucede lo
mismo, y si sucediere, digo que es una cosa maravillosa”. Al otro día, en horas
de la noche, el padre Juan repara en que la imagen “estaba no solo bañada como
la noche antecedente, sino que era mayor y copioso el sudor en el cuello, menos
en el rostro y lo restante del cuerpo”.
Esta escena de milagro se
desarrolló en uno de los cuartos que estaban más preservados de la humedad en
todo el Colegio y el aire que corría esos días era propio “para no conservar la
humedad, sí para desecar la que había”. En efecto, los colores de la imagen
presentaban un calor inusual y no se habían movido, así como tampoco el sudor
había borrado o desfigurado la imagen.
Retiraron la imagen y se
dieron cuenta que el espaldar o bretaña que servía de refuerzo y tocaba
inmediatamente la pared, y la pared misma estaba seca. Llamaron entonces al
padre Gabriel Gutiérrez, famoso maestro y pintor, para que estudiara si alguna
causa natural pudiera explicar tal suceso y no se encontró ninguna.
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| Baldaquino de la antigua Sede Episcopal donde se expone el lienzo original. |
El 13 de septiembre de 1952,
en el cabildo histórico, se realizó la emocionante ceremonia de coronación de
la Virgen de las Lágrimas y luego se la llevo en procesión solemne a la Iglesia
Catedral.
Hoy se encuentra con altar
propio en la nave lateral derecha –“nave de la Virgen”– solemnizada bajo el
baldaquino que anteriormente adornaba la entonces sede episcopal junto al altar
mayor. Desde aquí acompaña con su silencio la devoción permanente que caracteriza
al Santuario durante todo el año.
Cada 5 de agosto se celebra su
día litúrgico. En este día Salta recuerda el hecho milagroso ocurrido en 1749,
cuando la imagen de la Virgen comenzó a “sudar” gotas cristalinas. Este
fenómeno marcó profundamente la historia de fe de la provincia de Salta y de
sus muchos devotos de todo el territorio argentino.
Oración
a la Virgen de las Lágrimas de Salta
¡Oh, excelsa y amorosa Madre de las Lágrimas!
Tú que en el año de 1749 quisiste manifestar el dolor y la ternura de tu
Inmaculado Corazón sobre nuestra tierra salteña, bañando tu rostro en gotas
cristalinas de amor y clemencia.
Vengo
hoy a postrarme ante tu altar con el alma abatida por las penas de este mundo.
Mira, Madre bondadosa, mis aflicciones, mis debilidades y el peso de mis
culpas.
Intercede por nosotros ante tu Hijo Santísimo, Jesucristo, para que nos conceda:
Un arrepentimiento sincero de nuestros pecados.
La gracia de la conversión verdadera.
El consuelo en medio de la prueba.
Que
tus lágrimas sagradas laven nuestras durezas y enciendan en nuestros corazones
la fe y la esperanza.
Acompáñanos
siempre, oh dulce Protectora, y guía nuestros pasos por el camino de la paz
hasta alcanzar la patria celestial.
Amén.
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| Altar propio de la Virgen de las Lágrimas en la nave lateral derecha de la catedral de Salta, Argentina, nave comúnmente conocida como “Nave de la Virgen”. |




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