miércoles, 25 de agosto de 2021

FE Y VIDA: Testamento Espiritual de San Luis Rey a su hijo

 

El Greco - Saint Louis roi de France

Queridos amigos y hermanos del Blog: en el “Acta Sanctorum Augusti”, nº 5, editada en 1868, encontramos una joya dentro de los escritos que nos dejaron los santos, y que refleja la coherencia absoluta entre fe y vida, y es el Testamento Espiritual de San Luis, Rey de Francia, a su hijo. Estoy absolutamente convencido, que, depurando expresiones y circunstancias concretas de su momento histórico, estas palabras pueden iluminar y mucho a madres y padres que desean criar a sus hijos según el verdadero espíritu evangélico. ¡Que San Luis Rey, interceda por ustedes, queridos padres cristianos, para que eduquen con el ejemplo y con la palabra santamente a sus hijos!

Testamento Espiritual de San Luis Rey a su hijo

“Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.

Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.

Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.

Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino y, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor, con oración vocal o mental.

Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Para con tus súbditos, obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.

Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia Romana, y al Sumo Pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.

Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.”

Oración a San Luis Rey

“Oh Dios, que has trasladado a san Luis, Rey de Francia, desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria, concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”.

domingo, 22 de agosto de 2021

21º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”



Texto del Evangelio: Jn 6,60-69

En aquel tiempo, muchos de los que hasta entonces habían seguido a Jesús dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?». Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros algunos que no creen». Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre».

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con Él. Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios».


sábado, 21 de agosto de 2021

LITURGIA: María, Reina y Señora de todo lo creado

 


Queridos amigos y hermanos del blog: cada 22 de agosto celebra la Iglesia la Fiesta de Santa María Virgen, Reina, fiesta instituida por el Papa Pío XII. Se celebra en la octava de la Asunción para manifestar la conexión entre la realeza de María y su asunción a los cielos.  María es reina de los ángeles y de todos los hombres.

El pueblo cristiano siempre ha reconocido a María Reina por ser madre del Rey de reyes y Señor de Señores. Su poder y sus atributos los recibe del Todopoderoso: Su Hijo, Jesucristo. Es El quien la constituye Reina y Señora de todo lo creado, de los hombres y aún de los ángeles.

San Juan Pablo II, el 23 de julio del 1997, habló sobre la Virgen como Reina del universo. Recordó que "a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Éfeso proclama a la Virgen 'Madre de Dios', se comienza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este ulterior reconocimiento de su dignidad excelsa, quiere situarla por encima de todas las criaturas, exaltando su papel y su importancia en la vida de cada persona y del mundo entero".

El Santo Padre explicó que "el título de Reina no sustituye al de Madre: su realeza sigue siendo un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le ha sido conferido para llevar a cabo esta misión. (...) Los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto aumenta su abandono filial en Aquella que es madre en el orden de la gracia".

"La Asunción favorece la plena comunión de María no sólo con Cristo, sino con cada uno de nosotros. Ella está junto a nosotros porque su estado glorioso le permite seguirnos en nuestro cotidiano itinerario terreno. (...). Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida".

María Santísima es reina de todo lo creado

Si bien todos reinaremos con Cristo, María Santísima participa de Su reinado de una forma singular y preeminente. Esto significa que Dios le ha otorgado Su poder para reinar sobre todos los hombres y los ángeles, y para vencer a Satanás.

Razones por las que María Santísima es Reina de todos:

1- Por ser la madre de Dios hecho hombre, El Mesías, El Rey universal. (Col 1, 16). 

Santa Isabel, movida por el Espíritu Santo, hace reverencia a María, no considerándose digna de la visita de la que es "Madre de mi Señor" (Lc 1, 43).  Por la realeza de su hijo, María posee una grandeza y excelencia singular entre las criaturas, por lo que Santa Isabel exclamó: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno" (Lc 1, 42).

El ángel Gabriel le dijo a María que su Hijo reinaría.  Ella es entonces la Reina Madre. Su reino no es otro que el de Jesús, por el que rezamos "Venga tu Reino".  Es el Reino de Jesús y de María. Jesús por naturaleza, María por designio divino. En 1 Reyes 2, 19 vemos que la madre del Rey se sienta a su derecha.

La Virgen María es Reina por su íntima relación con la realeza de Cristo. De la unión con Cristo Rey deriva, en María Reina, tan esplendorosa sublimidad, que supera la excelencia de todas las cosas creadas; de esta misma unión nace su poder regio, por el que Ella puede dispensar los tesoros del reino del Divino Redentor; en fin, en la misma unión con Cristo tiene origen la eficacia inagotable de su materna intercesión con su Hijo y con el Padre (cfr. Pío XII, Enc. Mystici corporis, 29-VI­1943).

2- Por ser la perfecta discípula que acompañó a Su Hijo desde el principio hasta el final, Cristo le otorga la corona. Cf. Ap 2,10  En María se cumplen las palabras: "el que se humilla será ensalzado". Ella dijo "He aquí la esclava del Señor".

3- Por ser la corredentora. El papa Juan Pablo II, en la audiencia del 23-7-97 dijo que "María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque (...) cooperó en la obra de la redención del género humano. (...). Asunta al cielo, María es asociada al poder de su Hijo y se dedica a la extensión del Reino, participando en la difusión de la gracia divina en el mundo".

Ella participa en la obra de salvación de su Hijo con su SI en el que siempre se mantuvo fiel, siendo capaz de estar al pie de la cruz (Cf. Jn 19,25). María Santísima, reinando con su hijo, coopera con El para la liberación del hombre del pecado. Todos nosotros, aunque en menor grado, debemos también cooperar en la redención para reinar con Cristo.

4- Por ser el miembro excelentísimo de la Iglesia: por su misión y santidad.

La misión de María Santísima es única pues solo ella es madre del Salvador. “Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar” (Génesis 3,15).

Pedimos en este día –junto con la oración Colecta de la Memoria de Santa María Reina-: "Oh Dios, que nos han dado como Madre y como Reina, a la Madre de tu Unigénito; concédenos, por su intercesión, el poder llegar a participar en el Reino celestial de la gloria reservada a tus hijos".

miércoles, 18 de agosto de 2021

FE Y VIDA (audios): El botellón está entre nosotros... ¿Mamá y papá dónde están?

 


Tema de esta emisión:

El botellón está entre nosotros... ¿Mamá y papá dónde están?

Este ciclo radiofónico incluye una serie de reflexiones del Padre José Medina que nos pretenden acercar la fe en Cristo a la vida cotidiana.

Se emitió originalmente los lunes del curso 2009-2010 por la mañana en Cadena Cope Ávila, en el programa “La mañana en Ávila” con la conducción del periodista Javier Ruiz Ayúcar.

domingo, 15 de agosto de 2021

LITURGIA: La Asunción de la Virgen María

 

Queridos amigos y hermanos del blog, cada 15 de agosto celebramos la Asunción de la Virgen María a los Cielos. Esta Fiesta de la Asunción es fruto de una antigua creencia del pueblo de Dios y es el último Dogma de Fe que la Iglesia de Cristo ha definido con respecto a la Santísima Virgen.

La Virgen María una vez transcurridos sus días mortales fue “asumida” o “asumpta” a los cielos; o sea, resucitó como su Hijo y fue llevada a la gloria del cielo, en cuerpo y alma.  No decimos “ascensión”, sino “asunción”, porque fue llevada por Jesucristo y los ángeles, como piadosamente creemos.  Se cree que este hecho ocurrió cuando María tenía aproximadamente unos 72 años.

El Papa Pío XII definió en la Constitución Apostólica “Munificentíssimus Deus”  del 1° de noviembre de 1950, después de consultar a todos los Obispos del mundo, que la Asunción de María a los cielos es una Verdad de Fe: “Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.  ¿Dónde está en los Evangelios esta Verdad de Fe?  En ninguna parte, ya que se halla contenida en la Sagrada Tradición.

Los Evangelios terminan con la Ascensión de Cristo, y fueron escritos mucho antes de la muerte de Nuestra Señora.  La Iglesia Católica sostiene que la revelación de Dios a los hombres está contenida en dos lugares: la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición.  ¿Qué es la Tradición?  Es aquello que escribieron los llamados “Padres de la Iglesia”, que fueron los escritores sucesores de los apóstoles. Y éstos fueron los que nos transmitieron el hecho real de la Asunción de María a los Cielos. 

El libro del Apocalipsis, con el cual se termina la Revelación, nos habla de algo portentoso en el cielo: “Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada de doce estrellas”, esa mujer es la Virgen María, que entra en cuerpo y alma al cielo, luego de concluida su vida en la tierra.  Y entra gloriosamente para ser coronada como Reina y Señora de todo lo creado, por ser la Madre del Dios hecho Hombre, Jesucristo, nuestro Redentor.

Desde el principio de la Iglesia los fieles llamaron a este misterio de María la “dormición” o “tránsito”, pero no “muerte”.  María no tenía pecado original, de modo que el castigo del pecado que es la muerte no le correspondía, pero murió para seguir en todo a su Hijo en la obra de la redención del hombre;  así como cumplió la ley de la purificación después del parto, que no la obligaba.  María siguió a Cristo en la muerte y así había de seguirlo en la resurrección.

¡Cómo iba a permitir Dios que aquel cuerpo sufriera la corrupción! Aquel cuerpo que había sido el primer Sagrario de la tierra, el primer templo del Espíritu Santo.  En él se había formado la Santísima Humanidad de Cristo.  Tenía que ser así.  Además, la asunción, es el premio a la humildad de María: “el que se humilla, será exaltado”.  Del mismo modo que el anonadamiento de Jesucristo es causa de su exaltación, igualmente en María, la entrada en el cielo en cuerpo y alma es su enaltecimiento por parte de Dios.

La Iglesia ha tenido razones poderosas para definir este Dogma.  María está asociada a la victoria de Cristo sobre el pecado, el demonio, y la misma muerte.  Cristo triunfa y asciende a los cielos, del mismo modo triunfa María al ser llevada a lo alto.

Cristo y María Santísima resucitaron para nosotros, y entraron en la gloria como representantes de todo el cuerpo de la Iglesia, como primicias de nuestra resurrección futura. Un cuerpo de varón y un cuerpo de mujer ya están en el cielo, transformados por Dios en algo semejante a los ángeles. 

Así pasará con nuestros cuerpos, no es su destino final el estorbar al alma, decaer en la vejez, y podrirse para siempre en el sepulcro.  No, nuestro destino final es ser renovados, perfeccionados por el Creador de una manera extraordinaria como lo fue ya el cuerpo de la Santísima Virgen.

Como buenos hijos trataremos de imitar a nuestra Madre.  Juan Pablo II, nos dice: “Esta mujer de fe, María de Nazaret, la Madre de Dios, nos ha sido dada como modelo de nuestra peregrinación en la fe. De María aprendemos a abandonarnos a la voluntad de Dios en todas las cosas.  De María aprendemos a tener confianza, también cuando parece perderse toda esperanza”.

Tenemos a nuestra Madre en el cielo, Ella es nuestra gran defensora e intercesora ante el Altísimo.  Ella es nuestra “vida, dulzura y esperanza”, su cariño de Madre lo sentimos a diario. Que Ella, “después de este destierro nos muestre el fruto de su vientre, Jesús”, esto es lo que necesitamos, porque todo se pasa, solo Dios nos basta.

20º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B: “Yo soy el pan vivo, bajado del cielo”

 


Texto del Evangelio: Jn 6,51-58

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo». Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre».

sábado, 14 de agosto de 2021

PARA SALVARTE, RAZONES PARA CREER (audios): El sentido y el valor del sufrimiento


Programa radiofónico: "PARA SALVARTE, Razones para creer".

Director: Padre José Antonio Medina sobre textos y audios del Padre Jorge Loring.

Tema del episodio Nº 37 del ciclo:

El sentido y el valor del sufrimiento

Contenido:

Magisterio de la Iglesia Católica: Selección de textos de San Juan Pablo II sobre el sufrimiento humano: 1 -El sufrimiento en la enseñanza de Juan Pablo II: «Salvifici doloris», 2 -El sufrimiento en el magisterio vivo de Juan Pablo II, y 3 -El sufrimiento y el Santo Rosario.

Audios del Padre Loring: Conferencia “El valor del sufrimiento”. Contiene los siguientes temas: Razones para saber sufrir: a) Porque sufriendo por Dios le mostramos nuestro amor, como Él nos lo mostró muriendo por nosotros en la cruz; b) Porque sufriendo por Dios aumentamos nuestros merecimientos para el cielo; c) Porque sufriendo uniéndonos a la Pasión de Cristo, colaboramos a la Redención de la Humanidad.

Fecha de emisión original en Radio María España el viernes 9 de julio de 2021.


viernes, 13 de agosto de 2021

FE Y VIDA: Decálogo para unas buenas vacaciones

 

Queridos amigos y hermanos del blog: para disfrutar de las vacaciones, la Iglesia nos recomienda cultivar la amistad con Dios y con los demás, la admiración de la naturaleza y del arte.

A quienes pueden disfrutar en este verano boreal de un período de vacaciones se invita a tratar de utilizar estos días para vivir de una manera nueva las relaciones con los demás y con Dios. Si se puede interrumpir el ritmo cotidiano frenético o afanoso, es bueno tomar un poco de tiempo para los demás y para el Señor.

Se sugiere también llevar en la propia maleta la Palabra de Dios, en particular el Evangelio, y realizar una lectura serena y contemplativa que nos lleve a ver la creación a nuestro alrededor, a admirar la belleza y estremecerse ante la maravilla que hace presentir la presencia y la grandeza del Creador.

Es un don magnífico, que hay que observar con la atención con la que la observaba Jesús, que sabía interpretar el lenguaje y los signos. Un don que hay que respetar, custodiar, proteger, del que somos responsables ante Dios, ante los demás, ante la humanidad del futuro.

Otra clave cristiana para las vacaciones es descubrir con curiosidad inteligente y profunda los monumentos de la historia cristiana como testimonios de cultura y de fe, auténtico patrimonio espiritual de lazos con nuestras raíces, lugares -como las catedrales o las abadías- en los que la belleza ayuda a reconocer la presencia de Dios.

Al contemplar estos lugares de sorprendente belleza, ellos mismos nos invitan a la oración por la humanidad en camino en el tercer milenio.

En definitiva aprovechar este período de vacaciones para buscar a Dios y pedirle que nos libere de todo los que nos estorba inútilmente. Pidamos por tanto un corazón inteligente y sabio que sepa encontrarle.

Decálogo para unas buenas vacaciones

1. La creación. Redescubre y valora el hermoso espectáculo que cada día te ofrece gratuitamente la madre naturaleza donde está tan palpable la huella del Creador.

2. El silencio y la reflexión. Por ellos puedes vencer la superficialidad, descender a tu interioridad y reencontrarte contigo mismo.

3. Austeridad en tiempos de crisis. Descansar, pasarlo bien, disfrutar de la familia… no equivale a derrochar, malgastar o a vivir de forma egoísta.

4. La oración y la práctica dominical. Las múltiples ocupaciones pueden llevarte a olvidar lo fundamental para tu fe. Reza un poco más y recupera el hábito de ir a la Iglesia; te sentirás mejor.

5. El descanso. La fatiga y el afán por el trabajo y otras ocupaciones pueden ofuscar el criterio de lo verdadero y lo justo.

6. La alegre serenidad. No pienses que el goce humano nace del antojo satisfecho o del dejarse llevar por lo más fácil.

7. Memoria histórica. Recuerda de dónde vienes y recupera tus orígenes; mucho de lo que allí has recibido, debes recuperarlo, familia, tradiciones, vivencia cristiana.

8. La familia. En una sociedad donde trabaja el padre y la madre fuera del hogar, los hijos gozan poco de sus progenitores.

9. La amistad. Las relaciones entre los amigos necesitan tiempo y espacio. Cuídalas.

10. Volver a tu lugar de siempre. Retorna a tu aldea, da vida a tu pueblo, alegra a los que allí siguen, cultiva algunos frutos del campo, comparte su día a día, y sobre todo, el tiempo lento del campo.

domingo, 8 de agosto de 2021

19º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B: “El que come de este pan, vivirá para siempre”


Texto del Evangelio: Jn 6,41-51

En aquel tiempo, los judíos murmuraban de Él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo». Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?». Jesús les respondió: «No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: ‘Serán todos enseñados por Dios’. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre.

En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; éste es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».


viernes, 6 de agosto de 2021

¡BUENOS DÍAS, ÁVILA! (audios): Unas buenas vacaciones cristianas

 


Tema de esta emisión:

Unas buenas vacaciones cristianas

Este ciclo radiofónico incluye una serie de reflexiones del Padre José Medina que nos pretenden hacer ver el nuevo día con ilusión y esperanza, centrados en Cristo Jesús.

¡Buenos días, Ávila! se emitió originalmente en días rotativos a las 8 de la mañana durante los años 2009-2010 en Cadena Cope Ávila, España.

miércoles, 4 de agosto de 2021

SACERDOCIO: El Cura de Ars es un verdadero “revolucionario del amor”

 


Queridos amigos y hermanos del blog: como eco de la festividad de San Juan María Vianney que se celebra cada 4 de agosto, quiero proponerles un servicio de la Agencia ACI Prensa, que extracta un artículo sobre este santo, conocido universalmente como el Cura de Ars. Es un escrito del ex Secretario de la Congregación para el Clero en el Vaticano, Arzobispo Mauro Piacenza.

Sobre este sacerdote santo el Prelado destaca su incansable servicio a Dios y a los demás, considerándolo un verdadero "revolucionario del amor". Mons. Piacenza comienza su artículo recordando que el Papa Benedicto XVI ha permitido que muchos más sacerdotes y fieles conozcan al Cura de Ars al haber decretado el Año Sacerdotal en ocasión del 150° aniversario de su muerte.

En la época de San Juan María Vianney, explica el Arzobispo en el texto publicado en L'Osservatore Romano, se había dado un lugar fundamental a la razón del hombre y se había expulsado la referencia a la religiosidad y a lo divino. Primaba un ambiente racionalista que era muy hostil a la Iglesia. En medio de todo, señala, "el Cura de Ars dio pruebas de heroísmo en la fe. Al intento de deslegitimizar el dogma católico, él respondió con una clara e incesante obra catequética y de predicación ya fuera pública o a las conciencias particulares".

"A la desacralización y la imposición de esquemas y ‘neo-ritos’ humanos, respondió con un grandísimo sentido de lo sacro que, sobre todo en la liturgia y en el culto se revelaba capaz de expresar lo profundo y precioso que hay en la fe católica: ¡la presencia de Cristo mismo Resucitado!"

San Juan María Vianney, prosigue, "se hacía él mismo oración, reuniendo en su relación con Dios, a todos quienes estaban cerca de él, sin importar las motivaciones más diversas".

El poder, entonces como en la época actual, continua el Arzobispo, "buscaba eliminar la fe del pueblo a través de la disolución de la moral. El Cura de Ars nunca tuvo dudas al respecto: fue maestro y padre de miles de penitentes en la administración de la Divina Misericordia, fue siempre extremadamente fiel y moral" llegando a confesar hasta 18 horas al día mostrando siempre "una disponibilidad sin medida, que sola hablaba del amor de Dios".



Vivía el Cura de Ars "una pobreza luminosa y tangible que proclamaba a quien quiera que fuera verdaderamente a su Señor y el lugar en el que él había encontrado su tesoro. Totalmente entregado a Dios y a los hermanos, el santo Cura vivió de modo ejemplar la virtud de la castidad, interpretada no solo como una necesaria consecuencia del celibato, ni como una mera ley eclesiástica, sino como un verdadero acto de donación total a su Señor, de pasión por la gloria de Cristo sostenida y documentada fundamentalmente por la celebración eucarística conectada a ella; en definitiva ha vivido verdaderamente la virginidad evangélica por el Reino de los cielos".

San Juan María Vianney, "fue el cura que todos queremos ser y tener en la parroquia en toda época y circunstancia. Ha mostrado a la Francia de su tiempo y muestra al mundo de hoy, qué cosa significa ir contra corriente: ser verdaderamente ‘revolucionario del amor’, en un renovado espíritu de donación total, de ofrecimiento renovado de la propia vida a Dios por la salvación de los hombres".

Esta entrega del Cura de Ars, prosigue, lo hizo "llegar hasta la grandeza de ‘ofrecerse como víctima’ en sustitución vicaria, participando en el ofrecimiento de Cristo, por la salvación de las almas, en aquella permanente obediencia a la legítima autoridad, en comunión con el Obispo de Roma", viviendo así la libertad auténtica.

Finalmente el Arzobispo afirma que "todos nosotros los sacerdotes renovamos nuestra gratitud a este nuestro hermano, gigante santo y le pedimos que, también hoy, su ejemplo y su virtudes sean vividas por muchos, por todos, para que no falte nunca en la Iglesia y el mundo el esplendor de la santidad".

domingo, 1 de agosto de 2021

18º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B: “Yo soy el Pan de Vida”

 


Texto del Evangelio: Jn 6,24-35

En aquel tiempo, cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello».

Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?». Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado». Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: ‘Pan del cielo les dio a comer’». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed».

sábado, 31 de julio de 2021

PARA SALVARTE, RAZONES PARA CREER (audios): ¿Qué significa ser cristiano?




Programa radiofónico: 
"PARA SALVARTE, Razones para creer".

Director: Padre José Antonio Medina sobre textos y audios del Padre Jorge Loring.

Tema del episodio Nº 36 del ciclo:

¿Qué significa ser cristiano?

Contenido:

- Reflexión bíblica/teológica: ¿Qué significa ser cristiano hoy? Lo que no es en todo sentido y absolutamente ser cristiano. Ser cristiano es seguir a Jesús. Presupuestos: supone reconocerlo como Señor, significa aceptar su proyecto, supone proseguir su estilo evangélico, es formar parte de su comunidad y es vivir bajo la fuerza del Espíritu Santo.

- Audios del Padre Loring: Conferencia “Razones para ser cristiano”. Contiene los siguientes temas: a) Existencia histórica de Cristo, b) Valor histórico de los Evangelios, y c) Divinidad de Cristo.

Fecha de emisión original en Radio María España el viernes 25 de junio de 2021.


viernes, 30 de julio de 2021

SANTO PADRE PÍO: Fallece el último fraile capuchino que lo asistió

 

El 26 de julio de 2021 a sus 91 años falleció fr. Marcellino Iasenzaniro. Su testimonio fue precioso ya que fue el último en asistir al Santo del 26 de abril al 26 de septiembre de 1965. También declaró como testigo ante el tribunal eclesiástico diocesano por la causa de beatificación y canonización.

VATICAN NEWS - Tiziana Campisi - Città del Vaticano

El último testigo capuchino del Padre Pio, fr. Marcellino Iasenzaniro. Fue el último de los frailes que desempeñó el papel de asistente del Padre Pío, del 26 de abril al 26 de septiembre de 1965 y por ello testificó ante el tribunal eclesiástico diocesano por la causa de beatificación y canonización. Nacido el 13 de junio de 1930 en Casacalenda (Campobasso), según un comunicado de prensa, ingresó al convento a los 16 años e hizo su primera profesión de votos el 16 de septiembre de 1947, confirmada definitivamente el 12 de agosto de 1951.



Era todavía estudiante de Teología cuando, en 1952, conoció al Padre Pío. Enviado a San Giovanni Rotondo para la gestión de la correspondencia en italiano, permaneció allí durante dos meses y regresó en los años siguientes. Tras su ordenación sacerdotal, conferida el 21 de febrero de 1954, obtuvo la licenciatura en teología en Roma y posteriormente se licenció en literatura en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán. Regresó a San Giovanni Rotondo en 1955 y diez años más tarde como escribiente en inglés y asistente personal del ahora anciano fraile de Pietrelcina. Fue precisamente su asistencia constante la que le llevó a anotar en un diario las experiencias más significativas vividas con él y las historias escuchadas directamente de su voz. Sus estudios en Milán en Literatura en la Universidad Católica del Sagrado Corazón no fueron su elección, sin saber qué hacer, pidió tiempo para decidir y habló con el Padre Pío quien respondió: “Haz lo que dicen los Superiores, de lo contrario te arrepentirás para toda la vida”, y fr. Marcelino obedeció.

La vida con el Padre Pio en cuatro libros


Las calificaciones obtenidas y sus dotes personales le permitieron poner su ministerio sacerdotal al servicio de los alumnos de Sant’Elia, Pianisi y Campobasso, como tutor, director espiritual, maestro, prefecto de estudios, animador vocacional y bibliotecario. Predicador buscado y apreciado, enriqueció sus catequesis y homilías con referencias concretas a la existencia ejemplar del Padre Pío. Reorganizó sus recuerdos registrados en un diario personal y la investigación sobre el Padre Pio en cuatro libros: “Il Padre” (tres volúmenes); “Padre Pio. Perfil de un santo” (dos volúmenes); “Padre Pio habla de la Virgen” y “La Virgen en la vida del Padre Pio”. 

Desde 1995 desempeñó periódicamente su servicio como ministro del sacramento de la Reconciliación en San Giovanni Rotondo, donde fue trasladado definitivamente en 2004, para garantizar la continuidad del apostolado no solo en el confesionario, sino también en el altar, ofreciendo a los peregrinos sus ricas experiencias sobre la experiencia humana, religiosa y sacerdotal del Padre Pío. Hace tres años, le surgió una enfermedad neurodegenerativa que le fue arrebatando progresivamente, primero sus capacidades mentales y luego su equilibrio físico. El funeral del fr. Marcellino se realizó en San Giovanni Rotondo y, para permitir la presencia virtual de quienes lo conocieron y respetaron, fue transmitido en vivo por Padre Pio TV.

miércoles, 28 de julio de 2021

LA LUZ DE FRANCISCO (audios): Buscar y encontrar a Dios en todas las cosas

 

Tema del episodio Nº 13 del ciclo:

Buscar y encontrar a Dios en todas las cosas

“La luz de Francisco”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote argentino José Antonio Medina Pellegrini, que se emitió todos los viernes a las 13:30 hs por Cadena Cope Cádiz, España, desde octubre de 2013 a junio de 2014.

El programa cuenta con una particularidad muy importante: la sintonía del mismo ha sido escrita e interpretada por Palito Ortega en homenaje al Papa Francisco y regalada al Padre José Medina para que le acompañe en este programa de evangelización, que adopta su nombre de esta misma canción.

domingo, 25 de julio de 2021

17º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B: “Mucha gente le seguía”

 

Texto del Evangelio: Jn 6,1-15

En aquel tiempo, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia Él mucha gente, dice a Felipe: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?». Se lo decía para probarle, porque Él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco». Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».

Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente». Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda». Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.

Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Éste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo». Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte Él solo.