lunes, 2 de noviembre de 2026

SAN JOSÉ: El Patrón de la “buena muerte”

 

Este vitral en Lourdes, Francia, representa a Jesús y María en el lecho de muerte de San José, quien es el Patrón de la buena muerte.

San José es, después de la Santísima Virgen María, el santo que más espacio ocupa en el Magisterio de la Iglesia Católica, a pesar de que en la Biblia hay pocas referencias sobre su persona.

De san José, podemos ubicar poco más de una decena de pasajes bíblicos en los que aparece en las Sagradas Escrituras.

 

Pasajes bíblicos en los que aparece San José

Fue un humilde carpintero (Mt 13,55).

Estuvo desposado con la Virgen María (Mt 1,18; Lc 1,27).

Fue un hombre justo y trabajador (Mt 1,19).

Fue obediente a la voluntad de Dios (Lc 2,22.27.39).

Tuvo cuatro sueños (Mt 1,20; 2,13.19.22).

Vio nacer al Mesías en un pesebre (Lc 2,7).

Fue testigo de la adoración de los pastores (Lc 2,8-20).

Y también de la adoración de los Magos (Mt 2,1-12).

Asumió con valentía la paternidad de Jesús (Mt 1,21).

Escuchó la profecía que Simeón pronunció sobre Jesús y María (Lc 2,22- 35).

Para proteger a Jesús de Herodes, vivió en Egipto como extranjero (Mt 2,13-18).

De regreso en su tierra, vivió de manera oculta en Nazaret, en Galilea (Jn 7,52; 1,46).

Durante una peregrinación a Jerusalén, la Virgen y él perdieron a Jesús; después lo encontraron en el templo discutiendo con los doctores de la ley (Lc 2,41-50).

Como podemos observar en las citas bíblicas, de los cuatro evangelistas, sólo Lucas y Mateo hacen referencia a san José, pero nada dicen en torno a cómo, cuándo y dónde murió San José.

 

¿Cómo murió San José?

Si bien la Biblia no dice nada sobre la muerte de San José, algunos santos sí lo han hecho.

San Epifanio, por ejemplo, enseñaba que san José habría muerto poco después de cumplir Jesús 12 años; es decir, después de aquella peregrinación a Jerusalén, en la que la Virgen María y él perdieron a Jesús, y después lo encontraron en el templo discutiendo con los doctores de la ley.

Por otra parte, algunos estudiosos deducen que san José habría muerto poco antes de la vida pública de Jesús, pues el evangelio de san Juan, al narrar las Bodas de Caná, señala que estaban invitados a la boda María su madre, pero no dice nada de san José, quien, se supone, tendría que haber acompañado a su esposa.

Sobre la edad en que murió san José, algunos estudiosos consideran que, siendo la Virgen más joven que él cuando se unieron en matrimonio, y dado que el promedio de vida en tiempos de Jesús rondaba entre los 45-50 años en los hombres, san José habría fallecido entre los 45 y 50 años.

Y sobre la forma en que murió San José, lo único que dice la tradición es que debió haber sido la muerte más dulce y hermosa, teniendo a su lado a la Virgen María y a Jesús, como explicaba san Bernardino.

 

San José, Patrono de una buena muerte

El Papa Benedicto XV, escribía que “a través de José nosotros vamos directamente a María, y, a través de María, al origen de toda santidad, que es Jesús”. Tanto José como María nos ayudan a ir a Jesús. Y animando las prácticas devotas en honor de san José, aconsejaba una en particular, y decía así: “Siendo merecidamente considerado como el más eficaz protector de los moribundos, habiendo muerto con la presencia de Jesús y María, será cuidado de los sagrados Pastores inculcar y fomentar [...] aquellas piadosas asociaciones que se han establecido para suplicar a José en favor de los moribundos, como las ‘de la Buena Muerte’, del ‘Tránsito de San José’ y ‘por los Agonizantes’” (Motu proprio Bonum sane, 25 de julio de 1920).

Que san José pueda ayudarnos a vivir el misterio de la muerte de la mejor forma posible. Para un cristiano la buena muerte es una experiencia de la misericordia de Dios, que se hace cercana a nosotros también en ese último momento de nuestra vida. También en la oración del Ave María, nosotros rezamos pidiendo a la Virgen que esté cerca de nosotros “ahora y en la hora de nuestra muerte”.

 

Oración a San José para una buena muerte


Oh San José, que dejaste esta vida en brazos de tu Hijo adoptivo Jesús, y de tu dulce Esposa María, socórreme, ¡oh Padre!, junto con María y Jesús, cuando la muerte marque el fin de mi vida; obtenme la gracia (es lo único que pido) de morir también en los mismos brazos de Jesús y de María. ¡En vuestras manos, Jesús, María y José, encomiendo mi espíritu en la vida y en la muerte! Amén.

Jesús, José y María les doy el corazón y el alma mía,

Jesús, José y María, asístanme en mi última agonía,

Jesús, José y María, descanse en paz con ustedes el alma mía.


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