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| Este vitral en Lourdes, Francia, representa a Jesús y María en el lecho de muerte de San José, quien es el Patrón de la buena muerte. |
San José es, después de la
Santísima Virgen María, el santo que más espacio ocupa en el Magisterio de la
Iglesia Católica, a pesar de que en la Biblia hay pocas referencias sobre su
persona.
De san José, podemos ubicar
poco más de una decena de pasajes bíblicos en los que aparece en las Sagradas
Escrituras.
Pasajes bíblicos en los que
aparece San José
Fue un humilde carpintero (Mt
13,55).
Estuvo desposado con la Virgen
María (Mt 1,18; Lc 1,27).
Fue un hombre justo y
trabajador (Mt 1,19).
Fue obediente a la voluntad de
Dios (Lc 2,22.27.39).
Tuvo cuatro sueños (Mt 1,20;
2,13.19.22).
Vio nacer al Mesías en un
pesebre (Lc 2,7).
Fue testigo de la adoración de
los pastores (Lc 2,8-20).
Y también de la adoración de
los Magos (Mt 2,1-12).
Asumió con valentía la
paternidad de Jesús (Mt 1,21).
Escuchó la profecía que Simeón
pronunció sobre Jesús y María (Lc 2,22- 35).
Para proteger a Jesús de
Herodes, vivió en Egipto como extranjero (Mt 2,13-18).
De regreso en su tierra, vivió
de manera oculta en Nazaret, en Galilea (Jn 7,52; 1,46).
Durante una peregrinación a
Jerusalén, la Virgen y él perdieron a Jesús; después lo encontraron en el
templo discutiendo con los doctores de la ley (Lc 2,41-50).
Como podemos observar en las citas bíblicas, de los cuatro evangelistas, sólo Lucas y Mateo hacen referencia a san José, pero nada dicen en torno a cómo, cuándo y dónde murió San José.
¿Cómo murió San José?
Si bien la Biblia no dice nada
sobre la muerte de San José, algunos santos sí lo han hecho.
San Epifanio, por ejemplo,
enseñaba que san José habría muerto poco después de cumplir Jesús 12 años; es
decir, después de aquella peregrinación a Jerusalén, en la que la Virgen María
y él perdieron a Jesús, y después lo encontraron en el templo discutiendo con
los doctores de la ley.
Por otra parte, algunos
estudiosos deducen que san José habría muerto poco antes de la vida pública de
Jesús, pues el evangelio de san Juan, al narrar las Bodas de Caná, señala que
estaban invitados a la boda María su madre, pero no dice nada de san José,
quien, se supone, tendría que haber acompañado a su esposa.
Sobre la edad en que murió san
José, algunos estudiosos consideran que, siendo la Virgen más joven que él
cuando se unieron en matrimonio, y dado que el promedio de vida en tiempos de
Jesús rondaba entre los 45-50 años en los hombres, san José habría fallecido
entre los 45 y 50 años.
Y sobre la forma en que murió
San José, lo único que dice la tradición es que debió haber sido la muerte más
dulce y hermosa, teniendo a su lado a la Virgen María y a Jesús, como explicaba
san Bernardino.
San José, Patrono de una buena
muerte
El Papa Benedicto XV, escribía
que “a través de José nosotros vamos directamente a María, y, a través de
María, al origen de toda santidad, que es Jesús”. Tanto José como María nos
ayudan a ir a Jesús. Y animando las prácticas devotas en honor de san José,
aconsejaba una en particular, y decía así: “Siendo merecidamente considerado
como el más eficaz protector de los moribundos, habiendo muerto con la
presencia de Jesús y María, será cuidado de los sagrados Pastores inculcar y
fomentar [...] aquellas piadosas asociaciones que se han establecido para
suplicar a José en favor de los moribundos, como las ‘de la Buena Muerte’, del ‘Tránsito
de San José’ y ‘por los Agonizantes’” (Motu proprio Bonum sane, 25 de julio de
1920).
Que san José pueda ayudarnos a
vivir el misterio de la muerte de la mejor forma posible. Para un cristiano la
buena muerte es una experiencia de la misericordia de Dios, que se hace cercana
a nosotros también en ese último momento de nuestra vida. También en la oración
del Ave María, nosotros rezamos pidiendo a la Virgen que esté cerca de nosotros
“ahora y en la hora de nuestra muerte”.
Oración a San José para una
buena muerte
Oh San
José, que dejaste esta vida en brazos de tu Hijo adoptivo Jesús, y de tu dulce
Esposa María, socórreme, ¡oh Padre!, junto con María y Jesús, cuando la muerte
marque el fin de mi vida; obtenme la gracia (es lo único que pido) de morir
también en los mismos brazos de Jesús y de María. ¡En vuestras manos, Jesús,
María y José, encomiendo mi espíritu en la vida y en la muerte! Amén.
Jesús,
José y María les doy el corazón y el alma mía,
Jesús,
José y María, asístanme en mi última agonía,
Jesús,
José y María, descanse en paz con ustedes el alma mía.

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