lunes, 23 de marzo de 2020

NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE: La Cuaresma en el mensaje de la Virgen de la Salette

Homilía del Padre José Medina realizada el lunes 19 de febrero de 2016 en la Parroquia "Nuestra Señora de la Saleta" en la ciudad de Alcorcón, Madrid, España.




domingo, 22 de marzo de 2020

PARA SALVARTE, RAZONES PARA CREER (audios): ¿Qué es la Apologética? y el misterio del Bien y del mal

 

Programa radiofónico: "PARA SALVARTE, Razones para creer"

Tema del episodio Nº 04 del ciclo:

¿Qué es la Apologética? y el misterio del Bien y del mal

Contenido:

¿Qué es la Apologética? Naturaleza y objeto, Relaciones con otras ciencias teológicas, Apologética teórica y práctica, y Actualidad de la Apologética.

- Preguntas de la audiencia: ¿Es válida la absolución sin antes decir los pecados?

- Audios del Padre Loring: El misterio del Bien y del mal

“PARA SALVARTE, Razones para creer” es un programa radiofónico de evangelización a cargo del Padre José Antonio Medina, que se emite los viernes, quincenalmente, a las 21:00hs.

Fecha de emisión original en Radio María España el viernes 20 de marzo de 2020.


4º Domingo de Cuaresma - Ciclo A: “Yo soy la luz del mundo”

Texto del Evangelio (Jn 9,1-41):

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?». Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo». Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.

Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?». Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece». Pero él decía: «Soy yo». Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?». Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: ‘Vete a Siloé y lávate’. Yo fui, me lavé y vi». Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?». El respondió: «No lo sé».

Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?». Y había disensión entre ellos. Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de Él, ya que te ha abierto los ojos?». Él respondió: «Que es un profeta».

No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?». Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo». Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él».

Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?». Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?». Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es». El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada». Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?». Y le echaron fuera.

Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es». Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él. Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos». Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?». Jesús les respondió: «Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: ‘Vemos’ vuestro pecado permanece».

sábado, 21 de marzo de 2020

PASTORAL DE LA SALUD: Puedes sumar tu oración a la capilla del hospital de Valdemoro, saturado, habla su capellán



Las cifras en la mañana del martes 17 son malas: la región de Madrid acumula ya 4.165 infectados por el coronavirus, de los que 213 han perdido la vida.  En toda España los infectados son 11.200 personas y los fallecidos casi 500. Valdemoro, al sur de Madrid, es probablemente la zona que ha sentido con más fuerza el impacto del coronavirus. Las autoridades desde hace diez días se niegan a dar datos desglosados por ciudades, pero en Valdemoro la situación es tal que la seguridad ya no está en manos de la policía, sino que el mando lo ha tomado desde este lunes 16 de marzo la Unidad Militar de Emergencias. Al menos cinco concejales de la ciudad están infectados.
En el hospital de Valdemoro, que disponía antes de la crisis de sólo 8 camas en la zona de urgencias, ahora es todo él una UCI. "Aunque se están habilitando nuevos espacios para los diagnosticados por COVID-19 que requieran de supervisión (solo los casos graves), habrá un momento en que no se podrán crear más", explican los médicos del hospital. "Ya hemos llegado al límite. No podemos incrementar más camas. El espacio es el que hay". El hospital lleva "al límite" desde el día 6. Faltan mascarillas, falta personas del nivel técnico adecuado, faltan ambulancias adecuadas para trasladar enfermos...
Como explicaba el párroco de El Pilar de Valdemoro a ReL, "los diez curas de aquí debemos estar todos infectados ya". 


Uno de esos curas es, desde el 1 de septiembre, el capellán del hospital (bloguero de ReL) José Antonio Medina Pellegrini, que es también confesor en la parroquia de Santiago Apóstol de la ciudad.


Rosario a las 17.30 por los enfermos... junto con la capilla del hospital
Ahora el padre Medina invita a todos a orar el Rosario por los enfermos, los sanitarios y los difuntos a las 17.30 h, cada uno desde su lugar, sumándose al rosario que se reza en la capilla del Hospital de Valdemoro.

Los capellanes, con o sin crisis sanitaria, ofrecen sacramentos a los enfermos y también rezan con ellos y sus familias y escuchan y acompañan.
Antes de la crisis la vida espiritual era intensa en el hospital. Cada día en la capilla en la planta baja se rezaba el Santo Rosario y se escuchaban confesiones. Los jueves a las seis de la tarde se rezaba una hora santa pidiendo al Señor Sacramentado por todos los enfermos. Y los domingos y festivos, a la misma hora, se celebraba la misa por esa intención. Todo eso ha quedado reducido al mínimo con las nuevas instrucciones de la diócesis de Getafe.

"Como capellán cada día aprendo a descubrir a Cristo en el dolor, unido en la cruz de los enfermos", explicaba el pasado viernes en una entrevista enuna filial local de Cadena Cope. "En el Hospital San Giacomo de Roma se puede leer: 'ven para ser sanado; si no sanado, al menos cuidado; si no cuidado, al menos consolado'. Sanar, cuidar, consolar... son varios horizontes de esperanza. Así llevo a Jesús, buen pastor".
Cuando el paciente llama, el sacerdote está ahí, explicaba. "Nos aproximamos según se nos permita. Los rituales permiten adaptaciones según las circunstancias. Lo importante es que los familiares no tengan miedo de llamar al sacerdote para que el enfermo reciba la gracia de Dios en todas las circunstancias".
Capilla del hospital de Valdemoro: cada día a las 17.30 aquí se reza el rosario por los enfermos y sanitarios.
El padre Medina expresaba su admiración por el servicio constante y abnegado del personal sanitario y de servicios del hospital. "Soy testigo, ponen alma, corazón y vida, con cuidado hasta el detalle de los enfermos".

Artículo publicado por el Portal Católico “Religión en Libertad” el 17 de marzo de 2020, Madrid, España.

jueves, 19 de marzo de 2020

EL CREDO COMENTADO POR BENEDICTO XVI (audios): Jesús fue crucificado muerto y sepultado

 Tema del episodio Nº 18 del ciclo:

Jesús fue crucificado muerto y sepultado

“El credo comentado por Benedicto XVI”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emite dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión es el domingo a las 09:45 hs y es transmitido por Cope Comunidad 101.0 FM y Cope Pinares 92.2 FM (estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de noviembre de 2019 hasta el mes de junio de 2020.

SAN JOSÉ: Solemnidad del Glorioso Patriarca


Queridos amigos y hermanos: hoy, 19 de marzo, la Iglesia celebra al Glorioso Patriarca San José, justo entre los justos, es el Padre de la Iglesia Católica y jefe indiscutido de la Sagrada Familia. Figura patriarcal del Evangelio es símbolo de protección, ejemplo de firmeza y personificación de bondad y seguridad. Después de su Esposa, fue el primero en escuchar el anuncio de la venida del Mesías; él guió al Señor y su Madre a Egipto, escapando de la persecución de Herodes, y él les dio resguardo mientras Dios hecho Hombre aguardaba el momento de iniciar su vida pública.

San José nació en Belén, ciudad natal de David, uno de sus ilustres antepasados, alrededor del año 20 antes de Cristo. Pero en tiempos de la Anunciación, ya se hallaba afincado en Nazareth. Por entonces, se lo conocía como modelo de virtud, castidad, honestidad y bondad. A él se dirigió el Ángel enviado por Dios cuando sometido a tremenda prueba de fe, se hallaba en la disyuntiva de ver si repudiaba a su esposa o no. “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, pues Él ha de salvar a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1, 20).

A san José se le encomendó la misión de más alta responsabilidad en la historia humana, ser esposo de la Santa Virgen María, ser padre de Dios hecho Hombre y custodio de la Sagrada Familia. Cumplió cabalmente las tres cosas, dejando claro, para las generaciones futuras, que el amor conyugal y filial es paralelo al amor divino. San José ama a su familia pero, por sobre todo, ama a Dios. San Juan llama “Hijo de José” a Nuestro Señor Jesucristo: “Felipe halló a Natanel, y le dijo: Hemos encontrado a Aquel de quien escribió Moisés en la Ley de los Profetas: a Jesús, el hijo de José, el de Nazareth” (Jn. 1, 45); “¿No es Este aquel Jesús, hijo de José, cuyo padre y cuya madre nosotros conocemos?( Jn. 6, 42), y si bien, como hemos dicho, no fue su padre natural, lo adoptó como tal y Aquel que vino al mundo a redimirnos del pecado, se sometió a su autoridad, como corresponde a todo vástago ante la figura paterna.

La influencia de San José sobre Jesús, sobre su persona y su desarrollo humano ha sido inconmensurable, al punto que los vemos trabajando codo a codo en el taller de Nazareth. Influencia evidentemente enriquecida por la perfecta unión entre el santo patriarca y su esposa, la Virgen María, santísimo ejemplo del matrimonio cristiano.

Con indescriptible bondad y profunda responsabilidad, San José se entregó al cuidado de su esposa convaleciente y su hijo recién nacido. Su ejemplo no solo enterneció a los pastores presentes sino a la misma posteridad. El hombre casto, puro y virtuoso, al servicio de un Rey y una reina, llamó incluso la atención de los tres sabios de oriente que se postraron a los pies del Creador.

La última referencia que hacen los Evangelios a San José es la que alude a la pérdida y encuentro del Señor en el Templo: “Iban sus padres todos los años a Jerusalén para la fiesta solemne de Pascua. Siendo el Niño ya de doce años cumplidos, subieron a Jerusalén como de costumbre en esa solemnidad”. Habiéndose percatado de que su hijo se había extraviado, le buscaron sus padres con angustia y desesperación hasta que lo hallaron en el tabernáculo, predicando y maravillando a los allí reunidos (Lc. 2, 41-50).

Y en este punto es donde la historia y las Sagradas Escrituras pierden el rastro de nuestro santo patriarca, jefe de la Sagrada Familia, padre de la Iglesia Universal, patrono de los trabajadores, de la buena muerte y de infinidad de ciudades y comunidades religiosas. Todo parece indicar que falleció antes que el Señor iniciase su ministerio ya que no estuvo presente en las célebres bodas de Caná ni en ningún otro momento de la vida pública de Jesús.

San José, ejemplo vivo de existencia interior, virtudes y bondad, encarna el paradigma del individuo devoto, obediente y temeroso de Dios. Pero por sobre todas las cosas es modelo de paternidad. La fe alimentada en la oración: este es el tesoro más precioso que nos transmite San José. En su senda se han puesto generaciones de padres que, con el ejemplo de una vida sencilla y laboriosa, han impreso en el espíritu de sus hijos el valor inestimable de la fe, sin el cual cualquier otro bien corre el riesgo de ser vano. Ya desde ahora quiero asegurar una oración especial a todos los papás, en su día: pido a Dios que sean hombres de robusta vida interior para cumplir de manera ejemplar su misión en la familia y en la sociedad.

Por San José somos conducidos directamente a María, y mediante María a la fuente de toda santidad, Jesús, que con su trato consagró en José y Maria las virtudes domésticas. Hacia estos grandes ejemplos deben volverse las familias cristianas para que, protegidas en su purea y su Fe, difundan una nueva sangre por todos los miembros de la sociedad humana. Así, no sólo se seguirá la enmienda de las costumbres privadas, sino también de la vida común y de la disciplina civil.

Acudamos pues a San José que nos socorre en todas las necesidades y bajo cuya protección Santa Teresa de Jesús colocaba las situaciones más serias y difíciles, segura de que le mostraría como su poder, tan grande como su bondad, les daría solución.

Con mi bendición.
Padre José Medina

HOMILÍAS (audios): San José en la doctrina espiritual de Santa Teresa de Jesús

Homilía pronunciada el 19 de marzo de 2013 por el Pbro. Lic. José Antonio Medina Pellegrini, en la Santa Misa de la Solemnidad de San José, celebrada en la Iglesia Santiago Apóstol de la ciudad de Cádiz, España.



Santa Teresa de Jesús recibe el collar de manos de la Virgen y San José,
Madres Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes, España.

miércoles, 18 de marzo de 2020

ENTREVISTAS (audios): Ser Capellán de hospital en tiempos de coronavirus



Entrevista realizada al Padre José Antonio Medina por Paloma Fernández Arias en “El Espejo de la Diócesis de Getafe” de Cadena Cope Comunidad 101.0 FM y Cope Pinares 92.2 FM, en la emisión del viernes 13 de marzo de 2020.


lunes, 16 de marzo de 2020

PASTORAL DE LA SALUD: "Estamos para escuchar, acompañar, consolar"

El capellán del Hospital de Valdemoro: Evangelio en tiempos de coronavirus

José Antonio Medina Pellegrini: "Estamos para escuchar, acompañar, consolar"




"No tengo la vacuna ni la curación instantánea, doy lo que tengo; estar ante la cama de tantos enfermos graves. Son tiempos de escucha atenta, de la que tanto habla el Papa Francisco"

Claro que tengo miedo. El problema no es tenerlo, sino dejarnos vencer por él. Dios me ha puesto en este lugar. Si Dios me quiere aquí, Él me dará la fuerza y la gracia”


“Estamos para acompañar, escuchar, consolar”. José Antonio Medina Pellegrini es un sacerdote argentino, que desde hace seis meses ejerce como capellán en el Hospital de Valdemoro. La ciudad del sur de Madrid, uno de los principales focos de contagio en la comunidad, ya ha sufrido varias muertes a causa del coronavirus.

“Llevo seis meses con ilusión y entusiasmo”, explica, en conversación con RD, el religioso, que vive con normalidad la situación. “Estamos aquí, enviados a una misión”, nos cuenta, mientras reza en una vacía capilla de hospital. Desde su llegada, “hemos conseguido que pacientes y personal sepan que hay una capilla”. Como capellán, todos los días da misa, y ha añadido horas santas y rezo del Rosario.




Y, sobre todo, pasa tiempo, mucho tiempo, en el hospital. “Aseguramos una presencia, estoy disponible todo el día y toda la noche, por si surge una urgencia, y vamos inmediatamente a atender”, sostiene el sacerdote, que añade que “en esta nueva realidad sigo haciendo exactamente lo mismo. Pero es verdad que cada vez hay más gente que busca”.

Uno de los lugares con más riesgo

“Valdemoro se ha convertido en uno de los lugares con más riesgos en coronavirus”, admite Medina, quien asegura que “yo estoy aquí como sacerdote, llevando a Cristo y estando con la gente. No tengo la vacuna ni la curación instantánea, doy lo que tengo; estar ante la cama de tantos enfermos graves. Son tiempos de escucha atenta, de la que tanto habla el Papa Francisco. Estamos para escuchar, acompañar, consolar”.

En este punto, el sacerdote recuerda una anécdota vivida con Bergoglio.

“Estaba todavía en Buenos Aires, Francisco era el padre Jorge, y un sacerdote amigo pasó por una situación delicada de salud. Le dieron de alta.... Una mañana me llama, hablando despacito, Mirá lo que me ha pasado. Esta mañana se presentó Bergoglio con un bolso, una ropa y me dijo 'Vengo a estar contigo, a cuidarte, y no me voy de aquí hasta que te mejores'”. Imagina para los que somos soldados rasos, tener como Papa a un hombre así, que lo dejó todo por cuidar a un enfermo”.

“Cuando voy por los pasillos del hospital... a mí me toca estar”, nos explica, antes de acudir, como todos los días, a rezar a la capilla. “Providencialmente soy un capellán de un hospital, en una circunstancia especial, debo estar con la gente, consolar al que de pronto le han dicho que tiene coronavirus, a la familia”.



Somos un voluntario más

¿Le buscan más en estos días? “Los tiempos son recios”, explica, lamentando el debate sobre la presencia de capellanes en hospitales públicos. “Yo no recibo ninguna nómina del hospital. Vivo de la nómina del Obispado. Los capellanes vamos como un voluntario más, para estar con la gente”.

“Antes y ahora, la gente busca al sacerdote, porque sabe que el médico da su diagnóstico, el psicólogo aporta lo suyo, pero hay algo que solo el cura, o el pastor, o el rabino, tiene: la compañía, llevarle lo que Dios le ha dado”.

Acompañamiento... ¿miedo?

En los últimos día, Medina estuvo acompañando a varias familias de personas que después fallecieron. “Les pido que recordemos lo mucho y bueno que hemos vivido con ellos, celebrando la vida”, nos cuenta, haciendo realidad lo que proclama Mateo 11: “Venid a mí, todos los que estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”.

¿No tiene miedo al contagio? “Claro que tengo miedo. El problema no es tenerlo, sino dejarnos vencer por él. Dios me ha puesto en este lugar. Si Dios me quiere aquí, Él me dará la fuerza y la gracia”, responde Medina, quien culmina recordando una frase esculpida en el antiguo Hospital San Giacomo de Roma:

“'Ven, para ser sanado. Si no sanado, al menos curado. Si no curado, al menos consolado'. Sanar, curar y consolar. Esos tres verbos son los que voy musitando a diario”.


Entrevista realizada por Jesús Bastante para el Portal Católico “Religión Digital”, publicada el 15 de marzo de 2020, Madrid, España.

domingo, 15 de marzo de 2020

3º Domingo de Cuaresma - Ciclo A: “¡Señor, dame esa agua!”

Texto del Evangelio (Jn 4,5-42):

En aquel tiempo, Jesús llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.

Llega una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dice: «Dame de beber». Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice la mujer samaritana: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?» (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva». Le dice la mujer: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna».

Le dice la mujer: «Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla». El le dice: «Vete, llama a tu marido y vuelve acá». Respondió la mujer: «No tengo marido». Jesús le dice: «Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad».
Le dice la mujer: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar». Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad».

Le dice la mujer: «Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo». Jesús le dice: «Yo soy, el que te está hablando».

En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer. Pero nadie le dijo: «¿Qué quieres?», o «¿Qué hablas con ella?». La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?». Salieron de la ciudad e iban donde Él.

Entretanto, los discípulos le insistían diciendo: «Rabbí, come». Pero Él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que vosotros no sabéis». Los discípulos se decían unos a otros: «¿Le habrá traído alguien de comer?». Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra. ¿No decís vosotros: Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega. Ya el segador recibe el salario, y recoge fruto para la vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador. Porque en esto resulta verdadero el refrán de que uno es el sembrador y otro el segador: yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de su fatiga».

Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por las palabras de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho». Cuando llegaron donde Él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, y decían a la mujer: «Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo».

sábado, 14 de marzo de 2020

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS: El Detente del Sagrado Corazón y las epidemias y plagas


El detente del Sagrado Corazón de Jesús es un pequeño emblema que se lleva sobre el pecho, con la imagen del Sagrado Corazón. Es propio de quien ama llevar consigo un signo de su amado, así el “detente” es signo de nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús y de nuestra confianza en su protección contra las acechanzas del maligno. Le decimos “detente”, en nombre de Jesús, al demonio y a toda maldad.

Se le conoce también como el “Pequeño Escapulario del Sagrado Corazón”, aunque no es, en el sentido estricto de la palabra, un escapulario.

Origen:

Proviene de Santa Margarita María Alacoque, como lo atestigua una carta dirigida por ella a la Madre Saumaise el 2 de Marzo de 1686 en la que le dice: “Él (Jesús) desea que usted mande a hacer unas placas de cobre con la imagen de su Sagrado Corazón para que todos aquellos que quisieran ofrecerle un homenaje las pongan en sus casas, y unas pequeñas para llevarlas puestas.” (Vida y Obras, vol. II, p.306, nota). Ella misma llevaba una sobre su pecho, debajo del hábito e invitaba a sus novicias a hacer lo mismo. Hizo muchas de estas imágenes y recomendaba que su uso era muy agradable al Sagrado Corazón.

El detente y la plaga de Marsella

Fue especialmente en el año 1720, durante una terrible plaga en Marsella, Francia (Cf. Hamon, op.cit., vol. III, p. 431) que este pequeño escapulario, o como se le llamó “Salvaguardia,” se difundió entre todos los fieles. Este “Detente” consistía en un pedazo de tela blanca en la cual la imagen del Sagrado Corazón era bordada, con la leyenda “Oh Corazón de Jesús, abismo de amor y misericordia, en ti confío” (Las palabras: “Detente, el Corazón de Jesús está aquí” corresponden a un período posterior. Hamon, ibid.,Nota).

La forma que hoy tiene el detente fue dada por la Venerable Ana Magdalena Rémuzat, a quien el Señor le había dejado saber de antemano el daño que iba a causar la plaga y también el maravilloso auxilio que la ciudad encontraría en la devoción a Su Sagrado Corazón. Ella hizo, con la ayuda de sus hermanas en religión, miles de estos emblemas y los repartieron por toda la ciudad y alrededores. La historia nos relata que poco después la plaga cesó. (Cf. Hamon, op. cit., vol III, p.425; Beringer, op. cit., vol I, n. 953, p. 520).

Entre los regalos que el Papa Bendicto XIV, en el 1748, envió a la princesa Polaca Mary Lczinska con la ocasión de su matrimonio con el Rey de Francia Luis XV, habían, de acuerdo a las memorias de ese tiempo, “muchos escudos del Sagrado Corazón hechos de taffeta roja y bordados en oro.” (De Franciosi, s.j., La dévotion au Sacré-Coeur de Jésus, p. 289).

En el tiempo de la Revolución Francesa se desató una violenta persecución contra la Iglesia. Estos escapularios se tuvieron por “la manifestación viva del fanatismo” y como evidencia de hostilidad al régimen revolucionario. Durante el juicio de la reina María Antonieta, se produjo en su contra, como evidencia, un pedazo de papel muy fino que se encontró entre sus pertenencias, en el que la imagen del Sagrado Corazón estaba dibujada, con la llaga, la cruz y la corona de espinas, y con la leyenda: “Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros.” (Ibid., p. 290).

El uso del detente se extendió grandemente, especialmente desde el 1866, durante los estragos producidos por la epidemia del cólera de Amiens, Roubaix, Cairo y otras partes. Su influencia beneficiosa se hizo evidente. Después de la guerra Franco-Alemana los “Salvaguardia” probaron ser en más de una ocasión, un escudo que protegió a muchos soldados franceses de las balas enemigas. (Cf. Messager du Coeur de Jésus, vol. XIX, p. 180).

INDULGENCIA

El Papa Pío IX le concedió en el año 1872, una indulgencia de 100 días una vez al día a todos los fieles que usaran alrededor de sus cuellos este emblema piadoso y rezaran un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Preces et pia opera, n. 219).
Luego el mismo Pio IX dictó la siguiente oración:

Ábreme oh buen Jesús,
las puertas de tu Sagrado Corazón,
úneme a Él para siempre.
Que todas las respiraciones y
palpitaciones de mi pobre corazón aún
cuando esté durmiendo, te sirvan de
testimonio de mi amor y te digan
Sin cesar: Señor, te amo.
Recibe el poco bien que yo hago,
y dame tu santa gracia para reparar
todo el mal que he hecho.
Para que te ame en el tiempo y te alabe
por toda la eternidad, Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

ACLARACIONES

En un breve de fecha 20 de Junio de 1873 encontramos la respuesta a dos preguntas en referencia al Detente:

1. Como no es un escapulario en el sentido estricto de la palabra, sino más bien un escudo o emblema del Sagrado Corazón, las reglas generales para el escapulario propiamente llamado, no son aplicable a él. Así que no necesita ni una bendición especial, ni una ceremonia o inscripción. Es suficiente con usarlo para que cuelgue en el cuello.

2. La leyenda “Detente, el Corazón de Jesús está aquí” no es requerido.
(Beringer, op. cit., n. 953; Preces et pia opera, n. 219.)

viernes, 13 de marzo de 2020

PASTORAL DE LA SALUD: Campaña del Santo Rosario


(Delegación Diocesana de Medios de Comunicacion Social del Obispado de Getafe, 13/03/2013) El sacerdote José Antonio Medina Pellegrini, capellán del Hospital Infanta Elena (Valdemoro), ha puesto en marcha una campaña de oración a través del rezo del santo Rosario que se llevará a cabo todos los días a las 17.30 horas en la capilla de dicho centro y a la que invita a sumarse a todas las personas desde sus hogares y lugares de trabajo. 

En el Rosario se rezará por los enfermos, por los médicos y el personal sanitario, por el fin de la epidemia y por los difuntos. 

NO es una invitación para ir a rezarlo en la Capilla del Hospital.

SI es una invitación, como dice el cartel, para unirte desde donde estés.

ESPAÑA: 17:30 hs.

ARGENTINA: 13:30 hs.

jueves, 12 de marzo de 2020

ENTREVISTAS (audios): Invitación presentación de libros sobre el Papa Francisco





Entrevista realizada al Padre José Antonio Medina por José Joaquín Tárraga en “El Espejo de la Diócesis de Albacete” de Cadena Cope Albacete 97.4 FM, en la emisión del viernes 6 de marzo de 2020.



miércoles, 11 de marzo de 2020

ESCRITOS PERIODÍSTICOS: Ejercicios Espirituales Ignacianos


Del 13 al 15 de marzo, en pleno clima cuaresmal, me encontraré en la ciudad de Albacete, invitado por la Acción Católica General de esa Diócesis. ¿Qué haré allí?, predicar unos Ejercicios Espirituales Ignacianos para seglares.

“Los Ejercicios son todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos”, así los describe el mismo San Ignacio de Loyola.

Estos Ejercicios Espirituales son una secuencia ordenada de meditaciones y contemplaciones -ejercicios- que surgen de la profunda experiencia espiritual que Ignacio vive a partir de su conversión, con el fin de ayudar al que se ejercita en ellos a descubrir cuál es la voluntad de Dios para su vida.

El objetivo de los Ejercicios Espirituales Ignacianos es ayudar al que los realiza, a discernir y conocer lo que Dios quiere de él, y a desear y elegir esto. De modo particular, los Ejercicios Espirituales, son muy útiles para organizar la vida diaria de acuerdo a la Voluntad divina, e incluso a descubrir a qué Vocación Dios me esta llamando, para aquellos que todavía no han decidido.

¿Qué piensa la Iglesia de los Ejercicios Espirituales Ignacianos? En nuestro tiempo entre las muchas citas de San Juan Pablo II que hacen referencia a ellos les comparto la siguiente: “Los ejercicios son un conjunto de meditaciones y oraciones en atmósfera de recogimiento y de silencio, y sobre todo un particular impulso interior ―suscitado por el Espíritu Santo― para abrir amplios espacios en el alma a la acción de la gracia. El cristiano con el fuerte dinamismo de los ejercicios es ayudado a entrar en el ámbito de los pensamientos de Dios, de sus designios para confiarse a Él, Verdad y Amor así como para tomar decisiones comprometidas en el seguimiento de Cristo, midiendo claramente sus dones y las responsabilidades propias.”

Ojalá que sean días de gracia y bendición para los hermanos albaceteños que participen, y que los frutos esperados se logren y perduren hasta la vida eterna.

José Antonio Medina,
sacerdote católico.

Escrito del Padre José Medina para “La Tribuna de Albacete”, periódico regional español radicado en Albacete, edición del sábado 7 de marzo de 2020.

lunes, 9 de marzo de 2020

EL CREDO COMENTADO POR BENEDICTO XVI (audios): Jesús nacido de María la Virgen




Tema del episodio Nº 17 del ciclo:

“Jesús nacido de María la Virgen”

“El credo comentado por Benedicto XVI”, es un micro programa de evangelización, realizado por el sacerdote, periodista y escritor argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, que se emite dentro del Programa “Iglesia Noticia” de la Diócesis de Getafe.

Su día y horario de emisión es el domingo a las 09:45 hs y es transmitido por Cope Comunidad 101.0 FM y Cope Pinares 92.2 FM (estas frecuencias se escuchan en la zona sur de Madrid), desde el mes de noviembre de 2019 hasta el mes de junio de 2020.

domingo, 8 de marzo de 2020

2º Domingo de Cuaresma - Ciclo A: “Mi Hijo amado: escuchadle”

Texto del Evangelio (Mt 17,1-9):

En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».